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Crónicas

Dark Moor: Noches de folk y metal

«De reminiscencias celtas estamos ahora bebiendo, o mejor dicho, paladeando con la tranquilidad del que prueba un vino añejo o una buena cerveza»

1 febrero 2019

Sala Cool, Madrid

Texto: Gema L. Albendea. Fotos: Jorge Bobadilla

Hace casi veinte años vi a Dark Moor por primera vez en mi vida. Fue en la antigua sala Aqualung de Madrid, acompañando a Tierra Santa y a unos Avalanch que todavía tenían a Víctor García al frente. Presentaban entonces su ‘Hall of the Olden Dreams’ y no pude salir de allí mas encantada, con el disco bajo el brazo firmado por aquella primera formación a la que Elisa C. Martín se encargaba de poner voz.

Desde entonces, he procurado asistir a todos los conciertos que daban en Madrid, siguiendo así su increíble evolución, que ha tenido un gran número de giros inesperados, pasando del power metal al hard rock, y de cortes electrónicos al folk. Y lo que nos queda.

De ese registro de reminiscencias celtas estamos ahora bebiendo o, mejor dicho, paladeando, con la tranquilidad del que prueba un vino añejo o una buena cerveza. Y todo gracias a su último disco, ‘Origins’, que hace unos días presentaban en la sala Cool de Madrid.

En este espectáculo llevaba la banda un valor añadido: tres músicos invitados que saltaron a escena con la formación de cuatro a la que estamos acostumbrados desde hace ya unos cuantos años. Además de Alfred Romero (voz), Enrik García (guitarra), Dani Fernández (bajo) y Roberto Cappa (batería), vimos sobre las tablas a: Germán Ruiz, gaitero y flautista que también ha colaborado con artistas como Celtas Cortos o Carlos Núñez; Óscar Calvo, violinista de Cronómetrobudú; y Pablo Sancha a los teclados, que ya es viejo conocido en los últimos conciertos de Dark Moor.

Con los siete en escena arrancaba el espectáculo a ritmo de “Birth of the Sun”, el single de ‘Origins’. Y junto a ellos, los eternos problemas de sonido del inicio de cada concierto, que aún son mayores sin teloneros con los que ajustar mejor el arranque, como en este caso. Tres canciones tuvimos que esperar para poder disfrutar en condiciones. Y es que mucho se escuchaban batería, teclados, bajo y voz, y muy poco la guitarra de Enrik García y los otros dos instrumentos invitados, especialmente el violín, que sobresalió en escasos momentos a lo largo de todo el concierto.

En cualquier caso, la banda aprovechó la presencia de ambos para confeccionar un repertorio muy folk, cargado de canciones del nuevo disco como su oda a la Santa Compaña, “The Spectres Dance”, la pieza dedicada a la leyenda de Tristán e Isolda, “Iseult”, o la fiestera “Raggle Taggle Gypsy”, versión de un tema tradicional irlandés que muchos celebraron con una cerveza en la mano. También se aprovechó el momento para recuperar composiciones del pasado que bien casaban con la temática de la noche.

Germán Ruíz y Óscar Calvo

“Phantom Queen”, incluida en su disco ‘Autumnal’, está dedicada a Morrigan, la diosa celta de la muerte y la destrucción, y, a pesar de ser una de las canciones más potentes de Dark Moor, se deja oír poco en sus conciertos, probablemente por su carga instrumental, que obliga a meter demasiados cortes pregrabados, que tan poco gustan en los directos.

Otras canciones de trabajos anteriores que se incluyeron en el repertorio fueron “The Chariot”, “Gabriel” y las épicas “For Her” y “Love From the Stone”, dedicada esta última a los amantes de Teruel. Aunque las que mejor sonaron y mejor acogida tuvieron por parte del público fueron: la quijotesca “Tilt at Windmills” y “Ritual Fire Dance”, la versión de La danza del fuego de Manuel de Falla, en la que guitarra y violín tuvieron un cara a cara muy aplaudido.

Totalmente desterradas quedaron piezas de sus primeros discos, las más powermetaleras, que en conciertos anteriores ya se estaban diluyendo. La más antigua que sonó fue “Before the Duel”, del disco ‘Beyond the sea’, grabado en 2005.

Tras finiquitar “The First Lance of Spain”, llegaría la primera despedida y tres bises más que llevan tiempo siendo imprescindibles en su repertorio: “The Road Again”, con un arranque en acústico que puso la piel de gallina a más de uno; “The Lovers”; y, a petición popular, “La canción del pirata”, su particular versión del poema de Espronceda, con la que cerraron uno de sus conciertos más peculiares.

Fue una selección bastante acertada que a los acérrimos nos supo a poco. Porque cada disco que pasa suman más canciones de gran calidad, que no se deben despreciar, pero que desplazan en sus directos a otros grandes temas de la historia Dark Moor, que se echan de menos. No queda otra, sólo mantener esas ganas de más para el siguiente concierto.

 

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1 comentario

  • Juandie says:

    Un placer haber leído esta crónica del buen concierto que se marcó una de nuestras mejores bandas como fueron DARK MOOR presentando ese nuevo e interesante álbum de estudio el cual esta calando muy bien por estas fronteras. Con el paso del tiempo me lo pillaré sin dudarlo.

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