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Crónicas

Rivas Rock 2019: Compromiso y rock and roll

«Una intensa jornada de rock and roll marcado, casi siempre, por la crítica social y la reivindicación de los derechos de la clase obrera y de las minorías»

11 mayo 2019

Audiorio Miguel Ríos, Rivas-Vaciamadrid, Madrid

Texto: Paco Lentini. Fotos: Nerea Mayor

El ya clásico festival Rivas Rock, que tiene lugar en el Audiotorio Miguel Ríos de la localidad madrileña, volvió a celebrarse una vez más el pasado día 11 de mayo con la única fecha de Ska-P en la Comunidad de Madrid como principal atracción. La formación vallecana volvía a casa en el marco de un evento que congrega a algunas de las mejores bandas nacionales y las aglutina en una intensa jornada de rock and roll marcado, casi siempre, por la crítica social y la reivindicación de los derechos de la clase obrera y de las minorías.

Pese al difícil acceso hasta la localización del festival, que carece de una buena conexión con las líneas de transporte público, lo que obliga a mucha gente a venir en coche, en los alrededores del recinto podíamos ver a muchos de los asistentes pululando antes de que comenzaran las actuaciones. El sol abrasador, que con el paso de las horas acabaría transformándose en un gélido frío, provocaba que todos tuviéramos que intentar refrescarnos de alguna manera, ya fuera yendo a una terraza a tomar algo, acudiendo a los supermercados cercanos o remojándonos en las pocas fuentes que había.

Antes de las cuatro de la tarde y cuando todavía había poca gente en el recinto, salieron a darlo todo Yo No Las Conozco, que tocaron durante aproximadamente 40 minutos. Si bien es cierto que era la banda con menos trayectoria de todo el cartel, aunque ya tienen dos discazos en el mercado, la formación se mereció tocar, al menos, los 60 minutos de los que dispusieron el resto de bandas. En cualquier caso, Yo Nos Las Conozco, la banda compuesta por Iraide, Amaya, Emma, Ana y Rakel, dio un grandioso recital que hizo las delicias del respetable. De hecho, había una niña entre los asistentes que parecía saberse todas sus canciones, todavía hay esperanza para el rock and roll en el futuro.

Estas más que dignas herederas de bandas como Girlschool o Joan Jett, de sonido un poco más suave, pero no por ello peor, ni mucho menos, son prueba de que el rock en femenino es necesario, muy necesario. Sonaron temas como “Peldaños”, “Silencio” o “Saltar”, así como alguna versión de otras bandas de punk muy conocidas en el panorama nacional. Yo No Las Conozco, si siguen así, dejarán de hacer honor a su nombre dentro de poco y, seguramente, acaben convirtiéndose en asiduas en los carteles de todos los festivales de nuestro país. De momento, las podréis ver dando conciertos en algunas fechas veraniegas a lo largo de la geografía española.

Marcos Molina (Gritando en Silencio)

Los siguientes en pisar el escenario fueron Gritando en Silencio. La banda sevillana, que vino acompañada de varios miembros de Kamikazes (antiguos Carroña) para que les echaran una mano, lo pasó realmente mal en lo que a nivel técnico de refiere. Algo ocurrió en la mesa de sonido porque los músicos tuvieron que volver a probar sus instrumentos con todo el mundo mirando. Una vez consiguieron comenzar el concierto, los problemas siguieron persistiendo: el bombo de Jorge Correa estaba excesivamente alto, Marcos Molina, aunque tremendamente carismático, parecía no oírse en algunas de las canciones y acabó desafinando y Santos llevaba un tremendo enfado encima.

Aún así, el concierto fue de lo más disfrutable, y es que, hasta en su peor día, Gritando en Silencio es un grupazo que acumula una gran base de fieles seguidores. Su salto hacia el estrellato no está muy lejos si todo sigue así. Temas como “Actitud” o “Tus piernas” fueron coreados por todos los asistentes, cada vez más numerosos. También sonaron varios temas de ‘Material inflamable’, plástico que presentaron hace ya unos meses, aquella histórica noche en la Sala But. Este concierto no sentará cátedra, como hizo aquel, pero representa un escalón más en su escalera hacia la historia.

Txiki y Evaristo (Gatillazo)

Hablando de históricos, el grupo encargado de seguir con la fiesta fue Gatillazo. Liderada por Evaristo (La Polla Récords), que iba ataviado con una camiseta de la selección de Portugal, la banda dio un verdadero espectáculo a base, sobre todo, de carisma y desparpajo. No faltaron tampoco temas de la banda que hizo que el vocalista sea la cara del punk español como “Lucky Man for You”, así como originales de Gatillazo como “Caos Perfecto”.

El cantante decidió cagarse en todo lo existente y tirar de esa rabia punk que le caracteriza. Durante una hora mezcló temas como “Mucha muerte”, coreado por todos, con insultos e improperios de toda clase. Poca gente representa mejor el espíritu del género como Evaristo, que tiene el mismo ADN que Iggy & The Stooges o los Sex Pistols. Su capacidad de ofender, deconstruir y escandalizar es, por suerte o por desgracia, irrepetible.

El sol comenzaba a bajar poco a poco y los fans iban y venían. Lo bueno del recinto del Rivas Rock es que te permite entrar y salir con relativa facilidad si necesitas hacer un descanso antes de enfrentarte a uno de los conciertos de tus bandas favoritas. Además, los precios de las barras, aunque tampoco pueden ser calificados de razonables, no alcanzan el precio exorbitado de otros eventos. En el momento de acercarse a adquirir comida o bebida, según comenzó a llenarse el recinto, las aglomeraciones de gente fueron constantes. Aunque el servicio fue relativamente rápido, podías llegar a adquirir tu refrigerio en una horquilla que oscilaba entre los 10 y los 15 minutos, en cierto momento se decidió dejar de atender en parte del ancho de una de las barras. No soy un experto en esto, pero, ¿no es más peligroso que la gente esté aún más apretada?

Brigi Duke (Koma)

Koma salió al escenario con una bandera del enorme kraken que adorna su nuevo álbum, ‘La fiera nunca duerme’, de fondo. La banda, otra de las reuniones destacadas del cartel del Rivas Rock, desencadenó una gran cantidad de éxitos durante sus casi 70 minutos de concierto. El auditorio cada vez estaba más lleno y la pista empezaba a rebosar. La banda de Navarra sonó fantásticamente bien mientras todos disfrutábamos al son de “Aquí huele como que han fumao” o la conocidísima “Mi Jefe”.

Sin embargo, me atrevería a decir que su canción más celebrada fue “Almohada cervical”, parte de su álbum de 2011 ‘La Maldición Divina’. Seguramente sea porque es uno de sus temas más pegadizos o porque su estribillo se te mete en la cabeza y te atrapa, pero este himno sonó como un verdadero tiro y convirtió el recital en una fiesta brutal. Si no los habéis visto en directo todavía, aún tenéis la oportunidad de escucharlos en algunos festivales este verano, ¡no os los perdáis!

Julio Maloa, Juankar y Xabi arakama (Boikot)

Llegó el frío de la noche a Rivas y, para combatirlo, qué mejor que bailar junto a Boikot. La formación ya es habitual en este festival, ha actuado en sus ediciones de 2014, 2016, 2018 y, por supuesto, la de 2019. En esta ocasión, sin embargo, también repetía alguien que había llenado el Auditorio Miguel Ríos, pero con otra formación. Se trata de Julio Maloa, que, tras el parón indefinido de La Raíz, decidió unirse a Boikot para sorpresa de todos.

El cantante se ha integrado perfectamente en las filas de la formación y suma su naturalidad y su tremenda voz a todo lo que Boikot ya ofrecía antes de su llegada. Sonaron temas como “Hablarán las calles”, “Inés”, “Karasnikov” o su versión de “Cualquier día”, acompañados de confeti, bailes, pogos y buen rollo, como ya viene siendo habitual en los recitales de la formación.

La gente disfrutó muchísimo, pero la sensación general era de expectación ante el plato fuerte de la noche. Ska-P regresaba a casa por todo lo alto. Los vallecanos salieron al escenario para defender un set que, a la postre, constaría de 21 piezas repartidas en algo menos de dos horas. Nunca he visto producirse una euforia igual en un concierto. Todo el mundo bailó desde el “Poder pa’l pueblo” que inauguró el concierto. La reacción del público, metido de lleno en el concierto, fue totalmente orgánica. Cuando la banda sacaba algún elemento audiovisual o hacía, a modo de introducción, algo para “picar” a las almas que allí se ubicaban, la avalancha de silbidos cómplices que emitían era digna de recordar.

Pulpul (Ska-P)

Su recién estrenado “Jaque al Rey” fue una de las mejores canciones de la noche, pero tampoco fallaron clásicos de toda la vida como “Cannabis” o “Niños soldado”. Otra de las más celebradas, y que sonó fenomenalmente, fue “Mis colegas”. La banda también tuvo un momento para hablar de Palestina, cuya bandera salió a relucir en más de una ocasión durante la celebración del festival, así como para invitar a la Asamblea Vecina de Rivas, cuya representante también lanzó una puya a Eurovisión, certamen celebrado en Tel Aviv, Israel, este año, diciendo que si escuchamos que “la venda ya cayó” ha de ser porque nos hemos liberado “del control de los medios, que ocultan la muerte de miles de personas tras las cámaras”. Uno podrá tener la orientación que quiera, pero no se puede negar que Pulpul y los suyos están muy comprometidos con la lucha obrera, así como con las diferentes causas políticas que atañen al mundo. Tanto el concierto de Ska-P como el Rivas Rock en sí supusieron una gran ocasión para hacer denuncia de injusticias sociales así como para reflexionar sobre el mundo y el punto de la historia en el que nos encontramos.

La banda, cómo no, acabó el concierto con su clásico entre clásicos, esa canción que no puede faltar ni en sus conciertos, ni en los repertorios de todas las orquestas que rondan los pueblos en las fiestas veraniegas. Sí, nos estamos refiriendo al “Vals del Obrero”. Con esta canción los vallecanos dejaron el escenario en una noche para el recuerdo. Esperemos volverlos a ver pronto por Madrid.

La espantada fue general después del concierto de Ska-P. Era normal, empezaba a hacer frío y la gente estaba cansada. Para los que se quedaron, los gandienses ZOO hicieron un conciertazo con esa instrumentación mestiza que juega con elementos rock y electrónicos, así como con sus geniales letras, muchas veces rapeadas, en valenciano. Los que quedamos combatimos las bajas temperaturas bailando y saltando, intentando juntarnos en la pista para aguantar el calor.

Trashtucada cerró la noche con un concierto acertado y fiestero, pero en el que a los asistentes ya les faltaban las fuerzas. El frío y el cansancio camuflaron un gran concierto en el que sonaron temas como “De Festi? Vale”, que pusieron el punto y final a la jornada. ¡El año que viene, más y mejor!

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2 comentarios

  • Juandie says:

    Todas las bandas cada cual a su estilo hicieron actuaciones muy dignas y sin necesidad de recurrir a ninguna banda de fuera de nuestro país para hacerlo más atractivo ya que por estos lares abunda la calidad a mansalva.

  • Yo misma says:

    Estoy de acuerdo con parte de la crónica, pero no se puede decir que el auditorio esté mal comunicado: metro a 10min, autobuses, taxi, vehículo propio y lanzadera a Conde Casal y Cibeles de vuelta. Tendrían que tener más control de lo que entra al festival, porque madre mía…

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