Tren desbocado a toda velocidad y máquina de placer (auditivo). Antes de desgranar el álbum, que vio la luz el 28 de julio (aunque el 21 y otras muchas fechas que se mencionan más adelante se han postulado como candidatas), y su intrahistoria, hay que puntualizar que entonces Motörhead no tenían el mundo a sus pies ni estaban en la cresta de la ola, más bien estaba abriendo una nueva era con su primer LP como cuarteto, con nueva formación y cuando el hard rock y hair metal lo estaban petando. ¿Y qué hicieron Lemmy & Co de la mano de ‘Orgasmatron’? ¡Nos lo cuenta David Esquitino!
Suena a Perogrullo hablando de “los Motör”, pero ‘Orgasmatron’ es uno de sus discos más duros y rudos, y de los mejor valorados con el tiempo. En realidad, era “solo” su séptimo trabajo, pero entonces tuvo resultados discretos de ventas y recepción. Nos encontrábamos ante una banda algo herida y denostada en estos mediados 80, viviendo tantos cambios para la música dura. Eso sí, recuperó la reputación para ellos tras los tibios resultados del particular ‘Another Perfect Day’ (1983).
El propio Lemmy hablaba de esto en la entrevista que aparecía en el número 45 de Heavy/Rock (de mayo del 87), realizada en camerinos tras concierto en Madrid: “El álbum que hicimos con Brian Robertson (ex-Thin Lizzy) fue algo diferente a lo que habíamos hecho hasta entonces. Pero en directo nuestros fans tampoco aceptaron a Brian ni tampoco su imagen, con ese pelo rojo que llevaba. Había otro problema, y es que Robertson es muy individualista y quería ir por su lado. Y esa no es la idiosincrasia de Motörhead, que queremos formar siempre una piña”.
Antecedentes
Sirva el artículo como homenaje a cuatro de los Motörhead que ya no están entre nosotros. Por supuesto, Lemmy (bajista y voz) y Phil Campbell (guitarrista), pero también Würzel (guitarrista) y Philty (batería clásico que volvería para la gira). Recuperamos el LP de entre los muertos, pero no como broma macabra, sino como orgulloso homenaje a los caídos y a cuatro de los tipos más duros, carismáticos e importantes de la historia del rock.

Ya contamos en el reportaje sobre Phil Campbell (a título póstumo) sobre la entrada de Phil y Wurzel en el 84. Lemmy buscaba solo un guitarrista, pero hubo tan buen rollo y compenetración en la prueba que se quedó con los dos. La compañía no quería aventurarse a sacar disco nuevo hasta ver cómo funcionaba la nueva etapa, con lo que solo accedió a sacar un recopilatorio y después “ya veríamos”.
Tras ‘No Remorse’ (que contenía cuatro temas nuevos con esta formación) cerraron su relación con Bronze Records, que finalmente quebró, y necesitaban un nuevo sello. Elektra, CBS, Epic o Chrysalis, las grandes “disqueras” rockeras entonces, no los quisieron, así que el LP tuvo que editarlo un sello independiente como GWR, creado para la ocasión y auspiciado por ellos.
Lemmy contaba: “Estamos muy contentos con ‘Orgasmatron’, aunque solamente estuvimos dos semanas para grabarlo. Durante año y medio tuvimos muchos problemas con Bronze, pero ahora estamos satisfechos con GWR”. Duró solo hasta el 92, pero en esa época sacó trabajos de bandas “malditas”, todas cercanas a ellos, como las británicas y congéneres Girlschool, Fastway, Hawkwind, Plasmatics y Tank, además de los germanos Holy Moses. En España se distribuyó, por cierto, a través de Discos Victoria.
El disco
Motörhead en los 80 vivieron una época difícil para ellos. Fueron años de pelear en el barro, que entonces no era ni de lejos la plácida y exitosa situación de los últimos años. El disco tan furioso, rudo y muy pesado es fruto de esto. Pero antes de indagar en esto, hagamos un paréntesis para comentar sobre la salida del mismo, que no está nada claro.
Aunque se grabó en 10 días en los Master Rocks de Londres, hay dudas razonables de cuando salió de manera oficial. Por los datos que manejamos, inicialmente estaba previsto para el 5 de julio, pero se retrasó una semana hasta el 14, primera fecha tentativa, aunque tampoco fue la definitiva. Es más, la propia revista “Sounds” (la biblia metálica entonces, y la homóloga británica de nuestra Heavy/Rock, para entendernos), aseguraba entonces que la fecha de salida oficial fue el 28 de julio.
Lo curioso es que está comúnmente aceptado que el LP se editó el 9 de agosto de 1986 (en algunas referencias incluso se menta el 12). De hecho, la propia banda celebra esta efeméride y, por tanto, siempre se ha dado como definitiva. Pero la realidad es que, sin poder asegurarlo al cien por cien, parece ser que el 28 de julio fue la fecha de salida y el 9 de agosto cuando el disco entró en listas de ventas británicas, en puestos no preponderantes, todo hay que decirlo. Lamentablemente no quedan muchas fuentes directas para poder confirmar el dato, y el propio entorno Motör en la época tampoco era muy fiable por razones obvias.
Sembrada la duda, vamos a desgranar el disco en sí. Y es que, sin encontrar momentos calmados aquí, ‘Orgasmatron’ es crudísimo y una auténtica bola de demolición de hierro y metal. Robusto y rítmico al máximo cuando tiene que serlo, como en el tema título, pero también corre desbocado destrozando todo a su paso en la mayoría del desarrollo del álbum, como en “Nothing Up My Sleeve” o “Mean Machine”.
De hecho, es uno de los trabajos “no clásicos” (afirmación discutible en 2026) a reivindicar y rescatar de las catacumbas para los que no salen de ‘Aces of Spades’, ‘Iron Fist’ y ‘Overkill’. También es el primero de su segunda era, aunque esto sería debatible. Pero, sin analizar quirúrgicamente la trayectoria de la banda, y dejando ‘Another Perfect Day’ como verso suelto, es obvio que hay unos Motör de aquí para atrás (el trío clásico) y después.
El LP es apuesta a ganador absoluta, pero sin nada que perder ni intención de hacer prisioneros, si me permitís tirar de tópicos. Vale que es Motör cien por cien, pero en la primera era todo es más rockero, y aquí, a mediados de los 80, el sonido es pesado, rocoso y cercano al heavy rudo preponderante. Ellos enseñaron y marcaron la senda en sonido y actitud a las incipientes bandas de la NWOBHM y del bisoño thrash que estaba naciendo, y ahora era momento de reencontrar su propio camino.
Y lo hicieron siendo ellos pero endureciendo y enriqueciendo la propuesta. Tenían dos nuevos guitarras muy buenos, y más “modernos”, y tenían que aprovecharlo. Eso sí, el propio Lemmy, como también decía Phil Campbell, remarcaba su eterno mantra: “Somos una banda de rock, no de heavy metal. Esas bandas son exageradas, tanta sangre ya me parece ridículo. Hay algunas que me gustan, como Metallica, pero me siento más un fan del rock ’n’ roll”.
Portada y producción
Aún estaba el batería Pete Gill, ex-Saxon, que también había tocado en las nuevas de ‘No Remorse’, pero poco después se retiró de la música y para la gira volvería Philty “Animal” Taylor (hasta la entrada de Mikkey Dee en el 92). El propio Phil decía en la entrevista del 87: “Soy de nuevo el batería de la banda. Pete Gill se cansó. Llevaba tres años en Motör y ahora quería tocar música más tranquila”.
También hay que decir que el título iba a ser otro, “Ridin’ with the Driver”, como uno de los mejores temas del disco. De ahí la tremenda portada, de las mejores ilustraciones de Joe Petagno, y que “dice”: “Sube, que vamos a destruir todo a nuestro paso o estrellarnos juntos”. Afortunadamente, fue lo primero. El diseño final, sobre la ilustración base, es de Cürt Evans y Nick Marchant.
El disco es político y crítico con la sociedad del momento, que una vez más se demuestra que los grupos más duros están comprometidos socialmente, criticando con mucho filo e inteligencia, ya que Lemmy siempre fue un gran analista y letrista. Él le quitaba importancia al filo que sí tenía el álbum: “Somos gente de la clase obrera, pero no queremos saber nada de política. Son todos unos cabrones. Hay que votar por el rock”. Aun así, letras duras pero irónicas, y con cierto humor también.
Siendo Motörhead, claro, me encanta la producción: rocosa y que te golpea en la frente, pero a la vez es de las más “limpias” y “pulcras” (si esto se puede decir de un disco de Lemmy & Co) de su historia. Es curioso que lo hizo un productor reputado, pero no de primera línea, como Bill Laswell, y con gran resultado. Como curiosidad, Bill es un innovador bajista, y aunque no se entendió con Lemmy, sí trabajaron bien juntos. Lemmy decía que la producción era demasiado limpia y técnica para Motörhead, precisamente lo que aquí alabamos, pero entonces no convenció al grupo.
También tiene ese punto duro de heavy rock de la época, pero no del edulcorado y cercano al hair metal, sino precisamente la contraposición absoluta a ello. Ahora es distinto, y nos gustan ambas cosas, pero entonces había que elegir: o eras de los atractivos “moñas” posturitas o de los rudos, feos y macarruzos rockeros auténticos. Y Motörhead nunca han sido guapos ni de buena familia.
'Orgasmatron'
El tema homónimo, pese a la rotundidad, solidez y sonoridad de la palabra, no tiene nada sexual, sino que es una tremenda crítica a la religión y la mafia de la Iglesia, y a la corrupción de los que mandan. Algo curioso cuando el término se refiere a una máquina o dispositivo diseñado para provocar “gustito”. Desde un consolador (o un masajeador capilar) a una persona que usas para tu autoplacer... o interés.
Extendiéndolo al álbum, el término hace referencia a cómo los poderosos, políticos y mandamases de turno nos joden a los de abajo y son una máquina de generarse orgasmos a nuestra costa (en el sentido de jodiéndonos al resto en su beneficio). Esa es la idea y el juego de palabras del título... ¡poca broma con Motörhead!
Extras
La gira de presentación del LP en España la formaron tres fechas a principios de marzo en Madrid, Barcelona y San Sebastián, con Muro de teloneros. La crónica de la capital salió en el nº44 de la revista (abril del 87). Con poco más de media entrada del Pabellón, y destacando tanto la vuelta de Phil Taylor como la nueva dupla de guitarristas: “No hay sorpresas y de antemano sabes lo que te van a ofrecer”. Tralla durante 75 o 90 minutos y un muro de sonido que te tira para atrás, vaya.
En las primeras reediciones se incluyó “On the Road”, cara B del single “Deaf Forever”, que no entró en el disco, aunque sí “Built for Speed”, que básicamente es el mismo tema remozado, y “Steal your Face” en directo, una de las nuevas de ‘No Remorse’, además de una versión alternativa de “Claw”, no muy diferente de la del LP.
Hay que mentar la versión posterior de Sepultura del tema título que hicieron para ‘Arise’ (1991), y que es más famosa que la original. Editada en el momento álgido de los brasileños, entonces revalorizó al grupo y, por extensión, al disco. Es cierto que todas las bandas de tralla tienen a Lemmy en sus oraciones, pero es curioso cómo toda una nueva generación de músicos y fans descubrieron o volvieron a poner en el mapa a Motörhead gracias a esta versión.
Que no se pierda el legado y que juntos sigamos construyendo el camino. No puedes dejar el rock, y lo sabes… De lunes a jueves en MariskalRock Radio de 18:00 a 19:00, con repetición para los rezagados o nocturnos empedernidos a las 22:00. ¿Nos escuchamos juntos?
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