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¿Es posible ser bajista y mandar en tu banda? 10 ejemplos del mundo del rock y del metal

Blog: Mariano Muniesa

6 septiembre, 2018 3:57 pm Publicado por  4 Comentarios

Alguno de los arquetipos, falsos mitos y lugares comunes que se manejan habitualmente en el mundo del rock es el de considerar a los bajistas músicos grises, con poca personalidad y, con frecuencia, insignificantes en todo el proceso de un grupo… craso error. En las siguientes líneas, nos preparamos a desmontar ese tópico tan manoseado y, la mayoría de las veces, alejado de la realidad.

Mucho más que cuatro cuerdas…

El bajo, tal y como lo conocemos actualmente, como instrumento similar en su forma y diseño a la guitarra eléctrica, nació alrededor de los años 30 como derivación de su, llamémosle así, instrumento madre, el contrabajo. De hecho, todo bajo se afina según la afinación estándar del contrabajo clásico. Lo que sucedió, sobre todo a partir de los años 40, cuando, tanto en América como en el resto del mundo, las orquestas empezaban a viajar en tren y en autobuses para hacer giras cada vez más extensas aprovechando la mejora tecnológica de los medios de locomoción, es que los contrabajos tradicionales pesaban mucho, eran muy frágiles y ocupaban muchísimo sitio en los equipajes. Se imponía por tanto fabricar un instrumento de un cuerpo más sólido, que no se rompiera con facilidad y, sobre todo, lo menos aparatoso posible. Ahí es donde surge, tomando como referencia la guitarra eléctrica, el bajo de cuatro cuerdas contemporáneo.

En ese mismo momento se introdujo en los nuevos bajos una innovación técnica al objeto de no tener que usar más líneas adicionales en el pentagrama -hablamos de tiempos muy anteriores al rock o a la expansión del jazz popular y el blues, en los que aún se tocaba con pentagramas- que fue afinarlo de manera que el bajo eléctrico sonase una octava más grave que en las notas convencionales del pentagrama. En cuanto a su función musical, aunque puede ejercer otras funciones, el bajista es el encargado de establecer el marco armónico y marcar el tempo rítmico de cualquier canción, de ahí la necesidad de que se compenetre a la perfección con la batería y que ambos instrumentos formen lo que se conoce como base de ritmo, sobre la cual, sobre todo en directo, se monta la estructura de una canción.

Señores de las cuatro cuerdas

Al hilo del papel de los bajistas en el mundo del rock, quizá quepa distinguir, o por lo menos matizar o diferenciar, entre los que juegan un papel de liderazgo en sus bandas no tanto por el hecho de ser bajistas de excepcional virtuosismo o destreza, sino por su personalidad o carácter, que lo que realmente han sido es fundadores, creadores o líderes de sus bandas, frente al tradicional protagonismo de los cantantes y guitarristas, al margen  de aquellos que siempre han sobresalido por su virtuosismo, pero dentro de formaciones creadas o dirigidas por otros músicos.

Es decir, en este artículo nos vamos a centrar fundamentalmente en bajistas que, siendo por supuesto excelentes instrumentistas, han jugado ese papel de liderazgo en sus grupos por encima incluso de sus capacidades musicales. Por tanto, el que no aparezcan en esta relación músicos de la categoría de John Paul Jones (Led Zeppelin), John Entwistle (The Who), Peter Cetera (Chicago), Geezer Butler (Black Sabbath), Darryl Jones (The Rolling Stones), Doug Wimbish (Living Colour) o Cliff Williams (AC/DC) no se debe en modo alguno al hecho de que no se les considere grandes bajistas -que lo son, y en más de un caso técnicamente muy superiores a los de esta relación- pero que no han aglutinado en torno a su figura el núcleo base de sus respectivas formaciones.

  1. Steve Harris

Para miles de seguidores del heavy metal en todo el mundo, entre los que no tengo ningún problema en afirmar que me cuento, uno de los músicos iconos de la historia del heavy metal, básica y fundamentalmente por haber sido el creador, el líder, el espíritu y la personalidad de Iron Maiden. Un chico de clase obrera de Leytonstone, criado a dos calles del campo de fútbol del West Ham United, en el que llegó a jugar en sus divisiones inferiores, pero que en un momento crucial de su vida de adolescente prefirió cambiar las botas de fútbol por los amplificadores y, en este caso, el bajo. Tras haber pasado por varias bandas de aficionados, a mediados de los años 70 tomó la decisión de ser el líder de su propio proyecto y, con ello, poner en marcha lo que acabaría siendo Iron Maiden.

Desde que creó el grupo, siempre ha sido el líder indiscutible de la banda, en ocasiones en dura pugna con un Bruce Dickinson también de personalidad muy fuerte y con clara vocación de liderazgo, pero siempre reconocido por los fans de la Doncella como el verdadero alma del grupo.

Técnicamente, una característica muy peculiar de Steve Harris es lo que se denomina un estilo de tocar “galopante”, que consiste en tocar una octava nota seguida de dos semicorcheas a tempo rápido (por ejemplo, en “The Trooper” y “Run to the Hills”) o trillizos de corchea, que toca con dos dedos, en lugar de usar una púa. Sus compañeros de banda, en especial los guitarristas Dave Murray y Janick Gers, afirman con frecuencia que el estilo de “Arry” -como le llaman familiarmente en la banda- es muy diferente del de un bajista tradicional, con un tono que normalmente no es el de un bajo, sino el de una guitarra eléctrica.

Foto: Hughes Van Houcke

  1. Nikki Sixx

Frank Carlton Serafino Feranna Jr., más conocido como Nikki Sixx, es un caso similar al de Steve Harris. Tras pasar en los comienzos de su carrera por varias bandas, como por ejemplo Sister, en la que su líder era Blackie Lawless, posteriormente creador de W.A.S.P, pronto tuvo claro que quería estar al frente de su propio proyecto. No duró mucho en Sister y, antes de formar Mötley Crüe, ya se erigió en líder de su grupo precedente, London. No obstante, ante la imposibilidad de encontrar una formación estable para el grupo y con idea de crear un grupo mucho más ambicioso sobre todo en lo estético, en lo visual, London pasó a mejor vida y, a partir de ese momento, al encontrar músicos que compartían esa idea de crear un grupo rompedor, escandaloso, que fuera toda una convulsión en la escena del Hard Rock californiano, es cuando Nikki se pone al frente de Mötley Crüe.

El modelo de bajo que toca habitualmente Nikki Sixx es el Gibson Thunderbird, tanto que entre 2000 y 2003, Gibson fabricó el Blackbird Signature específicamente para Nikki, un modelo diseñado con un acabado negro satinado, cruces de hierro en el diapasón en lugar de puntos, una cruz de hierro detrás del logotipo clásico de Thunderbird y el “opti-grab” de Nikki Sixx (un lazo instalado detrás del puente para enganchar el dedo meñique mientras se toca). Este modelo dejó de comercializarse en 2003, pero recientemente se ha vuelto a poner en circulación como el Epiphone Nikki Sixx Blackbird, idéntico al original de Gibson, pero con diferentes pastillas y piezas de diferente calidad y fabricación.

Nikki Sixx, como es sabido, al margen de Mötley Crüe ha sido también protagonista de otros proyectos, tales como 58, Sixx A.M y Brides Of Destruction, y al margen de su controvertida y polémica vida personal, que estuvo a punto de perder a consecuencia de una sobredosis de drogas, es un músico considerado y muy respetado en todo el mundo del rock americano, en gran medida por sus colaboraciones como compositor y co-escritor de temas para artistas de la categoría de Lita Ford, Meat Loaf, Alice Cooper o Steve Jones, ex-guitarrista de los Sex Pistols.

  1. Joey DeMaio

De nuevo nos encontramos con el caso de un músico quizá no tan apreciado por su calidad o destreza como instrumentista, sino por haber sido el fundador de una banda emblemática durante años en el mundo del heavy metal como los norteamericanos Manowar.

Si bien es relativamente frecuente que muchos bajistas hayan llegado a este instrumento tras haber probado primero con la guitarra – de ahí en ocasiones la injusta y desagradable  cantinela de que los bajistas son “guitarras fustrados”- ese no fue el caso de Joey DeMaio; tanto según confesión propia como de su amigo de toda la vida y compañero de grupo Eric Adams, DeMaio fue y quiso ser bajista siempre, desde los primeros grupos que formó en la época de aficionado. Se conoce que tuvo la oportunidad de adquirir gran experiencia, en especial como músico en directo, gracias a ser admitido dentro del elenco de músicos de la Opera-Rock Godspell en 1971, lo cual le permitió durante varios años girar por toda América y otros países. Años más tarde, trabó gran amistad en su Nueva York natal con Ronnie James Dio, merced a lo cual fue contratado como técnico de luces y de pirotecnia entre 1980 y 1981 para el ‘Heaven And Hell Tour’ de Black Sabbath. Es al finalizar el tour de los Sabs cuando toma finalmente la decisión de formar su propio grupo, en un principio junto a Ross The Boss, líder de la banda telonera de Black Sabbath en aquella gira, The Dictators. Tras el acuerdo con Ross The Boss, llama a su amigo Eric Adams y empieza a dar forma a Manowar, la banda que liderará durante más de 35 años y que, en la actualidad, sigue liderando a pesar del anuncio que realizó recientemente y según el cual el grupo se retiraría de los escenarios tras una próxima última gira de despedida.

Quizá la característica más de relieve del estilo y de la forma de tocar el bajo de Joey DeMaio, siempre muy presente en el sonido de Manowar, sea el uso de un estilo de bajo personalizado, el Dawk. Por lo demás, DeMaio es conocido como creador y director de la compañía discográfica y de management Magic Circle Music y por sus incursiones en el mundo de la producción, siendo el productor habitual de Holyhell.

  1. Niko del Hierro

Foto de Aitor Nova con el bajista de Saratoga Niko del HierroCreo que nadie estará en desacuerdo si me atrevo a asegurar que Niko y Pepe Bao son los bajistas del heavy rock español por definición. Son los músicos que más han destacado en este instrumento y los que, como decía al comienzo del artículo, también han sido los que ha han llegado a ser líderes de sus bandas. En el caso particular de Niko es sumamente interesante, cuando se lee su autobiografía ‘Desnudando Mi Pasado’ (Ediciones La Pasarela), comprobar que, aunque al comienzo de sus inicios como músico tomó algunas lecciones de guitarra, su elección del bajo como el instrumento que más le atraía fue vocacional al cien por cien. En sus propias palabras publicadas en ese libro biográfico, se pasaba horas y horas practicando con su primer bajo de 13.000 pesetas de la época (78 euros en la actualidad) sin ni siquiera tener todavía un amplificador, y el día que empezó a tocar su bajo con un amplificador en condiciones, se volvió loco.

Acido, Hades, Ñu, Barón Rojo… son tan solo alguno de los grupos a los que Niko aportó en los años 80 su concurso como bajista, y en los que atesoró la experiencia suficiente como para decidirse a dar el paso en 1992, tras la amarga experiencia de su paso por la banda de los hermanos De Castro, a crear la banda a través de la cual ha desarrollado con más éxito toda su carrera como bajista: Saratoga.

Ciertamente, y sobre todo en los primeros años, Niko era, por decirlo de alguna forma, la carne de un sandwich entre dos pesadas rebanadas de pan como eran Jero Ramiro, histórico guitarrista de Piel Metal, Ramoncín, Santa y Ñu, y Fortu, cantante de Obús. Pero aún con todo ello, Niko fue siempre el líder de la banda y llegó a liderarla incluso cuando no solamente Fortu, que se desvinculó del proyecto muy poco después de arrancarlo, sino cuando el propio Jero decidió marcharse. Siempre fiel a Saratoga, luchador incansable por la continuidad del grupo, es su líder natural y, sin duda, su alma mater.

De Niko dijo en una ocasión Tete Novoa en una entrevista con Mariskal Romero en su show: “No puedo entender Saratoga sin esos ritmos endiablados y esa forma de tocar el bajo tan característica de Niko, que le da su sello y su personalidad a temas como “El Vuelo del Halcón”, “Ningún Precio Por La Paz” o “No Sufriré Jamás Por Ti”. Me parece que, con tales declaraciones, poco más puede decirse de Niko del Hierro como gran bajista del rock español.

  1. Pepe Bao

“Yo cuando empecé tocaba de todo, la guitarra, la percusión, a veces cantaba… y con el bajo fue un día que mi hermano tenía un grupo con Julián Planet, que en paz descanse, había una gira del PCE y faltaba un bajista y yo, sin tener ni idea, dije: “pues yo toco el bajo” y fuimos mi tío y yo a la tienda MAXI, en Madrid, y había tres bajos, uno de 33.000, otro de 66.000 y otro de 99.000 pesetas, y dice mi tío: “coge el que quieras” y yo, para no quedarme ni corto ni largo, pues me quedé con el de 66.000, un bajo IBANEZ MUSICIAN que todavía conservo, esos bajos salieron buenísimos, y a partir de ahí empecé a navegar con el bajo, en aquel entonces tendría 17 o 18 años”.

Así explicaba a la revista online Bajos y Bajistas el propio Pepe Bao sus comienzos como ejecutante del instrumento de las cuatro cuerdas. Según se dice en su página web, curiosamente comparte una característica no musical muy especial con Steve Harris: ambos quisieron ser futbolistas.

Uno de los méritos más importantes que cabe atribuir a Pepe Bao como bajista dentro del mundo del rock español es su capacidad de fusionar estilos, capacidad que ha desarrollado plenamente en la formación en la cual ha logrado más éxito, reconocimiento y popularidad, O’Funk’illo. Un grupo que ha logrado, merced a su inquietud como creador, su talento para fusionar estilos y su inspiración, amalgamar el rock duro con el jazz, el funk y el flamenco, haciendo música de indudable impacto comercial, pero manteniendo una personalidad propia, una calidad y un sentido de la vanguardia sensacionales.

Es evidente que el éxito logrado por Pepe con O’Funkillo no surgió por generación espontánea, ni fue fruto de la casualidad. Si se examina el currículum de Pepe Bao como músico, y se comprueba que ha trabajado tanto en disco como en directo con artistas como Luz Casal, Barón Rojo, Medina Azahara, El Barrio, Raimundo Amador, Pastora Soler, Manolo García, Sopa de Cabra, Criminales, Clandestinos, Maita Vende Ca, Remedios Amaya, Aurora Vargas o Maneta de Camioneta, se comprende cómo todo ese bagaje acumulado le ha convertido en un bajista de una veteranía, experiencia y virtuosismo absolutamente espectaculares.

  1. Flea

De nombre real Michael Peter Balzary, el bajista de Red Hot Chili Peppers, aunque cara al exterior quizá no aparece como líder mediático del grupo, al mismo nivel que Anthony Kiedis, en lo musical, no puede entenderse ni la historia ni la evolución de Red Hot Chili Peppers sin la contribución esencial de Flea, con su visión como bajista del universo de fusión musical de RHCP desde sus comienzos.

En más de una entrevista Flea señaló cómo en su periodo de aprendizaje, a medida que iba conociendo las diferentes técnicas -el “slap-bass” por ejemplo-, los estilos y todo el mundo de posibilidades que determinada forma de tocar el bajo podía aportar a cada estilo musical, siempre tuvo en su cabeza la idea de poder formar un grupo en el cual todos sus componentes fueran lo suficientemente abiertos de mente como para poder explorar, sin ningún tipo de complejos, todas las posibilidades que ofrecía la fusión de diferentes estilos teniendo como base el rock y el blues. Tuvo la enorme fortuna de que en el Instituto de Enseñanza Secundaria Fairfax High School conoció al guitarrista Hillel Slovak, a Anthony Kiedis y al batería Jack Irons, que compartían en gran medida su pasión y su visión de la música, de tal suerte que la química musical entre ellos surgió, en sus propias palabras, “como una explosión nuclear”.

Al margen de RHCP, Flea tocó en bandas como What Is This?, Fear y ha sido eventualmente miembro de Jane’s Addiction en su primera reunión tras su ruptura de 1991. Ha actuado con los grupos de rock Atoms for Peace, Antemasque, Pigface y Rocket Juice & the Moon, así como con Mars Volta, Johnny Cash, Tom Waits, Alanis Morissette y Young MC.

Intérprete de reconocida destreza con su instrumento, fue elegido en 2009 en una encuesta organizada por la revista Rolling Stone en Estados Unidos el segundo mejor bajista de la historia del rock tras John Entwistle de los Who, que fue elegido en primer lugar. Paralelamente a su trabajo como músico, Flea es conocido también como actor secundario en series de televisión y películas. Entre alguna de las más conocidas cabe señalar ‘Mi Idaho Privado’, ‘Miedo y Asco En Las Vegas’ -adaptación cinematográfica de la famosa novela de culto de los años 60 de Hunter S.Thompson, uno de los padres del nuevo periodismo- ‘Regreso Al Futuro, 2ª Parte’ o ‘El Gran Lebowski’. También se sabe que es uno de los fundadores del Conservatorio de Música de Silverlake, institución creada para favorecer el acceso a la enseñanza musical a niños de clase baja y sin recursos para poder estudiar en los conservatorios privados.

  1. Gene Simmons

Del co-fundador de Kiss se dice frecuentemente, por parte de mucha de la gente que le conoce, algo muy parecido a lo que se solía decir de Frank Sinatra: “Es un gangster sumamente peligroso, pero debemos reconocer que tiene una bonita voz”. Al bajista de la kilométrica lengua no se le conocen contactos con el crimen organizado, pero bien se le podría aplicar algo similar: Un implacable y agresivo hombre de negocios, creador de un imperio de merchandising que compite con Burger King y McDonalds en bolsa y capaz de llevar a los tribunales a quien publique una foto de Kiss no autorizada, pero que es un magnifico frontman en el escenario tras su disfraz y su maquillaje.

Gran parte del atractivo y del liderazgo que Gene Simmons ejerce en Kiss viene en gran medida del personaje creado en torno a él, sus números de escenario y su característico e inimitable bajo en forma de hacha. Es uno de los iconos del rock al mismo nivel que el uniforme de colegial de Angus Young en AC/DC, la lengua de los Rolling Stones o el sombrero de copa de Slash en Guns N’Roses.

Tristemente, ese personaje tan carismático en escena, ese fascinante personaje de comic transmutado en músico capaz de hacer excelentes actuaciones, en las que hace las delicias de todos los fanáticos de Kiss, y mostrarse como un bajista competente, eficaz y virtuoso, es alguien muy diferente en el mundo real. Ferviente judío sionista, apoya todas las acciones del estado de Israel, incluidas las militares. Declaró en una conferencia de prensa en 2003, en Australia, que el Islam era “una cultura y una civilización maligna” y apoyó públicamente al presidente George W. Bush en su invasión de Irak en 2003.

Al igual que Flea, Simmons también tiene una carrera paralela en el mundo del cine y la televisión: ha formado parte del reparto de películas como ‘Runaway’, ‘The New Guy’ o ‘Wish You Were Dead’ y ha sido co-productor de varios documentales acerca de la historia de Kiss para diferentes canales de televisión norteamericanos.

Foto: Aitor Nova

  1. Paul McCartney

Indudablemente, es infinitamente más conocida y apreciada la faceta de Paul McCartney como compositor, incluso como pianista que como as de las cuatro cuerdas, pero obviamente como fundador de los Beatles no podía dejar de formar parte de esta relación.

Durante los primeros años de McCartney con los Beatles utilizó principalmente un bajo Höfner 500/1, aunque, desde 1965, cambió a su conocido Rickenbacker 4001S para las grabaciones de discos. Aunque habitualmente usaba amplificadores Vox, en 1967 también había comenzado a usar un Fender Bassman para la amplificación, y desde fines de la década de 1980 y principios de la década de 1990 utilizó un Wal 5-String que según él le hizo tocar líneas de bajo más gruesas, en contraste con el Höfner, mucho más ligero.

Una gran parte de los críticos e historiadores expertos en los Beatles, aseguran que ‘Rubber Soul’ fue el disco en el que McCartney como bajista experimentó un cambio y una rápida evolución como bajista, especialmente apreciable en canciones como “The Word”, y asimismo, estos expertos valoran el bajo que McCartney grabó en canciones como “Rain”, “Something” o “Lucy In The Sky With Diamonds” como los momentos más inspirados del músico de Liverpool en su trabajo dentro de los Beatles.

La habilidad de McCartney como bajista ha sido reconocida por otros bajistas, incluidos Sting, el bajista de Dr. Dre Mike Elizondo y Colin Moulding de XTC.  En cuanto a sus influencias, siempre ha declarado que su principal escuela fueron los músicos negros de la Motown, sin dejar de mencionar, entre otros, a Stanley Clarke como uno de los bajistas por los que profesa una admiración mayor.

  1. Roger Waters

Aunque el afamado y multimillonario músico fue el co-fundador de Pink Floyd en 1965 junto a Nick Mason, Rick Wright y Syd Barrett y empezó su labor en el grupo como bajista, después de la partida de Barrett en 1968, también se convirtió en su letrista, vocalista y líder conceptual, en ocasiones en dura pugna con David Gilmour, quien acaparó un notable protagonismo en Pink Floyd al sustituir a Barrett.

En sus comienzos tocó brevemente un bajo Höfner, que no tardó en reemplazar por un Rickenbacker RM-1999 / 4001S, hasta 1970, cuando fue robado junto con el resto del equipo de la banda en Nueva Orleans. A lo largo de su carrera ha utilizado los amplificadores Selmer, WEM, Hiwatt y Ashdown, pero ha utilizado Ampeg para las últimas giras, también empleando delay, tremolo, chorus, estéreo panorámico y efectos phaser en su ejecución de bajo, según se menciona en el reputado libro ‘The Pink Floyd Encyclopaedia’ de Vernon Fitch, editado en 2005.

Aunque obviamente Waters es bajista, es quizá de los bajistas en el mundo del rock más conocidos por su capacidad como multiinstrumentista. Ha experimentado dentro de Pink Floyd con los sintetizadores EMS Synthi A y VCS 3 como por ejemplo en piezas de Pink como “On the Run” y “In the Flesh?”, ha tocado la guitarra eléctrica, más concretamente los modelos Fender y Washburn en piezas como “Sheep”, de ‘Animals’, y tampoco le ha hecho ascos a la acústica, como dejó claramente reflejado en “Pigs on the Wing 1 & 2”, también de ‘Animals’ y en “Mother” de ‘The Wall’.

Waters abandonó Pink Floyd en 1985 y su carrera en solitario, aunque centrada de manera preponderante en su pasado con Pink Floyd y, sobre todo, en aquellas obras que considera suyas, o que por lo menos tienen una parte mayor de su aportación como compositor -como ‘The Wall’, que ha recreado con un inmenso éxito en los últimos años- le ha consagrado como uno de los artistas más populares del rock actual y de más indiscutible poder de convocatoria. Al mismo tiempo, en los últimos años ha desarrollado una notable vocación solidaria y de compromiso con la defensa de los derechos humanos, con gestos como, por ejemplo, negarse a tocar en el estado de Israel mientras este estado continué con sus actos de agresión contra el pueblo palestino.

Foto: Alfonso Dávila

  1. Lemmy

Ian Fraser Kilmister, nuestro inolvidable Lemmy, bajista de Hawkwind y conocido como fundador y líder de Motörhead, fue, es y será, siempre mucho más que un bajista. Uno de esos músicos cuya personalidad, con toda seguridad tan irrepetible, forma parte indisoluble de todo lo que es el heavy metal.

El caso de Lemmy no es ni mucho menos el de un bajista vocacional. Tal y como el propio Lemmy cuenta en su autobiografía, no empezó a tocar el bajo hasta que no entró en Hawkwind en 1971 -hasta entonces, en todas sus bandas anteriores había sido guitarrista- y fue así porque el bajista de Hawkwind no se presentó a una actuación, de manera que nuestro hombre aprovechó la ocasión y se quedó como bajista en la conocida banda de rock psicodélico. Como es sabido, debido a un controvertido incidente relacionado con las drogas en la frontera entre Estados Unidos y Canadá, Lemmy dejó la banda en 1975 y entonces, tomando el nombre de una canción de Hawkwind en cuya composición había tomado parte, creó Motörhead. La banda a la que el dio todo su estilo, su personalidad y su carisma.

Para la historia ha quedado la personalísima posición en la que siempre colocaba el micro, en ángulo hacia arriba de manera que al cantar parecía estar mirando al cielo en lugar de mirar al público. Dijo que lo hacía simplemente “por comodidad personal, eso es todo. También es una forma de evitar ver a la audiencia. En los días en que solo teníamos en la sala diez personas y un perro era una manera de evitar ver que solo teníamos diez personas y un perro”.

El primer bajo de Lemmy fue un modelo de Hopf que compró poco después de unirse a Hawkwind. Durante la mayor parte de su carrera utilizó los bajos de Rickenbacker. En septiembre de 1996, su mítico bajo Rickenbacker apareció en la exposición Bang Your Head en el Rock´n´Roll Hall Of Fame en Cleveland, Ohio. Específicamente, usó cabezales amplificadores Marshall JMP Super Bass, siendo conocidos cada uno de ellos como “Murder”, “No Remorse” y “Killer”.

Mariano Muniesa
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Mariano Muniesa

Periodista Musical at Mariskal Rock & La Heavy
Mariano Muniesa acumula una larga trayectoria en el periodismo musical tanto en prensa escrita como en radio y TV. Ha dirigido programas en las principales cadenas de radio del pais (Cadena 100-COPE, Onda Cero, SER-40 Principales) en 40TV-Canal Plus y Onda 6 TV y es autor de numerosos libros biográficos y ensayos sobre el mundo del rock: Rolling Stones, Jimi Hendrix, Janis Joplin, Metallica, Barón Rojo, AC/DC y un largo etcétera.

Descubre su blog La Comuna: http://marianomuniesa.blogspot.com.es/
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