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Blog: Jason Cenador


Crónicas

Graspop Metal Meeting: Deep Purple, Whitesnake, Five Finger Death Punch, Alice Cooper y Sabaton

«Es el paraíso en la Tierra para los amantes del metal y el rock en directo.»

Del 16 al 19 de junio de 2022

Dessel, Bélgica

Texto: Jason Cenador Fotos: Hughes Vanhoucke

El infinito cartel de la vigesimoquinta edición del Graspop Metal Meeting, que volvió a erguirse como uno de los festivales de metal y rock más potentes, agradables y divertidos del planeta, dio para infinitas experiencias en vivo, grandes actuaciones de las que venimos destacando con detalle las más sonadas.

En esta segunda entrega te contamos en primera persona cómo fueron los shows de otras cinco bandas imprescindibles de un elenco apoteósico. Recuerda que ya puedes visualizar la primera entrega, con los conciertos de Iron Maiden, Judas Priest, Scorpions, Volbeat y Angelus Apatrida, y que en el inminente número especial de verano de La Heavy encontrarás una crónica de un evento imposible de olvidar.

Whitesnake: Una despedida con dignidad

Estar al frente de una de las bandas más importantes de la historia del hard rock es toda una responsabilidad, que se acrecenta incluso cuando, por imperativo de la biología y en contra de la voluntad de uno, hay que ponerle punto y final. David Coverdale tiene ya setenta años y su voz hace tiempo que no ofrece las prestaciones que a él mismo y a nosotros como fans nos gustaría.

Lo que parece evidente cuando uno tiene el privilegio de contemplar a la rutilante estrella que es, fue y será siempre Coverdale sobre un escenario es que sigue disfrutando bajo los focos, que sigue emocionándose con su música y que, además, ahora que el fin está cerca su emotividad emerge a flor de piel.

La pandemia le ha servido para hacer composición de lugar, decidir que era el momento de anunciar una gira de despedida, hacerse con los servicios del teclista y también vocalista croata Dino Jelusick y mimar sus cuerdas vocales. Reconozco que su anterior actuación en Graspop, allá por 2019, me pareció que trascendió todas las líneas rojas de lo aceptable, pero esta vez, aun lejos de su mejor nivel, consiguió pasarlas de vuelta y pudimos distinguir ese timbre característico que tanto nos ha hecho volar.

Asistido por el propio Jelusick y el otro teclista en liza, Michele Luppi, que cantaban con un acierto inconmensurable en los terrenos donde Coverdale no llegaba, y sin los cuales habrían quedado muchísimos huecos vocales por rellenar, el que fuera vocalista de Deep Purple pudo relajarse y disfrutar aún más.

 

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Enseguida rindió tributo a la banda del morado intenso que lo catapultó al estrellato con la mítica “Burn”, tras la que nos empapamos, sin momentos de valle, de una retahíla de grandiosos clásicos, entre los que no faltaron “Love Ain’t No Stranger”, “Slow and Easy”, “Fool for Your Loving”, “Crying in the Rain”, “Is This Love”, “Give Me All Your Love”, “Here I Go Again” o la concluyente “Here I Go Again”, a cada cual más emocionante.

No se le pueden pedir peras al olmo, pero, al menos, la dignidad se mantuvo, reforzada por una banda de campeonato, soberbia, impresionante, en la que volvió a estar ausente por enfermedad el guitarrista Rob Beach. El solo de batería del legendario Tommy Aldridge será muy difícil de olvidar, llegando a tocar con las manos. A su edad, en mi pueblo la gente está echando la partida de cartas en el bar, pero este animal es todo un atleta de las baquetas. Este mismo sábado, Whitesnake darán que hablar en el Rock Imperium Fest.

Deep Purple: Maestría infinita

Deliciosos, siempre deliciosos, y con un Ian Gillan a quien la voz le sigue respetando sorprendentemente, Deep Purple nos maravillaron una vez más con sus infinitos viajes de ida y vuelta por el pentagrama.

La ausencia de un guitarrista de la talla de Steve Morse, que ha causado baja temporal para cuidar a su esposa enferma, abría una incógnita tan grande como el inabarcable talento de su reemplazo, Simon McBride, del que ni una sola mala palabra puede salir de la boca de alguien con dos dedos de frente. Bestial, impecable, virtuoso hasta extremos insospechados, el hacha norirlandés nos fascinó a cada solo, como siempre hace, por otra parte, el teclista Don Airey, toda una institución en los zapatos del mítico Jon Lord, al que recordaron con cariño en “Nothing at All”, que precedió a un sensacional solo de teclado que a su vez abrió la puerta a “Perfect Strangers”, uno de los muchos grandes clásicos que pudimos degustar de un repertorio inaugurado nada menos que por “Highway Star”.

 

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Por cierto, que de su último plástico, ‘Whoosh!”, tuvieron a bien hacer sonar por primera vez en vivo “No Need to Shout”, demostrando que preservan su esencia. Eso sí, el público se derritió, sobre todo, en piezas estelares como “Smoke on the Water”, “Hush” o la concluyente “Black Night”. Ojalá durasen cien años más, porque siguen al nivel de matrícula de honor.

Five Finger Death Punch: El infierno en la Tierra

Pocas horas antes habíamos entrevistado al bajista de la banda norteamericana, Chris Kael, charla que dio para mucho y que podrás leer en profundidad en el próximo número de La Heavy, y la verdad es que teníamos ganas de ver en acción a los de Las Vegas, toda vez su vocalista, Ivan Moody, parece que ha dejado atrás el calvario de adicciones que casi conduce a su desaparición.

Están radiantes Five Finger Death Punch, que desataron un verdadero infierno en la Tierra de mosh-pits y decenas y decenas de crowdsurfers en el que nosotros con gusto ardimos. Y a base de bien, porque un buen amigo danés es fan acérrimo y nos encontramos con él cuando aquello no había empezado y parecía relativamente tranquilo.

Pura dinamita, devastadores y con una puesta en escena tenaz y digna de una de las bandas más convocantes y aclamadas de todo Estados Unidos en el plano del metal más contemporáneo, Five Finger Death Punch arrasaron con todo al calor de “Inside Out”, “Trouble”, “Wash It All Away”, “Sham Pain” o la versión de “Bad Company” original de la banda homónima. Fue tras ella que preguntó si en aquella locura que era el coso del público había algún niño, y una adorable pequeña emergió sobre los hombros de su papá para sonrisa colectiva de todos los presentes.

Tengo que decir que me parece radicalmente imperdonable que Ivan Moody esboce un par de frases de “Far From Home”, su balada más irresistible, y después pasen a la siguiente. Una de dos: o la tocas o no la tocas, pero no nos dejes así con la miel en los labios, porque nos das el disgusto.

Por suerte, la siguiente a colación fue la apisonadora “Burn MF”, puro desahogo al que sucedieron “Coming Down”, Lift Me Up”, “Under and Over It” y “The Bleeding”, antes de la que el carismático Ivan nos pidió que diéramos la mano al de al lado, resaltando que ahora todos somos familia. De su próximo disco, ‘AfterLife’, a la venta en agosto, no cayó ningún single de los ya conocidos, lo cual fue una pena, pero su show fue de los más agitados y celebrados por la chavalada de todo el festival.

Alice Cooper: Un castillo del que no queríamos salir

Una locución que nos daba la bienvenida al castillo de los horrores de Alice Cooper inauguró uno de los conciertos más deslumbrantes y atractivos de todo Graspop 2022. Sigue teniendo el mismo porte y la misma presencia que llena todo el escenario y prácticamente todo Flandes, con una seguridad, una capacidad de absorber al público y una efectividad digna del mito que es. Por Alice Cooper no pasan los años, o sí pasan, pero le afectan lo mismo que un vaso de agua al incendio de una nave industrial.

Además, la banda que lo acompaña siempre es una garantía siempre de un show de primerísimo nivel, con la guitarrista Nita Strauss descargando intensidad y virtuosismo sin parar y su homólogo Tommy Henriksen teniendo cada una de las seis cuerdas de su guitarra como un apéndice de su propio ser. Bestiales los solos de ambos hachas,.

El repertorio no pudo ser más garantista e irresistible, pues devino en una coctelera de grandiosos clásicos del hard rock que el coronado rey del shock rock defendió con una garra inenarrable.  Abrieron fuego con “Feed my Frankenstein” y prosiguieron con “No More Mr. Nice Guy” y “Bed of Nails”, momento en que aquello ya era una fiesta completa. “Hey Stoopid”, “Fallen in Love”, “I’m Eighteen”, “Billion Dollar Babies”, “Dead Babies”, “I Love the Dead”, “Escape”… Todo himnos hasta la traca final con “School’s Out”, enlazada con el estribillo de “The Wall” de Pink Floyd. Eso sí, de su más reciente álbum, ‘Detroit Stories’, ni rastro.

Mención aparte merece la teatralidad y la siempre espectacular y tétrica puesta en escena. No faltó la mujer de Cooper salvando a su bebé de sus garras y besando al vocalista disfrazada de muerta viviente, como tampoco faltaron bebés gigantes o la guillotina a la que llevaron al frontman hasta separarlo de su cabeza para regocijo de la madre cuyo bebé quería sacrificar con un cuchillo bien afilado y quien exhibió orgullosa la testa recién decapitada. Puro shock, puro Alice Cooper, puro rock and roll.

Sabaton: El broche de oro del relevo natural

Fue el último concierto del último día, pero había que guardar energías para él, porque prometía ser apoteósico y así fue. Sabaton ya es una de las bandas de heavy metal más aclamadas del viejo continente, y toda una institución en las cabeceras de los grandes festivales que pone en tela de juicio los recelos de unos y otros sobre el tan cacareado y necesario relevo generacional.

Una vez más, Joakim Brodén, Pär Sundström y compañía triunfaron, representando en su setlist con generosidad su formidable último disco, del que hicieron sonar nada menos que cinco temas, la trepidante “Stormtroopers”, la corrosiva “Dreadnought”, la excitante “Race to the Sea”, la hímnica “Soldier of Heaven” y una conmovedora “Christmas Truce” para la que Joakim ensalzó la paz pese a que sus canciones versen habitualmente sobre la guerra. En ella, por cierto, el vocalista cantó mientras tocaba al piano en lo que fue todo un momentazo.

Que el más reciente álbum fuera el más representado habla mejor que bien de la vigencia que tienen unos Sabaton cuyo techo aún no se conoce, y que también cuentan ya con temas que bien podemos considerar clásicos y que desbordaron nuestro entusiasmo como “The Red Baron” (y eso que es de su anterior ‘The Great War’), la propia “Great War”, “Carolus Rex”, “The Last Stand”, “Primo Victoria” (cómo no), “Swedish Pagans” o “To Hell and Back”, con  la que, buena dosis de pirotecnia incluida, pusieron el punto y final a un festival que, insisto, siempre lo diré, es el paraíso en la Tierra para los amantes del metal y el rock en directo. Yo volveré, ¡¡¡de cabeza!!!

Jason Cenador
Algún día en
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Esta entrada fue escrita por Jason Cenador

1 comentario

  • Juandie dice:

    Pedazo de resumen hacia las potentes actuaciones que ofrecieron estas 5 grandisimas bandas en especial la de unos históricos de WHITESNAKE en su gira de despedida en tan ilustre festival belga.

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