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Crónicas

Dio Returns (gira de holograma): Espiritismo tridimensional

« Como se suele decir, las apariencias engañan y, si este tipo de conciertos los consideras o no un engaño, creo que queda al gusto del consumidor»

13 diciembre 2017

Bikini, Barcelona

Texto: Jordi Campàs. Fotos: Josep Fleitas y MarkceRock

El día que supe lo del show en Wacken, y a posteriori, el anuncio de esta gira, supongo que como la mayoría pondría cara de estupefacción, incredulidad, o quizás una sonrisa, o una carcajada, no sé. Pero al ver que consistía en una continuación, por no decir repetición, de lo que vi en 2011 bajo el epígrafe de Dio Disciples, ya me interesó algo más; eso, y que el 1 de septiembre se cumplieron treinta años de la primera visita de Dio a Barcelona, con Helloween de teloneros. Lo que recuerdo de esa noche fue el mal sonido que tuvieron los alemanes, Dio algo mejor.

En fin, pasaban unos minutos de las nueve cuando aparecen en escena Craig Goldy a la guitarra, también lo era en 1987, el bajista Bjorn Englen (Y. Malmsteen), Scott Warren a los teclados, y el gran Simon Wright aposentado en su batería, arrinconada en la parte derecha del escenario, para dejar espacio al dispositivo holográfico, que abarcaba un tercio de un escenario, que quedó significativamente limitado tanto para la banda, como para sus técnicos, que debieron acordonar la primera fila para dejar parte del equipo.

Foto: Josep Fleitas

Un redoble de batería da paso a “King of Rock and Roll”, se oye la música, se escucha la voz de Ronnie James Dio, pero no hay imagen alguna, esta no aparecería hasta superado el solo de guitarra de Goldy, y la primera impresión es que la imagen no es que sea idéntica a Dio, y algo pequeña, ya que al quedar por detrás de Englen y Goldy, da sensación de lejanía, haciéndolo más menudo de lo que es en realidad. El clásico logo de Dio sustituye la imagen del cantante, y aparece en escena Ripper Owens con gafas oscuras, luciendo gorra y muñequera de bebida energética, para atacar con el “Mob Rules” de Black Sabbath y continuar con “Straight Through The Heart”, extraída del primer álbum de Dio, ‘Holy Diver’ (1983), con la que el público que llena la sala empieza a conectar con la banda tras el estado de shock en que nos ha dejado la figura virtual.

Bien por Ripper quien da el relevo a Oni Logan (Diamond Rose, Lynch Mob), que entra en escena al grito de Barcelona, para sorpresivamente interpretar “I” del disco ‘Dehumanizer’ (1992) de Sabbath. El vocalista de origen argentino nos dirige unas palabras en castellano y en inglés, y visto lo visto parece que se le da mejor la lengua inglesa. A continuación nos dejan con la figurita tridimensional que gesticula entre unas llamas también figuradas al son del clásico “The Last in Line” fusionada con “Holy Diver”. Vuelve a escena Onicon con “Egypt (The Chains Are On”, la pieza que cierra ‘The Last in Line’, y en plan dueto junto a Ripper para entrar, por fin, en territorio Rainbow en el que los dos vocalistas se reparten las estrofas de “Tarot Woman”, con solo de guitarra de Goldy al final del tema. La canción enlaza con una recortada “Catch The Rainbow” y una espléndida “Gates of Babylon” con Goldy emulando al maestro Blackmore. Seguirá  haciéndolo tras un mini solo de teclados de Scott Warren, con la mítica “Stargazer”.

Foto: MarkceRock

Tras el gran repaso a Rainbow vamos  con uno de los temas más comerciales de Dio en solitario, “Mistery”, que compuso junto a Jimmy Bain, el fallecido bajista escocés que fue su mano derecha durante buena parte de su carrera. Entramos de nuevo en trance con la presencia místico informática de Dio para un “Heaven and Hell” con relleno de “Man on the Silver Mountain” y un sinfónico solo de batería que incluye la “Overtura 1812” de Chaikovski, un directo homenaje al que fuera batería de Rainbow, Whitesnake, MSG, etc., Cozy Powell.

Para acabar, “Rainbow in the Dark” con Oni y Ripper haciendo coros, y logrando saldar con buena nota estos ochenta minutos de sesión de espiritismo tridimensional solo apta para los fans más acérrimos. En sí, todo muy similar a lo ofrecido hace cinco años por la formación liderada por Doro Pesch y Ripper Owens, ahora con el añadido de la figura en holograma de ese pequeño gran vocalista que fue Ronald James Padavona, Ronnie para los amigos.

Tras el show Craig Goldy tuvo el detalle de estar un buen rato atendiendo a los allí presentes, todo amabilidad, contrariamente a la imagen que da desde encima del escenario, manteniendo siempre un rictus malhumorado e impasible. Como se suele decir, las apariencias engañan y, si este tipo de conciertos los consideras o no un engaño, creo que queda al gusto del consumidor, al igual que el repertorio elegido, el precio, etc.

Redacción
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