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Crónicas

Metallica + Kvelertak: Vamos muy bien

«La banda de heavy metal más exitosa de todos los tiempos sigue con el coco en funcionamiento para que cada concierto sea especial»

3 febrero 2018

WiZink Center, Madrid

Texto: Juan Destroyer. Fotos: Domingo J. Casas

“Vamos a celebrar esta noche cantando una canción de la legendaria banda Obús”, nos dijo Trujillo en uno de esos momentos que serán recordados para siempre en los anales de la historia del metal en España. Kirk y él se arrancaban con una imprecisa versión de “Vamos muy bien”, el bajista adoptando también el rol de cantante. El público casual  de Metallica no supo bien de qué iba la vaina, pero los rockeros de pura cepa, tras frotarnos los ojos y las orejas, nos enganchamos con jolgorio a ese surrealista inciso. Tiene pinta que el guiño a la música local va a ser una constante en la gira europea, dado que dos días antes le dedicaron al recientemente desaparecido Zé Pedro “A Minha Casinha” de Xutos & Pontapés, pero viene a demostrar que, la banda de heavy metal más exitosa de todos los tiempos, lejos de dormirse en los laureles, sigue con el coco en funcionamiento para que cada concierto sea especial.

Pero vayamos al principio, porque muy especial tiene que ser también esta gira para Kvelertak, el grupo elegido personalmente por Hetfield y Ulrich para abrir en Europa. Este es el impulso final que necesitaban los noruegos para afianzarse como un valor de futuro, una de esas bandas llamadas a recoger el testigo.

Tan cierto es que le faltó potencia al sonido como que la mezcla del mismo estaba bien equilibrada, algo que agradecimos bastante los que sufrimos la farragosa bola en que se convirtieron los conciertos de Lamb of God y Mastodon, en este mismo recinto, hace 8 años. En cuanto a ellos, al ser seis, no les costó llenar el escenario desde el comienzo con “Åpenbaring”, una de esas canciones que definen el particular sonido de Kvelertak, tan deudor de Turbonegro como de Entombed, fans de AC/DC pero también de los blast beat del black metal.


El cantante Erlend Hjelvik recuerda al Bruce Dickinson de “Poweslave” cuando, en los primeros compases de concierto, luce su máscara de búho, aunque con más kilos encima y cantando gutural en vez de haciendo gorgoritos. De las voces melódicas como las de “Bruane Brenn” -¡temazo!- se encargan sus compañeros, que también saben corear como orcos en “Mjød”. Pero como decía, esta banda navega por todos los mares del rock y el metal, si las guitarras de “1985” no suenan a Journey, que baje Odín y lo vea; muy guay ver a los tres hachas encarados en la armonía y a Marvin Nygaard haciendo girar el bajo en derredor de su tronco, a lo rock star de los 80.

Se despidieron con la canción que da nombre al grupo, una de esas de puño en alto, con Erlend ondeando una enorme bandera –cuando digo enorme quiero decir enorme- y sus compañeros agrupados en unos pocos metros de escenario, deleitándose en la ejecución.

Con un retraso de más de un cuarto de hora irrumpía “It’s a Long Way to the Top”, canción de AC/DC e intro extraoficial de los conciertos de Metallica. Al llegar a su fin se apagan las luces y, entonces sí, “The Ecstasy of Gold” suena mientras surge de la oscuridad la famosa escena de “El bueno, el feo y el malo”. Las pantallas son cubos que durante el concierto se moverán en todas las direcciones, normalmente con películas específicas para cada canción y, en contadas ocasiones, mostrando a los músicos en acción. Más allá de la espectacularidad intrínseca del escenario situado en el centro del recinto, con los muchos micrófonos y los músicos variando constantemente de posición, el montaje no es tan asombroso como los que le hemos visto en el Palacio a Kiss, Muse, Roger Waters, Iron Maiden o los mismos Metallica en el World Magnetic Tour. No obstante, estaremos casi todos de acuerdo en que no es un factor decisivo a la hora de ensalzar o no un concierto.

Metaaaaallica! Comenzaron con #hardwired a disfrutar del #concierto de #metallica en #madrid

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El show empieza raro, tradicionalmente, al acabar “The Ecstasy of Gold” la banda entra en tromba, pero en esta gira lo que sobreviene es un fade in pregrabado con el comienzo de “Hardwired”, y es al llegar al riff principal cuando los cuatro jinetes toman las riendas, en cuerpo presente, de la canción. Le sigue “Atlas, Rise!”, donde el público canta hasta el solo doblado ante la mirada satisfecha de los músicos. Queda claro que han venido aquí a hablar de su libro, se ve que la banda confía en el último disco, ojo al dato: nunca antes habían tocado en España -ni siquiera en tiempos del ‘Black Album’, el álbum de metal más vendido de todos los tiempos- siete canciones de lo que vinieran a presentar. Para muchos, excesivo, aunque esa opinión no goza de tanta representación entre los que contamos por decenas la cantidad de veces que les hemos visto en concierto; esos que nos sabemos de memoria algunos chascarrillos de James, sobre todo los referidos a la “Metallica family”, a quien le anuncia un equilibrio de new songs y old songs. Lo que sí resulta bastante sorpresivo es encontrarse a las primeras de cambio con “Seek & Destroy”, acostumbrados como estábamos a recibirla cerrando las actuaciones y con la lluvia de globos de la que han prescindido en esta gira. A Kirk se le va el sonido unos segundos durante uno de los solos, pero musicalmente es la misma de siempre, con los parones para enardecernos y hacernos cantar hasta el riff final. Trujillo hace girar su bajo casi como si fuera un martillo olímpico, aunque sin llegar a lanzarlo, para mayor seguridad de una grada que, aun a pesar del riesgo, seguramente se jugaría el pellejo para hacerse con el preciado instrumento. En las pantallas se repite el cartel de un antediluviano concierto junto a Lääz Rockit, grupo thrash de época que, aunque inactivo en estos momentos, seguro que agradece tamaña publicidad.

“Leper Messiah” no es un clásico absoluto, sino más bien un regalo para los más sibaritas a cuyo fin Lars se levanta a saludar. A oscuras toca unas profundas notas Robert antes de que James recupere el protagonismo con “Welcome Home (Sanitarium)”; reseñables aquí las imágenes de los cubos, que simulan personas dentro luchando por salir.

Está siendo un buen concierto, pero los espacios entre canción y canción -destinados tanto a cambio de instrumento como a que Lars y James recuperen el aliento- y la elección del repertorio han rebajado ardor inicial del respetable. El cantante nos pregunta cuántos años hacía que no tocaban aquí, si siete u ocho, dato solo correcto si nos centramos en la capital, porque en 2010 estuvieron en Rock in Rio (Arganda) y en 2012 en Sonisphere (Getafe). James quiere sentir la energía de los fans de Madrid, “Are you alive?”, nos grita antes de confiarnos que “si quieres vivir para siempre antes has de morir”. En la parte central de “Now That We’re Dead” surgen de las profundidades del escenario cuatro cuadrángulos que son patches de sonido sobre los que los cuatro músicos se montan una batucada. La lidera James, que más tarde aprovechará una de las baquetas para rasgar las cuerdas de su guitarra.

Metallica concierto Madrid WiZink Palacio de los Deportes 2018

Foto: Live Nation Spain

“Are you still alive?”, ruge el cantante antes de mostrarse encantado con el hecho de que nos haya gustado el último disco, mintiendo solo un poquillo cuando asegura que estamos cantando esos temas con el mismo furor que las canciones de toda la vida. Nos adelanta que viene una más: “Confusion” y su machacona batería, tan inspirada en “Am I Evil?” de Diamond Head. En las pantallas, imágenes bélicas.

A Trujillo lo presenta como “still the new guy”, y el chicano se pone a hacer el paso del cangrejo mientras toca una progresión de notas sobre la que nos hace gritar cual gorilas y que es fácil reconocer como antesala de “For Whom the Bell Tolls”. Siempre pone los pelos de punta ese “it’s the last time you will” con el escenario completamente a oscuras, y el recibimiento en general es espectacular. “Halo on Fire” baja un poco los ánimos, además no creo que venga muy a cuento la calmada intro de James y el tremolo en la guitarra, pero Rob nos hace reír cuando llama Jaime a su jefe. Además es tras ella cuando le rinden los honores a Obús, banda de la que probablemente desconocían su existencia hasta hace unos meses, pero el gesto les honra. ¿Sonará de nuevo el lunes o se decantarán por otra banda española?

Qué bien habría sentado “Whiplash” tras rendir tributo el bajista a Cliff Burton con “(Anesthesia) Pulling Teeth”, pero en su lugar es su versión de “Die, Die my Darling” (The Misfits) lo que suena. No obstante, el tono alegre nos lleva en volandas, y las llamas circunvalando a Lars en “Fuel” terminan de encendernos. Espontáneos oes brotan a su fin y con ella entramos en la mejor parte del concierto.

“Moth into Flame” les queda muy bien, adornada además por luces suspendidas en el aire que, más que polillas, parecen luciérnagas.

James pide que quien venga a un concierto de Metallica por primera vez levante la mano, y elogia también a los veteranos y bromear sobre lo viejo que está Kirk (“por dentro seguimos siendo unos chavales”). Suben a un chico de 7 años al escenario -doy fe de que los hubo aún más jóvenes en el palacio- proclamando que hay futuro para el metal, dedicándole a esa generación la siguiente canción.  “Do you want heavy? Metallica gives you heavy”, afirma antes de un rotundo “Sab but True”. Hetfield lo termina de rodillas, destensando las cuerdas de una guitarra violentada también con acoples y eco.

Escenas de la película “Johnny cogió su fusil” brotan de las pantallas y los diálogos sustituyen a las grandes explosiones que emulaban el fragor del campo de batalla. Las imágenes de soldados caídos de diversas guerras logran reforzar el mensaje de un “One” en el que Lars se comió algunos bombos, pero para ser justos hay que decir que rindió a un buen nivel durante la mayor parte del concierto. Un ruidoso feedback precede a “Master of Puppets”, con las cruces cayendo sin cesar en los cubos, la gente cantando las melodías de guitarra de la parte intermedia y los músicos arrejuntados sobre la tarima de batería en la extensión de esa gloriosa secuencia instrumental. Cuando James vuelve a cantar, el micro le falla durante breves instantes, pero ni siquiera eso empaña la grandeza de este clasicazo en el que le acompañamos a voz en grito, tanto si nos alza el stand como si no. El gigantón se conmueve y, antes de despedirse de nosotros, recuerda que son ya 37 años de historia los que tienen a sus espaldas.

No tardan en volver, otra vez con pregrabado, en esta ocasión para “Spit Out the Bone”, último tema “nuevo” en sonar (a lo tonto el disco ya tiene año y medio). Es mi favorito de “Hardwired… to Self-Destruct’, pero no es el que más les luce, aunque visualmente sí es llamativo, tanto por el fuego, como porque en las pantallas juntan el logo del grupo con la bandera española, incluido el escudo monárquico. ¿Lo cambiarán en Barcelona por la señera? ¿Versionarán acaso allí a un grupo catalán? Pronto lo sabremos.

James introduce a su brother Kirk quien, tras juguetear con unos arpegios, se mete en harina, paradinha incluida, con “Nothing Else Matters”. Apenas han salido los músicos en las pantallas a lo largo del concierto, pero en esta sí, y es también el momento en el que una cámara enfoca la púa de James, customizada con los colores de la bandera española.

Sin previo aviso atacan con “Enter Sandman”, donde las explosiones sí están a la altura. El epitafio a más de dos horas de concierto es un fugaz paso por “The Frayed End of Sanity” que inevitablemente, ya de camino al metro, me hace pensar en las canciones antiguas que suelen tocar y hoy han sido sacrificadas. No es el caso del tema de ‘…And Justice for All’, pero sí es notoria la ausencia de “Battery”, “Blackened” y, muy especialmente, “Creeping Death”, sin duda la gran ausente en el repertorio.

Adivina, adivinanza… ¿Dónde estamos? ¿Alguien más por ahí?

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Esta entrada fue escrita por Juan Destroyer

  • Jose Luis Rodrigo Lopez

    Gran cronica. Yo me quede sin entradas en Madrid y pude verles en Lisboa dos días antes donde sí tocaron el “Creeping death” y no versionearon a los Misfists. Cantaron el “Am I Evil” de Diamond Head. Fue un conciertazo enorme tambien de casi dos horas y media. larga vida a Metallica.!!

  • Ignacio San Miguel

    A mí me pareció un buen concierto. Sí que es cierto que en las primeras 4 canciones , el sonido no fue todo lo bueno que debiera, pero a partir de For Whom….. mejoró y mucho. La puesta en escena fue espectacular con los cubos y el setlist a mí me pareció muy bueno. Siempre faltan canciones, pero es inevitable. Que toquen 7 temas de su último álbum no me parece mal, al fin y al cabo es su mejor disco en mucho tiempo, por lo menos para mí. Terminar el concierto con las 5 últimas canciones como lo hicieron fue espectacular. En fin , en lineas generales un muy buen concierto, pero me sigo quedando con el de Helloween .