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White Void

Anti

Nuclear Blast (2021)

Por: Jaume Gil

7.5

El nuevo proyecto del polivalente músico Lars Are Nedland ya está en marcha. Después de tres años de cocción lenta, el noruego ha ensamblado una banda efectiva que le ha permitido plasmar su creatividad compositiva en su álbum debut, ‘Anti’. Es difícil encasillar el sonido de White Void. La temática filosófica de las letras encaja muy bien con la complejidad musical de los temas. Un disco para escuchar con calma y dejar que las notas nos transporten hasta el vacío blanco.

Siempre es agradable escuchar y reseñar el álbum debut de una nueva banda. Afrontas el análisis sin ideas preconcebidas de trabajos anteriores. Si bien es verdad que en este caso podríamos hacer algo de trampa y equiparar este ‘Anti’ con proyectos anteriores en los que Nedlan ha participado, Borknagar y Solefald, por ejemplo. Yo recomendaría no hacerlo, pues en este caso estamos hablando de una creación muy personal del noruego: toda la composición y las letras son obra suya.

Realizar un álbum conceptual supone un reto artístico importante. Cuando la temática es la “Filosofía del absurdo” de Albert Camus, el reto se traslada también al consciente del que lo escucha. Para conectar de lleno con los temas, es conveniente saber de qué está hablando y los mensajes que nos quiere transmitir. Según Camus, la vida es irracional y sin sentido y no tenemos otra opción que aceptarlo y vivir la contradicción. Con semejante trasfondo se pueden entender títulos como “Where You go, You’ll Bring Nothing”.

Pero si no queremos entrar mucho en materia y solo disfrutar de lo musical, también lo podremos hacer. La sonoridad es envolvente. Oscura pero pomposa cuando conviene. Los coros y estribillos descendientes y los teclados nos retrotraen al rock oculto de los setenta, como ejemplo “There is no Freedom But the End”, otro título muy optimista.

Es obligado resaltar la calidad de los músicos que acompañan a Lars en su empresa. Eivind Marum es un guitarrista muy completo que aporta con sus solos una tonalidad blues sorprendente dentro piezas tan sinfónicas. El batería Tobias Solbakk, capaz de tocar desde jazz hasta black metal, es una pieza fundamental de la formación, con momentos estelares como en “The Shovel And The Cross”. Por su parte, Vegard Kummen al bajo, añade profundidad al ritmo. Posiblemente la predilección del bajista por la electrónica, haya tenido algo que ver con la introducción disco de “Do.Not.Sleep”. La pega, para quien lo sea, es que no es una música accesible. Los temas son largos y complejos, llegando hasta los ocho minutos en “The Fucking Violence Of Love”, que tiene el mérito de no repetir ninguna de sus partes.

En definitiva, estamos delante de un trabajo elaborado y muy bien producido de metal creativo. Faltará saber como se las apañan para sacar en directo este material. En estudio suena muy épico y tengo curiosidad por saber si tendrán que añadir componentes al combo para sonar igual en el escenario.

Redacción
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