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Crónicas

Parkway Drive + Killswitch Engage + Thy Art Is Murder:

«La combinación de música y espectáculo iban de la mano, creando un aplauso ensordecedor después de casi cada canción»

Palladium, Colonia (Alemania)

Texto y fotos: Hughes Vanhoucke

Hace seis años, fui por primera vez a ver a Parkway Drive actuando en una sala durante la Music Night de Vans Off The Wall. Tocaban con We Came As Romans, Memphis May Fire y Like Moths to Flames, en la época en que Parkway Drive aún era una banda underground.

Mucha agua ha fluido a través del Manzanares desde entonces, y los australianos se han convertido en una banda enorme, que cierra festivales como harán este año el primer día del Resurrection Fest, y que consigue que grandes salas se llenen por todo el mundo.

El pasado viernes, los surferos de Byron Bay pasaron por Alemania, en la sala Palladium de Colonia, la primera de las dos noches con entradas agotadas desde hacía muchas semanas.

La velada es iniciada por otra banda australiana, de Nueva Gales del Sur, el conjunto de deathcore Thy Art Is Murder, “de Shitney”, como CJ McMahon suele llamar a su ciudad natal, Sídney. Ya desde la llegada a la vieja sala, otrora fábrica de maquinaria de Trefil Europe Engineering (1899), descubrimos que Thy Art Is Murder serían los primeros en presentarse esta noche, un enorme telón de fondo con su logo colgaba al fondo del escenario. La banda ha sido telonera de Parkway Drive ya varias veces y no iba a ser diferente en 2019.

Como de costumbre, el frontman viste sudadera larga y oscura con capucha y un vaquero negro. Lo que también destaca de inmediato es que Lee Stanton no está detrás de la batería, sino su suplente estadounidense Jesse Beahler. La banda traía un popurrí de las mejores canciones de los últimos tres álbumes delante de una sala aún medio vacía, comenzando con el tema técnico “Dear Desolation”, que también es el título del último álbum.

El público presente en las primeras filas en seguida empieza a saltar y gritar apoyando a estos precursores del género. Thy Art Is Murder toca con cuerpo y alma, es una pena que tuvieran tan poco espacio en el extenso escenario, la batería quedaba casi al borde del escenario, lo que dificultaba el movimiento de los demás integrantes.

A pesar de esta falta de espacio, el cantante se abría camino al frente, para recompensar el esfuerzo pide un wall of death que se forma instantáneamente gracias a la buena voluntad de la audiencia alemana.

Cuando CJ McMahon que se puso sobre las barreras que separaban el escenario del público, varias personas perdieron la cabeza. Desafortunadamente, el set de los Sidneysiders fue de solo seis temas, pero lo que venía tampoco estaba mal. Me quedé impresionado tanto por la técnica de los músicos como por las cuerdas vocales de McMahon.

Media hora después del final del set de Thy Art Is Murder, recibimos a uno de los fundadores del metalcore, nada menos que Killswitch Engage de Boston, a los que ya vimos teloneando a Iron Maiden hace casi un año. Este año la banda celebra su vigésimo aniversario y lo hará con la edición de un octavo álbum en el transcurso del presente 2019, o al menos es lo que nos comentó el cantante Jesse Leach. Killswitch Engage iba a seguir calentando a la audiencia para los cabeza de cartel, sí, aún había que calentar a esa multitud.

A pesar de que los estadounidenses son los mayores del cartel, si hablamos de edad, se explayaron con una gran energía. Fueron especialmente el vocalista Jesse Leach y el bajista Mike D’Antonio quienes llevaron la iniciativa, aunque el guitarrista Adam Dutkiewicz también estuvo quemando una buena cantidad de calorías. Cada show de Killswitch Engage recibe un toque de humor gracias a este descendiente de padres europeos, que suele ser el bufón de la banda.

La sala ya estaba más llena que con Thy Art Is Murder, la capacidad máxima (4000 personas) se alcanzaría de manera lenta, pero segura, y al día siguiente se llenarría nuevamente.

Los bostonianos aún están de gira con ‘Incarnate’, su séptimo álbum, que casi puede soplar tres velas, pero como mencioné antes, el octavo álbum ya se está cocinando.

El público disfruta de la presentación de los estadounidenses que traen una mezcla de trabajos recientes y no tan recientes, en la que se dio prioridad a las canciones más pesadas, pero también hubo espacio para alguna canción más lenta que recibió muchos aplausos del público alemán. No solo tocaron temas de los dos periodos con el actual cantante, Jesse Leach, también un buen número de canciones de la época de Howard Jones, que, según se informa, podría cantar un dueto con Leach en el nuevo trabajo.

Era la hora de la banda principal, Parkway Drive, la banda que logró llenar el Palladium dos noches seguidas, el único lugar en la gira europea donde se colocó el cartel “Sold Out” en ambas presentaciones.

Desde el principio, la puesta en escena es un viaje musical y visual en el que el espectáculo de luces juega un papel importante, un impresionante show de luces.

Del inicio teatral hasta las notas finales muchos gozaron del espectáculo asombrados. Una nueva energía inunda una sala atiborrada, una energía que no había estado presente durante los sets de Thy Art is Murder y Killswitch Engage, aunque dieran lo mejor de ellos. También me sorprende es que la audiencia de Parkway Drive se ha vuelto mucho más diversa, ya no es una audiencia de jóvenes de 16 a 30 años, se ve público de todas las edades a excepción de los que están en los pogos.

El set consta principalmente de temas de los últimos dos álbumes, ‘Reverence’ e ‘Ire’, aunque esto resulta casi indiferente para los que surfean sobre el público o forman parte de los pogos. Desde el foso vemos un mar de crowdsurfers viniendo de todos lados, los cordiales miembros de seguridad estuvieron más que ocupados.

El ritmo es muy bueno, “Idols and Anchors” trajo algo de paz y tranquilidad que desaparecía rápidamente con “Dedicated”, en la que por primera vez esta noche se usaba pirotecnia.

La combinación de música y espectáculo iban de la mano, creando un aplauso ensordecedor después de casi cada canción.

Desgraciadamente, en la antigua fábrica hay bastantes pilares que obstruyen la vista de algunos de los espectadores; durante “Absolute Power”, un fanático supo cómo hacer uso óptimo de los pilares al escalar uno, y ver a Parkway Drive desde una posición más alta antes de volver a su sitio con un salto hacia atrás.

“Writing On The Wall” fue presentada por cuatro elegantes damas con diferentes instrumentos clásicos de cuerda, las que continuaron en el siguiente tema, “Shadow Boxing”, mientras que durante “Wild Eyes” el público asumió la tarea de los coros desde el principio hasta el final. Mientras la audiencia coreaba sin cesar el nombre de Parkway Drive, el batería Ben Gordon lo iba a llevar un paso más allá, dejando al cantante Winston McCall embobado antes de agradecer a la audiencia por todos los años de apoyo y las dos noches agotadas aquí en Colonia.

Durante la última canción antes del bis, “The Color of Leaving”, tuvimos a Winston McCall en solitario con una de las damas del violonchelo, en un mini escenario en el fondo de la sala.

Luego de una hora y media, la banda desaparece por un momento para pronto regresar. Winston vuelve con el torso desnudo, encendiendo un cóctel Molotov imaginario y lanzándolo contra la tremenda pantalla LED provocando una enorme explosión. Con un fuerte golpe las llamas se encienden y se inicia “Crushed”. La asombrosa velada termina con unas cuantas palabras de gratitud antes de disparar con “Bottom Feeder”.

Tuvimos tres bandas a tope con Parkway Drive como punta de lanza. El próximo mes de julio, Parkway Drive visitará España como cabeza de cartel en el Resurrection Fest en Viveiro. ¡No se lo pierda!

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Esta entrada fue escrita por Hughes Vanhoucke

2 comentarios

  • Juandie says:

    Actuaciones muy dignas por parte de estas 3 bandas de estilos diferentes en esa noche germana.

  • Zombo says:

    Fui de propio a Múnich para verles anoche, y sin duda ha sido de las mejores inversiones de mi vida. Es la tercera vez que les veo, pero esta vez llevaron el espectáculo a un nivel del que no podemos disfrutar en las salas españolas. Acabé muerto tras pasar todo el concierto en el pogo, pero lo volvería a hacer mil veces.
    Un saludo!

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