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Crónicas

Leyendas del Rock: Villena se impregna de rock

«Mejor sonido y mayor moviemiento en la que ya es considerada la edición más accidentada de Leyendas del Rock»

8 agosto 2019

Polideportivo municipal de Villena (Alicante)

Texto: Andrés Brotons. Fotos: Íñigo Malvido

Segundo día leyendero tras la agotadora jornada del día anterior. Lo cierto es que una de las cosas más bonitas de este festival es comprobar como todos los rincones de Villena se impregnan de rock y de actividades relacionadas con éste, tanto a nivel oficial por parte de la organización como a nivel extraoficial de garitos que aprovechan el tirón y programan conciertos en horas previas al comienzo de las actuaciones del festival.

Así, el día anterior había tenido oportunidad de ver en directo a un guitarrista icónico por estos lares, Rafa Raposo, con un set de versiones de AC/DC, Ozzy o Iron Maiden en un pub mítico de la ciudad como es el Valhalla, y en este día, Metallica Tributo, encabezado por el guitarrista Juan Saurín y algunos músicos de Infernale, hicieron las delicias del público en el Salón de la Cerveza de la ciudad. También en el Camping Stage, cercano al recinto del festival, pude ver toda la contundente actuación de los madrileños Thybreath, que con influencias foráneas de Lamb of God o Machine Head dieron un señor bolo, presentando además a su nuevo batería Jorge.

Pero ya entrando en los conciertos oficiales de esta jornada, muchísima expectación había por ver a Lords of Black en este, su primer concierto desde la marcha de Ronnie Romero con su nuevo cantante, Diego Valdez, al que había tenido ya la oportunidad de ver con el musical History of Rock y me había sorprendido gratamente, se jugaba muchísimo. Lo que pocos sabíamos es que habría más de una sorpresa con la banda liderada por el guitarrista Tony Hernando, pues en los timbales nos encontraríamos con Matt de Vallejo sustituyendo (no se especificó si temporalmente) a Andy C. Matt. Es un joven pero experimentado batería de músicos como Zero3iete, Juan Saurín o Ankhara, que siempre está al pie de cañón como comodín en grandes bandas y cumple su labor de diez, así que sabíamos que haría su papel a la perfección, como acabó siendo. De este modo, la banda arrancó sin demasiados preámbulos y todas las miradas se centraron en la entrada al escenario del nuevo vocalista.

Abrieron con el tema homónimo de su primer disco, “Lords Of Black”, y ya desde este primer corte pudimos comprobar cómo, a pesar de los cambios, todo seguía sonando tan bien o mejor que antaño. Con otros temas, como “Shadows Of War”, terminamos de corroborar que la elección del argentino Diego Valdez había sido la correcta. Sorpresivamente entraba en escena el vocalista croata Dino Jelusic en “Icons Of The New Days”, bastante célebre en Europa, pues ha ganado varios festivales europeos y, además, uno de los invitados principales del proyecto paralelo de Tony Hernando, Restless Spirits. La sorpresa continuaría, pues Valdez y Dino se repartirían las tareas vocales en el concierto, compartiéndolas la mayoría de veces y haciendo sonar a gloria temazos como “Everything You’re Not” o la siempre infaltable “Nothing Left To Fear”. Al final, Tony nos da las gracias y presenta, emocionado, a los músicos que le han acompañado, pues como me comentó más tarde personalmente, quiso hacer de este evento una especie de “Lords of Black & Friends”, al ser una fecha especial. Tuvo mil vicisitudes para sacar a flote este concierto y pronto habrá otros comunicados que aclaren el porvenir de la banda, pero lo único que está claro es que Lords Of Black sacó con sobresaliente este primer concierto de su nueva etapa. Grandes.

A veces es triste comprobar el desconocimiento de la parroquia rockera ante una bandaza del calibre de los australianos Rose Tattoo, pues, a pesar del calor imperante, deberían haber congregado todavía más audiencia. Hasta su actual bajista es una leyenda viva, Mark Evans, ex miembro de AC/DC en sus primeros y míticos álbumes hasta el ‘Let There Be Rock’. No obstante, el carismático vocalista Angry Anderson y la contundencia de temas como “Bad Boy For Love” o “Scarred For Life” ya nos avisaban de que aquello iba a ser hard rock de alto voltaje. No faltaron sus himnos más reconocibles y versionados, como la célebre “Rock ‘n’ Roll Outlaw”, o ya en el final su mítico corte “Nice Boys (Don’t Play Rock & Roll)”, con el que cerraron triunfantemente y el cual popularizó Guns N’ Roses en su momento con su célebre primer EP.“¡Somos Rose Tattoo y somos una banda de rock & roll!” nos gritaban contundentes para presentar el mentado tema. No nos quedó ninguna duda; auténticas leyendas.

Era el turno de uno de los platos fuertes del jueves, y, sin lugar a dudas, de los que arrastró un mayor número de seguidores: Lacuna Coil. Liderados por la simpática y siempre bella Cristina Scabbia a la voz, que con el contraste vocal del carismático Andrea Ferro, nos dieron un buen repaso a su discografía, aprovechando a la perfección su tiempo asignado y habiendo arrasado una hora antes en el stand de firmas. Temas como la inicial “Our Truth” ya nos anticipaban que aquello iba a ser un gran concierto, así como “Trip The Darkness” del álbum ‘Dark Adrenaline’ de 2012, que fue la tercera en caer. Cristina, bellamente ataviada con un vestido rojo deslumbrante, nos comentó lo encantados que estaban de volver a nuestro país, regalándonos en exclusiva la primera performance de su nuevo single, “Layers Of Time”, adelanto de su inminente próximo álbum.  No faltaron su espectacular tributo a Depeche Mode, con su metalizada versión de “Enjoy The Silence”, la primigenia y siempre bien recibida “Heaven’s A Lie”, o ya como cierre, “Nothing Stands In Our Way”, donde Cristina nos insta a cantar el estribillo “We fear nothing, we fear nothing…!”. A la espera de la edición de su próximo disco, ‘Black Aenima’, en octubre, Lacuna Coil aprobó con nota su comparecencia leyendera.

Los británicos Alestorm repetían una vez más en el festival, ante una gran horda de fans, con su peculiar folk metal de corte pirata, haciendo un repaso más que equilibrado a sus cinco álbumes editados hasta la fecha. Así, sonaron temas como “Keelhauled”, “The Sunk’n Norwegian” o “The Quest”, siendo delirante ver a fans ataviados con el patito, icono de la banda (presente en el escenario). Sin duda, montaron toda una fiesta y consiguieron crear un clima de optimismo y buen rollo único, merced a canciones como su versión de Taio Cruz, “Hangover”, “Mexico” o ya en la parte final, las infaltables “Drink” y “Fucked With An Anchor”. Lo mejor del concierto fue ver cuando la cámara captaba por las pantallas los planos aéreos de numerosos grupos de fans sentados, simulando remar al unísono en muchas de sus canciones. Inclasificables.

La intro “Once Upon Atrocity” nos preparaba para lo se nos venía encima, la enérgica descarga de una de las bandas más grandes del Black Metal actual, los británicos Cradle Of Filth, que estuvieron increíbles. Hay que reconocer que el sonido en todos los escenarios fue muchísimo mejor que el día anterior.  De este modo, canciones como “Thirteen Autumns and a Widow”, “Cruelty Brought Thee Orchids” y “Malice Through the Looking Glass” aplastaron a la numerosa audiencia congregada en uno de los escenarios principales. No faltó el recuerdo a su último álbum editado hasta la fecha, ‘Cryptoriana – The Seductiveness of Decay’ con “Heartbreak and Seance”, que sonó también bestial.  La teatralidad y puesta en escena del carismático Dani Filth sigue siendo otra de las mayores bazas de la banda, que en esta edición del Leyendas demostró que los sonidos más oscuros no están exentos de calidad y elegancia, corroborándolo con clásicos como “Nymphetamine (Fix)”, “Her Ghost in the Fog” o la siempre celebradísima “From the Cradle to Enslave”, la cual los convirtió en leyenda y con el que finiquitaron su espectacular concierto.

Llegaba el plato fuerte del día, con la clásica banda irlandesa Thin Lizzy, cuyos miembros han dejado (por breve tiempo) apartado su trabajo en Black Star Riders, y han decidido conmemorar el cuadragésimo aniversario del disco ‘Black Rose’. Con una formación de auténtico lujo al más puro estilo “All Star Band” de Avalanch, la banda está compuesta en la actualidad por los guitarristas Scott Gorham (el alma de la formación ahora mismo) y Damon Johnson. Se suman el teclista Darren Wharton (sí, el líder de Dare), que entró cuando Phil Lynnot todavía vivía, el cantante Ricky Warwick (que clavó cada nota de los temas de Phil), el bajista de Mastodon, Troy Sanders,  y el batería de Judas Priest, Mr. Scott Travis. El logo de neón de la banda quedaba francamente espectacular, empezando el show con la fantástica y conocida “Jailbreak”, del disco de título homónimo de 1976.

Continuaron con “Are You Ready”, no faltando en su repertorio numerosas joyas rescatadas como “Toughest Street in Town”, “Got To Give It Up” o la famosa “Waiting For An Alibi”, todas del disco ‘Black Rose: A Rock Legend’, que además cumple 40 años, y que ha influenciado a numerosísimas bandas del hard rock como Europe o Guns N’ Roses (hasta el mismísimo Axl Rose tiene tatuada la rosa negra de la portada del álbum). La potente “Cold Sweat” (de los que Helloween realizaron también un cover en su día) fue ejecutada igualmente con fuerza en una versión actualizada, así como su reconocida versión de Bob Seger, “Rosalie”.

Tras varias improvisaciones y jugueteos vocales con el público, Rick nos presenta a la actual formación de Thin Lizzy, mencionando además las bandas paralelas de los integrantes, como Mastodon, Judas Priest (sin duda, Travis fue el más ovacionado) o incluso Black Star Riders, la otra gran banda que Warwick comparte con el hacha Scott Gorham. La parte final fue espectacular, sonando temas como “Cowboy Song” y la infaltable y coreadísima “The Boys Are Back In Town”. No obstante, la más ovacionada fue el único bis que el grupo nos regaló, “Whiskey In The Jar”, vieja pieza tradicional irlandesa que reivindicó Metallica e hizo todavía más masiva. “Os queremos”, nos decían antes de acometer ese gran final. Puede haber críticas comprensibles en que, sin Lynott, esto no es Thin Lizzy, pero Gorham es una pieza clave de la banda, y mientras él continúe, podemos dar fe de que la esencia del grupo sigue estando intacta y de que Lynnot puede sonreír tranquilo allá donde esté.

Muchísima curiosidad había para ver cómo se desenvolvía Avalanch con su enésimo cantante, en este caso temporal, pues Jorge Berceo de Zenobia sería el encargado de sustituir a Isra Ramos en este bolo (aquejado de un problema vocal vírico), en lo que ya se puede considerar la edición más accidentada del Leyendas del Rock. Así, el pistoletazo de salida fue con el fantástico single “El oráculo”, carta presentación de su actual y fantástico disco, ‘El Secreto’. Con Alberto Rionda al frente, la banda sonó como nunca, muchísimo más potente y rodada que cuando se presentó hace un par de años. Y es que Mike Terrana le da un empaque y sonido al grupo de otro mundo. ¡Cómo suena esa batería! Tampoco se quedan cojos el bajista de Gamma Ray, Dirk Schlächter, Manuel Ramil a los teclados o nuestro hacha internacional, Jorge Salán. Obviamente, vinieron a presentar su nuevo disco con piezas como “Demiurgus” o “Flor de hielo”. “El alquimista” incluyó una larga improvisación y juego vocal con el público incluido, y es que en directo cobra una dimensión mucho más mastodóntica.

En cualquier caso, la banda intentó también dar cancha a recordar piezas de la mayor parte de su discografía. De este modo, sonaron temas como “Delirios de grandeza”, de la era Víctor García, y también de la provechosa etapa con Ramon Lage a la voz, se coronaron con los clásicos singles “Pies de barro”, “Mil motivos” o “Alas de cristal”. Berceo se ha acoplado muy bien al sonido del grupo, respetando los tonos de las grabaciones originales, y también ha crecido como frontman desde que lo vi por primera vez con Zenobia en el Leyendas hace ya unos cuantos años. El momento más bonito del concierto fue escuchar el inicio del clásico “Xaná” coreado a pleno pulmón a capella por centenas de gargantas: impresionante. La infaltable “Lucero” y la siempre triunfante “Torquemada” pusieron punto y final a la mejor performance de Alberto Rionda & cía en Leyendas del Rock hasta la fecha.

Pese a que el público se dispersó bastante durante la actuación de Dark Moor, puedo dar fe de que estuvimos ante uno de los mejores conciertos de la jornada. Y es que la banda, liderada por el guitarrista Enrik García, ha encontrado su sonido con un metal más cercano al hard rock en esta nueva etapa, dejando atrás su power metal del montón de sus inicios. Personalmente, fue el grupo de aquí que más me gustó. Abrieron con el céltico single “Birth Of The Sun”, gaitas incluidas, y “Before The Duel”, antes de la cual su vocalista Alfred Romero, que lucía una barba larguísima y que demostró ser un portento de voz, nos saludaba y comentaba que ya era hora de que estuviesen así (y desde luego, razón no le faltaba).

Posiblemente, muchos de los presentes desconocían la trayectoria y repertorio de la banda, pero estoy convencido de que han ganado nuevos fans en este concierto. Sobre todo, demostraron que tienen composiciones y melodías increíbles, a la altura de las bandas internacionales de estilo similar que arrasan en la actualidad, como “Crossing Through The Heart” de su recién editado disco ‘Origins’. “Tilt at Windmills”, o su versión de la canción tradicional escocesa “Raggle Taggle Gypsy” fueron asimismo muy celebradas. Otros cortes como “First Lance Of Spain”, la hardrockera “The Road Again” o su adaptación de “La canción del pirata” con la que acabaron, que Alfred introdujo con un “con todos mis respetos hacia mis compañeros de Tierra Santa, pero esta es nuestra versión”. Matrícula de honor para Dark Moor. Lástima que muchos de los presentes sólo busquen composiciones facilonas para emborracharse y bailar, y sea un grupo de culto únicamente para verdaderos rockeros melómanos.

Cerraban los escenarios grandes los siempre efectivos riojanos Tierra Santa, que, a pesar de que han tocado unas cuantas veces en este festival, siempre consiguen arrasar y convencer gracias a un repertorio repleto de clásicos. Con “La sombra de la bestia” arrancaba un bolo espectacular y muy celebrado, incluyendo todos sus himnos y algún tema menos común como “La leyenda del holandés errante”. El público los aclamaba gritando su nombre una y otra vez, mientras su vocalista y guitarra, Ángel San Juan, devolvía el gesto con gran entrega y un repertorio de órdago en su parte final, con la siempre coreadísima “El bastón del diablo”, “Legendario” o “Dracula”. Como no podía ser de otra manera, su adaptada rendición al poema de Espronceda “La canción del pirata” también cerró de forma triunfal su concierto, con gran parte de la audiencia coreando cada verso de las dos partes que conforman la canción.  No son el grupo más virtuoso, pero tienen una base de fans grandísima y dieron otro gran concierto.

A modo de anécdota, pude ver brevemente algunas partes de los conciertos del cubierto Mark Reale Stage, y tan sólo reseñar que los australianos The Lazys sorprendieron en ese escenario, llegando incluso su guitarrista Matty Morris a subirse a la barra donde servían las bebidas y haciéndose un espectacular sólo de espalda. Hellstar sonó incluso mejor con su repertorio original que en su comparencia el día de antes con su grupo de versiones de Judas Priest y Black Sabbath, con un James Rivera vocalmente espectacular, bromeando incluso con que el clásico vitoreo “oé, oé, oé” español lo utilizaba para calentar la voz.

Los estadounidenses Unearth estuvieron matadores con el mejor sonido del día en este escenario, con moshing del público incluido, y Flotsam and Jetsam dejaron claro por qué siguen siendo uno de los bastiones imprescindibles del thrash metal. Lèpoka triunfó con su folk metal y fue posiblemente la banda de la jornada que más público congregó en el Mark Reale, con dos estatuas gigantes de frailes brindando con cerveza y todos sus componentes ataviados con túnicas frailunas. Como broche final los italianos Nanowar of Steel convencieron con su freak-metal llena de divertidas performances y disfraces, y divirtieron hasta la extenuación a los que los prefirieron como alternativa a Tierra Santa, tocando incluso su veraniego éxito “Norwegian Reggaeton” con la presencia de Charlie Glamour de Gigatrón en el escenario. Seguimos vivos e informando…!

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1 comentario

  • Juandie says:

    La verdad que casi todas las bandas dieron muy dignas actuaciones en el segundo dia de festival pero sobre todo sobresalieron las actuaciones de los históricos del Black Metal como son CRADLE OF FILTH y de una banda que me encanta y que ví en directo el año pasado como son los castellonenses LÉPOKA.

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