El 21 de septiembre tuvo lugar el último concierto de la gira “Faithkeepers” de Judas Priest, la que pasó por nuestro país visitando Valencia y Pamplona, y ese concierto en Londres fue el primero en el que Ian Hill se ausentó de las filas de Judas Priest desde 1970. Unos días después, el 9 de octubre, llegaba la noticia de que una dolorosa artritis obligaba al mítico bajista a dejar los escenarios. El propio Hill ha relatado una cronología de su retirada: “Es curioso cómo surgió esto; Iron Maiden nos propusieron una gira de cuatro semanas y luego se echaron atrás”
La entrevista concedida por Hill a Metal Pilgrim es la que nos descubre que la despedida del bajista pudo haber sido una histórica gira junto a Iron Maiden, ya que llevaba tiempo arrastrando su problema de salud: “Es curioso, porque las últimas giras me han costado bastante, ya que el problema es básicamente mi hombro y mi pulgar: Tengo un bulto enorme en el pulgar, que es la artritis. Llevo luchando con eso desde hace un par de giras más o menos. Y, por desgracia, no desaparece, y es una de esas cosas que simplemente empeoran con el paso del tiempo. Y casi me retiré al final de la última gira”.
La llamada de Iron Maiden los sorprendió: “Es gracioso cómo se gestó todo. Iron Maiden nos dijo: “¿Os apetece hacer una gira de cuatro semanas por Estados Unidos este año?” Y yo respondí: “¿Pues sí, me parece bien, una gira de cuatro semanas por Estados Unidos, cuatro semanas rapiditas”. Pero luego se echaron atrás. Mientras tanto, teníamos programado el Bloodstock en Gran Bretaña. Así que no puedes prepararte solo para un concierto. Entonces se nos ocurrió: “Bueno, haremos una o dos fechas en Europa en torno al Bloodstock”. Y nueve semanas después… Y eso fue lo que lo provocó”.

El bajista llegó al límite sin bajarse de un solo escenario pese al dolor: “Dimos seis conciertos en ocho días. Eso fue justo antes de llegar a Bruselas, y ahí fue cuando se me rompió el tendón. Porque íbamos a un ritmo de, más o menos, un día de concierto, un día de descanso, un día de concierto, un día de descanso, para que el equipo pudiera llegar al siguiente concierto y todo eso. Y, claro, me recuperaba en los días de descanso. Obviamente, no hacía nada, así que se recuperaba. Y luego, claro, subes al escenario y lo vuelves a agravar todo de nuevo. Pero entonces fue algo así como… seis conciertos en ocho días, y no había tenido tiempo de recuperarme”.
Hill continúa y nos pone al día de su situación: “Y justo antes de los bises del concierto de Bruselas, sentí un chasquido y un dolor muy agudo y punzante, y pensé: “Se acabó. Esto es el final”. Y para los bises, tuve que apoyar el codo en el estómago y tirar del bajo hacia atrás para poder llegar hasta el extremo del mástil. Ahora ya me duele mucho menos. Puedo levantarlo un poco y hacer cosas que no podía hacer justo después de aquello. Es decir, no podía moverlo en absoluto. Desde el codo hacia abajo, todo estaba bien. Funcionaba de maravilla, pero simplemente no podía mover el hombro. Y por eso tuve que perderme el concierto de Londres. Físicamente, no podía tocar el bajo”.
Donde no hay duda que volveremos a disfrutar de su pegada al bajo es en el esperado nuevo disco de Judas Priest, pero la preocupación por su podría culminar la última gira fue lo que llevó a la contratación de Davey Rimmer (Uriah Heep, Elegant Weapons): “Había algunas dudas sobre si sería capaz de salir adelante debido a los problemas que había tenido en el pasado. Así que le pedimos a Davey que viniera, y se pasó por casa de Andy (Sneap) en Derbyshire. Se aprendió el repertorio y lo ensayó con el resto de los chicos. Yo me quedé sentado en la cocina escuchándole. Y la verdad es que hizo un trabajo increíble. En tan poco tiempo, con solo dos días de antelación. Y ahí estás, en el escenario. ¡Vaya! Estaba en plena forma. Tuvo que usar todo mi equipo y todo lo demás. Solo se trajo sus bajos y ofreció una actuación increíble, realmente increíble”.

Ian no oculta la decepción por no haber podido cerrar en Londres la gira con ese último concierto: “Me quedé muy, muy desolado por no haber podido participar en ese último concierto. Quiero decir, habría sido el último. Pero no. Y desde entonces he consultado a especialistas. De hecho, tengo cita mañana. Tiene algún tipo de plan para mí, sea lo que sea que eso implique. No quiere que me opere, lo cual es una buena noticia en todos los sentidos. Si me opero, dijo que no hay garantía de que vaya a funcionar. Así que va a intentar evitarlo si puede”.
“No tuve más remedio que darlo por terminado”, explica Hill pensando en sus compañeros y los compromisos futuros: “No podía poner en peligro al resto de los chicos y salir a otra gira, para que volviera a pasar lo mismo en mitad de la gira. No es justo para nadie: ni para los fans ni para el resto de los chicos; la gente ha invertido dinero en nosotros para que podamos actuar en esos sitios y, de repente, tienes que cancelar conciertos y cosas así. No es justo. Así que decidí dejarlo, y así lo he hecho. He descuidado mi vida familiar. Me ha costado dos matrimonios a lo largo de los años. Así que decidí pasar un poco de tiempo con mi familia”.
El bajista tiene toda su confianza en su sustituto, al que vaticina las correspondientes críticas al principio: “Va a recibir críticas. A los otros les pasó lo mismo. A Richie (Faulkner) le pasó cuando sustituyó a Ken (K.K. Downing). Y a Andy también le llovieron críticas cuando sustituyó a Glenn (Tipton). Va a recibir críticas durante el primer año más o menos, hasta que se haya asentado y se haya ganado esa confianza, si sabes a lo que me refiero, que es de lo que se trata. Siempre es estresante hacer algo totalmente diferente a lo que hacía en Uriah Heep. Y, por supuesto, lo conocemos desde hace mucho tiempo. Y Richie lo conoce muy bien. Quiero decir, lo conoce desde hace décadas. Así que sabemos qué tipo de persona es, y desde un punto de vista puramente humano no viene cargado con ningún lastre. Es un tipo maravilloso. De verdad que lo es. Y un gran bajista, así que no hay razón para que no pueda salir adelante. Y le deseo toda la suerte del mundo”.

La puerta abierta a un regreso puntual
Hill no descarta que podamos verlo de nuevo puntualmente junto a la banda además de en el nuevo disco: “He conseguido grabar el bajo para el nuevo álbum que saldrá el año que viene. Queda un poco más de trabajo por hacer. Pero si mantengo el bajo en la posición correcta, podré terminarlo. Así que, como mínimo, apareceré en el disco, si no pasa nada más”.
“No voy a desaparecer”, explica en referencia a los futuros conciertos. “De vez en cuando apareceré y me pondré en la mesa de sonido para ver realmente cómo suena todo. Probablemente me quedaré alucinado, porque todo ocurre a tus espaldas. No se ve nada. Te concentras en lo que estás tocando y en el público, y de vez en cuando te das la vuelta para ver qué está pasando”.
Pero también podría volver… si le deja Rimmer, comenta entre risas: “Les he dicho a los chicos que estoy totalmente abierto a cosas así. Si me necesitan para una ocasión especial o lo que sea, estaré más que encantado de subir al escenario y hacer lo que pueda. No podré hacer más de lo que hago ahora, por ejemplo, no es que vaya a quitar a Davey, pero subiré al escenario y haré lo que hacía Glenn. Salir a tocar un bis o dos, o lo que sea, en uno de esos conciertos emblemáticos. Eso si los chicos quieren que lo haga… Y si a Davey le parece bien que lo haga. Puede que reclame su puesto y diga: “Ahora esto es mío” (risas)”.
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