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Crónicas

Kadavar + Mars Red Sky + Hällas: Herederos naturales

«Demostraron que cuando eres fiel a un estilo puedes dotarlo de todo el groove, aunque te resulte monótono, y terminar dando un doctorado sobre las tablas.»

17 noviembre 2019

Razzmatazz 2, Barcelona

Texto y fotos: Markceröck

Los alemanes Kadavar llegaban a la ciudad condal con nuevo disco bajo el brazo, ‘For The Dead Travel Fast’. Junto a ellos, otras dos formaciones que hicieron de la noche las delicias de los fans del stoner.

‘The Astral Seer’ es la carta de presentación de los escandinavos Hällas. En el directo, su puesta en escena es minimalista, adornada de folclore y sonidos herederos naturales de Uriah Heep o el grandísimo Uli Jon Roth. “The Golden City”  nos invita a soñar debajo del arco iris sonoro con una época pretérita en un minutaje extenso. “Star Rider” nos presenta perfectas armonías de guitarra inundadas por teclados cósmicos para terminar en el éxtasis de la homónima “Hallas”, que nos transporta al medievo cabalgando entre corcheas y negras mientras cuenta una historia perdida en el tiempo. Una grata sorpresa nos llevamos con esta idea sinfónica desde la tierra de las valkirias y vikingos.

Mars Red Sky

Tras una breve pausa en el cambio de equipo, hacen su aparición los franceses Mars Red Sky, a estas alturas más que conocidos en la ciudad, a diferencia de sus predecesores. Julien Prats, guitarrista y voz, prometía una noche llena de stoner psicodélico, pero no tuvieron mucha suerte. Empezaba a emprender el vuelo con una batería al frente comandada por la misión de hacer valer su merecida reputación. No obstante, al segundo tema se perdió en el mar de pedaleras acopladas por partida doble. Una y otra vez enchufaba y desenchufaba sin obtener resultado. Nos comimos unos buenos largos minutos antes de verles en acción, aunque tuvieron que reducir su set.  Con “Strong Reflection” consiguieron volver a conectar su sonido, pero era demasiado tarde para enmendarse, cerrando una accidentada intervención en la que presentaban su nuevo trabajo ‘The Task Eternal’. Una lástima. Nos quedamos con las ganas ante unos pobres 30 minutos. Esperamos la revancha en 2020.

Kadavar es una de esas formaciones avaladas por el estallido sonoro de los setenta, siendo los herederos naturales de los padres del stoner doom, Black Sabbath o el hard rock de Led Zeppelin en pleno siglo XXI. Los melenudos germánicos eran la vedette de la noche y no podían fallar. La excusa de esta visita era su nueva producción fonográfica, ‘For The Dead Travel Fast’ (2019), por lo que arrancaron haciéndole honor con “The end”, tema que abre dicho disco. A continuación, otra pata de su nuevo disco, “The Devil’s Master”. Empotrados en primera línea del escenario, Christoph “Lupus” Linderman en las penumbras con débiles notas y una voz floja decorada por sombras dirigen el camino hacia el éxtasis cuando la canción prende en intensidad con el hipnótico bajo de Simon “Dragon” Bouteloup, donde se hace evidente la influencia de su generación. Las piruetas aéreas de su batería Christoph “Tiger” Bartelt marcan la batuta. Con los brazos al aire y dirigiéndose al público, comienza la cuenta atrás para “Into The Wormhole”, material de su anterior álbum, ‘Rought Times’.

Su líder se apoya haciendo palmas y el público responde sin vacilar. Poco a poco desgranan su stoner psicodélico de mayor a menor. Las siguientes píldoras son “Living in Your Head”  y “Black Sun”, de su debut como banda por allá en 2012. El trío berlinés, estático, sin moverse de sus posiciones, vuelve a su presente discográfico con “Demons in my Mind”, con el que sin perder un ápice de luz siguen disparando murallas sónicas llenas de texturas lisérgicas. En este punto ya tienen al respetable a su merced en esta aventura musical hacia sonidos recreados años atrás por legendarias bandas de los setenta. “Lupus” se dirige en inglés para anuncia vía micrófono “Old Man”, del recordado disco ‘Berlín’ (2015). Los destellos estroboscópicos blancos, sumados a tonos naranjas, azules, más el humo de la máquinas, desatan la locura colectiva de la parroquia al unísono, que comienza a corear de forma espontánea, emulando los estribillos de la guitarra cual flautista de Hamelin.

Kadavar

El pedal a fondo de la guitarra fuzzeando escupe “Into The Night”, otra pieza del mismo disco. La respuesta no se hizo esperar y se pudieron escuchar vítores de todas partes. La indumentaria del grupo es un mix de amishs barbudos con hippies psicodélicos. El final del concierto vendría con “Die Baby Die”. A estas alturas, el infierno estaba declarado en sudor y baile. El tempo del hit hat de “Dragon” sería la señal para “Long Forgotten Song”, una lenta balada con solo de guitarra incluido y un gran final.

Abandonan por knock out técnico para retomar la devoción de su audiencia unos minutos más tarde con una intro del más allá hilada a su apocalíptico presente  “Children of the Night”, rematado con redoble y crashes. El doom primitivo regresa con “All Our Thoughts”, con la que se despiden con un “gracias Barcelona” en perfecto español, como una forma de agradecer por venir a verles en toda su expresión, que es el directo. Pero eso no fue todo, porque se sacaron de la chistera un hechizo, “Come Back Life”, de su álbum ‘Abra Kadavar’, que conseguiría la comunión entre la banda y el público, coreando como si se tratara de la final de campeones en un estadio de fútbol. Sin duda, el punto más alto de la noche, en el que demostraron que cuando eres fiel a un estilo puedes dotarlo de todo el groove, aunque te resulte monótono, y terminar dando un doctorado sobre las tablas. Ojo que estamos ante el ascenso a las grandes ligas de Kadavar.

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