Crónicas

Steve Vai + El Twanguero: Exaltación de la guitarra eléctrica

«Steve Vai demostró que no ha perdido esa capacidad de engrandecer y exaltar la guitarra eléctrica, un instrumento musical al que recurre con su habilidad y virtuosismo como medio para expresar sus creaciones y transmitirnos su universo y mundo interior»

18 julio 2022

Noches del Botánico, Real Jardín Botánico Alfonso XIII, Madrid

Texto: José Luis Martín. Fotos: @Darachriss

Una nueva y espléndida jornada nos brindó el ciclo de conciertos Noches del Botánico con la presencia de los guitarristas Steve Vai y de El Twanguero, que ensalzaron y desplegaron toda una serie de recursos sobre un instrumento musical que ofrece multitud de posibilidades, pero que solo unos pocos y elegidos consiguen exprimir al máximo.

Volvimos a ratificarnos anoche en la importancia de llamar al grupo o músico que abre un concierto como artista invitado mejor que telonero, sobre todo cuando su talento y su capacidad se hacen acreedores de ello, como ocurrió en este caso.

Diego García, conocido por “El Twanguero” o “Twan”, es un guitarrista y compositor valenciano, residente actualmente en California (vive en un barco) y reconocido a nivel internacional por el sonido twang, que se mueve entre la guitarra española, el folk americano, los ritmos latinos, el rockabilly, el flamenco y el tango, al que le añade su destreza con la técnica fingerpicking. Con nueve álbumes en su haber, ha desarrollado una gran carrera como músico de sesión, grabando y tocando con artistas como Manolo Tena, Andrés Calamaro, Enrique Bunbury,  Raphael, Camilo Sesto, Jaime Urrutia, Fito Páez y Diego El Cigala, con el que obtuvo un Grammy Latino en 2013 por su coproducción del disco ‘Romance de la luna tucumana'.

Este currículum sería más que suficiente para que la mitad del aforo, que estaba sin ocupar cuando salió a escena, no se lo hubiera perdido, y si leen esto, lo lamentarán.

Su actuación, además de amena y entretenida, saliendo en solitario y con una guitarra española, hecha en Madrid, según nos comentó, fue también muy didáctica, explicándonos el origen y cómo surgió cada composición de forma muy fluida.

Se dedicó a repasar su último trabajo, ‘Carreteras secundarias Vol. II’, gestado en plena pandemia y tras sus tres meses en Costa Rica con la ministra de medio ambiente para estudiar la naturaleza, con temas como “La leyenda del cañaveral”  o “Samba de la jungla”, que surgió tras experimentar las tonalidades de la jungla y sus conversaciones con los árboles. Cada canción era un ejercicio de destreza y agilidad digitando, buscando esas sonoridades de la selva centroamericana en cortes como el “Blues del Cafetal” o esa pleitesía a uno de los reyes de la jungla americana como “Jaguar”.

Tras un maravilloso y dinámico “Spanish Rag”, se atrevió también con una versión de "Mr. Sandman", aquel clásico que compuso Pat Ballard y que popularizaron The Chordettes. Su virtuosismo y versatilidad nos cautivaron, consiguiendo con su presencia y su puesta en escena llenar todo el escenario sin ningún tipo de apoyo ni de ornamento.

El guitarrista, compositor y productor estadounidense Steven Siro Vai, abreviado profesionalmente como Steve Vai, necesita pocas presentaciones, pero a modo de resumen podemos decir que fue alumno aventajado de Joe Satriani, se crió a los pechos de Frank Zappa como transcriptor de música y girando con él a principios de los ochenta, inició su carrera en solitario en 1983 y giró con formaciones como Alcatrazz, David Lee Roth y Whitesnake entre otros, además de pertenecer al G-3. Ha grabado nueve álbumes de estudio, posee tres premios Grammy y, según la revista Guitar World, ocupa el décimo puesto en la lista de los mejores guitarristas de todos los tiempos.

En esta ocasión venía a presentarnos su reciente trabajo, ‘Inviolate’, en un recinto totalmente abarrotado y con todo el público sentado. Tras una pequeño intro arrancaba con “Avalancha”, el enérgico tema que abría su nueva obra y del que dio buena cuenta, que era reforzado con las proyecciones de una enorme pantalla en la parte posterior del escenario y dos más pequeñas a los lados.

Vai desplegó una buena colección de guitarras Ibanez, como suele acostumbrarnos, con el monkey-grip (agarradera), saliendo con una primera con el mástil iluminado. Nos quedamos con ganas de verle con la Hydra de triple mástil, pero en esta ocasión no recurrió a ella. Tras “Giant Balls of Gods”, de aquel lejano ya 'Alive in an Ultra World' de 2001, acometió otro de los nuevos cortes, “Little Pretty”, haciendo gala de múltiples recursos y utilizando una pedalera con múltiples efectos, entre los que destacaban el wah-wah o el delay, haciendo en algunos momentos que la guitarra prácticamente hablara.

Aunque el protagonismo lógicamente era del propio Vai, la solvencia de la banda que le acompañaba estaba fuera de toda duda, con una base rítmica de mucha altura, que contaba con el dinámico Philip Bynoe al bajo, y el todo poderoso y espectacular Jeremy Colson a las baquetas, que puede presumir de haber estado con músicos como Billy Idol, Marty Friedman, incluso con Tony Hernando, al que vimos también en el auditorio, acompañado del vocalista estadounidense  Ray Alder, de los progresivos Fates Warning, que está afincado en Madrid desde hace unos años. El guitarrista y teclista Dave Weiner, con el que ha girado en varias ocasiones, completaba el combo.

La maravillosa “Tender Surrender”, de su álbum “Alien Love Secrets”, de 1995, fue una de las más aclamadas por el público, pasando después con “Lights Are On” a ofrecernos Vai un duelo con el bajista y otro con el guitarrista, antes de dar paso a un momento de lucimiento de Bynoe con su solo, que tras otra de las nuevas, “Candlepower”, fue seguido por el de Weiner, sirviendo para que el de Nueva York tomase un poco de fuelle.

Volvía la intensidad y el frenesí con “Building to the Church”, de su disco ‘Real Ilusion: Reflections’, de 2005,  todo un ejercicio de técnica depurada, vertiginosa digitación y tapping a dos manos, para deleite de los asistentes.

La variedad de registros de Vai, le permite pasar de un estilo a otro con elegancia y naturalidad,  eligiendo después su faceta bluesera con un emotivo y sentido “Greenish Blues”, también del último trabajo, mientras se proyectaban imágenes de la famosa película de 1986 “Crossroads”, en la que se enfrentaba en un duelo guitarrístico con un joven Ralph Macchio, que saltó al estrellato con la película ‘Karate Kid’.

Llegaba después una potente  “Bad Horsie”, con una base rítmica muy pesada, entre la que se colaban esos solos estratosféricos, y “I’m Becoming”, con la imagen de un feto en crecimiento hasta su desarrollo y la aparición de una foto del propio Vai, continuando con esa magnífica “Whispering a Prayer”, que consiguió poner al público en pie.

Al igual que sus compañeros, Colson también tuvo su momento en solitario para enseñarnos, además de su gran pegada, las virtudes que atesora como inmenso batería, sin recurrir a un cansino solo de batería y dejándonos con ganas de más.

“Zeus in Chains” fue la última aportación de su nuevo trabajo, antes de acometer dos majestuosas piezas como “Liberty” y “For the Love of the God”, de su gran obra maestra 'Passion and Warfare', llevando la actuación a su momento cumbre y enardeciendo a todos los seguidores que eran testigos de otro maravilloso universo sonoro de un sublime Steve Vai, que nos conquistó de nuevo con su técnica y maestría. En la primera parte de “For the Love of the God”, salió a cantar en tono operístico el asturiano Dani G., técnico de monitores en esta ocasión, al que conocemos desde su etapa como guitarrista en el grupo Nörthwind, en Darksun también como cantante, y actualmente al frente de Last Days of Eden.

Tras una pequeña pausa, regresaron de nuevo al escenario para ofrecernos la guinda final con “Fire Garden Suite IV- Taurus Bulba”, en la que Vai dejó que una espectadora pudiera rasgar las cuerdas de su guitarra, en un excelente ejercicio de comunicación y agradecimiento con el público, que lo vitoreó y lo despidió con grandes aplausos y con todo merecimiento.

A sus 62 años, y tras estar seis alejado de giras internacionales, y dejar atrás sus problemas con los tendones, Steve Vai demostró que no ha perdido esa capacidad de engrandecer y exaltar la guitarra eléctrica, un instrumento musical al que recurre con su habilidad y virtuosismo como medio para expresar sus creaciones y transmitirnos su universo y mundo interior.

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Esta entrada fue escrita por Redacción

1 comentario

  • Juandie dice:

    Pedazo de resumen hacia el gran concierto que se marcó uno de los mejores guitarristas de la historia del Rock como es STEVE VAI en la rockera ciudad de Madrid.

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