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Crónicas

Rebellion Festival 2019: Los punks no mueren, se ponen atrás

«Al igual que después de una mortal resaca uno dice que jamás volverá a beber, el próximo año repetiríamos de cabeza»

Del 1 al 4 de agosto de 2019

Winter Gardens, Blackpool (Reino Unido)

Texto y fotos: Alfredo Villaescusa

 Lo hemos dicho en repetidas ocasiones, el ambiente puede llegar a ser tan determinante como la propia música. Y un recital de sentar cátedra quedaría por completo deslucido entre una turba ignorante más preocupada por hacerse el selfie de turno que por cantar las canciones o prestar una mínima atención a la actuación. Que para eso se venía a un concierto. O eso decían. Y al contrario, una sensación de camaradería absoluta engrandece los himnos en los corazones y hasta tapa las carencias técnicas de cada cual. Ya nos enseñaron The Adverts en el 78 que las maravillas no cuentan. Nos la sudan.

Ambiente en las calles de Blackpool

Mira que hemos estado en eventos dedicados al metal, gótico, indie y demás, pero jamás hemos vivido tal concepto de hermandad como el que se experimenta en el festival Rebellion, una meca del punk al que cualquier aficionado de verdad debería peregrinar por lo menos una vez en la vida. Olvídate de esas insufribles cacatúas que comentan majaderías irrelevantes a un volumen de pescadería. Un fenómeno exclusivamente patrio, pues el único conato que sufrimos en ese sentido fue cuando divisamos a unos peninsulares, que por supuesto hablaban en estéreo. Nada tampoco de borrachos molestos, ya que no son pocos los grupos que desde las tablas fomentan el buen rollo y que se trate a los semejantes con respeto, toda una innovación que todavía aquí no ha llegado. Y lo mismo podríamos decir de esa intolerancia con el fascismo que provoca que se pueda expulsar sin contemplaciones a un tipo haciendo el saludo romano. Igual que en un país en el que la extrema derecha ya campa a sus anchas por las instituciones y sus chorradas se incluyen en programas de gobierno. Sin pudor alguno.

Este paraíso de concordia se encuentra en Blackpool (Reino Unido), a poco más de una hora de Mánchester, ciudad fundamental en el devenir del movimiento del imperdible desde que Sex Pistols tocaran allí a finales de los setenta y eso propulsara la escena hasta límites inconcebibles. Y en un lugar junto a la costa del mar de Irlanda no muy diferente a Benidorm se levantó una cita de aspiración global que tomó el relevo del primer Holidays In The Sun Festival en 1996 y hoy en día aglutina a una afluencia en torno a las 10.000 personas que no persigue aumentarse en aras de la comodidad. No todo es hacer caja y tratar a la peña como ganado.

Jane Austen y el madero simpático

Todo un puntazo entrar en un recinto que es algo así como una enorme mansión victoriana, de esas para comer pastitas mientras lees a Jane Austen, y que en su interior se alberguen siete escenarios de diferentes tamaños, desde uno que parece casi improvisado en una cafetería hasta dependencias inmensas con el magnánimo nombre de Empress Ballroom (salón de baile de la emperatriz) o una especie de teatro con butacas donde actúan grupos viejunos que no se suelen juntar a menudo y que cualquiera con un mínimo de decencia debería visitar por lo menos una vez al día. Para saber de qué va la movida más que nada.

The Babes

Con horario plenamente europeo, allí los bolos comienzan a eso del mediodía, así que madrugamos de lo lindo para catar a los londinenses Lead Shot Hazard, combo de ska/punk con vientos que puso a los guiris a tono desde bien temprano. No tardamos en disfrutar de uno de los mejores momentos de la primera jornada con The Murderburgers, pop punk a toda pastilla desde Escocia con melodías impagables de tocar el cielo, puro éxtasis. Gozaron además de un sonidazo impecable y de unos coros muy trabajados que sobresalían en piezas tipo “I’m Sorry About Christmas Eve”. Y si a eso le sumamos las ganas de estos chavales de comerse el mundo, el cóctel es imbatible. Hubo hasta aullidos al final.

Tuvo también asimismo su punto el folk punk con gaita a lo Dropkick Murphys de The Babes, con un inquieto vocalista cuya voz aguardentosa contrastaba con un instrumento tan tradicional. Y resultó curiosa la propuesta de los japoneses Vibrate Two Fingers que bebía a paladas del espíritu del 77 y de bandas como Sex Pistols o The Damned. De hecho, el guitarra iba vestido muy en la línea del histórico Captain Sensible en los setenta. Musicalmente no inventaban la rueda, desde luego, pero molaban mucho sus pintas añejas con gafas de sol frikis, candados al cuello o la chaqueta del cantante con el lema “No Future”. Exotismo en vena.

Emily Flea

El aspecto multicolor de Emily Flea no pasaba desapercibido dentro del recinto con su vestimenta fosforita y era frecuente encontrársela vagabundeando por ahí o casi a punto de morir de una deshidratación mendigando abanicos, como le vimos en un bolo. Bajo estas premisas encajaba cual guante en el escenario de la cafetería donde clamó contra el machismo, el patriarcado y demás a ritmo de acústica ante una audiencia realmente entregada. Para comer, ni tan mal.

Mucho más fuste tenían las chicas de The Baby Seals que seguían la senda de The Runaways con un ligero aire alternativo, según se pudo apreciar en “It’s Not About The Money Honey”. Y el ska punk de Millie Manders & The Shut Up levantó pasiones desde el mismo comienzo de “Right To Life” cuando un tipo en primera fila emuló el canto a capella de esta carismática vocalista que en Reino Unido debe ser toda una celebridad, a tenor de la marabunta que congregó a eso de las tres de la tarde.

Wolf Bites Boy no eran para caerse de culo, pero valían de sobra para canturrear puño en alto, la mayoría de sus temas parecen pensados a tal fin, caso de “Fighting On”, con coros de hermandad total. Y el punk hardcore de Nofng no precisó tampoco de florituras para conseguir que se montaran pogos en las primeras filas. Todo ello entre llamamientos a “ser amables los unos con los otros” y a no ser “un capullo”, aparte de mandar a cascarla a los nazis y dar la bienvenida a los refugiados.

Regresamos a la cafetería, que andaba a tope para Headsticks, cuyo folk punk de marcado contenido político no estaba tan alejado del de New Model Army. Nos sorprendió su vocalista de ínfulas operísticas e invocaron a la “revolución”, que la mayoría de asistentes pidieron que fuera “ahora”. Sin pasteleos de ningún tipo.

Resistance 77

La polémica envuelve a Resistance 77 por supuestos vínculos derechistas y alguna canción patriótica, pero la realidad es que lo suyo más bien apela a aquel legendario espíritu que dio nacimiento al punk y que forma parte del mismo nombre de la banda. No en vano varias de sus letras van en esa dirección, por ejemplo “True Punk & Oi!” o la reciente “Punk’s Not Dead, But I’m Not Far Off”, aparte de las proclamas que solía realizar su vocalista en defensa de este género de música, así que al margen del frecuente uso que hacen de la bandera de la cruz de San Jorge, dejaron claro que su estandarte más elevado en realidad era otro. El punk.

Tiempo entonces para catar el escenario de los viejunos con The Zips, supervivientes con más de cuatro décadas de trayectoria que se reformaron allá por 2002 para saraos varios, como este del Rebellion precisamente, aunque ya estuvieron en el 2017. Con un vocalista que llevaba la frase “Stop The War” en la espalda y un guitarra con boina revolucionaria, demostraron un más que aceptable estado de forma mientras repasaban tanto material añejo como reciente, como esa llamada a filas de “Hear Hear”. Muy decentes.

Y pasamos a la contemporaneidad con In Evil Hour, un combo que lo debería petar si existiera justicia en el mundo, pues cuentan con bombazos del calibre de “Built On Our Backs” o “Predators”, aparte de una vocalista con carisma considerable que se lo curra bastante. Hasta el punto de que alguien desde las primeras filas gritó “¡El mejor concierto del día!”. Quizás no arriesgaríamos tanto, pero fue todo un bolazo que combinó la contundencia del metal con la actitud del punk. Para apuntar su nombre.

TV Smith

Y TV Smith para un servidor son palabras mayores, mítico vocalista de The Adverts que a finales de los setenta ya se ganó el respeto de Johnny Rotten de Sex Pistols, un tío no muy acostumbrado a otorgar elogios por la cara. En esta ocasión centró su repertorio en su trayectoria en solitario y en jornadas posteriores también volvería a tocar en formato acústico o enfocando su actuación hacia el catálogo de su banda madre. Ya no es aquel chavalín de mirada descarada de los setenta, pero ha envejecido muy dignamente, pues todavía se monta pogos en solitario en las tablas y conserva la garganta en un estado óptimo. Un grande del que conviene rescatar temazos del calibre de “Only One Favour” o “Expensive Being Poor”. A sus pies, maestro.

Cualquiera que conozca a los chalaos de Masked Intruder sabe del tiro considerable de estos tipos que van encapuchados de diferentes colores y sacan a un madero simpático para que interactúe con la peña y anime a cantar a pleno pulmón las canciones de amor a toda pastilla que componen su  discografía. Irrumpieron saltando como si les hubieran metido un petardo por sus partes con “How Do I Get To You” y “The Most Beautiful Girl” y se disculparon por la ausencia de su colega amarillo, porque “estaba en la cárcel”.

Un bolo muy divertido en el que echaron la bronca a las chicas que habían traído a sus novios, hubo preceptivos pogos a tope y hasta ofrecieron la posibilidad de bailar con el señor verde a una muchacha tatuada que no controlaba la letra de la sentida “Heart Shaped Guitar”. Cosas que pasan. Como que el poli que les acompaña se quede en tanga con el culo al aire. Locura máxima.

Peter & The Test Tube Babies

Toda una institución dentro del rollo son Peter & The Test Tube Babies, otras figuras míticas del 77 ante las que sobran las presentaciones, basta escuchar clásicos como “The Jinx” o ese “Banned From The Pubs” que en nuestro país Parabellum adaptaron al castellano con el título de “Bronka en el bar”. Tal vez las pintas playeras de su vocalista restaran algo de solemnidad al asunto, aunque en realidad nunca fueron un grupo serio. Fundamentales para entender el movimiento.

Y Salford Jets son otro de los nombres habituales en los recopilatorios de punk británico que no se suelen juntar a menudo y que si uno no se encuentra por el norte de Inglaterra las posibilidad de verles en directo son más bien escasas. Rescataron su éxito de 1980 “Who You Looking At” y no tuvieron problemas en homenajear a los pioneros del rock n ‘ roll con ese “I Fought The Law” de Sonny Curtis que luego popularizarían The Clash. Lección de historia de la música.

La sensación de peligro

De miembros de Adolescents y Social Distortion se han ido nutriendo los californianos D.I. a lo largo de su trayectoria, y ya solo por el hecho de haber influenciado a bandas como The Offspring o Pennywise, entre otras, conviene prestar atención a estos pioneros del punk hardcoreta que repartieron zapatilla de la buena. Un intervalo de rabia antes de la ida de olla de Flipper, otros fundamentales en el desarrollo del grunge o sludge metal entre otros géneros y cuya mera presencia en un festi punk ya constituía una provocación.

Flipper

¿Os imagináis que estáis tranquilamente en un concierto y el cantante salta del escenario para abrazaros? Pues eso es lo que hizo el voceras David Yow en un inesperado movimiento que debió de dejar blanca hasta a la propia chica escogida y que reprodujo esa sensación de peligro de la que hablaban aquellos que vieron a Iggy Pop en los setenta.

Cualquier cosa podría suceder con un grillao del calibre de Michael Gira de Swans que lo mismo se lanzaba en plancha para que lo pillaran los seguratas o le daba por acariciar la calva a alguno de ellos durante un rato considerable. Su arsenal de excentricidades parecía inagotable con gestos insólitos como bajarse el pantalón hasta el límite de la decencia o empezar a rebuscar dinero en los bolsillos cuando no le daba por apoyarse a beber en una de las esquinas del escenario. Tan delirante como esa pieza suya llamada “Ha Ha Ha” que consta básicamente de risas. Para sacar a este elemento de allí le tuvieron que cortar el micro. Más punk que los propios punks.

Descendents

Las bestias de Total Chaos lograron congregar una nutrida proporción de crestas kilométricas con su punk hardcoreta de momentos álgidos como “Murdered”. Y los veteranos californianos Descendents abarrotaron el descomunal recinto de Empress Ballroom gracias a piezas adrenalínicas del estilo de “Victim of Me” o “Hope” que provocaron que la peña empezara a volar por ahí ya desde el primer tema. Todavía nos quedaron ganas para contemplar a Fear, otros históricos con solera del 77 que ayudaron a conformar el sonido del punk californiano y cuyo líder Lee Ving todavía conservaba una verborrea considerable para un señor de casi 70 palos. Valga además a modo de anécdota que Ving formó parte del proyecto paralelo de Dave Mustaine, MD.45, allá por mediados de los noventa.

Nihilismo desaforado

Comenzamos la segunda jornada de este festival extenuante para cualquier aficionado a la música con el punk ortodoxo de Rebel Station antes de pasar a las chicas combativas de Petty Phase, que se revelaron muy entretenidas y compenetradas a las voces. En el escenario de los viejunos The Snivelling Shits, con pedigrí del 77, ofrecieron algo muy auténtico, pese a las capacidades limitadas de su vocalista y de que tuviera que mirar las letras en un atril. Más preparación para la próxima.

Penetration

Los cachondos The Deckchairs hacían mucha gracia a los ingleses, que cantaban cerveza en mano cortes tipo “Wanker In An Audi” o “No Refund”, ideales para pegar gritos borracho. Y a The Spitters también les iba la juerga, a tenor de los abalorios que utilizaban en escena, que podrían abarcar desde un theremín hasta un muñeco de trapo o una trompetilla. Su estilo casi noise provocó que se agitaran cabelleras entre el público.

Y aunque en nuestro país el nombre de Penetration apenas logre enarcar unas pocas cejas, en Reino Unido son toda una institución del 77 con himnos absolutos como “Don’t Dictate”. Su legendaria vocalista Pauline Murray exhibió una garganta prodigiosa muy a lo Siouxsie y hasta se atrevió con una versión muy cruda del “Free Money” de Patti Smith o clásicos de la envergadura de “Life’s A Gamble”, ambas piezas de su debut ‘Moving Targets’. Glorioso. Ojalá algún promotor les traiga a la península.

Lost Cherrees

Lost Cherrees son una referencia ineludible en el anarco punk de finales de los setenta, aunque reformaron la banda en 2003 con aceptables resultados. Algo constatable en las distancias cortas desde que se arrancaron con el pepinazo “Living In A Coffin”, que desató hasta aullidos entre la concurrencia. Han tenido tanto baile de miembros que desconozco si en la actualidad  permanece alguien de la anterior formación, pero la verdad es que se lo curró bien esta variopinta comuna. Para hacer pogo, aunque sea entre butacas.

Y vuelta a ver a TV Smith desempolvando el legado de The Adverts en esta ocasión y marcándose uno de los mejores conciertos del festival con letras todavía supurantes a día de hoy como el nihilismo desaforado de “No Time To Be 21” o “Newboys”. Con semejante repertorio vigoroso nada podría salir mal, pues sigue provocando escalofríos escuchar himnos tan mayúsculos como “One Chord Wonders”, “Bored Teenagers” o ese “Gary Gilmore’s Eyes” que aún resuena en garitos de punkarreo en plena madrugada. Pogos y lanzamiento de cerveza, la etiqueta mínima exigible.

Johnny Moped

En Johnny Moped teníamos a otro señor de considerable edad desenvolviéndose de manera digna y apelando al rock n’ roll macarra de ínfulas tabernarias que acabó desembocando en el punk. No en vano pasaron por este combo de Croydon gente en absoluto desconocida como Captain Sensible de The Damned o Chrissie Hynde de The Pretenders y no han renunciado a dejar su impronta en el panorama musical del presente milenio con un reciente álbum titulado ‘Lurrigate Your Mind”, del que acusaron recibo con “No Way Back”. Otra clase de historia para tomar apuntes.

La revolución es ahora

Los californianos The Avengers gozan del honor de haber sido teloneros de Sex Pistols en aquel legendario concierto de despedida en Winterland en 1978 y gracias a ello Steve Jones hasta les produjo una sesión de grabación. Con ese halo sobrevolando por ahí, no dudaron en iniciar su actuación con “We Are The One”, tema homónimo del EP de tres canciones que editaron en 1977, y su vocalista incluso apelo a su espíritu adolescente en “Teenage Rebel”. Joyaza para sibaritas.

Ruts D.C.

Otros que renacieron de sus cenizas son Ruts D.C., la encarnación actual de The Ruts, valedores principales de ese sonido a caballo entre el reggae y el punk que también causó furor a finales de los setenta. “Si hay un momento para la revolución, ese es ahora”, arengó el vocalista a una espectacular y motivada masa de fieles que ni soñarían conseguir por estos lares, en Reino Unido deben de ser muy grandes. Y uno lo entiende perfectamente cuando se arrancan con piedras angulares de la altura de “Staring At The Rude Boys”, “Babylon’s Burning” o ese paraíso para punkis fumados llamado “Jah War”. Lástima que en la península solo les conozcan aquellos muy metidos en el rollo.

Y no menos exquisitos resultaban Rubella Ballet, un pilar del siniestrismo y del anarco punk que ya aparecían en las míticas recopilaciones de gothic rock de Mick Mercer. Todo un puntazo su show en el que abogaban por la desaparición del capitalismo y de las clases sociales mientras hacían gala de una impactante puesta en escena cargada de fosforitos y colores chillones que provocaba hasta daño en los ojos. Pero bueno, la provocación también consistía en esto, ¿no? Sigamos su catecismo antisistema y deseemos que se extienda la anarquía cual reguero de pólvora.

UK Subs

Con tanto solape de horarios a veces habría que hacer malabarismos para no perderse ningún artista gordo de verdad, así que optamos por picotear un poco de cada y así no lamentarse demasiado. De esta forma, UK Subs se dieron un importante baño de masas con la multitud coreando el nombre del grupo desde el inicio mientras inauguraban el festín de éxitos con “C.I.D.”, conocida en nuestro país por la adaptación de M.C.D. “Jódete”. Y a sus 75 palos ahí aguantaba el voceras Charlie Harper infatigable.

Había que sacar hueco para ver aunque sea un rato a Eddie & The Hot Rods, pero nos encontramos con el micro ocupado por un tipo que no era su histórico líder Barrie Masters, que al parecer no se encontraba bien ese finde. A pesar de una baja tan relevante, su sustituto no lo hizo mal al arremeter con pedazos de historia viva de la música como “Teenage Depression” o “Telephone Girl” que animan a la peña de la misma. Para salir del paso.

Apenas pudimos catar a Angelic Upstarts, cuyo cantante Mensi hizo gala de militancia política al lucir una camiseta de apoyo a Jeremy Corbyn, cabeza visible del Partido Laborista, y sugerir el desalojo de la derecha en las instituciones con “Tories, Tories, Tories”. Pero algo había que sacrificar para contemplar un concierto de The Stranglers como auténticos dioses en un Empress Ballroom abarrotado como probablemente con ningún otro grupo en el festival, algo que chocaba teniendo en cuenta que en la península no dejan de ser una banda de culto para cuatro freaks.

Ramonas

Un brindis al sol se marcaron con “(Get A) Grip (On Yourself)”, su primer single de 1977, el medio reggae “Nice ‘N’ Sleazy”, un “Peaches” reconocida al instante por la afición, la joya new wave “Duchess” o el inevitable “Always The Sun”. Bordaron hasta los bises con “Go Buddy Go” cantada por el bajista Jean-Jacques Burnel y un “No More Heroes” donde florecieron pogos por doquier, como era de esperar. De sentar cátedra.

Andábamos reventado, pero hubiera sido imperdonable obviar la ristra de himnos impepinables de Ramonas capaces de levantar a un muerto que   reproducen con fidelidad pasmosa. Hablamos por supuesto de “Blitzkrieg Bop”, “Pet Sematary”, “Judy Is A Punk” y todas aquellas piedras angulares que compusieron Joey Ramone y compañía. Una tentación demasiado fuerte. Pura religión.

El glam también es punk

Y al tercer día tocaba acudir a la llamada de Sensa Yuma, formados en Stafford (Birmingham) allá por 1983 y residentes en Alicante desde 2001, lo que les proporcionaba de por sí un marcado carácter internacional, su guitarra incluso llevaba una camiseta de Parálisis Permanente. El cantante además se tiró bastante el rollo animando y confraternizando con un personal bastante numeroso dada la hora tan intempestiva, pero si uno no se despertaba con la tralla punk de “On You” es que no tenía sangre en las venas. Zapatilla de la buena.

Los émulos de Turbonegro suecos Zero Zero valían para pasar el rato y The Derellas subieron el escalafón con su glam punk en la estela de New York Dolls, aderezado de camisas con puntos blancos y otros elementos decorativos característicos de este estilo. “High Rise Supersize” demostró que eran un entremés más que recomendable. Y en una onda similar los noruegos Sugar Louise también dieron el callo con piezas que bordeaban el hard rock o el power pop y un cantante guaperas a lo Michael Monroe.

999

Otro grupo que en Reino Unido gozaban de tirón eran 999, más supervivientes del 77 habituales de los recopilatorios y que hicieron gala de un estado de forma impresionante. Que se ponga a empollar como loco cualquier aficionado que no haya escuchado nunca “Homicide” o “Feelin’ Alright With The Crew”, cortes que los ingleses cantaban a pleno pulmón. Un bolazo enorme que ya podría animar a los promotores a apostar por ellos en la península.

Ya hemos mencionado anteriormente a TV Smith, por lo que no insistiremos demasiado en su recital acústico acompañado de colegas de la escena en el que brillaron piezas de poner pelos de punta como “Lion and The Lamb” o sus viejos himnos de The Adverts “Gary Gilmore’s Eyes” o “One Chord Wonders”. Por tercera vez. Y repetiríamos hasta mil veces.

Muy curioso fue por otra parte lo de Alvin Gibbs & The Desobedient Servants, un tipo que en la actualidad toca en UK Subs y ha compartido tablas con peña tan grande como Iggy Pop, de sus tiempos alocados con La Iguana ha escrito hasta algún libro. Todo un conocido en el mundillo punk de la Gran Bretaña y eso se notó en las espontáneas muestras de afecto de sus seguidores que gritaban su nombre. Como homenaje al inventor del punk no dudó en atreverse con dos versiones muy cañeras del “Down On The Street” y el “1969” de The Stooges. Un chute de adrenalina.

Giuda

La presencia de un grupo más cercano al hard rock o al glam que al punk como los italianos Giuda sentó como un tiro. Cualquiera que les haya visto en directo conoce de sobra el entusiasmo desmedido que le pone su cantante de color. Y resulta difícil resistirse a la tentación de mover la cabeza con esos riffs rotundos en la escuela Status Quo y esa alegría contagiosa deudora de Slade, T.Rex y demás luminarias del género. Su “Wild Tiger Woman” sigue siendo un argumento inapelable.

Y Ruts D.C. en formato acústico perdieron algo de la gracia de la que destilaron en eléctrico el día anterior, aunque mereció la pena esa versión de “In A Rut” en la que intercalaron el “Gloria” de Them. Nada que ver con la energía descomunal con la que salieron Duncan Reid & The Big Heads, banda de un ex The Boys más cercana al power pop que a otra cosa con una guitarrista que era pura dinamita y una actitud de estrellas del rock n’ roll totales. No paraban de dar vueltas por las tablas y los gritos de apoyo a la hacha Sophie se transformaron en un tanga que le lanzaron y ella se puso por encima del pantalón. Y así todos contentos.

Johnny Thunders, que estás en los cielos…

The Business Event

A veces la línea divisoria entre el homenaje con respeto y la pachanga verbenera es demasiado fina, pero el primero es totalmente el caso de The Business Event, un sarao que montaron para recordar al fallecido líder de The Business Micky Fitz con miembros de Dropkick Murphys y otros que formaban parte de la historia del grupo. Todo un acto de afirmación británica con bandera al fondo y con temas que son más ingleses que la Union Jack como “Blind Justice” o “Suburban Rebels”. Oi! Oi! Oi!

Y la representación vasca en el festival estaba en los bilbaínos Shöck, que salieron muy motivados ante un público que se fue incrementando a medida que avanzaba su actuación. Micky se reveló una vez más como una vocalista inmensa que no debe arrugarse ni en el extranjero ni en ningún sitio, cortes como “Sexta Extinción” o “La fábrica de los suicidas” avalan su enorme potencial en las distancias cortas. Los peninsulares que asistían al bolo además se hicieron notar con pogos muy diferentes a las caricias de los ingleses y hasta invadieron el escenario tumbándose unos encima de otros. Que se note el origen, coño.

Cockney Rejects

Los aguerridos Cockney Rejects ofrecieron un recital en su línea para sus fieles, que por estos lares eran numerosos, y su vocalista demostró maneras de púgil que estaba ahí para reventar fascistas, no en vano hace no demasiado ya se lanzó al público para cascar a un neonazi que había en un bolo suyo en Londres. Y el legado de Johnny Thunders brilló más que nunca con Walter Lure’s LAMF, guitarrista original de The Heartbreakers que se acompañó para la ocasión de otros personajes con lustre punk como Mick Rossi o Nigel Mead de Slaughter & The Dogs.

Y precisamente cayó “Situations” de estas últimas figuras claves de la escena de Mánchester de finales de los setenta, aparte de clásicos inevitables del señor Thunders, caso de “One Track Mind”, “Pirate Love” o “I Wanna Be Loved”, sin olvidarnos del himno maldito “Born To Lose” o la no menos importante “Chinese Rocks”. Una exquisitez para amantes del rock decadente que bordaron con un par de inesperados bises, el “I’m Waiting For My Man” de la Velvet Underground, tan relevante en el advenimiento del punk neoyorquino, o ese “Do You Love Me” de The Contours que solía interpretar Thunders en directo. Fue genial ver a los punks congregados bailar rock n’ roll como si les fuera la vida en ello.

The Exploited

Después de semejante subidón entraba de vicio observar repartir leña a The Exploited, con un Wattie ya plenamente recuperado de su ataque al corazón y haciendo sus gestos más característicos, como darse golpes en la cabeza con el micro y poner caras de desquiciado. Y es que te pueden temblar hasta las canillas mientras están atronando cañonazos del calibre de “Beat The Bastards”, “Fuck The USA” o ese “Punk’s Not Dead” que inspiró tantas pintadas, parches y demás. Nada comparado al fiestón que montaron cuando dejaron subir a la peña al escenario para “Sex and Violence” y se juntaron ahí unos 200 fieles por lo menos. Apabullantes. Nunca defraudan.

La feliz familia Ramone

El festival Rebellion no está hecho para melifluos que se cansan ya con dos o cuatro escenarios, es toda una prueba de supervivencia que pone al límite las condiciones de aguante humano. Por lo que llegar hasta la última jornada sin haber sucumbido a la tentación de quedarse tirado en la cama durante horas, representa un triunfo a todas luces. Una gesta heroica como matar a un dragón o sacar una espada de una piedra. Algo no al alcance de cualquiera.

El combo mixto Hands Off Gretel debía de estar pegando mucho por estos lares por la cantidad de camisetas que vimos pulular por ahí, así que nos picaba la curiosidad. Con una vocalista inspirada por completo en la estética de ‘La Novia Cadáver’ o alguna otra creación de Tim Burton, su rock alternativo de destellos metálicos y góticos chocaba en un festi de punk, pero lo cierto es que a nivel de espectáculo y actitud se entiende que muchas de sus fechas en Reino Unido hayan colgado el cartel de entradas agotadas. Eso sí, su versión fantasmagórica del “I Wanna Be Your Dog” de The Stooges es más que discutible.

Svetlanas

La ortodoxia estaba más presente en los californianos Suede Razors, pese a que muchos de sus temas no dejen de ser rock n’ roll macarra muy vitaminado. Y Olga de Svetlanas sigue siendo una frontwoman apabullante capaz de dejar con el culo torcido a cualquiera que nunca haya visto en directo a esta joven formación que fusiona la contundencia del metal con la agresividad del punk. Escupieron al aire y mandaron alzar el dedo contra todo lo establecido mientras caían proyectiles sonoros que entraban como chupitos de whisky, dejando sabor aguardentoso al final. Un subidón en toda regla.

Los irlandeses The Defects son otros supervivientes de finales de los setenta que se reformaron hace unos añitos y se recorrieron varios festivales punk que todavía creían en su propuesta, no en vano aquí en Blackpool han estado cuatro o cinco veces. Una circunstancia que no ha disminuido en absoluto su apoyo entre el personal y ellos lo agradecieron homenajeando en “Alternative Ulster” a una de las bandas más grandes de las islas vecinas, Stiff Little Fingers. Sin complejos.

Y casi como ver a los Ramones fue el bolo frenético de Teenage Bottlerocket, que contó con la peculiar intro de un niño tocando la batería antes de que sonara por altavoces el “Raining Blood” de Slayer y metieran zapatilla punkarra de la buena. “Bigger Than Kiss” pudo reventar el techo victoriano del Empress Ballroom, al igual que el cañón “Stupid Games” con pelos oxigenados montando pogo por ahí. Quizás su vocalista se pasara con tanto chistecito, pero cuando se ponían en plan Joey Ramone y compañía se olvidaban todos los males, hasta recordaron a los de Queens con un fragmento del “Blitzkrieg Pop”. Hey Ho! Let’s Go!

The Casualties

La verdad es que no dábamos demasiado por los neoyorquinos en boga en el rollo The Casualties porque sus discos en estudio tampoco es que sean la bomba, a excepción de tres o cuatro temas. Pero en las distancias cortas ganan enteros gracias a los pogos descontrolados que se montan, circle pits descomunales y hasta un wall of death con el cantante en medio. El sentimiento de hermandad que se respira en el Rebellion sobresalió cuando el vocalista David apeló a la concordia entre “punks, skins, negros o blancos” antes de ese canto contemporáneo de solidaridad en el que se ha convertido “We Are All We Have”. Para volar cabezas.

Y cualquier miembro de la familia como CJ Ramone siempre es bienvenido, a pesar de que lo que ofrezca su repertorio sea bastante previsible. Esto es, versiones de Ramones a cascoporro, desde las iniciales “Let’s Dance” o “Bonzo Goes To Bitburg” a inevitables como “Rockaway Beach”, “Gimme Gimme Shock Treatment” o “Rock ‘N’ Roll High School”. Todo ello sazonado con composiciones propias de su reciente álbum ‘The Holy Spell…” como “This Town” que no desentonaban en absoluto en su catálogo. Hubo además invitados como el cantante de The Outcasts en “The KKK Took My Baby Away” o la sorprendente aparición de Nick Oliveri (Kyuss, QOTSA) para un chirriante “Endless Vacation”.  Imposible errar con tales mimbres.

The Professionals

Otros que suelen cumplir en diversos contextos son The Professionals, la banda del Sex Pistol Paul Cook, suficiente motivo ya de por sí para verles en directo. Pero es que no son solo eso, lo cierto es que se lo curran bastante y discos como ‘What In The World’ apelan a las agallas gracias a piezas del estilo de “Rewind” o “Bad Baby”, actualizando el sonido sin apestar a naftalina. Sumemos ahora el aliciente de escuchar “Silly Thing” de los Pistols o ese “Lonely Boy” en el que se hace imposible no rememorar los bailoteos que se pegaba Steve Jones en la peli ‘The Great Rock N’ Roll Swindle’. Perdérselos sería una temeridad. Nunca defraudan.

Tener la oportunidad de coincidir con The Skids es todo un puntazo, pues se trata de uno de esos grupos de los setenta que no veríamos por la península ni de casualidad, aunque su palo esté más cercano a la new wave o al synth pop que al punk en determinadas épocas. Así lo atestiguaba la reciente “Kings of The New World Order” o ese popular “The Saints Are Coming”  que muchos igual se piensan que es de U2 o Green Day. Saquen las libretas.

The Chameleons

Y poca relación con el punk gastaban también The Chameleons, cuyo sonido envolvente y cristalino llamaba la atención en un lugar donde predominaba la visceralidad. Pero casi se nos cayeron los pantalones al escuchar la pedazo voz de Mark Burgess entonando “Don’t Fall”, con una clase impagable y totalmente despreocupado de que aquel no fuera su sitio. “¿Algún gótico?” preguntó nada más salir, aunque por las primeras filas se veían ropajes oscuros y camisetas de Killing Joke. Elegancia de saltar lágrimas.

Cerrar un festival punk con The Damned es el éxtasis supremo que cualquier fan pediría una y otra vez a los organizadores. Y más si valoramos el espectacular estado de forma que luce el voceras Dave Vanian desde hace unos años, devenido en una especie de crooner muy superior a otros vocalistas de su género. Prendieron de inmediato la llama con “Love Song” y “Machine Gun Etiquette” a tope de revoluciones antes de insuflar poso new wave en “I Just Can’t Be Happy Today”.

The Damned

Brotaron los preceptivos pogos con los trallazos “Anti-Pope”, “Noise Noise Noise” y un “Smash It Up” en el que la peña hasta coreó la intro. Hubo recuerdo para su fase gótica en “Street of Dreams”, la ortodoxia punk de “Ignite”, con los coros resonando en el techo victoriano del Empress Ballroom, o el muy digno representante de su último trabajo en estudio “Standing On The Edge Of Tomorrow”. Y sin olvidarse de una pregunta realmente crucial: “Is she really going out with him?”. El preludio a esa explosión de rabia de “New Rose” de la que todavía se siente su impacto. Una noche histórica en un recinto abarrotado que finiquitaron con el monumento al glam punk de “Jet Boy, Jet Girl”. Una canción que en 1989 todavía se consideraba tan obscena como para poner multas por pincharla en la radio,

Aguantar tantos días de un lado a otro no es una gesta para todos los públicos y a veces hubiéramos deseado que nos cortaran los pies, pero los momentos vividos compensaban con creces los sufrimientos. Y al igual que después de una mortal resaca uno dice que jamás volverá a beber, el próximo año repetiríamos de cabeza. Y el siguiente y el siguiente. Porque como rezaba una camiseta que vimos por ahí “Los punks no mueren, se ponen atrás”. Hasta el último aliento.

Alfredo Villaescusa

Alfredo Villaescusa

Eclecticismo en vena. No hay nadie que no dispare el viernes por la noche, ni hay quien esquive los disparos.
Alfredo Villaescusa
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1 comentario

  • Juandie says:

    Menudo pedazo de festival del mejor Punk Rock donde se dieron cita algunas de las mejores y más históricas bandas del Punk británico y menuda pedazo de crónica se ha marcado Alfredo Villaescusa en esta ciudad como es Blackpool donde se cita tan magno evento. Todas las bandas estuvieron a la altura sobre todo THE EXPLOITED una banda que dentro de este genero me encanta desde hace muchísimos años.

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