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Rage Against The Machine: 20 años de «The Battle of Los Angeles», el asalto a los cielos

2 noviembre, 2019 9:11 pm Publicado por  1 Comentario


Rage Against the Machine, una de las bandas más influyentes, comprometidas e icónicas de los 90, sacó su tercer álbum el día 2 de noviembre de 1999, hace ya 20 años.

El disco se llamó ‘The Battle of Los Angeles‘ y siguió la línea de los dos anteriores. Letras duras y críticas contra el sistema político estadounidense y contra su racismo institucional interpretadas con la rabia (seña de identidad del grupo) de Zack De la Rocha, riffs de guitarra que combinan el heavy metal con sonidos propios del hip hop a cargo de Tom Morello, que descarga su arsenal de sonidos y efectos sobre las bases rítmicas funkys de la batería y el bajo de Brad Wilk y Tim Commerford respectivamente.

En aquella época el número 195 de Heavy/Rock pudo contar con la conversación con Morello, que al principio nos hablaba sobre su característico estilo: “Siempre procuramos escuchar otros tipos de música y tomar nota de influencias que no tengan nada que ver con el rock, de tal forma que sintetizamos sonidos distintos y  los incorporamos al estilo de RATM. Personalmente, supone una continua exploración de mi instrumento y de todas sus posibilidades. La guitarra eléctrica es en realidad un instrumento con muy poca historia, ya que no tiene cientos de años como otros. Por eso, no se ha acabado de descubrir todo lo que es capaz de hacer”.

Zack de la Rocka con Rage Against the Machine en 2000 en Leganés

‘The Battle of Los Angeles’ está compuesto por 12 canciones en las que se tratan temas como la inmigración, la campaña presidencial de Estados Unidos entre Gore y Bush Jr., la liberación de Mumia Abu Jamal (un activista afroamericano en prisión de manera, supuestamente, injusta), la explotación de los trabajadores, la codicia americana, las desigualdades sociales… Con constantes referencias al libro ‘1984’, de George Orwell. En el álbum se incluye algún tema que no trata aspectos políticos, sino personales de De la Rocha, lo que supone cierta novedad en la temática que habitualmente trataba el grupo.

Morello nos contaba la historia de Abu Jamal: “Tanto este hombre como Leonard Peltier siguen siendo prisioneros políticos y llevan en la cárcel veintitantos años. Este asunto es tremendamente complicado, pero lo que sí es cierto es que Pennsylvania, el estado donde se le condenó, es muy racista y corrupto. Si te quedas sin dinero no puedes interponer más recursos. El sistema americano es muy clasista, no vas a ver un solo hombre rico en el corredor de la muerte aunque haya ricos que cometan asesinatos. El corredor de la muerte es para pobres y negros”.2

El también comprometido cineasta Michael Moore dirigió los videos de «Testify» y «Sleep Now in the Fire«. En este último se muestra a la banda tocando en frente de la Bolsa de Nueva York, que tuvo que cerrar debido a la multitud que se acercó para ver al grupo, lo que acabó con la detención de Moore (algo a lo que debe estar más que acostumbrado).

La historia de la banda comienza cuando Lock Up, el grupo en el que Tom Morello, un estudiante de ciencias políticas al que echaron de su empleo en un Ayuntamiento por llamar “racista de mierda” a una señora que se quejaba de sus vecinos negros, se disuelve. Para formar un nuevo grupo, Morello decidió que lo mejor sería mudarse a Los Ángeles. Allí, en un concierto, conoce a Zack de la Rocha, un rapero con ideas muy parecidas a las suyas que había alcanzado cierta reputación en la escena hardcore angelina con su grupo Inside Out. Para conformar el grupo, Morello llamó a Brad Wilk, un batería que había hecho una audición para Lock Up, y De la Rocha llamó a su amigo de la infancia, Tim Commerford, para que se encargara del bajo. El nombre del grupo sale de la canción que daría nombre al segundo disco, que nunca se grabó, de Inside Out. Esto ocurrió en 1991. Su primer concierto fue en el garaje de unos amigos. Poco después grabaron una cinta y vendieron 5.000 copias, lo que les generó cierta fama en Los Ángeles, que supuso que telonearan a los Porno for Pyros, que se fueran de gira con Suicidal Tendencies, y que Epic les fichara para que grabaran su célebre álbum debut en 1992, el que hizo que en todo el mundo saltara, con el dedo corazón extendido, gritando: “Fuck you I won´t do what you tell me”.

El guitarrista recuerda aquellos inicios con su particular forma de entender la música: “Cuando empezamos, en 1991, practicábamos los dos estilos más extremos que había entonces, que eran el hardcore y el hip hop, con un mensaje de lo más revolucionario. Creíamos haber dado con la mejor receta  para un suicidio comercial. Encima se unía el hecho de ser un grupo multiétnico, lo que era inaceptable, sobre todo en Estados Unidos: si tenías un grupo de rock no podías incluir miembros negros, si éramos raperos no podíamos incluir blancos. Como tuvieras un chicano en la formación, más te valía cantar en español…”.

El éxito fue tan repentino e inesperado que a la banda le costó digerirlo, como recordaba Tom ya hace 20 años: “RATM ha conseguido algo que no han logrado muchos grupos con  planteamientos tan radicales como el nuestro, que es llegar a una inmensa mayoría y conectar con ellos a una escala global. Vender millones de discos en todo el mundo  como hace una banda como RATM, con nuestros mensajes políticos es un hecho sorprendente, y no se debe solo al contenido de nuestras canciones, sino a la manera en la que construimos nuestra música y provocamos una convulsión en quien la escucha. Nadie se ha sentido más asombrado por nuestro éxito que nosotros cuatro”. En 1995, cuando empezaban a grabar el segundo disco, tuvieron un amago de separación provocado por el abandono de De la Rocha, que se fue a Chiapas a apoyar al EZLN (movimiento armado de  México que luchaba por los derechos de los indígenas). Una vez calmados los ánimos, se juntaron en un piso de Los Ángeles y grabaron ‘Evil Empire’, que debutó en el número 1 del Billboard americano. Otro disco lleno de furia y contundencia y los inusuales sonidos de guitarra característicos de la banda. Tras este álbum, más polémicas, más giras, y más tensión acumulada, con constantes rumores de separación, que dan lugar a su tercer disco, el último de estudio, ‘The Battle of Los Angeles’, que también debutó en el número 1 del Billboard.

La primera canción del disco es «Testify«. En ella se habla de la manipulación a la que nos someten para que no nos demos cuenta de que la guerra y la pobreza están justo detrás de nuestra puerta. En esta canción hay un solo de guitarra con los sonidos raros a los que Morello acostumbra y acaba con una cita del libro ‘1984’ de George Orwell. En el videoclip, dirigido por Michael Moore, se ironiza con la idea de que Gore y Bush Jr. son unos mutantes lanzados por extraterrestres con el fin de dominar la Tierra. Sacan extractos de sus discursos exactamente iguales.

Tras la incendiaria presentación viene el hit, que fue «Guerrilla Radio«. Empieza con un riff poderoso y Zack volviendo a cargar contra los candidatos, habla sobre manipulación política, la guerra y nos invita a rebelarnos a grito de: “All hell can´t stop us now”. En la siguiente, el bajo y un extraño sonido que es difícil creer que sale de una guitarra acompañan el rapeo del cantante en «Calm Like a Bomb«, en el que se habla de la pobreza y de la rabia que se va acumulando. Esta canción aparece en la banda sonora de la película ‘Matrix Reloaded’.

En «Mic Check» los instrumentos actúan como una base rítmica de hip hop sobre la que Zack escupe una rima tras otra. La siguiente es otro de las grandes canciones del disco, «Sleep Now in the Fire«. Un riff más rockero, un solo marciano, una base contundente con mucha presencia de la batería. Aquí se habla de la codicia, de la conquista de América y se critica la actuación de EE.UU. en las guerras que ha participado. En «Born of a Broken Man» De la Rocha habla sobre su infancia y la difícil relación con su padre. A destacar, otra vez, la potente base rítmica y la guitarra más cercana al rock convencional.

En «Born as Ghosts» los instrumentos vuelven a formar una base de hip hop, vuelve a haber un solo de guitarra con sonidos poco convencionales y Zack habla sobre los niños que nacen en entornos difíciles. «Maria» habla sobre la inmigración y el tráfico de personas. En «Voice of the Voiceless» bajo y batería le sirven a De la Rocha para explicar la historia de Mumia Abu Jamal, un activista condenado a la pena de muerte por el supuesto asesinato de un policía en una trifulca donde parece que las pruebas fueron manipuladas para inculpar al activista. En «New Millennium Homes» destaca otra vez la línea de bajo y el potente riff de guitarra. En esta canción se habla sobre el capitalismo y la globalización que empobrecen y explotan a la clase obrera.

«Ashes in the Fall» es, a mi gusto, la joya escondida del disco. Aquí se habla de racismo, de clasismo y de pobreza con el in crescendo clásico del grupo, que acaba en un estallido de gritos furiosos.  La canción que cierra el disco es «War Within a Beath«, donde se habla de las revueltas en Los Ángeles, comparándolas con la Intifada palestina y el movimiento zapatista de Chiapas de finales del siglo pasado, en el que Zack estuvo muy involucrado. Pero el grupo era sensible a cualquier conflicto que consideraran injusto o abusivo, casi siempre con el gobierno estadounidense por medio, como recordaba en aquella entrevista Morello en el momento en el que la guerra de Bosnia era lo que más teníamos en los telediarios: “Queremos que quede muy claro que el disco tenía fines humanitarios, el mensaje está impreso en la contraportada. El dinero que se recaude irá a parar también  a la organización Médicos Sin Fronteras, para que se puedan ocupar de las víctimas de las bombas que los norteamericanos han lanzado en Yugoslavia. Estamos totalmente en contra de la agresión norteamericana”.

Con este disco, RATM cierra su trilogía de álbumes de estudio. El álbum tuvo muy buena acogida, llegando al número 1 del Billboard americano en su primera semana, pero quizá no tuvo la relevancia de su primer disco, que fue el que marcó las pautas de un estilo que muchos grupos de aquella época trataron de emular. Tras ‘The Battle of Los Angeles’ sacaron el disco de versiones, ‘Renegades‘, en el 2000, y después llegó la separación.

Zack abandonó el grupo para iniciar una carrera en solitario que nunca se concretó. El resto de miembros formaron Audioslave junto a Chris Cornell (DEP) en 2001, con el que sacaron tres discos. Y en 2016 unieron sus fuerzas a los vocalistas Chuck D, de Public Enemy, y B Real, de Cypress Hill, para formar Prophets of Rage, con los que han sacado un disco y es habitual verlos en los carteles de los festivales veraniegos con un repertorio lleno de las canciones de RATM.

La buena noticia para los fans de RATM llegó en el año 2007, cuando anunciaron que se reunían para realizar varias giras (que los trajeron a España un par de veces). La mala noticia es que desde 2011 ya no lo han vuelto a hacer, aunque después de haber anunciado su regreso para 2020 tan solo nos falta cruzar los dedos para que los estadounidenses regresen a nuestro país.

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1 comentario

  • Juandie says:

    Felicidades por ese vigésimo aniversario para uno de sus mejores albumnes como es THE BATTLE OF LOS ANGELES con la carga combativa como seña de identidad de RAGE AGAINTS THE MACHINE. Sin duda la gran noticia de hoy Sábada es su vuelta como banda.

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