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Crónicas

Weekend Beach Festival: Fiesta estival

«Solo podemos esperar que el año que viene haya más rock a orillas del Mediterráneo»

Del 2 al 5 de julio de 2019

Torre del Mar, Málaga

Texto: Sergi Méndez. Fotos: Mario Jódar, Jaime Walfisch y Teresa Rodríguez

Llega julio, y con él los festivales. El Weekend Beach Festival no es un festival más debido a la gran mezcla de estilos y público, algo que cada vez estamos más acostumbrados a ver en estas macro citas musicales y que tantas conversaciones ocupa en estos mismos lugares. Pero lo que está claro es que este festival llegó a la playa de Torre del Mar hace seis años para quedarse.

Mojinos Escozíos. Foto: Teresa Rodríguez

Así que con el sol ya escondido escuchábamos los primeros acordes de los Mojinos Escozíos cuando seguía entrando público a la carrera para ver a los del Sevilla. Para los Mojinos parece que no pasan los años, porque entre clásicos como “No tiene huevos” o “Al carajo” se fue volando el concierto. Un concierto en el que echamos de menos a Chicho con sus solos al más puro AC/DC. A la tercera canción ya tenían al Weekend en el bolsillo, y es que los Mojinos siempre es una cita ineludible para todo amante del rock en andaluz y la juerga. Con “Me has dicho borracho” y “Otra copita de aguardiente”, en la que el frontman brindó con cerveza malagueña Victoria, de la que no dejó ni gota, siguieron el recital. Nos hicieron gritar en “La cueva del eco” para que el público hiciese ese efecto sonoro y entramos en las duchas de los vestuarios de fútbol con “La pastilla de jabón”. Era la hora del solo de batería de “El puto”, al que después “putearon”, porque su larga melena resultaba formar parte de la gorra a la que estaba pegada. Cosas de “El puto”. Era hora de presentar a la banda y lo hicieron al más puro estilo Status Quo, con la versión del “Whatever You Want”, que hace años tradujeron como “No vale pa’ na”. Un cierre colosal que sirvió para apuntarnos otro concierto de los Mojinos.

La Pegatina. Foto: Mario Jódar

Y como la cosa va de mezclar estilos, era el turno de Che Sudaka. Una banda que recuerda al maestro del mestizaje, Manu Chao (tienen una colaboración con él), pero que, con su sello de propio de reggae, rumba y ska con bases pregrabadas lo dio todo sobre el escenario. Saltos, estribillos coreables y alguna que otra reivindicación en temas como “Mentira Polítika”, esta banda latinoamericana hace que la fiesta sea el principal género musical que los defina. Pero para fiesta la que prepara La Pegatina cada vez que se sube al escenario. A la 1:15, con el público ansioso de celebrar el verano, dieron comienzo con la eurovisiva “Y volar”, e hicieron que cada tema se bailara y cantara como si no hubiese un mañana. Los catalanes rumberos empiezan a ser una tradición en los festivales, como si de las uvas de nochevieja se tratara. Algunos que los seguimos desde sus primeros trabajos, como ‘Via Mandarina’ (2009), siempre agradecemos ese recuerdo a tiempos atrás con “Gat rumberu” o “Miranda”. Ni que decir tiene que con “Maricarmen” estalló la alegría colectiva al ser ya un clásico para la mayoría del público festivalero (“tu hijo es el último en salir de todas las raves”). Se cerraba así la bienvenida que nos daba el Weekend.

Ambiente en el Weekend Beach Festival 2019. Foto: Teresa Rodríguez

Despertábamos el jueves sabiendo que era uno de los días grandes del festival. Después de una visita a la playa para que el calor no pudiese con nosotros, y todavía oliendo a mar, nos fuimos de cabeza a ver a uno de los grupos revelación en hacer rap en valenciano, los gandienses Zoo. La original mezcla de guitarra, bajo y trombón, con bases de rap y electrónica hace que sea uno de los grupos que se merezca llenar cualquier plaza que se le proponga, por no mencionar la divulgación del valenciano por todo el país. Panxo, cantante de la banda, empezó a soltar bombazos como “Tempestes venen del sud”, “Ventiladors”, “Corbelles” o el cierre con “Esbarzers” (versión de La Gossa Sorda), con los que conquistó al público malagueño que estaba ansioso por cantar, y muchos otros por conocer, más canciones para las que no hubo tiempo. Hay que resaltar que era la primera vez que pisaban tierras malacitanas y esperamos que no la última.

Medina Azahara. Foto: Mario Jódar

Mientras que la banda autóctona Malaka Youth transportaba a su público con sus canciones a un Jamaica sureño, Miss Cafeína empezó a tocar sus primeros acordes en forma de indie. A las 23:00 daba comienzo Fuel Fandango con Nita y los suyos poniendo a bailar a todos sus fieles y no tan fieles, con una energía digna de admirar. El recinto se llenaba de riñoneras al cuello y gorras ladeadas para ver a Ozuna, que no desperdició la ocasión de alimentar el estereotipo “reggaetonero” con cierto olor machista.

Por eso no tardamos en huir hacía el otro escenario para escuchar a los cordobeses Medina Azahara. Esencia pura del rock andaluz. Empezaron con un gran clásico como es “Paseando por la mezquita” seguido de “Velocidad” y “Córdoba”, que hicieron que recuperásemos el “buen sabor de oído”. Vimos a un Paco Ventura al mando de las seis cuerdas que se salió en la interpretación y un muy buen nivel vocal por parte de Manuel Martínez. No nos dio tiempo a disfrutar de la siguiente parte del concierto, ya que empezaban Los Zigarros en el escenario de al lado. Es lo que tienen los festivales.

Los Zigarros. Foto: Teresa Rodríguez

Pudimos ver uno de los mejores directos de los que se puede disfrutar en nuestro país en forma de rock ’n’ roll clásico. La banda de los hermanos Tormo consigue que este gran estilo de música esté a la orden del día. Estaban presentando su nuevo álbum, ‘Apaga la radio’, y por eso no faltaron “Mis amigos” (versión de los bilbaínos Flying Rebollos) o la que da nombre a este último trabajo para ir abriéndose camino en el público del Weekend. “Listos para el despegue”, la funky “No sé lo que me pasa” y “Malas decisiones” cayeron como una bomba. También dio tiempo a recordar el segundo disco con “Resaca”, “A todo que sí” y “¿Qué demonios hago yo aquí?”. Esta última se me vino a la cabeza en el concierto del reggaetonero que apareció anteriormente. La potencia de Ovidi y los suyos hizo que “Hablar, hablar, hablar” y “Dentro de la ley” pusieran la guinda a este gran concierto que cubrió toda expectativa. Una demostración de actitud y sonido envolvente que se comió el escenario Weekend Brugal.

Los de Marras. Foto: Teresa Rodríguez

Entre el último acorde de Los Zigarros y una visita al bar para cargar la barra de energía, daban inicio otros valencianos, Los de Marras. Su punk-rock sincero y sentimental y a la vez reivindicativo, que siempre toca el interior de uno, encandiló a todos los presentes con “Ruido”, “Malabares”, “A tu vera” y “Arde”. Y sonaba fuego a discreción entre pogos, cuando Agustín recordó la censura que está sufriendo Def Con Dos en Madrid y en el pueblo vecino del festival, Rincón de la Victoria, por parte de los partidos políticos más reaccionarios. “Despertar”, “Vivir es +” y el ska-punk de “Hierbagüena” se notaba que se estaba acercando el final de la noche. Agustín recordaba que el público era “la polla y el chichi por aguantar hasta esas horas”, para poner un cierre de oro con “Sexo en la calle” y “Hoy”. Los de Marras confirmaron que están en su mejor momento y que después de tantos años en la carretera (desde 1995) gozan de un merecido éxito construido con un gran trabajo. Que dure muchos años más.

Los de Marras. Foto: Teresa Rodríguez

Segunda jornada del festival malagueño. Y como energía no nos faltaba todavía y sobraban ganas de ver cómo se lo montaba en directo el proyecto de Juan Zanza de La Raíz, tiramos de despertador para salir directos para el concierto de Valira en el escenario El Faro a la “friolera” de la 13:15. He de agradecer a la batería de mi móvil que dure tanto y que sonara esa alarma, porque puedo decir que fue uno de los mejores directos del festival. Esa mezcla de indie-rock, que también puede llegar a recordar en algunas partes a La Raíz, con unas letras tan cuidadas y sutiles, creo que es el inicio de una gran banda. Porque el verdadero significado del mestizaje es la mezcla de estilos y hacerlo tan bien no es fácil. “Guerra fría”, “Animales”, “El capitán” e incluso una versión de “Quién manda aquí” de la Mala Rodríguez hicieron saltar a todos los madrugadores, para terminar con “Corazones ambulantes” y una emocionante “Vega” que inició Zanza en solitario con esa fuerza en la voz que pasaba en un segundo plano en La Raíz y que aquí cobra la importancia merecida. Espero volver a verles en Granada en noviembre, porque aquí tenéis a otro “Corazón ambulante” más.

Miss Octubre. Foto: Mario Jódar

Después de reponer fuerzas y hacer otra visita a la orilla, entramos a ver a Miss Octubre abriendo la jornada del viernes. El proyecto de Agnes Castaño (Lilith) y Alfredo Piedrafita (Barricada) se nos quedó un poco pequeño, aunque nunca es fácil abrir un festival y más con esas temperaturas. Alfredo y Agnes intentaron en todo momento hacer partícipe a todos los valientes que estaban allí sobreviviendo a esas temperaturas. Con un buen sonido y temas como “Miss Octubre”, “Némesis” y “Sombras en la noche” defendieron su trabajo. No pudieron evitar hacer las delicias de los fans de Barricada con temas como “Esta es una noche de rock n roll”, “Deja que esto no acabe nunca” o “No hay tregua”. Al final de su actuación veíamos cómo una multitud se congregaba para ver a la “poeta” Becky G. Los colores para los gustos (era así, ¿no?).

Aunque los cabezas de cartel de esa noche eran Ska-P, no se nos podía olvidar que a las 22:00 empezaba una de las maestras de los escenarios y una imprescindible Luz Casal. Con vestido rojo y un cañón de luz que le apuntaba como un rayo de sol, salió al escenario. Para una de las pioneras del rock y la música de autora de este país parece que no pasan los años. La misma pasión y sentimiento en cada canción nos hacía volver recordar muchos momentos. La nota emotiva la puso con “Lucas” y canciones como “Entre mis recuerdos”, “No me importa nada” o la roquera “Pedazo de cielo” que hicieron brillar el escenario del Weekend Beach. Porque, como cantaba la gallega, “No hay antes ni después, solo existe ahora”.

Sex Musseum. Foto: Mario Jódar

Acto seguido entraron a ese mismo escenario los incombustibles Sex Museum, que volvieron a poner el rock ‘n’ roll más setentero a la orden de la noche. Su sonido trabajado y garagero es fruto una admirable trayectoria de conciertos y discos de los madrileños tras más de 30 años en la carretera. Aparte de tocar sus clásicos como “I Enjoy the Forbiden” y canciones de su último disco como “Dopamina” o “Breaking the Robot”, también les dio tiempo a tocar alguna que otra versión como en la que juntaron “Smoke on the Water’ y “Fight for Your Right” de los Beastie Boys. El inconfundible sonido de Hammond de Marta Ruiz y la distorsión de la Gibson SG de Fernando Pardo envolvían al público en una atmósfera nada fácil conseguir.

Era el momento de que los vallecanos Ska-P salieran al escenario del Weekend Beach. Uno de los pocos conciertos que realizaban en esta nueva gira por el estado español, para presentar su último disco, ‘Game Over’, y lo hacían en el festival de Torre del Mar. Venían de Italia. Pero venían para recordarnos a todos que tenemos una monarquía que nadie ha votado con “Jaque al rey”, el maltrato animal con “Vergüenza” o la desigualdad social con “El olvidado”. Con “Cannabis” volvió la locura entre el público y se puso el grito en el cielo a favor de la legalización. También recordaron a todos los caídos por la droga en los barrios obreros con uno de los himnos de la banda, “Mis colegas”.

Ska-P. Foto: Jaime Walfisch

Uno de los momentos más espectaculares del show fue cuando en “Crimen sollicitationis” Eloi Yebra, el nuevo animador y corista de la banda, realizó uno de los disfraces más espectaculares del concierto. Vestido de cura con careta y alas de cuervo las desplegó para mostrar el doble rasero de la Iglesia con los abusos sexuales a menores. Con Pulpul en plena forma vocal, un Joxemi a la guitarra sin parar de saltar o el manejo de Kogote a las teclas, se pasa el concierto volando. Con “Ska-pa” nos animan a sumarnos a subir a su tren de ritmo “skatalítico”, y con “No lo volveré hacer más” nos recuerdan que lo mismo al día siguiente de la fiesta nos podemos arrepentir. Con toda la banda alrededor de Pulpul comienzan a cantar el final de la canción a capella a ritmo de ranchera, con Txikitín sin parar de hacer bromas.

“Niño soldado”, con unos coros que se escucharon hasta en el escenario de electrónica, mostró que el concierto estaba en su punto álgido. Uno de los mejores momentos fue el que protagonizó de nuevo Eloi Yebra, vestido de Tío Sam con una bola del mundo gigante inflable imitando la famosa escena de ‘El gran dictador’. Mientras, de fondo, una bandera negra de EEUU proyectaba las múltiples guerras en las que ha sido participe uno de los países más genocidas de la historia, arrancando un aplauso de todos los asistentes. Así dio comienzo “Tío Sam”. Con “Derecho de admisión” se dio un continuo pogo ayudado por la gaita, y con “Colores” se empezaron a izar las banderas multicolor LGTBI tanto por el público como por la banda.

Ska-P. Foto: Jaime Walfisch

Llegábamos al final con “Romero el madero” vestido de un gracioso Piolín con el 155 como número de placa. Buen guiño. Seguido del cántico antifascista “A la mierda”. Los primeros acordes animaron a los miles de asistentes a iniciar el himno proletario, con permiso de “La Internacional”, “El vals del obrero”. Seguro que aquella noche Ska-P hizo reflexionar a algún despistado que pasaba por allí, aunque lo que sí sabemos que hizo es recordarnos lo importante que es seguir luchando y pensar por uno mismo.

Era el turno de Talco. Los italianos están de visita por nuestro país y siempre es un buen momento para escuchar tanto los temas de su último disco, ‘And the Winner Isn’t’, como para no parar de saltar con la “Danza dell’autunno rosa” o la clásica canción partisiana de la resistencia italiana, “Bella ciao”. Aunque es un grupo que pierde en directo por hacerse un poco monótono, no pararon de animar al público con “L’adore della norte” o la canción dedicada al equipo de fútbol de Hamburgo, “St. Pauli”.

Talco. Foto: Weekend Beach Festival

Pasadas las cinco de la mañana, y con el cansancio haciendo mella para algunos, salían Aitor Velázquez, Paco Luque, Javi Cordovilla y Alex Bedmar a los mandos de Hora Zulú. Aunque las horas no acompañaban, los “granaínos” no fallaron una a la hora de tocar “Mis barranqueras”, “Beatus ille” o “Agua de mayo”. Las canciones directas de uno de los mejores letristas que tenemos en esta tierra, acompañado del buen metal, hacen que más que un concierto sea una terapia que ni el mejor psicólogo puede superar. “Toma y obliga” y “No protesto” fueron temas que no se olvidaron de tocar. El último disco, ‘La voz del amo’, es una muestra de que podemos estar tranquilos porque, por ahora, tenemos Hora Zulú para rato.

Hora Zulú. Foto: Weekend Beach Festival

Parecía que acabábamos de llegar, cuando el festival llega a su fin. Último día. El sábado. Todas las fuerzas había que ponerlas para intentar llegar a Skindred y Ayax y Prok que personalmente eran los objetivos. Una pena no poder haber llegado a tiempo para ver a Tabletom, ya que es una de las bandas referentes del rock en Andalucía y que, si no conocen, no sé que hacen con sus vidas.

El sábado era la noche en la que los amantes del indie veían su gran hueco con Vetusta Morla. Un grupo de buenos músicos y currantes del gremio, pero que no llegan a transmitir su mensaje a un público más amplio o incluso a los que escuchamos otros artistas del mismo género. Eso sí, sus fieles no faltaban a la cita de un gran espectáculo de luces y proyecciones que dejó buenas sensaciones. Y fue terminar y miles de personas se agolparon para ver a los cabezas de cartel, los famosos The Black Eyed Peas donde se logró el máximo pico de espectadores, según el Diario Sur.

Skindred. Foto: Mario Jódar

Después de ver la mitad del concierto de los raperos del Albaicín, nos fuimos corriendo para seguir descargando adrenalina con el reggae-metal de Skindred. Con la bandera británica ondeando en el píe de micro del frontman, Benji Webbe, fue una grata sorpresa ver que están en plena forma para poner patas arriba a los “weekers” con trallazos como “Nobody”, “Kill the Power” o hacer que el público se quite la camiseta para ondearla en “That’s my Jam”. Michael Fry, al más puro estilo ZZ Top, no paró un solo momento y aún así clavaba cada nota distorsionada.

Y cuando parecía que estaba todo acabado, llegaron los “macarras” de Sexy Zebras para recordarnos que todavía quedaba una última bala en la recámara. José Luna, guitarrista, bromeaba agradeciendo a The Black Eyed Peas por ser sus teloneros, mientras tocaban una canción tras o otra con un sonido de power trío de garage bastante compacto. “Quiero follar contigo”, “Sexo y marihuana” y “Búfalo” fueron de las mejores.

No hubo mejor manera de concluir estos cuatro días de mezcla musical, sol y playa. Guardamos la pulsera en el cajón de las entradas y solo podemos esperar que el año que viene haya más rock a orillas del Mediterráneo. Por muchos años, Weekend.

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1 comentario

  • Juandie says:

    La verdad que las pocas bandas rockeras que hubo en esta edición estuvieron a la altura a través de esos grandes temas que ostenta sobresaliendo los conciertos de MEDINA AZAHARA, LOS DE MARRAS o el de los vallekanos SKA-P. A ver si para su edición del 2020 aprenden de su vecino ROCK THE COAST y llevan a más bandas rockeras.

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