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Judas Priest: 32º aniversario de "Ram it Down" - La historia de un controvertido disco de transición

Blog: Mariano Muniesa

17 mayo, 2020 4:49 pm Publicado por  14 Comentarios

A finales de los 80, Judas Priest estaba en un momento clave de su evolución como grupo. Con la edición de este trabajo, en cierto modo cerraban una etapa, la que iba desde ‘British Steel’ hasta ‘Turbo’, y se preparaban para encarar los años 90 reinventándose y abriendo nuevos horizontes musicales dentro de su estilo. Cómo se hizo y cómo se concibió ‘Ram It Down’, editado un día como hoy, 17 de mayo de 1988, os lo explica Mariano Muniesa en este nuevo blog.

Los antecedentes

En una jugada que tuvo tanto de arriesgada y valiente como de, en opinión de muchos de sus fans y críticos, de suicida, en la primavera de 1986 Judas Priest editaron su décimo álbum de estudio, ‘Turbo’, un disco en el que optaron por usar guitarras sintetizadas, baterías disparadas por ordenador y cambiar sustancialmente su sonido, tratando de darle un aire más contemporáneo y más vanguardista, muy lejano del heavy metal más tradicional.

El resultado de ese giro tan acusado y que tanta controversia generó entre sus fans se tradujo en una muy buena respuesta comercial en Estados Unidos, en donde el álbum funcionó perfectamente a nivel de ventas, pero muy por debajo de lo esperado en Inglaterra y Europa. La crítica se mostró tan dividida como los fans. Mientras hubo periodistas que aplaudieron la audacia del grupo a la hora de no encasillarse en un arquetipo y atreverse a experimentar con otras posibilidades, otros aseguraron que ‘Turbo’ había sido un error total, un fracaso de álbum, y que la credibilidad de Judas Priest había quedado a partir de entonces seriamente en entredicho.

No obstante, en directo el grupo seguía siendo la poderosa máquina de hacer heavy metal que nunca había dejado de ser, la gira de presentación de aquel álbum fue un éxito pese a todas las polémicas y, de hecho, de aquellos conciertos se extrajo un doble álbum en directo, ‘Priest.. Live!’, que reflejaba a aquellos Judas Priest demoledores y devastadores, que también tuvo una buena respuesta comercial, aunque por debajo de lo esperado.

Por tanto, se imponía que el próximo álbum de Judas Priest despejase cualquier duda tantosobre la credibilidad de la banda como sobre la esencia netamente heavymetalera del grupo. En cierta manera, tal y como le pasó y como hemos relatado en otro blog de reciente publicación, a Iron Maiden con ‘Fear Of The Dark’ en relación con ‘No Prayer For The Dying’. Y de hecho, cuando terminó el último concierto de la gira de ‘Turbo’ el 16 de diciembre de 1986 en Honolulu, Hawaii, decidieron tomarse un tiempo bastante largo de descanso y reflexión, cara sobre todo a tener las ideas muy claras a la hora de volver a entrar en el estudio.

A mediados de septiembre de 1987 Judas Priest volvieron a reunirse para empezar a ensayar, escribir nuevas canciones y empezar a preparar demos de trabajo para la grabación de lo que meses más tarde sería ‘Ram It Down’, un álbum que no tenía previsto editarse hasta un año más tarde, en el otoño de 1988, pero… de pronto, la historia de Johnny irrumpió y aceleró todos los planes.

El álbum cuya primera inspiración se debió a Chuck Berry

A finales de octubre de 1987les llegó a Judas Priest a través de su management una original propuesta: grabar una versión del “Johnny B.Goode” de Chuck Berry en versión contemporánea y por supuesto, muy heavymetalera, para la banda sonora de la película del mismo nombre, basada en la canción de Chuck Berry, una comedia dirigida por Bud Smith y protagonizada por Anthony Michael Hall, Robert Downey Jr., Steve James, Jennifer Tilly y Uma Thurman, que narra la historia de un joven estudiante que logra hacer realidad su sueño de convertirse en una estrella del fútbol americano.

Judas Priest habían rechazado con anterioridad meterse en el mundo de las bandas sonoras, pero en aquel momento, se lo tomaron como  un reto que les podía ayudar a crear un buen ambiente para el próximo álbum. Por aquel entonces, el grupo ya tenía muy avanzada la pre-producción de lo que sería ‘Ram It Down’, pero aun así paró el trabajo del disco y se concentró en grabar esa versión, que resultó un revulsivo total para el grupo.

Portada de la Kerrang! inglesa en junio de 1988: "Priest reina en España - El acero británico pone a prueba el brío de Madrid"

Hasta tal punto que Glenn Tipton aseguraría tiempo más tarde: “Grabar “Johnny B.Goode” nos dio tal confianza en nosotros mismos, nos inyectó tal energía que el trabajo en el disco, que iba bastante lento, se revitalizó también. Nos dimos cuenta que esa inyección de adrenalina que nos había dado “Johnny B.Goode” hubiera sido un tremendo error dejar que se disipara y por tanto, replanteamos y aceleramos la grabación, imprimiendo más dureza a los temas, más potencia y logrando recubrirlos de una energía que de otro modo, no estoy seguro que la hubieran tenido”.

Y en efecto, fue así. El 5 de diciembre de 1987Judas Priest, con su productor Tom Allom, empezaron en los PUK Studios de Randers, Dinamarca, la grabación de ‘Ram It Down’, que con la salvedad de las fiestas de navidad, se prolongó hasta mediados de marzo de 1988.

Por un lado, Judas Priest quisieron deliberadamente endurecer su sonido y volver al tipo de heavy metal tradicional con el que habían triunfado en discos como ‘British Steel’, ‘Screaming For Vengeance’ o ‘Defenders Of The Faith’, pero sin renunciar a un sonido más novedoso, con otro tratamiento en el sonido de las guitarras, una base de ritmo más envolvente y buscando en definitiva un sonido duro y heavymetalero contemporáneo, moderno, aunque sin repetir lo que se hizo en ‘Turbo’. Y debe decirse en justicia que aunque ‘Ram It Down’ no esté en el elenco de álbumes más, llamémosles, “clásicos”  de los “Metal Gods”, es un trabajo heavymetalero al cien por cien, y que creo que merecidamente ha sido considerado el mejor precedente de lo que estallaría en 1990 con ‘Painkiller’.

Tema a tema

“Ram It Down”

Portada de la revista Heavy Rock nº 56 a colación del lanzamiento del disco.

Un desgarrador grito de Rob Halford nos introduce de lleno en un tema Judas Priest 100%, trepidante, veloz, muy similar a aquel vertiginoso “Freewheel Burning” que abría ‘Defenders Of The Faith’. Solos de guitarra espectaculares, Halford haciendo literalmente arder su garganta y toda la máquina Priest a toda potencia. Como detalle peculiar que Tom Allom incorporó en esta producción, la práctica totalidad de las canciones tienen ecos muy trabajados en la voz, y la batería y las guitarras grabadas con un efecto de lejanía muy peculiar, no experimentados antes en Judas Priest en esta medida.

“Heavy Metal”

Toda una declaración de principios: heavy metal puro y duro, Rob Halford de nuevo magistral, una base de ritmo brutal y un estribillo similar al de aquel “Rock Hard, Ride Free” de ‘Defenders of The Faith’, que sonaba que atronaba en todos los conciertos del grupo en la gira de presentación del álbum.

“Love Zone”

Esta era probablemente una de las canciones que quizá formase parte del primigenio proyecto de ‘Turbo’, un álbum doble que iba a llamarse ‘Turbo Twins’, pero que fue rechazado por la compañía discográfica. En cualquier caso, es una de las piezas de ‘Ram It Down’ que guardaban una conexión más evidente con la época ‘Turbo’, tanto por el sonido de guitarras como por el de la batería.

“Come And Get It”

Tema con una estructura, un estribillo y un tratamiento de voces muy típico de Judas Priest, muy buenos solos de guitarra y una melodía pegadiza. Pudo haber sido un buen single.

“Hard As Iron”

Heavy Metal de la más pura “Old School”, con una batería trepidante, guitarras muy recargadas, muy metaleras y unos solos realmente espectaculares.

“Blood Red Skies”

Canción que empieza como una balada, con unas intensas guitarras acústicas y la voz desnuda de Rob Halford, para pasar luego a un medio tiempo en el que una vez más, sobre todo por el sonido de la batería, volvemos a la época ‘Turbo’.

“I´m A Rocker”

Tema compuesto a modo de himno, más hard rock quizá que heavy metal, denso y elaborado, en el que una vez más las guitarras de KK Downing y Glenn Tipton le dan un plus de calidad extraordinario.

“Johnny B.Goode”

Versión a la que pretendieron, a mi juicio lográndolo, dar a una canción tan emblemática de la historia del rock el sello y la personalidad Priest. Fuerte, dura, que transmite el rollo rockero de la original, pero en 1988 y pasado por el filtro del heavy metal.

“Love You To Death”

Un corte muy clásico en su estructura y su estribillo de los Priest de comienzos de los 80, aunque no ofrece nada especialmente atractivo y se puede considerar en cierto modo un tema de relleno.

“Monsters of Rock”

Se cierra ‘Ram It Down’ con un tema que recuerda más a los Judas Priest de los 70, un ejercicio de rock progresivo llevado al heavy metal lento, denso, con una atmósfera inquietante y oscura quizá no especialmente lograda.

El legado

‘Ram It Down’ es un disco que ha ganado más prestigio y aprecio con el paso de los años, dado que en el momento de su aparición probablemente defraudó las expectativas que se habían depositado en él. Obviamente, Judas Priest quisieron volver al heavy metal más clásico sin dejar de incorporar nuevas influencias a su música y sin convertirse en una banda de homenaje a los Judas Priest de 1980, pero los resultados para gran parte de crítica y seguidores no fueron los deseados.

En su libro, ‘Judas Priest, los dioses del metal’, el experto en la banda Marc Milá Hernández afirma, refiriéndose a ‘Ram It Down’: “Es evidente que todas las bandas pasan en alguna ocasión por momentos bajos de creatividad, pero no puede considerarse esta la única causa por la cual el disco no capta la esencia de Priest. La formación se propone volver a sus raíces netamente metálicas, pero cuando intenta desandar el camino andado con ‘Turbo’, no solo no lo consigue, sino que se queda a la mitad”.

Comercialmente hablando, no fue un gran éxito, pero tampoco puede decirse que resultara un fracaso. Llegó al nº31 de la lista oficial de álbumes de Billboard, fue certificado como disco de oro (500.000 copias vendidas) en los USA en julio de 1988 y llegó al nº24 en Gran Bretaña. Fue el último álbum que produjo para Judas Priest Tom Allom, que no volvería a trabajar con ellos hasta el reciente ‘Firepower’ y también el último que grabó con ellos Dave Holland, que abandonaría el grupo al terminar la gira ‘Mercenaries Of Metal’, en octubre de 1988.

Álbum en cierto modo de transición que, dentro del intento quizá fallido de vuelta a los orígenes más clásicos de su heavy metal tradicional, preparó y allanó el camino para el álbum con el que Judas Priest sí lograron convencer a todos sus fans, dar un paso de gigante como grupo y asaltar los cielos: ‘Painkiller’, disco del que este otoño se cumplirán 30 años de su edición y del que también hablaremos…

 

 

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Esta entrada fue escrita por Redacción

14 comentarios

  • Gmoore says:

    Simplemente brutal. Totalmente minusvalorado. Lo que más me preocupa es que aún recuerdo cuando lo compre, y ya han pasado 32 años. Unas 1000 pelas creo que me costó y no me arrepentí.

  • Juandie says:

    Cojonudo resumen hacia uno de sus mejores álbumes ochenteros en su trigésimo segundo aniversario y con su formación clásica.

  • Rizosfera says:

    Para mí, la versión que hacen del Johnny B. Goode es un absoluto destrozo y puede que sea una de las razones por las que le tengo tanta manía a este disco. Siempre digo que es el peor en la carrera de Judas Priest, o el menos bueno si preferís que lo exprese así. Lo cierto es que solo salvo un par de canciones y momentos puntuales de alguna otra pero, para tratarse de Judas Priest, me parece un álbum mediocre.

  • Jose Romero says:

    Para mi la cancion que da titulo a este album es la que mas me gusta de toda su discografia,sin mas....

  • Ros says:

    Material muy desechable y desde luego lejos del screaming o el defenders

  • Eduardo says:

    Buen disco, la versión Jhonny B goode me parece buena claro es muy judas priest a que va a sonar?, pero es cuestión de gustos, claro que honestamente como fanático no puedo ser muy objetivo.

  • Oscar says:

    Me parece un buen disco aunque no es el Defenders of the faith, está bien ..... Menos la canción del Johnny B Goode el resto del disco no está mal

  • La Caverna In Rock says:

    No recuerdo ninguna controversia referente a este disco y ya me pilló grandecico, a toro pasao se inventa muchas cosas

  • La Caverna In Rock says:

    No recuerdo ninguna controversia sobre este lp, a toro pasao es muy fácil inventar cosas

  • Yisus says:

    Pues a mí me parece toda una clase magistral de Heavy Metal, voces impresionantes de un Halford en pleno rendimiento, duelos de guitarra limpios, trepidantes, armonizados y con melodias deliciosas. Un sonido súper original para la época, limpio, fuerte, chirriante, moderno... tiene auténticos himnos metaleros: Hard as iron, Ram it down, Heavy Metal.... Joder, es un discazo brutal, y además acompañado con una maravillosa portada.
    No entiendo las criticas negativas, la version de Johnny be good, me parece también una masterclass de lo que debe ser una versión.
    Hasta Painkiller, no podría ser capaz de comparar la "calidad" entre un disco y otro, sencillamente son diferentes, en una evolución hacia la perfección del Heavy Metal, cada uno tiene su personalidad, y precisamente, esto es lo que a mi parecer, hacen de los Judas la banda con el mejor legado Heavy Metal de la historia (hasta Painkiller claro).

  • Camilo says:

    Me llama la atencion que en el analisis no se mencionen las baterias programadas, que fue una pesima idea, son muy evidentes en los temas que las utilizaron, por eso y otros detalles siento que este disco en particular carece de "alma". Igual como fanatico de Judas siempre volvere a escucharlo.

  • Alberto says:

    En primer término, mis felicitaciones a Mariano Muniesa por esta gran crónica, como nos tiene acostumbrados. En segundo, confesar que en mi opinión es el mejor disco del grupo junto al Turbo. Como fan a contracorriente de Judas Priest, esto me ha generado no pocas discusiones pero sigo defendiéndolo. Son dos discos muy diferentes pero igualmente brillantes y originales. En la época no había NADA que sonase parecido. Estaba el heavy más épico de los Maiden o Saxon, el hard rock de moda de a escuela glam americana. Pero nada como estos dos discos. Como recordaba el compañero Gmoore hace poco en otra noticia, aún me acuerdo cómo me estremeció la primera escucha con ese grito de Rob en Ram it Down abriendo el disco. Recuerdo que estaban dando a Sabrina por la TVE en ese momento, le bajé el volumen (de aquella no había tecla de 'mute') y prendí el tocadiscos y de paso la llamarada de heavy metal de los Judas. Jonhy B Goode, para mí una de las mejores versiones de la historia (de eso se trata, de darle un nuevo sentido a la original), Ram it Down, Heavy Metal, Im a Rocker... Auténticos himnos todos. Por no hablar del medio tempo Blood Red Skies, una obra maestra que pone los pelos como escarpias. Siempre lo digo, Judas podrían ser más grandes que Maiden y Metallica si no fuese por ciertas decisiones que perjudicaron su carrera aunque los supuestos puristas me las rebatirán. Y sí, una de ellas tiene que ver con Top Gun...

  • Eduardo says:

    Aclaro, en la discografía de judas vamos a encontrar excelentes discos y la gran mayoría estaría de acuerdo en que painkiller, clamando venganza, defensores de la fe,british steel lo son, en cuanto a los cover los judas tocan hasta hoy dia diamonds and rust, the green manalishi que son versiones que lo hacen a lo judas difícilmente suene a pimpinela, como fanitico de judas tengo todos sus discos por ahi hay algunos que no tendrán lo que tiene painkiller cuando salio turbo poco mas los acusan de sonar a madonna hoy lo sigo escuchando y no me parece tan malo que por que usan sintetizadores? Judas tiene eso que cuando lo escuchas sabes que es, quería aclarar y si soy fanático.

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