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Entrevistas |Rafa Cuevas (Black Ducados)

«La “música” que escuchan los adolescentes de hoy es la más machista que he escuchado desde que tengo uso de razón»

Por: Alfredo Villaescusa

Black Ducados ha puesto en la calle ‘Espina clavada’, un trabajo del que puedes leer nuestra crítica en el que la banda sevilllana sabe dar rienda suelta a su propio estilo sin desmarcarse de los grupos más influyentes del rock patrio. A razón de este estreno Alfredo Villaescusa se pone en cotnacto con Rafa Cuevas, bajista y vocalista de la formación andaluza.

Sois todos veteranos de la escena sevillana con otras historias detrás, ¿en qué momento surgió este proyecto?

“Este proyecto lleva gestándose años. El germen de Black Ducados se remonta a 2014, cuando le comenté a Fran Wilbury mi deseo de retomar viejas canciones que tenía dispersas con otras bandas anteriores y darles su sitio en forma de disco. Fran se mostró interesado en el proyecto y comenzamos en formato trío con Antonio Molins a la batería.

Hicimos varios conciertos y todo salió a pedir de boca, pero por aquel entonces yo tenía importantes problemas económicos, debidos a una ruina (tenía una tienda de discos, llegó internet y me quedé con una mano delante y otra detrás), y luego varios proyectos empresariales de hostelería  fallidos… Y un crío de cuatro años. Tuve que dejarlo todo y centrarme en buscarme la vida para pagar facturas y deudas.

En 2018, ya un poco más aliviado, no mucho (risas), decidí retomar el proyecto. Todo fluyó desde el primer momento. El 1 de enero de 2018 me encontré de casualidad a Paco (Paco García Pinilla) en Tarifa, y le dije que estaba buscando un segundo guitarrista para retomar el proyecto. Me dijo: “Yo me apunto”. Y ahí lo cerramos, del tirón.

A Pablo (Pablo Pérez García) lo encontramos a través de un grupo de Facebook en el que pusimos un anuncio buscando batería. Cuando llegó el primer día al local resulta que nos conocíamos desde los ochenta. Él tocó en grupos como La Infancia de Nikita o La Ley. Habíamos coincidido incluso en festivales y concursos de los ochenta con mis primeras bandas (Chankla, Los Pajarracos, LosComotoras…). Total, que se formó el grupo de manera rápida y natural. Fran Wilbury siempre estuvo ahí”.

El título de ‘Espina clavada’ creo que hace referencia a las canciones que no llegaron a fructificar de proyectos anteriores, ¿a qué se debió esto? ¿No estaban lo suficientemente maduras?

“Bueno, mucho viene del tercer disco de Los Comotoras. Fue una banda muy auténtica, que pudo haber llegado a lo más alto. Éramos muy jóvenes y nos fichó la multinacional Virgin Records. Grabamos un primer disco que tuvo bastante repercusión a nivel nacional. Llegamos a estar entre los 10 primeros de Los 40 Principales, la emisora más importante de aquella época en cuanto a alcance a gran escala. Esto fue en 1989.

El segundo disco fue un disco “de transición”. La promoción fue un desastre y no tuvimos la repercusión deseada. Sin embargo, había temas muy jugosos. Con el tercer disco encontramos nuestro sonido. Conseguimos convencer a la Compañía para que el productor fuera Juanjo Pizarro (Reincidentes, Dogo y los Mercenarios, Silvio, Pata Negra, etc.). Para las mezclas y masterización vino desde Londres Dave Young, productor, entre otros de John Cale (Velvet Underground). Un discazo, así de claro.

Bueno, pues nunca llegó a salir. Problemas de toda índole hicieron que el disco no viera la luz. El fallecimiento del director general de la compañía (Carlos Juan Casado) fue el detonante. Entró gente nueva en la gestión de la Compañía y decidieron dejar el disco en el cajón de los olvidos. Yo tenía firmados cinco temas en aquel disco, así que imagínate la espina que tenía clavada. Esto fue en 1990. En este disco hay también dos temas que grabé en maqueta con Nasdie y dos temas nuevos, inéditos.

¿Qué diferencia a Black Ducados de otros proyectos anteriores? ¿Se trata de experiencia o más bien de dar con la gente adecuada?

“Pues la mayor diferencia es que es un proyecto muy personal. Es la primera banda donde me siento plenamente libre de expresarme. Y mis compañeros han encajado esto a la perfección. Formamos un gran equipo. Además, Fran y Paco tienen sus proyectos paralelos donde ellos llevan las riendas de sus creaciones. Fran tiene un magnífico disco con una banda llamada Inframables que es una maravilla, donde todos los temas son suyos. También toca en KilldaCane. Paco tiene su propia banda, Malamute, donde compone y canta. Un grupo muy interesante también. Y Pablo es un batería con una muy buena pegada y muy currante, con una amplia experiencia en diferentes grupos de Rock.  El secreto es que cada uno sabemos muy bien el papel que jugamos”.

Veo mucha influencia de Burning en los temas de este debut, ¿es así? ¿Qué otras influencias destacaríais?

“Es inevitable que aparezcan influencias. Burning es uno de nuestros grupos de cabecera, sobre todo para Paco y para mí (Fran tira más al rock americano). Descubrí a Burning tarde, allá por el 86. Estaba en un bar de Cáceres y sonó “Jim Dinamita”… En seguida entendí que eso tenía mucho que ver con mi rollo. Desde entonces, fan incondicional.

¿Otras influencias?. Muchas. Sobre todo del Rock español de los 80. Leño (y Rosendo, por supuesto), Desperados, Enemigos, 091, Rebeldes, Loquillo con los Trogloditas, Ilegales, Baldomero Torre y sus Cuchillos afilados, Dogo y los Mercenarios,  La Frontera, Del Tonos, Siniestro Total… También tenemos influencias Rock Urbano de la época (Asfalto, Topo…) Y de grupos más “cañeros” como Storm o Smash. Por otro lado, me fascina el rock & roll clásico americano de los 5o,  60, y 70. Como ves, somos eclécticos, con un denominador común: rock .

“Maestro Silvio” está dedicada a un pionero de la escena sevillana como Don Silvio Fernández Melgarejo, ¿hasta qué punto os marcó?

“Silvio es punto y aparte. Un tipo inclasificable que hizo de su vida una película. Silvio era puro presente. Carecía de ambiciones y jamás pensaba en el futuro. Era un genio natural. Eso que algunos llaman “feeling” para él era algo natural, iba en sus genes.  Hay quien dice que podría haber llegado a lo más alto. Yo pienso que no, porque él nunca buscó eso.

Yo lo conocí desde niño, porque vivíamos en el mismo barrio. Y me enteré de que era cantante (y un gran batería) ya la en la adolescencia. Mi primer encuentro con el Silvio “artista” fue muy surrealista. Tendría yo unos 15 o 16 años y veraneaba en Punta Umbría, y aparecieron unos carteles anunciando un concierto de Silvio en El Rompido. Varias chicas de la pandilla creyeron que era Silvio Rodríguez el que venía y quisieron ir. Así que cuando apareció el otro Silvio dije: ¡Coño, el personaje de mi barrio que está siempre en el Bar de la China…! ¡Es cantante…! Yo lo flipé en colores. Las chicas que habían ido a ver a Silvio Rodríguez… no tanto (risas)” .

¿Qué me decís de otros históricos músicos sevillanos como Dogo y los Mercenarios o Andrés Herrera “Pájaro”? ¿Os gustaría colaborar con alguno de ellos?

“Pues te digo que son dos grandes. Tanto en lo personal como en lo artístico. Con Dogo ya he tenido la fortuna de compartir escenario, con mi anterior banda (nasdie). En un concierto en la Sala Fun Club de Sevilla,  el cierre fue un fantástico “Simpathy for the Devil” con Dogo al Micro. Dogo es un animal de escenario y un gran compositor, además de un tipo estupendo. En cuanto al Pájaro, ha sabido reinventarse y sacar todo el potencial que lleva dentro con sus últimos discos. Un mago de la guitarra, con un oído finísimo y un creador de sonidos y atmósferas únicos. El tándem con Raúl Fernández (otro espectacular y virtuoso guitarrista) es fantástico. Y cuando va con la banda al completo es uno de los mejores espectáculos sonoros que se pueden ver. Por cierto, también fue guitarrista de Silvio, en su etapa más gloriosa”.

Vuestra música parece muy regada por el alcohol, ¿es así? ¿Ha nacido alguna de vuestras canciones en los bares?

“Bueno, nuestra música es muy urbana, muy callejera y muy de bares. Y en esa coyuntura es inevitable que aparezca el alcohol. De todas formas, en ‘Espina desclavada’ hay muchos temas que se compusieron hace muchos años, y en esa época “vivíamos” en los bares. Ten en cuenta que no existía internet y el botellón aún no se había generalizado. Somos de una generación donde existía “cultura de bar”. En los bares descubríamos música, socializábamos, ligábamos e incluso nos peleábamos, para después hacer las paces con un cervezón. Sin embargo, creo que ahora se bebe más, bastante más. El botellón es otro rollo”.

Las letras me parecen muy curiosas, muy a pie de calle pero con cierto vuelo poético, ¿era esa la intención? ¿Qué escritores o músicos de cabecera tiene el autor de las mismas?

“Me parece interesantísima la generación del 27. La Institución libre de Enseñanza , la Residencia de Estudiantes,  las vanguardias mezcladas con lo clásico, las revistas que salían con cada corriente. Fue una etapa de gran libertad creativa y de donde salieron grandes joyas. Sin embargo, mis letras no buscan la inspiración en la literatura poética, sino en la experiencia vital. Compongo por intuición, e intento buscar las palabras adecuadas y la sonoridad para lanzar mensajes de libre interpretación. Algo que me ronda la cabeza es darle forma de canción a un poema de Machado que me fascina: “Un loco”, del libro ‘Campos de Castilla’. Quién sabe si algún día…”.

“Sangre en la arena” parece que habla de la llamada fiesta nacional de la tauromaquia, ¿cómo lleváis hablar de esto en un lugar con tanta afición como el sur?

Utilicé el símil taurino como recurso. En realidad es un tema que habla de las guerras de trincheras de la Primera Guerra Mundial. Leí un artículo que hablaba de las relaciones entre bandos en jornadas de tregua pactadas. Se llegaron a jugar hasta partidos de fútbol y a intercambiar cigarrillos y pequeñas conversaciones. En realidad es un grito de denuncia ante lo absurdas y escalofriantes que son y han sido las guerras.  Todas. En cuanto a la afición taurina, no creo que exista más afición en el Sur que en otras partes. Los verdaderos aficionados son círculos cerrados. También existe mucho postureo en torno al mundo de los toros. Es un tema muy controvertido. Yo no soy activista antitaurino pero, a mis 52 tacos, me duele ver a un animal agonizando en el ruedo. Creo que, tal como está concebida, ya no tiene sentido mantenerla.

Y “Ella decide” es todo un homenaje a la figura femenina, ¿está inspirada en alguien concreto?

“Pues no. Es un tema dedicado a la mujer “idealizada”, esa que te gustaría encontrar algún día, pero que no aparece nunca. Y también un canto a la libertad de la mujer. Pero a la libertad real, no a la impuesta. Pienso que estamos en una época de estereotipos superficiales y artificiales, que aportan poco al problema real de la desigualdad por géneros. De hecho, la “música” que escuchan los adolescentes de hoy es la más machista que he escuchado desde que tengo uso de razón. Algo no se está haciendo bien”.

A este respecto, muchas de las canciones de antaño, por ejemplo de Burning, no pasarían hoy en día el filtro de la corrección política ¿Qué opináis sobre esto?

“Me parece terrible. Yo lo llamo “bienquedismo institucionalizado”. Es un total despropósito vincular creaciones artísticas a situaciones reales y concretas. No se deben poner barreras al proceso creativo. Otra cosa es la incitación explícita al odio o a prácticas aberrantes o violentas. Ahí si pondría yo límites. Es más, cuando se tocan temas “controvertidos” (repito, nunca incitando), se crea debate, y eso es bueno porque abre las mentes. No quiero vivir en un mundo idealizado, falso, y de cartón piedra. Es una corriente peligrosa la de la censura. Si la cosa sigue así, es posible que hasta prohíban películas de asesinos o pinturas de desnudos no convencionales o no “políticamente correctas””.

Normalmente no se suele dar el caso de que grupos del sur peguen un pelotazo a nivel nacional, ¿faltan por ahí infraestructuras o se debe a otros factores?

“El sur siempre ha sido un hervidero de vanguardia, a pesar de lo que se pueda pensar en el resto de España. En los 60, en pleno franquismo, grupos como Smash o Gong hacían auténticas maravillas. En Sevilla existían reuniones de hippies y rebeldes estéticos, que se reunían en parques, plazuelas y bares y eran unos adelantados a su tiempo. Recomiendo el documental ‘Underground, ca ciudad del arco iris’, donde se refleja muy bien todo esto. El problema es que aún existen muchos estereotipos y muchos tópicos y la Andalucía que más ha interesado siempre en el resto de España ha sido la del Flamenquito (que no flamenco) y, quizá, la fusión, con gente como Kiko Veneno o Pata Negra. Sin embargo es cierto que pocos grupos de Rock han dado el salto a nivel nacional, a pesar de haber cosas interesantísimas, incluidos los tiempos actuales”.

¿De dónde sale el nombre de Black Ducados? Creo que pocas cosas hay más auténticas que el tabaco ducados negro…

“Es el tabaco que me acompaña desde que empecé a fumar, en el Instituto. Muchas cosas han cambiado en mi vida, pero mi Ducados siempre conmigo. Es un nombre que tiene sonoridad y sentido, en este caso”.

Parece que a vosotros os tiran más las cosas a la vieja usanza, ¿es así? ¿Qué opináis de las redes sociales? 

Tampoco es que seamos unos nostálgicos (risas). De hecho, yo actualmente me dedico al marketing digital. Las redes han supuesto una revolución. Y cuando digo las redes no me refiero sólo a las redes sociales, sino a la conexión global. Si, las utilizamos, y mucho. Es fundamental hoy en día. Sin embargo yo pienso que el exceso de información (sin filtrar) puede ser tan perjudicial (o más) que la falta de ella.  En la cultura de la inmediatez, que es en la que vivimos, es difícil sacarle jugo a las cosas. En fin, esto daría para un extensísimo debate”.

Alfredo Villaescusa
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