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Crónicas

Ciclonautas: Calor humano

«Ver de cerca a una banda de la categoría de Ciclonautas es un lujazo que seguramente en un futuro post-pandémico hacia el que ya cabalgamos no sea posible en núcleos de población como Madrid… o Buenos Aires, donde el trío sigue ganando adeptos a buen ritmo»

6 mayo 2022

Sala Moby Dick, Madrid

Texto: Juan Destroyer. Fotos: Estefanía Amores

Después de lo que hemos pasado, es electrizante regresar a las salas -allí donde la comunión entre artista y público es más pura- a sentir en nuestros huesos la energía que emana del escenario y retroalimentarla.

Ver de cerca a una banda de la categoría de Ciclonautas es un lujazo que seguramente en un futuro post-pandémico hacia el que ya cabalgamos no sea posible en núcleos de población como Madrid… o Buenos Aires, donde el trío sigue ganando adeptos a buen ritmo.

“El sol” se puso y con ese rotundo tema arrancó, con unos minutos de retraso, el concierto. A pesar de ser solo tres, con el apoyo en los coros del bajista Txo y el batería Alen Ayerdi, ciertas pistas pregrabadas y la pedalera de Mai Medina, logran que el sonido en vivo sea bastante fiel a lo que escuchas en sus discos.

Ciclonautas combustionan a menudo pero también saben sofocar incendios, apagan momentáneamente el “Deseo” para no tardar en volver a azotarnos, sumidos en la dinámica de unas canciones serpenteantes. Las partes instrumentales de “Loca” te hacen boom en el cerebro; en ese ir y venir, “¡Agua va!” nos mantiene en vilo y “Eternos aprendices” invita a la reflexión por mucho que el whammy disipe las brumas.

Se puede nadar contra el mainstream, encular salmones como en “Kamikaze del nido”, y llegar al curso alto del río, porque aunque Mai nos cuente que el primer disco lo hicieron doble dado que no sabían si habría un segundo álbum, lo cierto es que ya van por el tercero, ese ‘Camping del hastío’ que, lógicamente, tuvo más peso en el repertorio.

En directo “El ombligo” es una fuente inagotable de energía que nos pone en órbita, mientras que “Souvenir”, mucho más mundana, conecta con nosotros desde un plano amable, hasta como para que lancen confeti y hacernos repetir el coro como si estuviéramos en un concierto de pabellón.

Tras un breve descanso, regresan a las tablas añadiéndole psicodelia a “Matando al suicida”. Alen hace sonar en la intro un curioso instrumento llamado spring drum, sencillo en esencia, como las guitarras de Mai que, normalmente, hasta en los solos se cimbrean al ritmo marcado por bajo y batería, aunque en momentos puntuales suelta latigazos que atestiguan más técnica y velocidad de lo que sugiere la apariencia.

“Hoy la tráquea se queda aquí, me la mandan por SEUR”, bromea el cantante con una voz aún más ronca que de costumbre y que rompe aún más con “Bienvenidos los muertos”. Seguro que no le vino mal la ayudita que le prestamos en “Qué tal?”; por cierto, antes de la despedida anunció que volverían a Madrid acompañando a algún artista grande. En ascuas.

Repertorio:
El Sol
Abrazado a un misil
Tristes corazones
Deseo
Bombo sicario
Loca
¡Agua va!
Eterno Aprendiz
Kamikaze del nido
Camping del hastío
Dele al play
El ombligo
Los hermanos
El souvenir
Matando al suicida
Bienvenidos los muertos
Qué tal

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Esta entrada fue escrita por Juan Destroyer

1 comentario

  • Juandie dice:

    Pequeña crónica hacia el buen concierto que se marcaron una de nuestras mejores bandas como son los navarros CICLONAUTAS en la Moby Dick madrileña presentando su nueva placa de estudio. Las mejores de las suertes para sus restantes conciertos por nuestro pais.

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