Madness Live!

Tako

Hilo de cobre

Maldito Records (2018)

Por: Borja Díaz

9

Siempre he tenido la sensación de que Tako no ha logrado pegar el pelotazo que se merece. Calidad tiene de sobra y, algunas de sus canciones, son verdaderas joyas de nuestro rock. Además, llevar más de 30 años de carrera habla muy bien de la banda, demostrando la constancia que ha tenido.

En ‘Hilo de cobre’, los zaragozanos continúan con la madurez sonora que ha caracterizado sus últimos trabajos. El LP está compuesto por canciones directas que no han perdido la frescura, llenas de compromiso social y ese toque poético que da la calle.

Comienzan a golpe de guitarra con la rabiosa “Sopa de perro”. El riff inicial y los arreglos de guitarra en “Mala fe” terminan desembocando en un rítmico estribillo. Durante todo el trabajo, Mariano Gil e Iñigo Zubizarreta muestran un gran nivel a las guitarras y mucha complicidad entre ellos.

Las letras de Tako siempre han sido especiales. Llenas de crítica, esconden su mensaje en una literatura muy lograda. Buen ejemplo es “La flor de la sinceridad”. En este medio tiempo, marca de la casa, critican las bodas a través de un fotógrafo. Por otro lado, en la homónima, “Hilo de cobre” utilizan la figura de un lutier como metáfora para hablar de la psicología, acompañado del aire mexicano que aportan los violines y los metales.

El grupo siempre ha tenido un punto fuerte en el directo. Pieza fundamental para esta gira se antoja “Hierro negro”, gracias a la progresión que tiene, con mucho ritmo y un punto coreable. En él, las baquetas de Teto Viejo se muestran precisas y contundentes.

Las guitarras se desbocan en “Prohibido fingir”. Una reivindicación del colectivo LGTB en la que Nacho Jiménez demuestra su valía a los teclados. La rapidez continúa con el punk rock americano de “Resiliencia”, antes de bajar de nuevo revoluciones con el medio tiempo “Trampantojo”. La calidad de Fernando Mainer es de sobra conocida y aquí se despacha a gusto dibujando melodías con sus cuatro cuerdas. Los vientos aparecen de nuevo en la alegre “El desván de mi raíz”. El cierre intimista lo pone “La niebla”, corte en el que la voz solo es acompañada de guitarras acústicas y algún toque eléctrico.

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Esta entrada fue escrita por Borja Díaz