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Crónicas

Anathema + Rendezvous Point: El espacio entre nosotros

«Todavía permanecía en la mente esa enigmática frase proyectada en la pantalla entre imágenes siderales que decía “el espacio entre nosotros”. Todo un canto a que la obligada distancia física que nos imponen las instituciones no se convierta también en desafecto mental»

10 marzo 2020

Sala Santana 27, Bilbao

Texto y fotos: Alfredo Villaescusa

Anathema

Celebrar un concierto en el marco de una pandemia no es algo que suceda todos los días. Podríamos comenzar hablando de cualquier otra cosa, como cuando te encuentras a un desconocido en un ascensor, pero sería algo así como falsear la realidad. Porque era complicado abstraerse de la decisión gubernamental de prohibir los eventos cerrados de más de 1.000 personas en Madrid, Vitoria y La Rioja que se conocía pocas horas antes y provocaba un goteo de cancelaciones o aplazamiento de bolos. Lejos de alimentar esa histeria colectiva que lleva a algunos a agotar el papel higiénico en supermercados como en una especie de apocalipsis zombi, procuraremos pasar de puntillas por el monotema lo máximo posible y así no despertar a los agoreros de las mascarillas.

Con el recital de Anathema suspendido en la madrileña sala But, era evidente que la cita en la capital vizcaína cobraba relevancia especial, pues la fecha se mantenía en pie y eso se vislumbró por redes sociales en la voluntad de muchos de desplazarse hasta allí. Pero parecía ser que en esta ocasión habían ganado los profetas del miedo indiscriminado porque en la sala no había las multitudes esperables en un show de los británicos, al contrario, se palpaba un ambiente holgado y sin agobios. Y si a eso le sumamos que la velada empezaba a una hora tan intempestiva como las seis y media de la tarde, quedaba claro que no sufriríamos excesivas aglomeraciones.

Por motivos laborales no alcanzamos a llegar para el guitarrista, compositor y cantante de origen cubano Masvidal, pero por lo que nos comentaron, no nos debimos de perder gran cosa. El fundador de los iconos del metal progresivo Cynic ofició para una veintena de personas, aludió a su apellido catalán para ganarse al respetable y explicó que las proyecciones que utilizaba estaban diseñadas por él, según nos contó posteriormente el colega caribeño Juan Raúl, que andaba previniendo el coronavirus a base de chupitos de ron.

Rendezvous Point

No llamaron tampoco excesivamente la atención los noruegos Rendezvous Point con su progresivo de manual en la senda de paisanos suyos tipo Conception. Cierto es que intentaron animar a la peña, bueno, a los pocos madrugadores que había por el recinto, pero no lograron un entusiasmo desmedido hacia su propuesta. Por lo menos se hicieron cortos.

La cuidada puesta en escena de Anathema, con reseñables juegos de luces y proyecciones varias desde el inicio, indicaba que ya tocaba algo serio de verdad. En el marco de la gira aniversario del álbum ‘We’re Here Because We’re Here’, no habría sorpresas en cuanto al repertorio de la primera parte del bolo, pues se lo cascaron sin apenas respirar, muy profesionales y bordando cada nota. El vocalista Vincent, con moño hipster, demostró una vez más que sigue siendo un portento en las distancias cortas, además de ofrecer el necesario contrapunto masculino a los soberbios tonos de Lee Douglas, una dualidad que creó momentos maravillosos en piezas como “Summer Night Horizon”.

Anathema

“Everything” y “Angels Walk Among Us” constituyeron otros picos de la noche, con inicios impecables a cargo de los dos cantantes. Era un recital muy adecuado para acodarse en la barra con un trago, y además si a uno le daba por el aguardiente o los licores potentes quizás hasta podría protegerse contra un buen bicho. Había pasajes tan conseguidos que las ovaciones brotaban de manera espontánea, en especial tras las intervenciones vocales de Douglas, sin duda, una de las grandes estrellas de la velada.

El tramo final de ‘We’re Here Because We’re Here’ tal vez se tornara algo pesado, aunque podríamos atribuir esto último a una mera impresión personal porque aquello era un espectáculo cuidado hasta el más mínimo detalle y que merecía la pena contemplar en directo por mucha pandemia que hubiera revoloteando por ahí. Es curioso cómo a pesar de los cambios de timón que han efectuado los ingleses a lo largo de su trayectoria el grueso del público continúa proviniendo del espectro metalero. Su música en la actualidad trasciende por completo géneros y etiquetas.

Una vez que acabaron la misión encomendada de interpretar el álbum entero, Vincent se dirigió a los asistentes resaltando la naturaleza incierta de los tiempos contemporáneos y preguntando si nos habíamos lavado bien las manos. “¡Sois los fans del progresivo más limpios!”, soltó para quitar hierro al asunto antes de subrayar el carácter sanador y evasivo de la música. Con el pedazo bolo que se marcaron, seguro que a nadie le dio por pensar en catástrofes e historias semejantes. Esta sí que es una de las mejores medidas para contener el virus. El del miedo, por supuesto.

Anathema

Pese a que obviaron por completo su etapa previa a ‘A Natural Disaster’, la segunda parte resultó mucho más dinámica que la primera, con cortes que ya se han convertido en clásicos de sus recitales, como “Closer”, con su característica voz robótica, o la homónima “A Natural Disaster”, una pura preciosidad con los tonos de Lee Douglas retumbando en la sala. Las ovaciones fueron monumentales. Y con razón.

Y a modo de rotundo epílogo reservaron “Untouchable” en su integridad, muy apropiada para el instante actual y que algunos seguidores por redes sociales han definido como “la canción más bonita del mundo”. Y aunque la onda musical de un servidor esté más por otros derroteros, jamás osaríamos cuestionar tal afirmación por el gozo que te invade nada más escuchar las primeras notas. Es como si hubieran encerrado en un tarro todas las sensaciones que provoca un enamoramiento profundo de los que ni te esperas y que te deja agilipollado durante meses. Un chute de amor, sí, por muy cursi que suene.

Con un broche así, las peticiones de bises resultaron estruendosas, a pesar de que ya llevaban unas dos horas dando el callo. Pero no tardaron en satisfacer al personal con una apuesta curiosa, “Day One”, del compositor cinematográfico Hans Zimmer, una lección de maestros en la que bordearon el post rock instrumental con notable habilidad. Para tocar el cielo.

Y luego de repente sonó el “Twist & Shout” popularizado por los Beatles por los altavoces y a la mayoría se le quedó cierta cara póker, ignorantes tal vez de que la mítica banda de Liverpool es una de sus grandes influencias desde siempre. Todavía permanecía en la mente esa enigmática frase proyectada en la pantalla entre imágenes siderales que decía “el espacio entre nosotros”. Todo un canto a que la obligada distancia física que nos imponen las instituciones no se convierta también en desafecto mental. Qué chulo, ¿no?

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Esta entrada fue escrita por Alfredo Villaescusa

2 comentarios

  • Juandie dice:

    Otro digno concierto en la mitica Santana 27 bilbaína por parte de los ANATHEMA que con su rock de estilo oscuro lo volvió a bordar en nuestro pais como nos tienen acostumbrados.

  • Scayo dice:

    Anathema los VI muy mal...no transmitieron nada muy fríos todos ellos y la gente muy parada.temas qe tocaron temazos pero en directo todo muy light con muy poca actitud.danny xcierto lo VI muy inseguro muy raro en el.....de los peores conciertos qe e visto de anathema...para olvidar...se les veía como cansados_ aburridos..

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