Hay artistas famosos y artistas gigantes, Elliott Murphy entra en la segunda categoría, a pesar de sus exitosos inicios, pronto decidió evadirse de todo ese ruido y llevar a cabo una carrera apartada de los focos al mudarse a vivir a París. El año que viene se cumple medio siglo de uno de sus discos de cabecera, ‘Just A Story From America’ cuyo tour acabó abruptamente tras la decisión del propio artista. También, comienza la gira inacabada de aquel disco en nuestro país, pero antes podremos disfrutar de dos shows con toda la banda en Granada (entradas) y en Sevilla (entradas) (12 y 13 de noviembre respectivamente). Hemos podido hablar con él y nos ha revelado sus inquietudes y su visión de estas cinco décadas dedicadas a la música y la literatura: “Estoy a mitad de mi carrera”.
Corría 1977, había salido el disco ‘Just A Story From America’, el cuarto de su carrera, un trabajo que querían encumbrar las discográficas americanas; la prensa no se quedaba atrás y, después de su ‘Aquashow’ (1973) ya era su ojito derecho, el ‘nuevo Bob Dylan’. De ahí que se volcaran en realizar una gira de presentación que no llegó a su fin, faltaban medio tour y Elliott decidió cortar de raíz y alejarse de todo por un tiempo, irse de Norteamérica, que estaba devorando su alma, y establecerse en París, donde aún sigue residiendo.
Echando la vista atrás le sale su vena sarcástica al responder si tenía ganas de retomar aquella gira truncada, por eso apeló más a su psiquiatra que a él mismo: “Todavía me persigue aquella fatídica decisión que tomé hace cincuenta años, pero mi vida, tanto profesional como personal, se estaba descontrolando. En retrospectiva, creo que se impuso mi instinto de supervivencia. Verás, yo había dejado RCA Records por Columbia Records, que pagó 150.000 dólares para comprar mi contrato (¡lo que hoy equivale a más de un millón de dólares!), y casi de inmediato fui a Londres a grabar mi primer álbum”, relata Murphy quien recordaba su encuentro con George Martin, productor de The Beatles, con quien intentó trabajar, pero “no estaba disponible. Pero yo estaba decidido a conseguir ese sonido inglés en mi siguiente álbum con arreglos orquestales y una producción de vanguardia”.
Lo que ocurrió en aquel momento cambió su mente y, quizás la de todos los amantes de la música: “vi a los Sex Pistols causando estragos en un programa de televisión y al día siguiente estaban en todos los periódicos, y supe que la escena del rock estaba cambiando. Yo no era un punk y siempre creí (y sigo creyendo) en el valor de un gran virtuosismo musical, aunque supongo que era revolucionario en mi enfoque de las letras. Así que tuve la premonición de que me perdería en una tormenta cultural que estaba a punto de arrasar el mundo del rock and roll y, tras el lanzamiento de ‘Just a Story from America’, cancelé la gira, me hice a un lado y viví algunos de los años más difíciles de mi vida. Aún conservo una foto de la enorme valla publicitaria que Columbia Records iba a colocar en Sunset Blvd en Los Ángeles si no hubiera cancelado esa gira. Pero ahora es el 50º aniversario del disco y espero darle una segunda vida”.
América era una auténtica máquina para destrozar artistas, afortunadamente, él tomó una decisión de la que no se arrepiente, citando al F. Scott Fitgerald (‘El Gran Gatsby’), “no hay segundos actos en las vidas estadounidenses”, por lo que decidió ese exilio voluntario para tener esa segunda vida, “No se me ocurre ningún otro músico estadounidense que haya hecho eso; he sobrevivido a todas las modas cambiantes de la música popular sin formar parte de ninguna de ellas. Al mudarme a Europa, me alivió descubrir que mi tipo de música era considerado parte de la cultura, mientras que en EE. UU. era puro show Business. Muchos artistas literarios a los que respeto, como Patti Smith o Leonard Cohen, siempre han tenido más reconocimiento por su trabajo en el Viejo Continente. Y lo mismo ocurre con el blues y el jazz”.
Recordaba su primer concierto en la capital francesa en 1979, momento que “cambió mi carrera y también el rumbo de mi vida. ¿Me alejé deliberadamente de la picadora de carne del talento estadounidense o fue mi destino ser el artista expatriado en el que me he convertido? Quizás mis futuros biógrafos tengan la respuesta… ¡o puedes preguntarle a la IA!” bromea Elliot sin evadir la enorme responsabilidad de la decisión.
Mick Taylor y Phil Collins
La grabación de aquel trabajo estuvo rodeada de anécdotas y de enormes artistas que no quisieron perderse aquella colaboración, uno de ellos fue Mick Taylor, por aquel entonces ya ex de The Rolling Stones, pero toda una figura británica a la que no dudó en preguntar si quería colaborar en su próximo trabajo, aunque dijo que sí, Elliott no tenía aún un tema que se adaptara a su estilo, por lo que “volví a Nueva York y compuse “Rock Ballad” solo para él. Hasta el día de hoy es un misterio por qué no trajo una guitarra, solo el amplificador que dijo que le había dado Keith Richards; ¡quizás la dejó en casa! Así que Mick tocó mi Fender Stratocaster de 1960 en ese tema. Fue justo cuando estábamos terminando el álbum, por lo que solo tocó en esa canción, pero fue maravilloso. Mi gran pesar es que no tocara en más temas del álbum”.
Otra de las grandes figuras fue Phil Collins, una mezcla “extraña pero que funcionó de maravilla”, explicaba Murphy que en “aquel momento Phil Collins tenía una banda como proyecto paralelo, Brand X, con la que había trabajado mi productor inglés Robin Geoffrey Cable, así que traer a Phil fue sugerencia de Robin. Yo tenía mis dudas porque no veía la conexión entre el rock progresivo tan inglés de Genesis y mi estilo de rock 'n roll estadounidense. Pero Phil era muy adaptable, un profesional absoluto y muy divertido. El cantante Peter Gabriel había dejado Genesis, y recuerdo haberle preguntado a Phil qué iba a hacer la banda ahora, ¡y me dijo que estaba tan harto de hacer audiciones a cantantes que tal vez cantaría él mismo!”.
“Me llaman el pionero de los artistas independientes”
Aquel trabajo fue uno de los últimos que se publicaban con una gran compañía discográfica, ya que poco después tomaba una decisión nuevamente comprometida: ser él mismo quien editara sus propios álbumes, por lo que “a menudo me llaman el pionero de los artistas independientes y me siento orgulloso de aceptar ese título. Verás, una vez que empecé a hacer giras por Europa, descubrí que había muchas pequeñas discográficas independientes en cada país y que, si conseguía los medios financieros para grabar el álbum yo mismo, podía licenciarlo en todo el mundo. Hubo álbumes míos en los años 80, como ‘Murph the Surf’, que se publicaron en casi una docena de compañías discográficas diferentes. El inconveniente es que era imposible montar una campaña de promoción internacional coordinada con tantas discográficas involucradas. Pero logré tener un éxito moderado en toda Europa, Canadá e incluso Japón, mientras que en EE. UU. mi hermano Matthew y yo creamos nuestro propio sello, Courtisane Records”.
Elliott nunca ha buscado la fama de forma deliberada y tras afirmar por mi parte que una carrera de más de 50 años ya me parece un éxito, confirmaba que su hijo, Gaspard, con quien trabaja desde hace muchos años, piensa lo mismo, ante lo que el propio artista se pregunta “¿qué significa ser famoso? ¿Cuáles son los beneficios? Bueno, supongo que es más fácil conseguir una buena mesa en un restaurante”, pero su respuesta va más allá, se quiere remontar a la antigua Grecia que tenían un dicho que decía que “a quienes los dioses quieren destruir, primero los hacen famosos, y lo hemos visto una y otra vez en el rock 'n roll, desde Jimi Hendrix hasta Kurt Cobain. Pero en el lado positivo, junto con la fama viene la capacidad de pasar más tiempo en un estudio de grabación y gastar más dinero en la producción de conciertos, etc. ¡Y a mí me vendría bien un poco más de esa libertad y espero tenerla algún día! Pero como dicen, a veces menos, es más, y cuando estoy en el escenario con mi banda actual formada por Olivier Durand (guitarra), Melissa Cox (violín) y Alan Fatras (percusión), no siento que falte nada y la relación íntima con el público es mágica. Eso no se consigue en un estadio de 80.000 personas, ¿verdad?”.
La faceta artística de Elliott va más allá de la música, su inquietud literaria le ha llevado a escribir varias novelas en las que su propia vida también se muestra dentro de las páginas. No es solo pasión, “la literatura es mi religión y el rock 'n roll es mi adicción”, algo a lo que es fiel desde hace mucho tiempo, al igual que el aislamiento que supone el ponerse a trabajar frente a un folio en blanco, una actividad que se aleja de la sociabilidad de la música, y, aunque le gusta, afirma que “no oyes a nadie aplaudir después de conseguir finalmente redactar el párrafo perfecto o crear un personaje con cuyas imperfecciones y motivaciones el lector pueda sentirse identificado. La música trata de la gratificación instantánea, mientras que escribir requiere ponerte dentro de tu historia durante días, semanas y meses. Escribe desde tu propia experiencia es la regla de oro de cualquier autor, y en mis novelas ‘Tramps’, ‘Marty May’ y ‘Diamonds by the Yard’ (escrita conjuntamente con mi hermano Matthew Murphy), todas están ambientadas en el paisaje del rock 'n roll y en la mentalidad de un músico”.
Dylan, Springsteen y Billy Joel
Volviendo a aquella comparación temprana con Bob Dylan, Murphy se sigue sintiendo algo abrumado por la percepción que tomaron, “fue tanto una bendición como una maldición, pero afortunadamente no estaba solo en este club: ¡Bruce Springsteen estaba justo a mi lado! Pero cuando mi primer álbum, ‘Aquashow’, fue comparado con el séptimo disco de estudio de Dylan, ‘Blonde on Blonde’, pareció que había caído en una trampa. ¿Hacia dónde voy desde ahí? ¿Cómo podría superar eso? Pero siempre estuve seguro de mi convicción de que mi música no sonaba en absoluto como la de Bob Dylan en ningún periodo de su increíble carrera. Quiero decir que nuestras voces de cantante son totalmente diferentes y el único punto en común que compartimos es que ambos tocamos la armónica en un soporte metálico alrededor del cuello”.
Ahondando en este particular, Elliott reflexionaba sobre la temática que nos ofrecen las canciones de rock: “Tienes que entender que el 99% de las letras de la música popular no tratan absolutamente de nada y siguen utilizando la aburrida y trillada fórmula de una canción de amor. Así que cuando alguien aparece con un tipo diferente de letras, con un punto de vista distinto sobre la vida misma, bueno, inmediatamente te comparan con el maestro, Bob Dylan. Pero siempre recuerdo lo que Lou Reed me dijo una vez: Si quieres esconder poesía, ponla en una canción de rock 'n roll porque nadie la buscará allí”.
No pude evitar tirar del hilo de su enorme amistad con artistas como Bruce Springsteen, quien, siempre que tiene oportunidad, le invita a cantar y tocar en sus conciertos, o Billy Joel, ¿de qué hablarán cuando se juntan en los camerinos o sus casas?, en este sentido aseguraba que “Bruce dijo una vez que lo que realmente le asombraba era que yo fuera capaz de construirme una vida en Europa, incluso más que mantener mi carrera en marcha. Y Billy Joel, cuando hablamos de nuestras carreras, siempre dice: ‘Elegimos un buen trabajo, ¿verdad?’. Creo que lo único que comparto con estos grandes artistas es que todos tenemos tenacidad, no nos rendimos pase lo que pase. Y ese ha sido mi mantra en este segundo acto de mi carrera musical. Pero volviendo a tu pregunta, a veces, incluso con artistas de tan gran categoría, tendemos a hablar más de los aspectos más prácticos de nuestro trabajo, como qué comes antes de un show, cómo recordar las letras en el escenario o lo importante que es el sueño para salvar la voz después de un concierto. Mucho de lo que hacemos es un trabajo de puro detalle práctico que requiere gran atención al detalle y una preparación organizada tanto en el estudio como en el escenario”.
Apoyo familiar
Su familia siempre ha supuesto un gran apoyo familiar, primero fue su hermano Matthew quien le apoyó al bajo y con la operativa: “fue él quien insistió en que llamáramos a la puerta de Polydor Records en Broadway, en Nueva York, cuando muchas discográficas nos habían rechazado. Y cuando Polydor solo quiso firmar un contrato con Matthew y conmigo, él estaba encantado, aunque a mí me preocupaba dejar atrás a los miembros de mi banda. Cuando detuve mi gira de ‘Just A Story From America’ en 1977, Matthew era mi tour manager e intentó convencerme de que continuara. Pero en ese momento yo era un hombre roto y me había quedado sin energía y sin ambición. Pero viéndolo en retrospectiva, puedo ver que Matthew tenía razón: debería haber continuado con esa gira. Pero si lo hubiera hecho, ¿dónde estaría hoy?”.
Y ahora, su hijo Gaspard, es quien ofrece su talento como productor y músico, un tipo que “siempre me empuja hacia la perfección en el estudio cuando me quedo sin paciencia. Puedo confiar en él para saber exactamente cómo debe sonar la música de Elliott Murphy. El último álbum de estudio que produjo fue ‘Infinity’ (2024), y la calidad del sonido y los arreglos de las canciones son soberbios. Nuestro próximo proyecto es volver a grabar todas las canciones de ‘Just A Story From America’ en una producción íntima. ¡Esperad y veréis… u oiréis!”.
Gira por España
En los próximos días, Elliott Murphy se enfrentará en España a dos formatos diferentes, uno el que tiene desde hace años ya, a dúo con su inseparable Olivier Durand, el otro con formato banda, “en Granada y Sevilla estaré con mi banda completa, y en Santander, Oviedo y A Coruña tocaré como dúo con Olivier Durand, quien ha sido mi compañero musical durante más de treinta años. Si los dos estamos en el escenario, siento que el corazón y el alma de un concierto de Elliott Murphy están completos. Repasamos el repertorio antes de cada show, pero solo hay unas pocas canciones que consideramos que son mejores para la banda que para el dúo. Un ejemplo es “DecoDance”, de mi álbum de 1976 ‘Night Lights’, donde hay un solo que Olivier podría hacer fácilmente con la guitarra, pero preferimos esperar a que Melissa Cox toque el violín con nosotros ¡porque es un verdadero espectáculo!”.
Ya para el año que viene, en Madrid, dará comienzo la gira del 50º aniversario de ‘Just A Story From America’, también con la banda al completo y tres fechas en la Sala Galileo Galilei, como sé que lleva la cuenta de todos los conciertos que ha dado, quise saber si tenía claro qué número harían los conciertos en nuestro país, algo que no pudo contestarme del todo, pero aseguró que tiene “un archivo de todos mis conciertos empezando en 1973 y para finales de 2027 el recuento superará con creces los 3000, pero estoy seguro de que me he olvidado de algunos conciertos. Así que mi primer show en Madrid estará cerca de esa cifra… ¿tal vez el 2999? En cualquier caso, creo que estoy en el punto medio”.
No olvidé sacar a colación la gran base de fans que tiene en nuestro país, algo de lo que se siente tremendamente afortunado, “sinceramente, creo que España me ha dado mucho más de lo que yo le he devuelto, y estoy eternamente agradecido a mi público español por su fidelidad durante todos estos años. Creo que mi primer show en España fue en 1983, cuando aparecí en el programa de televisión ‘Edad de Oro’, presentado por la gran y añorada Paloma Chamorro, y los fans todavía hablan de ese programa (se puede ver en YouTube). ¿Qué he devuelto? Bueno, siempre que me preguntan qué país tiene el mejor público, siempre digo España sin dudarlo. Hay un sentido del ritmo que se siente en el público español como en ningún otro sitio y, después de todo, España es la cuna espiritual de la guitarra, que es el santo grial del rock 'n roll”.
Así pues, la posibilidad queda servida, tenemos la oportunidad de ser testigos del regreso de aquella gira truncada y de una indiscutible actitud de superestrella accesible. A continuación, repasamos todas las fechas de los conciertos de Elliott Murphy previstos en España. Puedes conseguir tus entradas a través de este enlace.
12 de noviembre – Teatro CajaGranada – Granada
13 de noviembre – Cartuja Center Cite – Sevilla
26 de noviembre – Universidad de Oviedo – Oviedo
27 de noviembre – Tribeca Live – Oviedo
28 de noviembre – Escenario Santander – Santander
29 de noviembre – Garufa Club – A Coruña
22 de enero – Galileo Galilei – Madrid
23 de enero – Galileo Galilei – Madrid
24 de enero – Galileo Galilei – Madrid
El veneno del rock me da la vida. Defensor de las bandas que se dejan la piel en la carretera, amante de los vinilos y las Stratocaster. Si escuchas una descarga de decibelios, lo más probable es que yo ande a escasos centímetros de los amplis, si no estás, deja que te lo cuente.
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