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Entrevistas |Status Quo

«Rick Parfitt se tiró de cabeza a todo tipo de excesos»

Por: Yorgos Goumas

Foto: Tovita Bråthen Razzi

El 16 de junio Pamplona recibirá la primera edición del Ciudadela Tierra De Rock – RokLurraldea, un festival que contará con Status Quo en exclusiva peninsular como cabeza de cartel. Yorgos Goumas aprovecha la ocasión para ponerse en contacto con Francis Rossi.

“Antes que nada, perdona si la conexión se corta en algún momento (Ndr: de hecho la conexión se cortó varias veces y Rossi tuvo que volver a llamar en varias ocasiones), ya que estoy en el autocar de la gira y vamos camino de Alemania. Salimos desde Viena anoche, pero encontramos muchos controles en la carretera”.

Justo quería preguntarte. ¿Cómo es estar de gira llegada una cierta edad (Ndr: tiene 69 años)?

“Para empezar,ya no estamos en la carretera durante meses. Hacemos una semana por allí, volvemos a casa, otras dos semanas por allá, etc. En segundo lugar, me gusta vivir en un autocar, lo prefiero mil veces antes que estar de una habitación de hotel a otra. Los hoteles me deprimen: aunque cuando entras la habitación te puede parecer fabulosa, cuando te despiertas a la mañana siguiente, lo primero que se te viene en la cabeza es un “¿dónde coño estoy?”. Y si ya estás solo, más deprimente aún (risas). Ahora llevo una hora y media despierto y he estado tumbado en mi litera haciendo crucigramas, que me encantan. Es un autocar con todos lo necesario y, además, muy silencioso…”

… sí, sí, no se oye ningún ruido de fondo.

“Pues eso. Prefiero estar en un autocar, donde sé que cada noche voy a dormir en mis sabanas, en mi cama, rodeado de mis cosas y de gente que conozco: hace las giras mucho más llevaderas. Me acuerdo de que, en los años 70, los yanquis se reían de la banda cuando girábamos por su país porque volábamos de una ciudad a otra, y lo de volar en aquella época no era tan fácil como lo es hoy en día. Nos decían que debíamos usar un autocar y solo después me di cuenta de lo sabio de su consejo. Ahora intento atraer a más gente a la causa: hace unos meses lo intenté con Bonnie Tyler, pero creo que ella sigue prefiriendo una suiteal espacio reducido de un autocar”.

Entonces seguirás de gira hasta donde el cuerpo aguante…

“No te puedo describir el subidón que siento mientras estoy sobre un escenario y sé que el bolo está saliendo de puta madre, o el ambiente de después del show cuando charlo con el resto de la banda, sabiendo que hicimos un buen trabajo. En Gran Bretaña, una de las aspiraciones más grandes de la gente, aunque supongo que lo mismo pasa en los demás países, es ganar la lotería y retirarse a un país con clima cálido, estar en la playa todo el día y emborracharse. Me parece terrible no tener otro propósito más allá de ese. A mí el rock’n’roll me sigue dando una razón para seguir adelante, para vivir. No me imagino viviendo sin un propósito: la gente cree que podríamos habernos dormido en los laureles una vez alcanzado el éxito, pero de lo que no se dan cuenta es que lo difícil no es tanto alcanzar el éxito, sino seguir siendo exitoso. El éxito es algo tan efímero que hay que luchar por ello todos los días aunque uno se encuentre en la cumbre; es más, es justo entonces cuando uno tiene que darlo todo. Si un bolo sale mal, tengo toda la motivación del mundo para que el siguiente salga fenomenal; esa es la lucha diaria que me da anima a seguir adelante. No me imagino vivir sin ello”.

Foto: Rick Van Gerven

Entonces no piensas acabar como tus compatriotas por la Costa del Sol o incluso como Rick, quien tenía casa en Marbella…

“El verano es la estación que menos me gusta. El otoño es mi estación favorita, me encanta la lluvia. España es un país caluroso pero espero que haga fresquito cuando toquemos allí”.

¿Sabes algo de Pamplona?

“Bueno, en mis días más alocados probé su licor (Ndr: Pacharán) y obviamente conozco a la fiesta de los toros (Ndr: San Fermín), aunque ni loco me pondría delante de un bicho así (risas)”.

¿Cuál es tu comida favorita de por aquí?

“¿Sabes? A los británicos les enseñan desde pequeños que son los mejores en todo, incluso en la comida, algo obviamente ridículo. Seguramente todos esos británicos que viven en España no echan de menos los platos típicos de su país. Yo crecí con la comida italiana (Ndr: La familia de su padre proviene de Italia y además fundaron la reputada heladería Rossi’s en Inglaterra), así que nunca pudieron engañarme (risas). De la comida española me vuelven loco vuestras tapas, las patatas bravas y esos pimientos que a veces te pican (Ndr: pimientos de Padrón): es lo primero que voy a pedir cuando lleguemos a España esta semana. Admito que no me agrada mucho la paella, ya que lleva marisco”.

¿Y bebida? ¿Algún vino favorito?

“Desde hace unos años soy abstemio. Me acuerdo que, cuando era pequeño, la parte italiana de mi familia solía poner limón al vino: eso sí que me gustaba, pero ahora ni siquiera disfruto con su sabor. Atrás quedan los tiempos en los que escribía sobre mi experiencia de beber seis margaritas junto a Queen en un restaurante mejicano en Suiza (“Marguerita Time”) o cuando parte de mi tabique nasal se cayó a causa de la cantidad de cocaína que consumía. Ahora soy un viejo aburrido (risas)”.

Vivisteis el lado salvaje del rock’n’roll, pero aun así siempre os han llamado “la banda menos cool del rock”…

“Digamos que nunca estuve en desacuerdo con esa afirmación. Siempre fuimos una banda alejada de las modas de turno e incluso nuestra presencia escénica era “de ir a pasear al perro” (risas). Dos de mis bandas favoritas de todos los tiempos son los Bee Gees y los Eagles, y dos de mis géneros favoritos de música son el blues y el country: artistas y géneros totalmente desfasados que, incluso en sus días de gloria, fueron bastante menospreciados por los medios más mainstream. Lo mismo pasó con Status Quo, quizás porque nos identificaron con la clase trabajadora blanca y conservadora, algo tremendamente uncool”.

¿Notaste alguna especie de rencor por parte de los rockeros más true cuando el Príncipe Carlos de Gales os mencionó como una de sus bandas favoritas o cuando te nombraron Oficial de la Orden del Imperio Británico?

“Una banda con un largo recorrido como la nuestra inevitablemente se institucionaliza. Nuestras pintas de vaqueros, deportivas y pelo largo eran todo un icono de rebelión en los 70, pero ahora encuentras a gente con las mismas pintas por los sitios más fashion de cualquier ciudad occidental. Mira a los Rolling Stones: siguen siendo una de las mayores bandas del planeta y empezaron casi diez años antes que nosotros… por no hablar de que la monarquía les ha nombrado caballeros (Ndr: Mick Jagger).¿Se puede estar más institucional? No lo creo”.

Volviendo a los directos, ¿cuántas veces has tocado por aquí?
“Buff, decenas de veces, es imposible acordarme. La primera vez creo que fue en 1969 y, además, creo que fue para un programa de televisión. A inicios de los 70 tocamos muchas veces allí”.

Foto: Tovita Bråthen Razzi

¿Notaste que, por aquel entonces, el país se encontraba bajo un régimen dictatorial?

“Noté un malestar subyacente, pero eso es algo que se hizo más evidente cuando salí de España y empecé a comparar el comportamiento de los españoles con respecto al resto. Me di cuenta después de que había un cierto aire de inhibición, de tener cuidado con lo que uno decía. Mis recuerdos de España han sido siempre fabulosos… menos de los lugares en los que residen otros británicos (risas)”.

¿No se te hace repetitivo tocar los mismos temas noche tras noche a lo largo de casi cinco décadas?
“Es una buena pregunta. La gente defiende la tesis de que el ser humano siempre busca el cambio e intenta evitar la rutina, pero creo que la realidad es otra cosa: si te gusta el vino, te tomas una copa casi todos los días; si eres religioso, acudes a misa todos los domingos; si te gusta la pasta (como a mí), la comes varias veces a la semana; si te gustan las series policiacas, son las que más veces ves. Entiendo tu pregunta perfectamente, pero deberías haber visto la reacción de la gente y las caras que pusieron anoche en el concierto cuando tocamos “Caroline”, “Whatever You Want” o “Rockin’ All Over the World”: no existe mayor subidón para mí que cuando veo la cara de felicidad de la gente. Me acuerdo de un concierto de los Eagles en 1979. La gente estaba gritando “¡Hotel California! Tocaron “Hotel California’” mientras que yo estaba esperando que tocaran “Already Gone”. Que sí, que “Hotel California” es una maravilla, pero creo que pocos se emocionaron como yo cuando sonó mi canción favorita; tenía pinta de fan total y todo (risas)”.

¿Cómo ves el estado de la música popular actual? Personalmente no me imagino a las bandas actuales siguiendo tocando dentro de unos 20-30 años y llenando grandes recintos, con las generaciones futuras coreando sus temas.

“Yo opino lo mismo, pero a lo mejor nos equivocamos. No sé, cuando éramos jóvenes no solamente salía cada día una nueva banda con algo totalmente nuevo que ofrecer, sino que los fans tenían que ir a buscar la música ellos mismos. Hoy en día, la gente tiene todo al alcance de un clic del ratón y, para qué negarlo, es parte de la naturaleza humana no apreciar lo suficiente lo que se puede conseguir de manera sencilla. Ahora mismo, desde mi litera, tengo acceso a un montón de música y de películas en mi tableta, tanto que llega a abrumar. Cuando era joven, dependías de lo que escuchabas en la radio y lo que echaban en la tele o en los cines. Nuestros guías a la hora de descubrir cosas nuevas eran los DJs radiofónicos y la prensa. Ahora mismo, en este mismo autocar, se puede ver una peli diferente en la parte trasera y otra en la parte delantera, o cada uno de nosotros puede escuchar música diferente a la vez gracias a las nuevas tecnologías. Además, aparentemente todo lo que quedaba por inventar en la música ya está inventado: esa es mi impresión. Ya no queda mucho margen para que un artista sorprenda al público con algo totalmente innovador”

Hablando de pelis, ¿cómo fue la experiencia de rodar ‘Bula Quo!’ (Stuart St. Paul, 2013) en las Islas Fiyi?

“Al principio, la película iba a ser violenta, al estilo Guy Richie (“Lock and Stock”, “Snatch: Cerdos y Diamantes”), pero yo quería hacer una película más ligera y apta para todos los públicos. La verdad es que tampoco me entusiasmaba mucho la idea de rodar una peli, ya que no somos actores sino músicos pero, no te lo voy a negar: la oferta monetaria y la oportunidad de tener unas vacaciones pagadas en unas islas paradisiacas nos convencieron. Para serte sincero, personalmente, el resultado final me da algo de vergüenza ajena, pero cuando empiezas un proyecto, muy a menudo, resulta que te dicen que va a salir una cosa y al final sale algo totalmente diferente de lo que te habían vendido al inicio. Pero tampoco me avergüenzo de lo que hemos hecho: es una experiencia más en nuestro bagaje y, además,a algunas personas les ha gustado el resultado final”.


Status Quo forma parte del cartel del Ciudadela Tierra de Rock – RokLurradea. ¡Hazte con tu entrada!


Bueno, la peli se deja ver y creo que tanto Rick como tú os habéis mostrado bastante naturales ante las cámaras…

“Ya, ya, estás siendo benévolo conmigo (risas). La verdad es que sí, Rick y yo quisimos reproducir en pantalla la manera que hablábamos entre nosotros en la vida real. Las risas, tanto por parte de nosotros como por parte de la gente de nuestro alrededor, no se detenían. Teníamos una manera especial de dar la réplica el uno al otro y, de verdad, había momentos que podrían ser oro en comedia. Aunque el director consiguió captar algo del ritmo vertiginoso de nuestras conversaciones, lo que falló fueron los diálogos en sí: a mi juicio sonaban demasiado forzados y claro, si a uno sus líneas no le resultan de su agrado al 100%, no saltan chispas en la pantalla”.

Entonces, ¿no te gustaría repetir la experiencia?

“Creo que soy una persona demasiado consciente de mi misma, en el sentido de que no soy un actor con formación ni con vocación. Lo que me falta es esa, digamos, inocencia que mantienen los actores que les permite transformarse en otra persona, esa cualidad que todos tenemos cuando somos pequeños: a ningún niño le cuesta creerse que es un vaquero o un policía o un ladrón en un momento dado y enseguida se sumergenen su papel: eso es lo que los actores pueden hacer con una facilidad pasmosa. Yo pienso demasiado las cosas y eso me impide fundirme en el personaje. Donde otros simplemente se dejan ser, yo sé que estoy actuando. Ojalá pudiera llegar a ese lugar lejano de la imaginación que solo los niños y los grandes actores pueden alcanzar para así transformarse en algo totalmente diferente de manera temporal. Así que, para responder a tu pregunta, te diría que sí que me gustaría volver a probar suerte delante de las cámaras, porque me gusta este proceso de transformación, me fascina y es un nuevo reto para mí.”

Vamos a dar un giro más sombrío a la entrevista: ¿cómo te sentiste la primera vez que te subiste al escenario sin tener a Rick Parfitt a tu lado?

“Cuando Rick tuvo el infarto en Turquía en 2016, deberías haber visto cómo se le echaron encima los paramédicos para reanimarle. Me quedé en shock por su manera casi violenta de tratar su cuerpo, dándole golpes en el pecho y sacudiéndole; nunca antes había visto algo así y, aunque ya había tenido varios problemas de salud previos, de alguna manera sabía que era posible que Rick no volviera a pisar un escenario por su delicado estado de salud, algo que posteriormente se confirmó. Quedó claro que la banda tendría que seguir sin él. De hecho, él mismo nos animó que siguiéramos adelante sin él; ya había tocado sin él a mi lado varias veces, pero por lo menos sabía que seguía vivo. La cosa cambió cuando nos anunciaron su muerte en vísperas de las navidades del 2016. Cuando te das cuenta de que no volverás a ver a una persona con la que has tenido una amistad de casi 50 años (le conocí durante más tiempo que a mis propios hijos) entonces sí que es jodido. Sentí lo mismo que cuando murieron mis padres: era como si la muerte hiciera un acto de presencia casi permanente en mi vida. La muerte se convertía en una parte inevitable de la vida y esa contradicción me jode la mente, sobre todo con esa edad”.

He leído que te han acusado de no haber echado ni una lágrima para llorar su muerte…

“Es verdad, pero tampoco lo hice ni para mi madre ni para mi padre ni para uno de mis mejores amigos de la infancia cuando murió. No es que quiera presentarme como un hombre duro o como alguien typical British que no muestra sus sentimientos, pero soy así. Eso sí, una día estaba en el autocar de la gira e iba a empezar mi rutina de ejercicios (sí, hay que cuidar el cuerpo). Como suelo hacerlo con música puse la cadena en aleatorio y de repente empezó a sonar el tema “All the Reasons” (‘Piledriver’, 1972). Es uno de mis temas favoritos de Rick. Allí tuve que parar el ejercicio, ya que se me saltaron las lágrimas. Este tema a mí me recuerda al Rick de los inicios de los 70, antes que todo este rollo de ser estrella del rock se le subiera a la cabeza y perdiera su propia esencia como persona. Es una pena que él no supiera valorar lo que tenía entre manos. La vida le había sonreído y, en lugar de mostrarse agradecido a la vida y su suerte, se tiró de cabeza a todo tipo de despropósitos y excesos”.

Supongo que esto fue lo que os hizo que os distanciarais poco a poco…

“Sí. Me acuerdo que le molestaba sobremanera cuando intentaba de manera amable decirle que ya no era la persona que yo había conocido al principio. Una vez, cuando insinué que su voz ya no era la misma debido a sus excesos, que ya no cantaba tan bien y que ya había perdido la capacidad de cantar armonías conmigo como en nuestros inicios, montó un escándalo… Y creo que lo que más le molestaba era que en el fondo sabía que yo tenía razón, pero era demasiado orgulloso como para admitirlo. Era una persona atormentada y vio en los excesos una manera de exorcizar sus propios demonios, o quizás estaba buscando algo más profundo en su vida y, como no pudo encontrarlo se sintió frustrado, no sé”.

¿Cómo conseguiste no seguir el camino autodestructivo de Rick?

“El problema inicial de Rick fue que consideraba el show business como algo real y no lo es; el mismo nombre lo indica: todo es un show y, si te acabas creyendo el cuento, ya has perdido el juego. No somos gente glamurosa, fabulosa y fetén, tal y como los estrategas del marketing nos presentan al público. Somos gente normal con nuestras inquietudes, defectos e inseguridades como el resto de los mortales. Si uno no sabe mantener los pies en la tierra, se acabó el juego. Mira lo que pasó a Amy Winehouse, por ejemplo: de una chica humilde acabó creyéndose su propio cuento cegada por los aduladores en su alrededor y eso fue su perdición, porque perdió la unión con sus orígenes y el contacto con la realidad”.

¿Por qué los hijos de Rick te han acusado de haber maltratado a su padre, entre otras lindezas?

“Uno de ellos, el más pequeño, iba a venir a vernos en el bolo en Austria, pero al final no apareció. No sé por qué dijeron esas cosas que son totalmente falsas. Íbamos a proteger a Rick aunque no siguiera en la banda e iba a recibir sus derechos de autor y todo. Joder, incluso asumimos los costes del funeral. De verdad no sé por qué se han portado así con nosotros. Ojalá algún día llegue a hablar con ellos para aclarar las cosas”.

Finalmente, he leído que estás preparando un nuevo disco de estudio…

“Es verdad, pero me estoy tomando mi tiempo porque quiero estar a cargo del todo, producción inclusive. Mi intención es hacer un disco dentro de los parámetros de la banda pero con un toque diferente, y la verdad es que aún no sé exactamente cómo lo voy a hacer. Tenemos cosas grabadas pero están sujetas a una revisión constante. De lo que sí me he dado cuenta a estas alturas es que la vida es un viaje sin un destino o propósito fijo. Disfruto más ahora con el proceso que con el resultado final; no sé si los temas nuevos van a gustar o no, pero yo disfruto componiendo, y ojalá hubiese aprendido esta lección antes”.

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Esta entrada fue escrita por Yorgos Goumas

  • Hijo de Marhuenda

    Status Quo fue la primera banda que vi en directo, y les tengo muchísimo cariño, pero me parece triste el querer continuar sin Rick Parfitt, y aun más el echar ese tipo de mierda a alguien ya fallecido y que fue tu compañero durante 50 años. Una pena.