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“Finisterra” de Mägo de Oz cumple 26 años: Sus tres canciones más metaleras y sus tres canciones más folkies

Es una auténtica anomalía imaginar a un músico que, con orgullo y determinación, se atreva a anunciar que va a lanzar un disco capaz de cambiarlo todo. Hay álbumes que, sin pretenderlo, hacen historia y transforman la vida no solo de los artistas que los firman, sino también de sus seguidores. Algo similar sucedió con 'Finisterra', cuarto trabajo de Mägo de Oz, con el que hicieron historia dentro de la escena del rock y el metal en nuestro país. Hoy, 19 de mayo, se cumplen 26 años desde que este disco doble vio la luz. Para celebrarlo, hemos seleccionado tres canciones con la faceta más metalera del conjunto madrileño y otras tres con las que se inclinan más hacia el folk.

“Satania”

Empezamos fuerte con una de las piezas más metaleras y contundentes del disco. Su ritmo agresivo, protagonizado por un doble bombo y un contundente bajo, eleva a lo más alto la icónica voz de José Andrëa. A través de un ambiente cargado de epicidad, nos hace viajar por el universo mitológico y espiritual que se respira en 'Finisterra'.

“La Cruz de Santiago”

La batería de Txus di Fellatio, el violín de Mohamed "Moha", las guitarras de Frank y Carlitos, el bajo de Salva y la voz de José Andrëa demuestran, gracias a cortes como este, que formaban un tándem invencible. Esta pieza continúa con la estela metalera a través de una atmósfera en la que se entrelazan asuntos históricos con matices fantásticos. Al colarse por nuestros auriculares, el corte nos adentra en la historia de un hombre valiente que encara momentos difíciles.

“Los renglones torcidos de Dios”

Este corte marca sin duda uno de los momentos climáticos del álbum y rompe con la dinámica de los temas mencionados previamente. Su introducción genera unos instantes atmosféricos gracias a unos aterciopelados arpegios de guitarra, que dan paso a un solo cargado de nostalgia y con un elegante uso de bendings. A pesar de su inicio sofisticado, rápidamente rompe, otorgando una buena dosis de energía y épica. La canción está inspirada en la novela “Los renglones torcidos de Dios” (1979), escrita por  Torcuato Luca de Tena.

“Hasta que el cuerpo aguante”

Solo con escuchar los primeros segundos de esta canción se percibe que ya estamos ante la faceta más folk de Mägo de Oz. Sin duda, es una de las piezas más festivas de 'Finisterra' y uno de los grandes himnos de la historia de la agrupación. En esta ocasión, el corte narra la historia de un músico, reflejando cómo es la vida del artista y la idea de seguir adelante pase lo que pase.

“Fiesta Pagana”

Todos estamos de acuerdo en que es impensable no incluir a "Fiesta Pagana" en esta selección. Estamos ante una de esas canciones que ha traspasado las fronteras del rock, llegando incluso a oídos de quienes son completamente ajenos al género. Es, sin duda, una de las bandas sonoras fetiche de todo tipo de festividades o eventos, y que hoy en día sigue siendo coreada en sus conciertos. Ya sea por su inconfundible intro o su legendario solo de guitarra, es una de esas piezas difíciles de olvidar, y que actualmente cuenta con más de doscientos veintisiete millones de reproducciones en Spotify.

“El que quiera entender que entienda”

Esta travesía a través de los matices más folk de ‘Finisterra’ pone su broche de oro a través de “El que quiera entender que entienda”. El tema presenta una estructura compleja, cargada de capas sonoras y con uno de los riffs más pegadizos del álbum. El apartado instrumental tiene un gran peso en la canción, gracias al protagonismo de la flauta, el violín y los teclados, remarcados con guitarras distorsionadas. Lejos de ser predecible, la canción va sorprendiendo, ofreciendo diferentes atmósferas y rompiendo con los parámetros más intuitivos. Sin duda, no nos tiembla el pulso al decir bien alto que es uno de los mejores temas del disco.

Bonus Track

Habíamos vaticinado la selección de seis canciones para festejar el 26º aniversario de 'Finisterra'. Sin embargo, es inconcebible atreverse a escribir un punto y final sin incluir el tema homónimo del disco. A través de más de 15 minutos, Mägo de Oz nos sumerge en una de las composiciones más pulidas y ambiciosas de toda su carrera. El instrumental es una auténtica exquisitez: la aterciopelada línea de bajo de la estrofa, junto a la melancólica pista de teclado y la voz profunda de José Andrëa, generan un instante que queda absolutamente grabado en la memoria.

 

Sin duda, estamos ante el corazón conceptual del disco, manteniendo uno de los pulsos más progresivos de este trabajo. Los solos de guitarra son capaces de conquistar a cualquier amante de las cuerdas y lo aderezan a la perfección. Esta oda a la libertad es una de las grandes piezas que ponen en valor el legado de nuestro rock.

Alfonso Herreros

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