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Crónicas

REO Speedwagon + Firehouse + John Waite: Potencia y nostalgia

«REO Speedwagon todavía tiene una gran fanaticada en Puerto Rico, ya que esa noche la asistencia al Coliseo José Miguel Agrelot fue sólida. ¡Tremenda noche de viernes, tremenda nostalgia!»

25 noviembre 2019

Coliseo de Puerto Rico José Miguel Agrelot, San Juan (Puerto Rico)

Texto: Lechón Atómico. Fotos: Galdy Tommy

El 25 de octubre de 2019 el Coliseo de Puerto Rico recibió a una banda de rock con más de 40 años de trayectoría que hizo vibrar de nostalgia a las almas que se dieron cita para envolverse en las páginas del recuerdo. REO Speedwagon, una banda de los 70 que se dio a conocer mucho en Puerto Rico en los 80, hizo aquella noche que un recinto como ese coreara sus baladas con una tonada femenina. Y sí, fue así, ya que pudimos escuchar muchas féminas vitoreando sus canciones, especialmente sus baladas más famosas.  Ya me había dado yo cuenta de que este concierto no es de los que yo soy habitual.  En realidad, la nostalgia de haber vivido esa época y algunos de los teloneros me hicieron acudir, pero ya estando allí debo decir que me lo disfruté.

No es habitual que vaya a conciertos donde no esté el atuendo heavy en constante presencia a mi alrededor, y es que esto fue totalmente diferente.  Parecía que la gente se había tirado toda sus galas para asistir a un concierto como si fuera uno de pop donde las taquillas estuvieran a precios exhorbitantes. No es que las entradas estuvieran caras, es que la gente se vistió como si así lo fuera.  Noté que el show no se llenó hasta tarde en la noche, por lo que comencé a preguntar a los asistentes para descubrir si había una lógica detrás de todo.  Al preguntarle a José Anibal, un hombre del puúblico, me dijo: “Mi mujer quería vestirse bien para este concierto, me hizo cambiarme la camisa 2 veces, luego tuvimos que ir a llevar a los hijos a casa de la abuela para que los cuidara en lo que nos escapamos unas horas a ver este concierto”. Pues…ya estamos grandes; la edad promedio era entre 45 a 55 años.  Además, hacer concierto viernes a las ocho de la tarde no es buena idea para la gente que sale de trabajar, que se va a cambiar, y que encima tiene que buscar a alguien que cuide a sus hijos.  ¡Crecimos, gente! Quizás un sábado en la noche hubiera sido todo más facil y el recinto hubiera llenado desde temprano.

Eso me dio un poco de pena, ya que, muy punctual, arrancó el concierto de unos a los que les encanta venir a esta isla caribeña, la banda Firehouse. ¡Qué show de los ochenta nos dio esta gente! Su cantante, C.J Snare, está entero. Parece que no le han pasado los años por encima, porque su voz está pristina y como en sus mejores momentos. De hecho, yo me atrevo a decir que hoy suena mejor que ayer. A quien sí han sentado bien los años, como al vino, ha sido a su guitarrista Bill Leverty. Esa noche nos dio cátedra de cómo tocar la guitarra y la banda sonó mejor que nunca. Mira que a esta banda la he visto como en doce ocaciones, ya que todos los años pasan por aquí y siempre de soporte o teloneros de alguien, pero me siguen pareciendo durísimos. El show comenzó con una imagen de un fósforo prendido en la oscuridad y pronto arrancaron fuerte con su tema “Overnight Sensation”, con un poco de calencias en el sonido que fueron mejorándose poco a poco mientras la gente se paraba de su silla a ver el concierto. Siguieron encendiendo la casa en fuego con los temas “Shake and Tumble”, “Oughta Be a Law” y uno de los mas esperados, “All She Wrote”.  Luego CJ. Snare practicó un poco de su castellano para dirigirse al público para luego seguir con la balada “When I look into Your Eyes”, donde cientos de móviles se encendieron como pequeñas luciérnagas que bailaban con el coro de un lado para otro en la oscuridad del coliseo.  De ahí volvimos a la caña con “Lover’s Lane”, para luego bajar otra vez la velocidad y darle a las chicas otra balada, la que fue “Love of a Lifetime” y otra vez los móviles dominaron la noche. Combinaron nuevamente, arrancamos con velocidad y siguieron “Reach for the Sky”, que quedó excelente, y cerraron con el éxito que pegaron en los ochenta, “Don’t Treat Me Bad”.  No quiero dejar atrás a los tremendos músicos Michael Foster a la batería, quien dio también cátedra, y Allen McKenzie al bajo.  ¡Tremendos! Debo confesarles que este fue para mí la mejor vez que he visto a Firehouse aquí en mi isla. ¡El que no llegó a tiempo se perdió un banquetazo!

No tardó mucho tiempo entre una banda y otra cuando apareció en el escenario envuelto en una bufanda blanca John Waite y su banda de músicos de Nueva York.  Comenzaron bien, pero no tan cañero, con “Midnight Rendezvous”, para seguir con “Tears”.  Tenían que aparecer las canciones de cuando estuvo vivo en Bad English, así que nos llegó “Best of What I Got” y una de las que derritió a las chicas, “When I See You Smile”.  Ahi fue cuando me di cuenta de yo que estaba en un concierto con público diferente.  Las parejas juntas por doquier. Fue bonito ver a muchas parejas agarradas de la mano escuchando la música de John Waite.  Una chica llamada Mónica me dijo: “Es que estas canciones me recuerdan los romances que tuve en la escuela.  Ahí fue que conocí a mi marido Carlos”.  Bueno, y Carlos estaba sentado justamente al lado de ella y nos dijo: “Por eso es que tú ves tantas parejas de nuestra edad por aquí.  En ese tiempo era bonito enamorarse.  No había toda esa cosa de hoy del reggaeton y el trap que escuchan mis hijos.  Todo era más lento y la gente se conocía más.  Imagínate que llevo casado con ella 22 años y con esa música crecimos juntos”.  Los ojos le brillaban a ambos mientras John Waite y su banda seguían con temas como “Whenever You Come Around”,  “Bluebird Café”, y la un poco más movida “Change”. Luego tenía que aparecer otra muy muy vitoreada, que fue “Missing You”, seguida por “Back on My Feet Again”y cerrando con algo que no me esperaba y fue muy cañero, el clásico de Zeppelin, “Whole Lotta Love”.  Con este tema finalizó el show de John Waite. Debo decir que sus músicos veteranísimos demostraron el calibre que tienen.

A los 30 minutos apareció detrás del escenario el telón rojo con tonalidades amarillas de estas leyendas del rock, REO Speedwagon.  No pasó mucho tiempo hasta que comenzaron los primeros acordes del primer tema, “Dont Let Go!”, cuando apareció su cantante y guitarrista de siempre Kevin Patrick Cronin vestido de blanco, con gafas y tocando la guitarra acústica. Los años no pasan en vano, ya que a sus 68 años comenzó a cantar un poco tímido pero poco a poco, a su tercera canción, así como motor que ya tiene sus años y hay que esperar que caliente primero, calentó y cómo lo hizo. Su voz fue creciendo mientras cantó “Music Man”, “In Your Letter” y “Keep Pushin’”.  Esa banda, con una carrera de más de 45 años y con músicos bien curtidos, demostraron que todavía pueden darle al rock de los 70 y los 80 como lo hacían en sus mejores momentos, y es que Bruce Hall en el bajo y Dave Amato en la batería también mostraron esa noche que les queda mucho rock en el cuerpo.   Después de saludar al público y decirnos que les encanta venir a la isla de Puerto Rico, nos deleitaron con uno de los temas más esperados de la noche, el éxito “Can’t Fight This Feeling”, siguiéndole “Tough Guys” y un clásico de 1973, “Son of a Poor Man”. Luego le tocó el turno de lucirse al bajista Bruce Hall, puesto que empezó a sonar el tema del disco ‘Hi Infidelity’, “Someone Tonight”. Bruce cantó muy bien mientras tocaba el bajo con firmeza y confianza, como siempre. Se apagan las luces y aparece Kevin Cronin con la guitarra acústica en el medio del scenario, momento en el que dijo: “Cada vez que venimos a Puerto Rico tenemos que tocar este tema aquí, ya que siempre lo piden y aquí pegó mucho”.

Ahí comenzó a tocar varios temas en acústico, como “Keep the Fire Burning”, “In My Dreams” y siguió con una versión pseudo acústica y acompañada de la banda del clásico “Take It On The Run”. La emoción abrazó al recinto cuando continuaron con “Time For Me to Fly”.  Sin embargo, había que dar un poco de caña y Bruce Hall nos llevó otra vez a ese estilo excelente de los 70 con “Back on the Road Again”, una canción que terminó con un pequeño solo de batería y luces rojas con humo por doquier, mientras el batería Bryan Hitt hostiaba tambores y platillos con la estamina como si tuviera 20 años.  Fue entonces, bajo esas mismas luces rojas, que todo se calmó y Kevin Cronin se sentó en el piano a tocar el clásico “Keep on Loving You”, otro gran vitoreado por las chicas.  Ya la noche se estaba acabando y estas leyendas nos brindaron dos temas más, el clásico “Roll With The Changes” y cerraron con “Two Tickets to Paradise”.  Esta gente sí se curró la noche, pues nos llevaron a través de todas las etapas de su repertorio, siendo la más fructífera y conocida la de las baladas de los 80.  Definitivamente, REO Speedwagon todavía tiene una gran fanaticada en Puerto Rico, ya que esa noche la asistencia al Coliseo José Miguel Agrelot fue sólida.

¡Tremenda noche de viernes, tremenda nostalgia!

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1 comentario

  • Juandie says:

    Dignas actuaciones por parte de estas dos históricas bandas en la can.pital de dicho pais caribeño. A ver si nos lo traen a España también.

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