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Entrevistas |Björn "Speed" Strid

«Jugamos con la nostalgia, pero nos queremos distanciar de otras bandas con sonido ochentero»

Por: Yorgos Goumas

La banda sueca del AOR sigue imparable su carrera ascendente dentro del panorama rockero internacional, convirtiéndose tanto en la banda favorita de los amantes del rock melódico como en el “guilty pleasure” de los metaleros más acérrimos gracias a sus melodías pegadizas e incluso bailables. El 28 de febrero editan su quinto disco de estudio, ‘Aeromantic’, y Yorgos Goumas vuelve a reunirse con el frontman Björn “Speed” Strid por enésima vez. ¿La próxima? Posiblemente el 10 de marzo en la sala Mon de Madrid o el 11 en la Salamandra de Barcelona.

Esta es la tercera entrevista que te hago en tres años consecutivos con motivo del lanzamiento de un disco nuevo de la banda. Estáis que no paráis…

“Tal como te dije el año pasado (La Heavy 405), nosotros grabamos un tema cuando lo tenemos terminado, sin tener planeado si va a salir en un disco o no. Simplemente se trata de reunirnos en unas pocas sesiones (para este disco nos reunimos unas cuatro veces, y cada sesión duró entre cuatro y diez días), breves, pero intensas y febriles a nivel creativo, ya que acabamos cada vez con dos o tres temas grabados de manera completa, así que acabamos teniendo abundante material como para tener uno o dos discos por año. De hecho, este último estuvo a punto de ser doble. Como no sentimos ninguna presión, las ideas fluyen y se intercambian a la velocidad de la luz”.

Se había escapado de mi radar que los dos discos anteriores tenían en común un hilo narrativo, muy fino eso sí, acerca de una historia romántica de corte feminista.

“Bueno, estas son palabras de David (Andersson, guitarra/composición), pero es verdad que queríamos crear un ambiente narrativo al estilo de unos ABBA, pero con la diferencia de que la historia se desarrolla en el espacio, ya que David es un fanático de la ciencia ficción. Mis letras, que son más de este mundo, más urbanas si quieres, crean un contraste bonito con las suyas, aunque la imagen de la portada hace referencia al concepto de viajar en avión, un concepto que está siendo demonizado hoy en día por razones ecologistas, pero que nosotros no dudamos en romantizar, incluso con el nombre de la banda; vamos a contracorriente. De todos modos, si hay una cosa en común en todos los discos es que se tratan de discos de escapismo, de buen rollo, hablando acerca de las relaciones humanas, pero siempre con este toque melancólico sueco marca de la casa. Cuando nos enamoramos, nos sentimos como si nos eleváramos del suelo y de ahí el título del disco”.

Ya que acentuáis el elemento evocador y escapista, ¿será por eso por lo que los teclados son tan prominentes en este disco?

“No eres el primero que me comenta esto y puede que sea así, pero también tendrá que ver con el hecho que casi todos de nosotros, Richard, Sebastian (Forslund, guitarras), y yo usamos sintetizadores para hacer las demos. Algunas partes de ellas quedaron tan bien que acabaron casi intactas en el disco… y eso que yo apenas puedo tocar un sintetizador (risas)”.

Hay muchas partes de este disco que me recuerdan a un reciente movimiento musical que se hace llamar (retro) synthwave y que está inspirado en las bandas sonoras y videojuegos de los años ’80. Temas como “Curves” dan buena fe de ello.

“Resulta que es uno de mis temas favoritos también, ya que puede que sea el tema con más groove en toda nuestra discografía. A mí personalmente me suena a una mezcla de Toto, Survivor, The Alan Parsons Project e incluso David Bowie, y cuando estaba en el estudio grabándolo, me acuerdo que me giré hacia mis compañeros y les dije que no me podía creer que habíamos elaborado un tema así de melódico y pegadizo”.

Antes mencionaste a los ABBA, y si hay un tema que se podría denominar como hijo espiritual de ellos sería “Golden Swansdown”.

“Es un tema compuesto por David. Es una balada nostálgica y evocadora, y sí, es un tema de pop puro y duro, pero en la variedad está el gusto, y seguramente hasta se hará un hueco en el corazón del metalero más intransigente”.

En el tema “Sister Mercurial” habéis incluido arreglos “étnicos”.

“David tiene un amigo que toca una especie de laúd africano y el tema es sobre una pareja que entra en una secta y cómo esto conduce en su separación posterior. Me consta que no se trata de una experiencia personal (risas), pero tampoco sé de dónde sacó la inspiración para la letra. Desde luego, esta temática no es la usual de la banda, pero es una historia interesante. Aunque jugamos con la nostalgia a nivel de sonido también queremos distanciarnos de otras bandas que juegan con el sonido ochentero. Por ejemplo, mientras ahora todos meten arreglos con saxofón, nosotros metemos arreglos con violines, como en el tema “Transmissions””.

David hace malabarismos entre su trabajo en un hospital como médico, haciendo un doctorado (si no me equivoco), siendo padre de familia y tocando en Soilwork y TNFO. ¿Cómo lo consigue?

“Bueno, para las giras de Soilwork contamos con un guitarrista de sesión y David se une a nosotros cuando puede, mientras que hasta ahora ha conseguido estar en todas las giras de TNFO, ya que es irremplazable para esta banda. Sí, es admirable ver cómo lo compagina todo”.

El tema “This Boy’s Last Summer” está compuesto por ti. ¿Es el titulo un guiño al hit ochentero de Don Henley, “Boys of Summer”?

“(Risas) Pues, te juro que no se me había pasado por la cabeza, y eso que me encanta esa canción. Más bien tiene que ver con mis recuerdos de pequeño, cuando las vacaciones llegaban a su fin y tenía que volver del campo a la ciudad y al colegio”.

Entiendo este sentimiento totalmente, igual que todos los que hemos tenido veranos felices. Supongo que la melancolía sueca se acentuaría más en aquellos últimos días de verano. ¿Qué nombre tenéis en sueco para este sentimiento?

“La palabra más cercana sería “vemod”. También existe en alemán”.

“Divinyls”, el primer single del disco, fue también compuesto por ti. ¿De qué va el video clip? ¿Tiene que ver algo con tu pasado como jugador de hockey sobre hielo?

“La verdad es que no. No sé si habrás visto la película ‘Yo, Tonya’ (Craig Gillespie, 2017), que va sobre la vida de la patinadora Tonya Harding. Es muy interesante tanto su vida como el incidente que se narra en la película. Muy recomendable. No quería recrear algo de la película, pero me inspiró su ambiente, así que me puse en contacto con mi antiguo equipo de hockey para que me conectaran con patinadoras sobre hielo profesionales, así que llegué a conocer a una entrenadora rusa afincada en Suecia y al final tanto ella como dos discípulas suyas acabaron saliendo en el vídeo. Es sobre la rivalidad entre dos entrenadores (el otro soy yo en el vídeo), que proyectan esta rivalidad a sus respectivas discípulas mientras que ellas en realidad son amigas. Es algo que vemos en otros ámbitos también y seguro que en España habréis tenido incidentes en partidos infantiles de futbol por ejemplo, donde de repente los padres de los niños se lían a hostias entre ellos en las gradas mientras que sus hijos les miran con estupor desde el campo, porque ellos son amigos (risas). Cosas que te hacen preguntarte quién es el adulto y quién es el niño en realidad”.

¿Es verdad que una de las características de vuestros shows es que en un momento dado el público acaba haciendo la conga?

“(Risas) Sí. Te juro que no sé cómo empezó esto, quizás por nuestras cantantes, que hicieron algo sobre las tablas. Deberías haber visto el público en Wacken en 2019: cientos y cientos de metaleros de pro haciendo la conga mientras tocábamos “West Ruth Ave.”, y eso ha quedado inmortalizado en YouTube”.

¿Fue uno de los festivales donde tuviste que hacer doblete con Soilwork?

“No, pero sí que tuve que hacerlo en otros tres festivales”

¿No notaste algún efecto negativo en tu voz debido al esfuerzo?

“No, nunca he tenido ningún problema a causa de esto, solamente cuando hay un virus pululando por el bus de la gira. Mi garganta es a prueba de balas, y toco madera, supongo que será por la experiencia y el rodaje acumulados. Incluso cuando estoy en casa canto y grabo mi voz para analizarla posteriormente, así que mi garganta siempre está en activo. Estoy muy agradecido por este don y me considero muy afortunado. Ni siquiera he tomado clases de canto alguna vez, soy autodidacta. La única medida de protección que tomo es no trasnochar y sólo tomarme un par de birras antes del show. Para mí no hay fiesta post concierto, más bien pre concierto. Ah, sí, y también comer ajo crudo o en pastillas, apesta, pero es bueno para la garganta, créeme”.

Supongo que el público de TNFO es más variopinto que el del Soilwork.

“Por supuesto. En un bolo de TNFO puedes ver desde el metalero más fanático hasta una persona de mediana edad y apariencia… digamos normal. Es una mezcla muy interesante”.

¿Y cuáles son los comentarios de los metaleros de pro?

“Básicamente todos coinciden en que normalmente no acudirían a un concierto con la onda de TNFO, pero que hay algo en nuestra música que les atrae. Es gracioso, porque parece que intentan justificarse a ellos mismos (risas)”.

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Esta entrada fue escrita por Yorgos Goumas

1 comentario

  • Juandie dice:

    No me llena mucho la propuesta que se marca esta banda sueca aunque esta claro que el griego Yorgos Goumas se ha marcado una buena entrevista hacia este grupo.

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