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Crónicas

Coz: Más vivos que nunca

«Conciertos como este demuestran que el rock no está, ni mucho menos, de capa caída»

29 noviembre 2019

Sala La Cocina Rock Bar, Madrid

Texto y fotos: Álvaro González

Para muchos, vestigios de otra época en la que la gente adquiría LPs a ciegas y sin saber qué música tenían entre manos más allá de las pistas que la portada pudiera ofrecer; para otros, auténticas reliquias que, como uno de los vecinos más ilustres de Carabanchel cantaba, en la actualidad aguantan las noches al pie del cañón ante una escena que ha evolucionado transformando tanto los gustos del público como la forma de consumir música. Y para ambos sectores fue destinado el concierto que Coz ofreció en la Sala La Cocina Rock Bar, ambos nombres en sintonía ante las dificultades que nuestro género predilecto afronta hoy en día, el pasado viernes.

Fieles a la hora a la que habían sido convocados sus seguidores, los músicos hicieron acto de presencia ante una sala que gozaba de una nada desdeñable entrada y que terminaría por llenarse conforme los más rezagados continuaron llegando mientras sonaban los primeros temas que escuchamos a lo largo de la noche: «Abran fuego, hagan juego», «Alas de cera» y «Juega para ganar». Se notaba que Coz estaba ante una de esas veladas en las que hay que tirar de músculo y hacer disfrutar ininterrumpidamente al público, máxime cuando esta fecha era la que ponía punto y final a la gira mediante la que han defendido en directo ‘Suite del diablo’ y, además, servía como presentación de ‘Suite del diablo 2.0’, plástico en el que los temas de este último trabajo son cantados por ilustres colegas de Coz.

Como no podía ser de otro modo, la manera más adecuada de presentar esta edición con colaboraciones era, precisamente, subir al escenario a varios de los artistas que han prestado su voz en dichas versiones. Y estos no se demoraron en ir apareciendo ante los constantes vítores del respetable, siendo el primero en recibir los halagos del público Miguel Oñate para hacerse a los micrófonos de «Anda suelto Satanás». El cantante de Asfalto prendió la mecha de la bomba que fue el séquito de invitados que pasaron bajo los focos. Isaac Palón (Viga), Juan Olmos (Antigua) o Carlos Pina (Panzer) fueron algunos de los próximos que se dejaron ver al ritmo de temas como «África», «Electricidad» o «Versos ocultos».

Eduardo Pinilla de nuevo con Coz

En cuanto al apartado técnico del show, hay que reconocer que la puesta en escena aparentemente sobria de la que hizo gala Coz, sobre un tablado en el que la banda y su equipo no contaba con demasiado espacio de sobra, no fue en absoluto algo que emborronara la jornada, puesto que al mismo tiempo que en la sala se respiraba un aura de sencillez y camaradería (máxime ante los encuentros que presenciamos en el escenario) el sonido fue verdaderamente impecable, al menos en las primeras filas. Quizás no fuera así desde el propio escenario, ya que tal y como pudimos escuchar comentar en sus inmediaciones sobre él no se escuchaba nada, aunque si eso es lo cierto, mayor mérito para los artistas. Si a este cóctel le sumamos a un soberbio Snoopy a los teclados, instrumento a parecer del que suscribe eternamente infravalorado en el rock, y el duelo de Dani Moreno y Miguel Ángel López-Escámez con sus respectivas guitarras, luciéndose solo a solo como si de un combate llegara a tratarse en ocasiones, la fiesta estaba servida. Por supuesto no nos olvidamos de la solidez no exenta de rotundidad que aporta Luis Garcés a la batería, siempre en plena sintonía con el bajo de Juan Márquez (también cantante de la banda, por si nos está leyendo algún profano en la materia).

Chino Banzai con Coz

Y aunque contar del mismo modo con la presencia de invitados de la talla de Pancho Martín (ex-Bella Bestia) y Raúl Abad (Desenkajaos) por supuesto que es de agradecer, probablemente los dos nombres más ovacionados de la noche fueron los de Valentín del Moral y Eduardo Pinilla. El primero, más conocido por el apodo de Chino Banzai, no se separó ni un momento de la primera fila de la pista hasta que se hizo con el micro para interpretar «Te persigue un cowboy». Por su parte, el segundo, quien además de militar en los recientemente retirados Burning (de quien Juan Márquez no dudó en acordarse) también lo hizo durante años en Coz, se deleitó durante un total de tres temas («No, no dejo», «Imagínate por qué» y la emblemática «Las chicas son guerreras») durante los que llegó a sustituir a la guitarra a Miguel Ángel.

Los últimos compases de este verdadero himno del rock patrio dieron paso a unos bises en los que destacaron la pausada «Nadie me ve» – en la que Juan invitó a bailar al público – y toda una señora versión de «Rock Me, Baby» con la que Coz puso el punto y final a más de hora y media de show. Quizás nunca volvamos a disfrutar con la misma intensidad – en parte, por la simbiosis que peinar canas y el haber vivido de primera mano aquellos años componen ahora – de música de este corte, pero conciertos como este demuestran que el rock no está, ni mucho menos, de capa caída.

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