Crónicas

Leyendas del Rock: A base de clásicos

«Una primera jornada que hace honor a su nombre, legendaria»

7 agosto 2019

Polideportivo municipal de Villena (Alicante)

Texto: Andrés Brotons. Fotos: Íñigo Malvido

Gran comienzo leyendero un año más a pesar de los problemas de ubicación iniciales que enfrentó la organización, al quedarse en el aire en un principio el lugar que acogería la presente edición. Sin duda, hubiese sido un tremendo error cambiar el emplazamiento, como así lo corroboraron las fieles huestes metaleras que un año más, y con cerca de 15.000 asistentes, respondieron a la propuesta de Marcos Rubio y cía en un festival al que pocas pegas se le puede poner.

Así, con un sol verdaderamente sofocante, y para entrar todavía más en calor (ironía on), Sabbath Judas Sabbath, el tributo a Black Sabbath y Judas Priest de James Rivera, líder de Helstar, abría la jornada de bienvenida de Leyendas del Rock, con todavía un incesante goteo de gente entrando al recinto. Aunque el asunto de los grupos tributos y de versiones comienza a ser verdaderamente preocupante y daría para un largo debate, lo cierto es que Sabbath Judas Sabbath terminaron siendo una propuesta francamente original al fusionar en su repertorio temas clásicos de dos de los bastiones fundamentales del heavy metal británico como son Black Sabbath y Judas Priest. Así, los escasos cuarenta minutos con los que contaron dieron para mucho, obviando además muchas de las más típicas y sorprendiendo con “War Pigs” de la banda madre de Ozzy y “Rapid Fire” del combo de Halford. Las joyas de ambos bastiones del metal se iban alternando sucesivamente, como “The Green Manalishi” (pese a que es de Fleetwood Mac aunque la popularizasen Judas), y, sobre todo, acertaron al rescatar dos de la etapa Dio: la inicial balada “Children Of The Sea” y “Mob Rules” para cerrar. No hay que olvidar que los americanos Helstar comparecerán hoy jueves en el festival, por lo que este proyecto paralelo de sus integrantes nos vino también de perlas para ver como se la gastaban técnicamente las huestes de James Rivera, que nos emplazó al final de su show para volver a verlos con su banda de temas propios.

Era el turno de los madrileños Megara, que cuentan con un EP y un par de discos magistralmente producidos por Jorge Escobedo de Sôber, con el último de los cuales, ‘Aquí todos estamos locos’, se están consiguiendo hacer poco a poco un hueco en el mercado del rock en castellano. Con un estilo que ellos califican como “fuxia metal” y una estética muy especial y llamativa, lo cierto es que la banda sonó contundente con un metal moderno y contundente, apoyada en muchos samplers, y cuya base guitarrística está muy influenciada por su mentado padrino. Con la bella Kenzy a las voces (cuyo cabello bicolor recordaba al que se gastaba Mónica Naranjo en sus inicios), Rober a la guitarra y segundas voces, Pablo al bajo y Pol a la batería, el grupo convenció a los presentes merced a temas como “Involución”, donde Kency reivindicó las coreografías en el metal como algo novedoso (como así se hizo, bailarinas incluidas). No dejaron indiferente y creo que este concierto marcará un antes y un después en la banda.

Desde que ficharan por el prestigioso sello Nuclear Blast, el combo suizo femenino Burning Witches no ha parado de crecer. Sin embargo, se encontró recientemente con un problema similar al que se enfrentaron las también féminas Thundermother hace sólo un par de años: un complicado cambio de formación con la sorpresiva marcha de su cantante, Seraina Telli. Afortunadamente, en un tiempo récord y en plena gira de festivales europeos, la banda ha reclutado a su nueva frontwoman, Laura Guldemond, que encaró con gran destreza el repertorio de los dos álbumes con los que cuentan, e incluso grabando el nuevo tema, “Wings Of Steel”, que han editado recientemente.  Aunque este último no sonó, sin lugar a dudas, la banda hizo arder el escenario con su contundente propuesta de heavy metal pese a algunos problemas iniciales de sonido que deslucieron los temas iniciales. De seguro sumaron nuevos adeptos a su adictiva propuesta, que corroboraron con cortes como “We Eat Your Children”, “Bloody Rose”, “Maiden Of Steel” además de sus particulares y sorpresivas versiones de “Jawbreaker” de Judas Priest o “Holy Diver”, del siempre omnipresente Dio, que fueron celebradísimas. Sin lugar a dudas, una de las bandas vencedoras de esta fiesta de bienvenida, grandes instrumentistas además de simpáticas y bellas.

Tras años y años sin rastro de las huestes de Mägo de Oz o ex integrantes en este mítico festival (cuenta la leyenda que por pasadas desavenencias con el promotor Marcos Rubio), por fin este año conseguían colarse unos cuantos ex-Mägo en el cartel (Jose, Kiski, Peri y Fernando Ponce). Fue un gran acierto a tenor de la gran cantidad de fans que se pudo ver entre los asistentes. Así, el frontman que dio voz a los temas más míticos de Mägo de Oz, José Andrëa se presentaba en un buen horario con sus Uróboros y con una gran cantidad de gente pendiente de su actuación, arropada además con ese gran disco recién editado este año, ‘Bienvenidos al Medievo’. En el mismo además recupera la esencia más folk de su ex banda madre. Así, Uróboros arrancaban contundentes con “Matar al rey” y el nuevo single/vídeo “Una fábula de mi yo”.  Aunque sus más recientes composiciones funcionan a las mil maravillas en directo y conforman un repertorio sólido por sí mismo, no faltó el recuerdo al Mägo con la siempre reivindicativa “El que quiera entender que entienda” al grito de “¡Viva la libertad!”, rola firmada en parte con la autoría de Andrëa. No lo ha tenido fácil, con boicot incluido por parte de una web de metal muy famosa de este país para beneficiar a sus ex compañeros y perjudicarle a él, pero el que sigue la consigue, y José Andrëa y Uróboros comienzan a recoger los frutos recogidos a lo largo de estos años. El nivel fue muy bueno, aunque el sonido se torció en algunos momentos y pese a que José demostró estar en forma, creo que aún podría haber estado mucho más afinado en algunos temas. De todas formas, algunos como “Allá donde estés tú”, “Para que nunca amanezca” de su segundo disco o la hímnica “Bienvenidos al medievo” se están convirtiendo en clásicos y demostrando que por fin están afianzando un nuevo repertorio. Como dice el mencionado himno con el que acabaron: "El rey ha vuelto", y esperamos que por muchos años.

Muchísima expectación es la que había para encontrarnos con la otra parte de Barón Rojo, recientemente bautizada como Los Barones, con los miembros fundadores José Luis Campuzano “Sherpa” al bajo y voz y Hermes Calabria a la batería. Bien arropados por los guitarristas Marcelo Calabria y Sergio Rivas, es increíble lo bien que les ha resultado la estrategia para ir posicionándose nuevamente en el lugar que les corresponde, pese a que ya han tocado bajo el apelativo Sherpa en este festival varias veces. Con recientes y polémicos cruces de declaraciones entre los hermanos de Castro y los mencionados, al final la mejor revancha es el propio directo, que fue excelentemente ejecutado por Sherpa & cía ante el desastre vocal que nos hemos encontrado en los últimos conciertos de los otros Barón Rojo y que sabiamente deben cerrar el chiringuito al ser incapaces de mantener con cierta dignidad el vuelo del Barón. Resultó increíble volver a escuchar con toda la calidad merecida temazos como “El pobre”, “Barón Rojo” o “Breakthoven”, amén del single nuevo, “Vive hoy”, que gana enteros en vivo, la recuperada “Se escapa el tiempo” o la siempre infaltable “Concierto para ellos”, que lamentablemente ha ampliado su onomástica en los últimos años. No faltó “Cuerdas de acero”, donde Sherpa y los guitarristas se alternaron a las voces, ni las preciosas “Tierra de nadie” y “Siempre estás allí”. Con la curiosa “Larga vida al Rock and Roll”, ejecutada por Sherpa a la voz en contraste con la grabación original por Carlos, la esperadísima “Hijos de Caín” y la coreada “Los rockeros van al infierno”, Los Barones pondrían el broche final a una brillante actuación. Todavía daría tiempo a un bis que pensé que no sonaría, su mítico “Resistiré”. El barón ha recuperado un asiento vip en un vuelo de lujo que esperamos que dure unos cuantos años más. Como curiosidad para los leyenderos, Sherpa nos recordó además que está presentando su otra faceta como artista en el Centro de Mayores de Villena hasta el 10 de agosto, con su exposición “El Rock Escultura”.

Otros clásicos infaltables, los cordobeses Medina Azahara, celebraban sus cuarenta años como banda en un festival donde en una gran cantidad de ocasiones han coronado su fiesta de celebración. Hoy, una vez más, también fue así. No faltaron muchos de sus clásicos, como el inicial “Paseando por la mezquita”, “Palabras de libertad” o “Velocidad”. También “Qué difícil es soñar” o “Algo nuevo” fueron otras de las joyas recuperadas de su extensísima discografía. Con sus exitosas “Abre la puerta” originalmente grabada por Triana, su infaltable balada “Córdoba” y las inevitables “Necesito respirar” o el clásico de Los Módulos “Todo tiene su fin”, Medina se despedirían. La banda del vocalista Manuel Martínez y el siempre perfecto Paco Ventura se marcaron una ejecución de diez. La única pega fue que su despedida para presentar a la banda al final, donde hubo cameos de diversos temas como “Burn” de Deep Purple o “Final Countdown” de Europe, bien se podía haber aprovechado para tocar un par de temas más, y que a algunas de sus canciones se les debería dejar descansar para darle cancha a otras que hace décadas que no tocan. Aun así, se entiende que en este contexto festivalero debían de hacer ese repertorio. Y es que Medina Azahara amenizó con gran eficacia esta primera noche leyendera, siendo un grupo que jamás falla en vivo.

La nota de humor del día la pondrían Mojinos Escozíos, que una vez más fueron otras de las bandas más esperadas de la jornada a pesar de su friki-rock, bien celebrado por la mayoría de asistentes. Así, la banda de El Sevilla, que se quedó con todos hace meses al anunciar por redes sociales que iba a ser padre de quintillizos resultando en una maniobra de marketing al ser el nuevo single adelanto de la banda, “Mis quintillizos”, remató con muchos chistes y monólogos (el gran fuerte de la banda, pues su repertorio está trilladísimo) un concierto divertido, para pasar el rato. Así, en las etílicas “¿Me has dicho borracho?” y “La copita”, El Sevilla nos “deleitó” con unos cuantos eructos. Aunque reconozco que últimamente me cansan y el concierto fue excesivamente largo, hay que reconocer que fue una de las bandas que más público congregó, coreando muchos de sus himnos como “No tienes huevos”, “La invasión de las ladillas enfuresias” o su siempre esperadísima “Que güeno que estoy”. Con su particular versión de Status Quo del “Whatever You Want”, rebautizada como “No valepaná”, los Mojinos se coronaron como la banda más vista de toda esta jornada de bienvenida.

Obús

Realities shows aparte, el carisma de Fortu y sus Obús creo que está fuera de toda duda. Que sí, que se ha convertido un poco en nuestro Ozzy español al salir en programas sonrojantes que sin embargo le dejan, sin duda, un buen jornal. ¿Y qué? Personalmente, a estas alturas puede permitírselo, además de que siempre ha aprovechado esas plataformas televisivas para promocionar a su banda de toda la vida. Fortu Sánchez sigue siendo el alma de Obús, todo un showman que sabe como manejar al público con sus hilarantes comentarios (“me la pone morcillona” es uno de los que nunca falta). Es increíble lo cañonazos que suenan en esta última década del milenio; su repertorio tira de espalda con clásicos como “La Raya”, “Autopista”, “El que más” o “Dinero, Dinero”. No faltaron “Que te jodan”, la recuperada “Esta ronda la paga Obús” o “Vamos muy bien”, con la que cerraron. Todas ellas, coreadas además a plena voz por la fiel audiencia. Hubo también un divertido y cachondo juego del vocalista, animando a repetir lo que el canturrease y dividiendo al público del lateral derecho, izquierdo y de centro a que cantasen diferentes partes (“¡Oh, oh sí, - Oh, oh, no, - Uh, uh!”) con el correspondiente descojone. Con un Paco Laguna que se sale y una base rítmica atronadora, con el batería Carlos Mirat llevando elegantemente a la banda (con solo de batería incluido en una escalera plegable), los madrileños pusieron el broche final a una primera noche de leyenda. ¡Hoy seguimos!

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Esta entrada fue escrita por Redacción

1 comentario

  • Juandie dice:

    La verdad que estas históricas bandas como son OBUS y MEDINA AZAHARA fueron de lo mejor de este dia de apertura para uno de nuestros mejores festivales como es EL LEYENDAS DEL ROCK al cual le queda mucha tela que corta en días sucesivos.

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