Junio de 2002: Recorriendo Suecia y siendo pionero en Sweden Rock

Blog: Mariano Muniesa

20 junio, 2020 7:05 pm Publicado por  1 Comentario


Iniciamos una nueva sección en nuestra web en la que nuestros redactores compartimos con todos y todas vosotras experiencias, recuerdos, sensaciones y vivencias de los viajes que hemos hecho cubriendo conciertos, festivales y eventos de todo tipo, contando lo que no cabe, por exigencias de la premura de tiempo a la que nos lleva la información y el espacio de las crónicas periodísticas, otras cosas acerca de como son esas ciudades que hemos conocido, como son sus gentes, sus paisajes, sus garitos… Inaugura esta nueva sección Mariano Muniesa recordando cómo fue su primera experiencia acerca de un país como Suecia, que llevaba muchos años queriendo conocer y lo que significó personal y periodísticamente ser el primer periodista español acreditado para cubrir un Sweden Rock.

Sweden Rock, uno de los más grandes festivales de Europa

Doro.

Hasta 2002, si he de ser sincero, solo conocía Sweden Rock de manera relativamente superficial. Sabía de su existencia y de su prestigio, pero nunca me había planteado ir a cubrirlo hasta que vi el fabuloso cartel que habían reunido para su edición de 2002. Por un lado, una excepcional selección de muchas de las mejores bandas de heavy metal puro y duro que en aquel momento estaban en el primer plano de la actualidad, desde Halford en solitario - el festival se celebró justo un año antes de que se anunciara en 2003 su regreso a Judas Priest - a Doro, pasando por Rage, Gamma Ray, Virgin Steele, Saxon, Motörhead, Wolf, Girlschool, Magnum, Ted Nugent o Bruce Dickinson en solitario entre otros, junto a leyendas vivientes absolutas - esa es justamente una de las bazas que tradicionalmente ha jugado siempre muy bien Sweden Rock: resucitar o recuperar a grupos a los que habíamos perdido en Europa la esperanza de volver a ver - como Manfred Mann´s Earth Band, Status Quo o quizá una de las bandas que más influyó en mi ánimo a la hora de decidirme a viajar hasta Suecia: Steppenwolf, en este caso, anunciados como John Kay & Steppenwolf.

Rob Halford.

Me puse en contacto vía mail con los organizadores del festival y les solicité acreditación como redactor y fotógrafo para el medio en el que trabajaba en aquel momento, la revista alemana Rock Hard, y ahora mismo no recuerdo exactamente cual fue la razón, pero hubo un último trámite que tuve que hacer por teléfono directamente con ellos, y entonces la chica que estaba gestionando el asunto conmigo, Anneke - juraría, si la memoria no me falla, que se llamaba así - en un momento determinado de la conversación, me comentó: “Oye… lo he estado mirando y resulta que eres el primer periodista español que nos pide una acreditación para venir a Sweden Rock ¿lo sabías?”.

Obviamente, le contesté que no, pero pasados los años, la verdad es que nunca he ocultado un cierto orgullo por abrir brecha en ese sentido.

Así pues, los días 7 y 8 de junio de 2002 en Sölvesborg, una localidad cercana a la ciudad de Malmö, tuve la gran satisfacción de poder no solamente cubrir como periodista, sino de disfrutar en toda su extensión de uno de los que para mi, casi 20 años después, sigue siendo uno de los festivales de verano mejor organizados, más prestigiosos y más grandes de Europa en todos los sentidos.

John Kay (Steppenwolf).

Lo que más me llamó la atención de Sweden Rock fue el altísimo nivel de profesionalidad, organización y cordialidad con el que nos trataban tanto a los periodistas como a los músicos y al público en general. En todo momento, todo eran sonrisas, saludos, agradecimiento por haber viajado desde España para cubrir su festival y ni que decir tiene - cosa que no siempre sucedía en algunos festivales, como por ejemplo Ozzfest en Nueva York o Gods Of Metal en Milán - todo lo que yo había cerrado desde Madrid con la organización se cumplía escrupulosamente: mi photo-pass, mi pase de acceso al área de prensa, todo lo solicitado estuvo a mi disposición sin la menor dilación o problema. La acampada era amplia, bien vigilada, se limpiaba cada noche y se situaba muy cercana al recinto del Festival, de hecho apenas se tardaba diez minutos caminando e ir desde la tienda de campaña a la entrada general. Duchas con agua caliente, algo que os aseguro que se agradece, pues incluso en junio a primera hora de la mañana en Suecia hace bastante frío, amplitud y variedad de puestos de comida y bebida, y en cuanto al desarrollo del festival, todas las actuaciones empezaban puntualmente a la hora anunciada y la calidad del sonido era de las mejores que yo he apreciado nunca en un gran evento al aire libre. La zona de prensa estaba dotada de todas las comodidades y medios para acceder a internet, carga de telefonía móvil, etc. con lo cual enviar crónicas y fotos casi a tiempo real era perfectamente posible.

Lemmy Kilmister (Motörhead).

Sobre los conciertos, recordaré muchísimas grandes actuaciones que viví en el festival realmente maravillosas. En concreto Doro y Motörhead hicieron shows realmente memorables, de las mejores que les recuerdo, desprendiendo fuerza, potencia y energía a raudales, los alemanes Rage estuvieron sencillamente bestiales y en cuanto a Saxon, que volvieron a traer el águila de ‘The Eagle Has Landed’ que habían llevado el verano anterior a Wacken, triunfaron absolutamente a lo grande. Un nivel por debajo estuvieron Gamma Ray y Halford, todo hay que decirlo, y en cuanto a las bandas más clásicas, Status Quo arrasaron y “mis” Steppenwolf, no me defraudaron. Su show fue una magistral lección de rock clásico, me emocionó realmente escucharles temas como “Magic Carpet Ride” y por supuesto “Born To Be Wild” - reconozco que por un momento, creí haber hecho un viaje en el tiempo y haberme trasladado al International Atlanta Pop Festival del verano de 1970, donde Steppenwolf hicieron una de sus actuaciones más legendarias -y musicalmente, mi experiencia no pudo resultar más positiva y agradable.

Sin ánimo de sacar pecho, pero en honor a la verdad, mis crónicas acerca de Sweden Rock 2002 tuvieron una repercusión para mí, debo decirlo, totalmente inesperada. Mi buen y querido amigo Josep Fleitas, a raíz de mi reportaje, me confesó que al año siguiente fue al festival estimulado por lo que publiqué, y desde entonces, no ha faltado ni un solo año. De hecho, yo seguí acudiendo con regularidad a Sweden Rock y las crónicas del festival hicieron que con los años, la cantidad de españoles que iban al festival a través de viajes organizados llegase a ser absolutamente masiva. Recuerdo un año en el que le comentaba a Josep Fleitas que no sabía si estaba en Sweden Rock o en el Piorno Rock de Granada, porque a cada paso que daba, no dejaba de oír hablar a gente en castellano.

Suecia, un país que merece mucho la pena conocer

Algo que siempre me atrajo de Suecia y me llamó la atención muy positivamente, era el hecho de que con independencia del color político del gobierno que hubiera - aunque durante casi 50 años gobernase el partido socialista elección tras elección - la sociedad tenía muy asumido, muy interiorizado, muy hecho suyo el concepto de lo público, entendido lo público como lo común a todos, lo que pertenece a todos y por tanto, es responsabilidad de todos y todas cuidarlo, preservarlo y protegerlo colectivamente. Por ello, me llamó especialmente la atención cómo los suecos cuidaban su medio ambiente, la limpieza de sus calles, sus parques y espacios públicos, en definitiva el altísimo grado de conciencia social sobre lo común que esa sociedad tenía.

Bosque sueco desde el tren.

También, aunque tenía conocimiento del valor social que la cultura tiene en Suecia, y más específicamente la música, recuerdo cómo me impresionó lo que me contaba un amigo colega de la prensa musical sueca, Rasmus, que fue quien me explicó que los instrumentos musicales en Suecia no tenían en su precio incorporado un impuesto como en España, con lo cual eran mucho más baratos. Cualquier músico que pudiera demostrar una actividad profesional continuada tenía una ayuda del estado para poder dedicarse por entero a la música aunque tuviera etapas en las que no trabajase debido a la estacionalidad, la enseñanza de la música estaba incorporada en todos los planes de estudio desde la primaria a la universitaria y los locales de ensayo, al ser públicos, eran gratuitos. Ahora que lo pienso, me parece terrible que medidas como estas aún tengamos que luchar día a día por implantarlas en nuestro país.

De Malmö a Estocolmo: 1ª Parada

En un más que complejo tetris que tuve que organizar para conseguir los mejores precios de vuelos, a la ida fui desde Madrid a Copenhague para tomar un tren hasta Malmö y de allí, otro tren hasta Sölvesborg y a la vuelta, fui de Malmö a Estocolmo en tren para coger desde allí un avión a Madrid con escala en Frankfurt.

Monumento contra la violencia en Malmö.

Algo que me producía una especial curiosidad era tomar ese tren que surca el mar y que comunica directamente Copenhague, la capital de Dinamarca, con la ciudad sueca de Malmö en un trayecto de apenas algo más de 25 minutos. Ahora ese tren se puede tomar directamente desde el Aeropuerto de Copenhague, pero en 2002 aún no se podía, así que aproveché ese día para conocer esa maravillosa ciudad - si en la redacción están de acuerdo, propondré Copenhague para otro artículo en este sentido - y a la mañana siguiente, desde la estación central hice ese, en aquel momento para mí, fascinante trayecto sobrevolando el mar en un tren. Después, he vuelto a hacer ese trayecto infinidad de veces, pero nunca he dejado de recordar esa primera vez en junio de 2002.

Malmö es la tercera ciudad de Suecia, y es una capital apacible, tranquila, en la que en verano es un verdadero placer pasear y que a través de sucesivos viajes a Sweden Rock he conocido algo más en profundidad. Tiene infinidad de parques y jardines preciosos, y de ella recomendaría especialmente dos lugares: para comer o cenar, el Malmstens fisk och kök, un restaurante típico de gastronomía local en el que he tomado la mejor sopa de pescado que he probado nunca - y esto os lo dice un asturiano - y para comprar discos, una tienda sensacional, hecha a la medida de los coleccionistas y buscadores de rarezas como yo, Rundgang Records, donde encontré un vinilo que debí perder en alguna mudanza y que aluciné cuando lo vi allí: el disco pirata edición de la Swinging Pig Bootleg Records del concierto de los Who en el Concertgebow de Amsterdam de 1969. Casi lloro de alegría cuando salí de la tienda con ese vinilo en mis manos.

Me llamó en especial la atención esta escultura de un revolver anudado símbolo de la no violencia que tiempo más tarde supe que se encuentra en muchas ciudades, ya que hay 16 reproducciones de esta obra de arte repartidas por todo el mundo. En Malmö puedes encontrar una de ellas. En concreto la de la ciudad sueca se ubica en la parte izquierda de su estación de tren central.

De Malmö a Estocolmo: 2ª Parada

Cuando viajé al terminar el festival de Malmö a Estocolmo, como la duración del trayecto en tren era casi de cinco horas y media, saqué de la mochila un libro que llevaba y compré en la estación algunas revistas en inglés para leer durante el trayecto. Aquí os dejo alguna foto que tomé a lo largo del viaje, y tengo que deciros una cosa. Según salimos de la estación y nos alejamos del paisaje urbano de Malmö, empecé a contemplar lo que podía ver por mi ventana… y en las cinco horas de viaje, que además se hacía durante la mañana y parte de la tarde, con una maravillosa luz natural, no abrí ni el libro ni las revistas. Era tal la belleza y la inmensidad de los bosques, las montañas, los lagos, la naturaleza, que me pase todo el viaje ensimismado en ese indescriptible paisaje.

Rundgand Records, la mejor tienda de discos de Malmö.

Estocolmo es denominada en ocasiones, “la Venecia del norte de Europa” y sin lugar a dudas merece ese calificativo. En realidad la capital sueca es la unión de una serie de pequeñas islas configuradas en un delta fluvial muy próximo al mar Báltico y es una ciudad realmente preciosa, de las más hermosas que he tenido ocasión de visitar. Una ciudad en la que al menos en verano - en invierno la temperatura media de noviembre a abril está muy por debajo de los cero grados - vive un efervescencia social y cultural admirable. Está llena de museos de pintura, de escultura, de historia, exposiciones, músicos callejeros, artistas plásticos, llena de inmensos monumentos… una verdadera gozada.

En las orillas de los barrios de Norrmalm, Södermalm y Kungsholmen se encuentran las imponentes viviendas de piedra de la antigua clase alta de Estocolmo que se van transformando progresivamente en las construcciones más modernas de los arrabales del Estocolmo actual. A cualquiera que se adentre por primera vez en esta fascinante ciudad, mi recomendación sería la de que no dejase de darse un largo paseo por lo que los habitantes de Estocolmo llaman “la ciudad vieja”, Gamla Stan, situada sobre la isla de Stadsholmen. Está constituida por calles estrechas, muy parecidas a las del centro de Madrid o el barrio gótico de Barcelona y tiene numerosos museos y lugares de interés, como el Palacio Real, el Museo Nobel o la “Riddarhuset” o lo que en castellano llamaríamos “Casa de la Nobleza”.

Más en nuestro rollo, siempre recordaré y recomendaré irse a tomar unas cervezas o unos cubatas al Pub Anchor de la calle Sveavägen, un magnífico garito de hard rock / heavy metal, y para comprar discos, la Record Hunter, una tienda sensacional, con un planta entera dedicada al vinilo y otra a los CD´s.

Y a medio camino entre el Village de Nueva York y la Christiania de Copenhague, el Sofo, el barrio bohemio de Estocolmo, lleno de restaurantes vegetarianos, tiendas vintage, cervecerías y galerías de arte, que fue el epicentro de los movimientos juveniles de contestación al estabilishment de los 60 en Estocolmo y que a su manera, aún conserva ese aire rebelde, aconvencional, inconformista, de finales de los 60.

Una de las experiencias más estimulantes, enriquecedoras y placenteras que he vivido, más allá de dar a conocer un festival fabuloso que otra mucha gente descubrió a través de mis reportajes en aquellos años.

MariskalRock, como medio, ha seguido siendo un asiduo de Sweden Rock, ahí va la crónica de la última edición.

Intentaremos volver a estar en el festival en 2021, cuyas fechas de celebración ya se dieron a conocer.

Mariano Muniesa
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