Mezclar estos tres nombres en un solo cartel parece, a simple vista, una operación arriesgada. Mientras que Cobardes y Linaje supuran la savia del rock urbano en la máxima esencia que les fue heredada de la Marea y Extremoduro, Ultraligera nos trae un propuesta fresca y romperdora dentro de lo que es el rock español, algo que creo que llevábamos muchos años sin ver. Ver juntos en un pabellón al pureta clásico “rockurbanero” con niñas indies es un síntoma claro de que nuestro rock es diverso, ecléctico y posee propuestas de gran calidad. Espero poder disfrutar de más eventos a la altura del Rock@rena pronto.
Ultraligera: Lightness. Fans. Hooligans
En esta ocasión, me voy a permitir el lujo de arrancar con lo “gordo” del cartel. Mi historia con Ultraligera es cuanto menos curiosa. Todo nace en el entorno de los locales de ensayo de Sonora, en Majadahonda, lugar en el que echaba unas horas haciendo de recepcionista y conserje. Mientras que Coque era profesor de guitarra, Santi me cubría los fines de semana y los días que no podía ir a currar. Con Coque es con el que labré una relación más cercana, en cientos de ocasiones hemos coincidido en los parques de Majadahonda, Las Rozas, y, especialmente aquel lúgubre y extinto centro social autogestionado.
Para mí presencial el nacimiento de “la banda de Coque”, hasta convertirse en Ultraligera y poder por primera vez cómo se las gastan sobre las tablas tras consolidarse dentro de nuestra escena ha sido algo muy emotivo. El pistoletazo de salida lo dieron con “Lapsus”, tema que da título genérico a su inminente segunda placa de estudio. Con este nuevo álbum, los chavales de Majada, le dan un lavado de cara a su concepto musical, abriéndose a sonidos más cercanos al rock alternativo que al indie que les ha hecho saltar a la fama. Para mí supone un acto de valentía, y, sobre todo, de honestidad, teniendo en cuenta las preferencias musicales de algunos de sus componentes.
Nada más abrir el telón, ya pudimos ver el 100% de la puesta en escena de los chicos en acción. Gisme corriendo de un lado al otro del escenario, Coque, posando con su guitarra al más puro estilo de Slash. Teniendo en cuenta que la última referencia en vivo que tenía de esta banda eran cuatro chavales canturreando con guitarras acústicas en un local de ensayo a la espera de que se vaciara algún local, el quedarme totalmente en shock era algo que sabía que iba a ocurrir. La mayoría del bolo me lo pasé con las manos en la cabeza, desde el foso, sintiendo lo que sintió el pureta de turno al ver a Guns N’ Roses en 1992. Si tengo que destacar algo que me llamó la atención del show, fue cuando Ultraligera se animó a interpretar temas de corte más meloso como “Si tú supieras” o “Cuando todo vaya mal”.
En aquel momento, más de una chica de primera fila se puso a llorar a moco tendido, admirando a Gisme como si una talla de Semana Santa se tratase. Una postal que nos muestra cómo la música es capaz de calar en lo más hondo del ser humano. La anécdota que me llevo del concierto, fue cuando el vocalista, descamisado, bajó al público y se dio una vuelta en “Me miras mal”, volviendo al poco rato al escenario con un “regalito”, por parte de alguna moza entre la masa. Lo primero que dijo Gisme, en tono jocoso, fue que siempre que se da un paseo se lleva algún regalito. En este caso, no quiso desvelar de qué se trataba, pero me quiero imaginar que alguna de las asistentas volvería a casa pasando frío. Esto deja constancia, que, aunque los tiempos cambien, las viejas costumbres del rock and roll siguen intactas.
Cuando llegó la hora de presentar a la banda, los golpes de guitarras y compases le crearon una atmósfera stoner rock que jamás esperaría de un combo como Ultraligera. Su frontman no solo aprovechó para presentar a Coque, Santi, Martín y Mario, también aprovechó para dar las gracias a la crew del combo, alegando que sin su esfuerzo no serían nada. ¡Chapó! Antes de cerrar la crónica, quiero mencionar el momento del duelo de guitarras entre Coque y Martín, al más puro estilo de aquél que se marcaron Uoho y Fito Cabrales en aquél celebrado bolo de Platero y Tú en la sala Canciller en el 97.
Como guinda del pastel, optaron por su aclamado “Matanza en el hotel”, para mí lo más flojo del repertorio de la noche y de su discografía a rasgos generales. Me alegra que al menos en directo consiguen darle otro enfoque. Diría que Ultraligera superó mis expectativas, pero no. En este caso tenía claro que de frente iba a tener a un grupo muy compacto en lo musical y con un directo y una puesta en escena acojonante. La jornada del viernes viví algo histórico, que me hizo recordar gratos momentos que viví hace poco más de un lustro, cuando la vida parecía más simple. Enhorabuena, chavales. De Sonora para el mundo. Espero seguir acompañándos en más aventuras.
Linaje: Pacto de sangre
Linaje ha pasado en poco tiempo de ser una de las promesas con más proyección del panorama nacional del rock urbano a consolidarse como una de las agrupaciones más convocantes en la escena. Mientras muchos artistas se arriman al árbol que más sombra arroja, los de Aarón Romero tienen claro desde el minuto uno el mantener vivo el legado de Marea. No he tenido aún el placer de ver al histórico cuarteto de Berriozar en directo, por lo que no puedo comparar el sonido y la forma de llevar un show entre ambas formaciones, pero sí puedo remarcar un detalle que no ha pasado desapercibido en mis oídos y de forma tajante ha sido lo que más me ha gustado de su espectáculo. A diferencia de otras bandas del estilo, Linaje le da una suerte de preponderancia a la sensación rítmica o “groove”, creando una atmósfera en algunos momento más cercana al punk que al rock urbano. ¿Tal vez Alain (bajista) con sus pintas de skineto tanga algo que ver con esto? Si es así, ¡Tengo pendiente una charla compartiendo grupos de Oi! y street punk!
Con este show, la sangre nueva de Berriozar nos dejaba claro que se cierra una etapa para ver nacer otra. Es evidente que están tramando material nuevo. Del repertorio destaco “Desataron a los perros”, una auténtica declaración de intenciones. También me encantó que dedicaran el último bolo de la gira a homenajear a exponentes de la talla de Barricada y Platero y Tú, con clásicos como “Todos mirando” y “Tiemblan los corazones”, respectivamente. Otro momentazo fue cuando Álex Sanz, entre risas y presentado como “el otro Alejandro Sanz”, invadió las tablas para interpretar “Por verte sonreír” en acústico.
Cabe recalcar la curiosidad de que Sanz no solo fue bajista de La Fuga entre 2017 y 2021, también era el encargado de parte de la producción audiovisual del Rock@rena. ¡Incluso nos fuimos junto a la influencer Inés Chamil a explotar globos en la cara a la gente! Pronto veréis el resultado final de este curioso juego de adivinanzas en los canales de El Dromedario. Tras este momento, llegó, para mí, el momento más emotivo de la noche, Alén Ayerdi batería de Marea y mano derecha de Roberto Iniesta acompañó al combo al cajón flamenco para interpretar “Golfa”, clásico inmortal de Extremoduro. Tal vez el momento más celebrado de todo el concierto, se dio cuando Kolibrí Díaz y Kutxi Romero les acompañaron en “La serenata”, volviendo a unir a la banda que dio luz a Linaje y la razón por la que el joven proyecto musical existe. El cierre se dio con “Nunca quise tu esqueleto”, dejando claro que el legado del rock urbano está más que bien guardado.
Cobardes: ¡No hay huevos!
En el marco de su décimo aniversario, Cobardes fueron los encargados de abrir el melón de esta ecléctica jornada musical. El combo de Javier Janices “El Cordobés” aglutinó, seguramente, a una multitud mayor de la que acostumbran en sus habituales descargas sonoras en salas de mediano aforo. Su rock urbano de corte más melódico y sentimental, resultó la antesala perfecta para los conciertos de Linaje y Ultraligera. El repertorio de Cobardes se compuso de un reparto equitativo de cortes de sus tres álbumes de estudio, teniendo especial acogida por el público clásicos de la talla de “Rodeada de idiotas”, o “En estado de coma”, que fue presentado por su líder reafirmando que esa noche se iban a emborrachar para despertarse con resaca.
¡Se nota que no conocen el truco de llevarse una botella de agua a la fiesta! Siendo sincero, he de decir que hubo algo del sonido del cuarteto que no me terminó de convencer. Tal vez el hecho de que Cordobés estuviera algo afónico tuvo algo que ver, o que el combo navarro esté más hecho a salas que a pabellones fue uno de los causantes de que no les pudieramos ver al 100%. Pese a todo, creo que estuvieron a la altura de las circunstancias,y, estoy seguro de que la próxima vez que me los tope la próxima vez que me los tope, me callarán la boca y me darán un bolazo como los que me consta se llevan marcando todo este año.
Rock@rena: ¡Apuesta segura!
Este viernes vivimos un evento de auténtica categoría en el Navarra Arena de Pamplona, dos locales y un “visitante” que se está convirtiendo en uno de los grupos más convocantes de la escena inde rock en el panorama nacional se unieron en liza para brindarnos una velada cargada de emociones. Esperemos que el año que viene se repita esta ecléctica propuesta en la que han dado cabida a bandas que, grosso modo, tiene que ver “los cojones con comer trigo”, pero que juntas han sido capaces de aunar públicos de distintas edades, gustos y procedencias.
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