Siempre es interesante analizar la casuística de porqué un LP funcionó mejor o peor, además de repasar la propia historia de los grupos en cada momento. Además, es interesante la perspectiva que nos dan las cuatro décadas que han pasado desde que salió ‘Joven para morir’ en la última parte de 1986, bajo el auspicio del gigante WEA / Warner Music (pero en su división española y latina). Todo ello para recuperar un trabajo hoy algo desconocido, y sobre todo que ha quedado injustamente enterrado entre la rotundidad incontestable de los dos primeros álbumes de Ángeles del Infierno, y el mayor éxito comercial (y ya centrados en Latinoamérica) de ‘666’ y ‘A Cara o Cruz’, más “modernos” y que cierran la etapa clásica del grupo. David Esquitino se remanga y navega en la intrahistoria de un álbum peculiar y particular (pero algo olvidado), y más interesante de lo que la historia lo considera.
Tras un mini LP previo como fue ‘Instinto Animal’, para abrir boca (con una portada aún muy cercana a lo que había sido ‘Diabolicca’ un año antes, pero musicalmente bastante diferente y más suavizado), era el momento de dar un paso adelante. Lo hicieron con un disco más abierto que, sin dejar ni por un segundo el heavy metal puro y duro (ni el sonido y estilo marca de la casa de Ángeles), sí se acerca a algo más callejero y “melódico” signo de los tiempos.
Sin profundizar mucho en cómo cambia la música mundial, al menos la que nos atañe, en la segunda mitad de la década de los 80, en nuestro país hay un cambio palpable entre los discos del 1985 para atrás y para adelante. De hecho, en 1986 estábamos entrando en una ficticia modernidad que a algunas bandas les vino muy bien y a otras no tanto, ¡pero sin duda confundió a los seguidores! Eso sí, viendo este vídeo interpretando el tema título en televisión, el confundido ahora soy yo… ¿Pero no se habían “vendido” con este nuevo disco y ahora eran unos modernos y poperos?

Antecedentes
Ángeles del Infierno venían de hacer los dos discos posiblemente más heavies y duros de nuestra historia (con el permiso quizás de ‘El que más’ de Obús, y ‘Reencarnación’ de Santa), pero al igual que sus ídolos Judas Priest le dieron un giro de timón a su carrera entonces con ‘Turbo’, estoy seguro que alguna sugerencia “desde arriba” tuvieron para fijarse en esto a la hora de enfocar el álbum que nos ocupa. Y ojo, que nadie malinterprete mis palabras que ‘Joven para Morir’ no tiene nada que ver con ‘Turbo’, aunque la inspiración estuvo ahí, y grabar en Ibiza de nuevo (se habían estrenado unos meses antes, en abril, con el mini LP) con Dennis Herman y Dave Holland influyó sin duda. Como curiosidad que no todo el mundo sabrá, el ingeniero de sonido grabó los teclados que escuchamos en el EP previo y en el LP. Y el batería de Judas Priest, ya fallecido, entonces era el dueño de los famosos estudios Mediterráneo.
El caso es que el citado EP ‘Instinto Animal’ tenía un giro melódico que no había gustado a los seguidores y estaban alerta con respecto a lo que iba a ser ‘Joven Para Morir’. En la Heavy Rock de Noviembre del 86 (nº39) ellos trataban de reducir la duda con declaraciones claras: “Vamos a volver por nuestros fueros: nuestro próximo LP será potente y mortífero”, y con un titular directo: “Vuelta a la agresividad”. Demasiadas explicaciones o justificación, a mi modo de ver, pero esta es una opinión ventajista mirando desde la comodidad de mi sillón en la actualidad. Me quedo (o prefiero quedarme) con la afirmación rotunda de: “Fundamentalmente nos parece más divertido el estilo que habíamos aplicado en los dos primeros discos. Es eso lo que más nos gusta. Ángeles del Infierno es el grupo duro por excelencia en España y prometemos que lo vamos a seguir siendo”.
Ellos niegan el citado giro musical en la entrevista, y dicen que lo hicieron por gusto personal y sin indicaciones de nadie: “Queríamos demostrarnos a nosotros mismos que sabíamos hacer algo más que buen heavy metal”. Y pretendían darles en los morros a los que les acusaban de ser no muy buenos: “También queríamos demostrar a algunos, los que decían que Ángeles tenían muchas limitaciones técnicas, que somos hábiles también para otras facetas”. Admitimos ambas explicaciones, pero está claro que ‘Instinto Animal’ era una prueba a una mayor apertura que, pese a tener buenos temas, no funcionó demasiado bien.
Expresado con el ventajismo de decirlo en 2026, la realidad es que estas reticencias y aceptación tibia de los seguidores con el EP les hizo dar un paso atrás en ese momento sobre su intención inicial. Aun así, en realidad este disco no es tan diferente, pese a incluir un material un tanto más abierto, y además un punto roquero (teclados de fondo incluidos en algunos temas) que antes no tenían. Pero esto lo analizamos un poco más adelante
Información extra
El grupo se había mudado a Madrid (recordamos que son de Lasarte, en San Sebastián, como recuerda bien el propio Javier Bardem, en esta anécdota impagable, y empezaba a tocar la puerta con fuerza en Latinoamérica, con buenas ventas en Venezuela y sobre todo en México (aunque todavía no habían desembarcado por allí, ni lo harían de hecho hasta el final de la década). También se acababan de separar de su anterior agencia de management, de la oficina de Jesús Caja, manager entonces de Barón Rojo y Banzai entre otros: “Es un buen tipo, pero no coincidíamos en la forma de trabajar y hemos tomado otro rumbo”.
Finalmente sería Manolo Sánchez, más centrado en grupos de otros estilos que de rock duro (aunque sí había trabajado con Leño en algún momento), la persona con la que trabajarían a nivel de management en ese momento. Y la promoción de WEA fue intensa y potente, tanto en medios duros especializados como en algunos otros más abiertos, en donde no entraron tan bien en ese momento como otras bandas “similares” como Sangre Azul. ¿Le dedicarían este tema a alguno de sus managers previos o sólo tenía que ver la crítica social y antimilitarista del momento?
A vueltas con la fecha de salida
La “oficial” oscila entre el 1 de octubre del 86 y el 4 del mismo mes (incluso en la web de Ángeles del Infierno). Pero ninguna de esas fechas la podemos admitir como válidas porque el grupo grabó (y masterizó) el disco en los estudios Mediterráneo de Ibiza ese mismo mes. Cierto que en marzo estuvieron grabando el Mini LP previo (curioso que en algunas webs internacionales lo dan como posterior, cuando obviamente no lo es), y pudieron grabar ya entonces alguna de las canciones que luego sí irían en el LP completo. De hecho, los 4 temas que entraron en el Mini LP se incluyeron después tal cual en ‘Joven para morir’.

El caso es que en el repaso temporal de las entrevistas, noticias y artículos (e incluso crónicas) del momento no corrobora de ninguna manera estas fechas. En el número de Heavy Rock de noviembre del 1986 (que entendemos que la entrevista se hizo en septiembre u octubre), Juan Gallardo comentaba “En esta ocasión el disco saldrá hacia Navidades y así la promoción puede ser más prolongada”.
En el número de enero del 87 aparece la publicidad de la salida efectiva del disco, y en marzo del 87 (nº43 de la Heavy Rock) encontramos nueva entrevista con el grupo, presentando a su nuevo batería (José Sánchez, que venía de Bella Bestia, tras la salida en noviembre de Iñaki Munita por problemas auditivos, pero que sí había grabado el disco y el EP previo), y ya promocionando el disco estando de manera efectiva en la calle.
Sí admitimos como fecha válida la del 1 de octubre en la que salió de manera oficial el single “Joven para morir” (con “Loco de atar” en la cara B), y que posiblemente se hubiera grabado en estas primeras sesiones de marzo y abril en Ibiza. Esto son conjeturas propias, además del hecho de que precisamente esa canción pudiera haber quedado fuera del mini LP por ser uno de los cortes más heavies (lo contrario de lo que supuestamente estarían buscando).
Es que no tenía sentido en esa probatura más rockera, abierta y “comercial” (en la realidad no lo es tanto) que era ‘Instinto Animal’. Pero el disco no pudo salir el 4 de octubre, como vemos señalado en múltiples portales de Internet, redes y demás. En fin, dejaremos la resolución de la duda para entrevista con los propios protagonistas…
¿Polémica y controversia justa o injusta?
Cierto que el mini LP hizo torcer el gesto a los seguidores más duros (que los heavies en el mundo, y en España en particular, siempre hemos sido muy nuestros con estas cosas de los cambios musicales, estéticos y demás). E insisto en que les dio a ellos pie a no abrir tanto el espectro entonces como sí lo harían ya en ‘666’ en el 89. Aun así, no es casual la inclusión de la primera balada como tal del grupo (porque “Al otro lado del silencio”, posiblemente su gran “canción lenta” no lo es). Pero es que “Pensando en ti” es un temazo, y funcionó muy bien.
Por otro lado, competir con ‘Pacto con el Diablo’ y ‘Diabolicca’ no es posible, ni entonces ni ahora. Y es que no ha habido (ni habrá) unos discos tan heavies, puros duros y rápidos en la historia de nuestro país (ni tampoco en Latinoamérica). Y no pasa nada, son el pico del estilo aquí y ni para ellos mismos era posible repetirlo entonces. Por otro lado, el punto desenfadado, pero un poco deslavazado y de “todo vale”, de ‘666’, y a su vez el deje moderno, rudo y actual (de entonces) de ‘A cara o cruz’, dejan a ‘Joven Para Morir’ en un extraño punto intermedio que sorprende, pero es así.
Es más, ha quedado sin quererlo casi como un disco puente entre ambas etapas de Ángeles del Infierno, que a su vez ha desembocado en que permanezca para la historia de nuestro rock duro como un disco menor, o que pasó sin pena ni gloria, que creemos que no es justo (ni real). Calificación que ni lo merece ni nosotros vamos a dejar que permanezca en el limbo para muchos fans. Cierto es que ellos mismos no han ayudado a que ‘Joven para morir’ tenga mejor consideración (o sea más conocido entre los seguidores) al no recuperar casi nunca canciones de este disco en los directos. Pero es lo que hay, lo tomas o lo dejas.
Conclusión
Al final el LP no es tan diferente y tiene sentido completo en la discografía clásica del grupo (dejamos fuera ‘Todos somos Ángeles’ que es totalmente otra cosa y está muy por debajo de los álbumes anteriores). Sí hay una apertura musical bastante coherente con la época en la que sale el disco, y en realidad no tan incisiva, y también una ligereza en ciertas letras que no habían tenido antes… pero que sí tendrían después, ¡y con mejor aceptación!
Por otro lado, el tema de la balada para mí no es ninguna polémica, ¡al revés!, que será santo y seña del grupo en todos los discos posteriores desde aquí (y “Pensando en ti” es un temazo que nos encanta a los fans). Ellos mismos comentaban esto entonces: “¿Por qué íbamos a ver mal que una de nuestras canciones suene en la mayoría de las emisoras? Todo músico, por el mero hecho de serlo, aspira a que su trabajo sea conocido por la mayor gente posible”.
Y sobre todo, después de 40 años, aparte de redescubrir un LP tan interesante, se cae por su propio peso que contiene canciones alucinantes como la propia “Joven para morir”, la rudísima “No te dejes vencer” (que claramente viene de antes, en música y letra) o “Vive libre”, en la misma onda pero más rítmica. Y lo mismo decimos de “Lo tomas o lo dejas”, además del posiblemente punto álgido aquí, “Prohibidos cuentos”, que lo cierra de 10 y que podría estar perfectamente en los dos discos anteriores como tema destacado sin despeinarse. Finalmente, entre los cortes más roqueros, no creo que ningún seguidor tenga hoy queja ninguna de “No hay tiempo”, “Todo lo que quiero” o “Lo tomas o lo dejas”, que en realidad mantienen la buena línea de los anteriormente citados.
También descolocó la portada, que no es la más bonita ni atractiva de la banda, aunque es mucho más heavy de lo que parece en un primer vistazo. Pero el enfoque rupturista que tiene, estando de lado, y luego las fotos de promo, contra y demás (con las imágenes recortadas en un alarde de “modernidad” de entonces), a los heavies nunca nos ha gustado nada. Como suele pasar con estas cosas, el escuchar las sugerencias “de cambio” de la compañía no fue una buena idea, y tampoco ayudó a que el disco fuera mejor aceptado. Pero os aseguro de que es uno de esos ejemplos que hace válido el dicho de que hay que mirar más allá del envoltorio, porque por el ojo no entraba ni entra aún hoy… Y en la estantería de discos de la época no creo que fuera vinilo estrella tampoco, ni que invitara a comprarlo solo por la portada.
Finalmente, ‘Joven para morir’ se quedó (de manera literal) en un insulso punto intermedio de la carrera de Ángeles del Infierno. Espero que hayamos contribuido con este artículo a darle una nueva vida a un trabajo injustamente denostado. Y mucho más desconocido e infravalorado, como digo tantas veces, de lo que el propio disco merece. No sé si ellos aprendieron la lección o lo contrario después con ‘666’, aunque las cifras digan otra cosa, pero esa es otra historia y debate que tendremos cuando corresponda.
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