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Black Ducados

Espina desclavada

Rock CD Records (2020)

Por: Alfredo Villaescusa

8

La música de garito siempre será denostada por el pijerío de infantería, hipsters desnortados y otros habituales especímenes  de la época contemporánea. Seguro que ni siquiera les sirve el argumento de que en Reino Unido el primigenio pub rock sirvió de precedente a la explosión punk que se viviría años después. Alguien dijo que en un bar suceden las mejores cosas de nuestra vida, ya sea encontrar el amor, conocer a camaradas que nos acompañarán el resto de la existencia o simplemente pegarse una buena borrachera. Que tampoco es mal plan, oiga.

Producto de noches etílicas de desenfreno parece este interesante debut de estos sevillanos curtidos en mil y un historias, entre los que destaca su voceras y bajista Rafa Cuevas (LosComotoras, Nasdie). El título del álbum viene del hecho de que siete de los cortes grabados para la ocasión pertenecían a otras bandas en las que militó su cantante y principal compositor. “Siempre pensé que estos temas se merecían otra oportunidad y con este disco me he sacado una espina que llevaba clavada hace años”, así se explicaba al respecto.

Puede que suene a tópico, pero las canciones aquí incluidas requieren desde luego una cerveza fría u otro brebaje vigorizante bien al lado. Eso lo demuestra de primeras el poso reposado a lo Burning de “En la cuerda floja”. No será la única vez que estos sureños patrios apelen al legado de los de La Elipa, pues “Hasta el final” transita en unas coordenadas similares, escuchemos ese intenso comienzo y que alguien diga si no se remueven las tripas del mismo modo que con “No es extraño que tú estés loca por mí”. Pelos de punta con los punteos.

“¿Dónde estás?” sigue buceando entre alcohol, rock urbano y los Black Crowes que menciona la letra, curiosa mezcla, sí. Y “Maestro Silvio” homenajea a ritmo de rock n’ roll añejo a todo un pionero de la escena sevillana como Don Silvio Fernández Melgarejo. Destilan macarrismo sentimental en “Que sigan hablando” y solo echo de menos un “nena” o un “baby” para no tener que pensar en Johnny, Pepe Risi y compañía. La chulería castiza no se ejerce únicamente en Madrid, sino también en cualquier lugar de la península con actitud.

Mola mucho ese inicio épico con deje aflamencado de “Sangre en la arena” y luego por su aire quinqui arrabalero me viene a la cabeza Dogo y los Mercenarios, otros históricos de la ciudad de Sevilla. “Puede que sí, puede que no” tira más de rollo clásico a lo Bo Diddley antes de que “La Puerta” nos sumerja de lleno en el blues rock y “Ella decide” se antoje un impagable tributo a la figura femenina. Con respeto y autenticidad.

Es probable que estos veteranos nunca alcancen los primeros puestos de ventas ni se les tenga como lo más destacado en su género, pero ni falta que les hace. El encanto de lo real y sincero ejerce de indiscutible atractivo a la hora de aproximarse a su personal propuesta empapada de diversos licores, casticismo sureño y letras que no pretenden cambiar el mundo. ¿A quién no le apetece un buen pelotazo?

Alfredo Villaescusa
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