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Crónicas

Kaiser Chiefs

«Despedida digna de una final de Champions, con confeti incluido, dejando en noventa minutos la victoria para los visitantes, Kaiser Chiefs, con las credenciales musicales que les certifica como embajadores del entretenimiento»

6 febrero 2020

Razzmatazz, Barcelona

Texto y fotos: Markcerock

Tras el Brexit Kaiser Chiefs no abandona la unión musical sino que la refuerza tras dos décadas cosechando éxitos al pie del cañón. Arrasaron en Madrid y la siguiente parada obligada era en el Mediterráneo, para recalar en la costera Barcelona.

Una puesta en escena muy urbana dejaba ver la famosa frase estampada “El Loco” en uno de los amplificadores, en claro homenaje a Marcelo Bielsa, entrenador argentino del equipo de fútbol Leeds United, del que los miembros de la banda son fervientes seguidores. Suena por los altavoces la ochentera canción “Money For Nothing” de los londinenses Dire Straits, que da paso a la colorida “People Know How To Love One Another” extraída de ‘Duck’ (2019), lo más reciente de los ingleses. Pusieron a bailar a todos nada más sonar las primeras notas.

Ricky Wilson, su extrovertido cantante, vestido de tejanos blancos con bolsillos negros al estilo vaquero, sacaba un as de la manga con del premiado ‘Employment (2005)’ en forma de “Na Na Na Na Naa”, que allanaría la pista de baile para los presentes. “Everything is Average” fue otra diana del disco ‘Yours Truly, Angry Mobs’ (2017). Las puertas se abren para “Factory Gates” y caímos en el letargo del romanticismo con las melosas melodías pop de “Target Market” y la participativa “Golden Oldies”. Brazos al aire de izquierda a derecha en una perfecta armonía artista-público.

A los lados del escenario tenemos al zurdo Andrew “Whitey” White a la guitarra y Simon Rix al bajo, al fondo del escenario por Vijay Mistry tras los parches y Nick Baines a las teclas. “Everyday I Love You Less and Less” advierte de que la fiesta no para antes de llegar al éxtasis con “Ruby” y que la sala se venga abajo. Inconscientemente, las canciones de Kaiser Chiefs son cánticos de la hinchada futbolera hechos canciones a ritmo de synthpop new wave. No por nada su nombre lo tomaron de un equipo de fútbol sudafricano.

El minimalismo de “Modern Way” calma los ánimos por unos minutos probando nuevos cortes como “Northern Holiday”, que ralentizan la euforia. A punto de dar la vuelta olímpica llegaba el final con verdaderas joyas de la corona del universo Kaiser Chiefs: “Never Miss a  Beat”, herencia natural de los míticos Devo, allana el terreno para el momento top de la noche con “I Predict a Riot”, coreada, saltada y bailada a rabiar por los asistentes.

Imagina que la mejor discoteca entrara en tu casa sin previo aviso, con una elegante tropa de hooligans rockeros, imágenes retro, cañones de luces blancas y las letras del nombre de la banda adornadas con bombillas ámbar. El delirio acabaría con “The Angry Mob”, que va de menos a más para acabar con la pegadiza declaración de principios “We Are the Angry Mod, We Read the Papers Everyday” repetida una y otra vez.

La discotequera “Record Collection” ponía los cuerpos a  danzar una vez más antes de despedirse por unos minutos y volver con el cántico final, “Oh My God”, que fue la despedida digna de una final de Champions, con confeti incluido, dejando en noventa minutos la victoria para los visitantes, Kaiser Chiefs, con las credenciales musicales que les certifica como embajadores del entretenimiento.

Redacción
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