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Primer aniversario de “Back to the Beginning”: La despedida de Ozzy Osbourne y Black Sabbath y el gran concierto de nuestro tiempo con Metallica, Guns N’ Roses, Pantera, Slayer…

Foto: Ross Halfin

El 5 de julio de 2025 quedará para siempre en la historia del rock como el día en el que Ozzy Osbourne consiguió su sueño de despedirse de sus seguidores sobre un escenario tras largos años de batalla contra sus problemas de salud. Su Birmingham natal y el estadio Villa Park del equipo de sus amores, el Aston Villa, fueron escenario sobre el que se materializó la reunión de la mítica formación original de Black Sabbath en una cita que nadie se quiso perder, lo que incluye a bandas como Metallica, Guns N’ Roses, Pantera, Slayer, que se pusieron bajo la batuta de Tom Morello como director musical del gran concierto de nuestro tiempo.

"Mientras la locura se dispara y los fuegos artificiales iluminan el cielo, Black Sabbath se despide para siempre de los escenarios. Esta vez sí. Ha llegado el final”, con estas palabras de Mariano Muniesa, que viajó junto a Mariskal Romero y El Pirata para ser testigos de lo que nadie podía imaginar que iba a ser la última vez que se vería a Ozzy en público, se cerraba la crónica que nos llegó poco después de que los largos meses de noticias alrededor del concierto terminaran haciendo erupción en la tarde del 5 de julio con Mastodon como encargados de abrir el show.

Días después empezamos a conocer algunos detalles de lo que se vivió en un backstage rebosante de estrellas, como la petición de matrimonio de Sid Wilson (Slipknot) a Kelly Osbourne, hija del Madman, que fiel a su estilo soltó un (ahora premonitorio, ya que el compromiso se rompió en marzo) “que te den; no te vas a casar con mi hija”; o el emotivo encuentro de Ozzy con Yungblud, con un intercambio de regalos que terminó dejando a la joven estrella rockeramente bendecida.

Volviendo a Mastodon con la primera actuación de "Back to the Beginning", “Black Tongue” y “Blood and Thunder” dieron paso a la primera versión de aquellos que “volvían donde todo empezó”, “Supernaut”, y también al primer supergrupo sobre las tablas, ya que Mario Duplantier de Gojira, Danny Carey de Tool y Eloy Casagrande de Slipknot se unían a los de Atlanta.

Rival Sons puso la nota de rock más clásico con sus “Do Your Worst” y “Secret”, sumando su versión de “Electric Funeral” de Black Sabbath. Tras ellos llegaba la fugaz pero potente actuación de Anthrax, que se limitó a “Indians” y la versión de “Into the Void” de Sabbath antes de dejar paso a Lzzy Hale con sus Halestorm. Los de Pensilvania se decantaron por el clásico “Perry Mason” de Ozzy como versión además de tocar sus “Love Bites (So Do I)” y “Rain Your Blood on Me”.

Los sonidos más potentes continuaban con la descarga protagonizada por Lamb of God, que dejaron una memorable versión del “Children of the Grave” de Black Sabbath junto a sus “Laid to Rest” y “Redneck” antes de que llegara el primer set del grupo integrado por estrellas como el guitarrista Nuno Bettencourt de Extreme, el bajista y ex-Megadeth David Ellefson, o el batería de Faith No More, Mike Bordin, a los que se sumaron viejos conocidos del universo Ozzy y Black Sabbath como el guitarrista Jake E. Lee o el teclista Adam Wakeman.

Con Lzzy Hale al frente sonó “The Ultimate Sin” de Ozzy Osbourne, “Shot in the Dark” con la voz de David Draiman de Disturbed, al igual que “Sweet Leaf” de Black Sabbath, en la que se unió Scott Ian de Anthrax; o “Believer” de Ozzy con Whitfield Crane (Ugly Kid Joe), Frank Bello de Anthrax y ll de Sleep Token.

Hay que hacer un punto aparte para el siguiente tema, nada menos que merecedor de un Grammy meses después. Hablamos del estremecedor “Changes” que interpretó un trajeado Yungblud, con una emoción que solo se pudo superar con el toque de humor protagonizado por Jack Black. Rememorando su papel de profesor rockero en "School of Rock", y disfrazado al estilo de Ozzy en los ochenta, se proyectó un vídeo en el que el actor lideraba a una banda de muy jóvenes compañeros, entre los que se encontraban los hijos de Scott Ian y Tom Morello, interpretando el clásico “Mr. Crowley”.

Los pequeños conciertos se retomaron con nada menos que Alice in Chains sobre las tablas para sorprender con el “Fairies Wear Boots” de Black Sabbath además de sus “Man in the Box” y “Would?”. Tras los de Jerry Cantrell, era el turno de los franceses Gojira, que pusieron el estadio en ebullición con sus “Stranded”, “Silvera”, el espectáculo de su olímpico “Mea culpa (Ah! Ça ira!)” con la soprano Marina Viotti, y terminaron homenajeando a Sabbath con “Under the Sun”.

Otro gran momento presentado por el actor Jason Momoa fue el duelo de baterías al son de “Symptom of the Universe”, con Travis Barker de Blink-182, Danny Carey de Tool y Chad Smith de Red Hot Chili Peppers peleando musicalmente junto a la banda que completaban el propio Tom Morello, Nuno Bettencourt y otra leyenda como Rudy Sarzo.

Tras el duelo, llegaba otro gran baile de estrellas sobre el escenario: “Breaking the Law” de unos grandes ausentes como Judas Priest, que estaban celebrando el aniversario de Scorpions en Alemania, sonó a manos de Billy Corgan, Tom Morello, K.K. Downing, Adam Jones, Rudy Sarzo y Danny Carey, al igual que “Snowblind”. El ex-Van Halen Sammy Hagar, Nuno Bettencourt, Adam Wakeman, Rudy Sarzo, Chad Smith y Vernon Reid de Living Colour se hicieron cargo de “Flying High Again” de Ozzy. “Rock Candy” de Montrose la tocaron Hagar, Nuno Bettencourt, Adam Wakeman, Rudy Sarzo, Chad Smith y Tom Morello; y para “Bark at the Moon” hizo acto de presencia otro gran esperado como Tobias Forge, líder de Ghost, que cantó junto a Reid, Bettencourt, Wakeman, Sarzo y Travis Barker.

Más leyendas, nada menos que Steven Tyler de Aerosmith y Ron Wood de The Rolling Stones se sumaron en un himno del rock como “The Train Kept A-Rollin’”, y Tyler cantó también su “Walk This Way” con la participación del productor Andrew Watt. “Whole Lotta Love” de Led Zeppelin cerraba este tramo del show de nuevo con Tyler como vocalista.

La formación que rinde homenaje al legado de Pantera, con un escudero de Ozzy como Zakk Wylde a la guitarra y Charlie Benante a la batería junto a Phil Anselmo y Rex Brown, hizo las delicias de los presentes con sus himnos “Cowboys From Hell” y “Walk”, y sorprendiendo con las versiones de “Planet Caravan” y “Electric Funeral”, que demostraron la influencia de Black Sabbath también en el metal más potente.

El sonido de Tool, tal como confirmaba Mariano en su crónica, contrastó un poco con el momento que se vivía en el estadio, aunque nadie puede poner pegas a “Forty Six & 2” o “Ænema”, además de decantarse por “Hand of Doom” de Black Sabbath como homenaje a los protagonistas de la jornada.

Las actuaciones más largas comenzaban con la apisonadora más veloz, Slayer, que sumaron una gran versión de “Wicked World” a su implacable sucesión de bombazos como “Darkness of Christ”, “Disciple”, “War Ensemble”, “South of Heaven”, y por supuesto “Raining Blood” y “Angel of Death”.

Más sorpresas fueron las destacadas versiones interpretadas por Guns N’ Roses, que se lanzaron directamente con “It's Alright”, “Never Say Die”, “Junior's Eyes” y “Sabbath Bloody Sabbath” antes de una pareja tan jugosamente rockera como sus “Welcome to the Jungle” y “Paradise City”.

La última actuación antes de recibir a los responsables de todo esto, a unos de los creadores de toda la música que amamos fue la de unos alumnos aventajados como Metallica, que arrancaron rindiendo homenaje con “Hole in the Sky”, a la que más tarde se sumaría “Johnny Blade”, y exprimieron el sudor de los asistentes con sus “Creeping Death”, “For Whom the Bell Tolls”, “Battery”, y cómo no, el estallido de “Master of Puppets”.

La última actuación de Ozzy Osbourne se recordará por siempre. Sentado en un trono que ya es una pieza de museo (literalmente), el eterno Príncipe de las Tinieblas ofreció el más emocionante repaso a su discografía que le fue posible, arrancando como lo hacía su primer disco, con “I Don't Know”, seguido de la mítica “Mr. Crowley”, “Suicide Solution” y la más sentida interpretación posible, que solo con recordarla emociona, de su “Mama, I'm Coming Home”, que hizo saltar las lágrimas de los presentes, televidentes, y de cualquiera que vea el vídeo posteriormente.

Como no podía ser de otra forma, “Crazy Train” cerró esta parte del show tras la que el vocalista volvía a ponerse al frente de Black Sabbath.

BIll Ward tras la batería, Tony Iommi a la guitarra a un lado y Geezer Butler al bajo al otro lado regalaron junto a Ozzy una última actuación de la formación original de Black Sabbath, la que empezó todo a finales de los 60, que solo tuvo cuatro canciones, pero no hizo falta más. “War Pigs”, “N.I.B.”, “Iron Man” y la última llamada de Ozzy a volvernos locos llegaba con “Paranoid”.

Los fuegos artificiales y la tarta que le entregó Geezer a Ozzy cerraban una actuación que nadie quiso que terminara. Solo un par de semanas después, el 22 de julio, no nos podíamos creer la noticia de la muerte de Ozzy, pero todos recordamos con una sonrisa que se fue después de decirnos adiós sobre un escenario donde todo empezó.

Jorge Bobadilla

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