La última ocasión de ver en directo a Megadeth en el marco de su gira de despedida trajo consigo también una oportunidad final de coincidir de cerca con el creador del thrash metal, el tipo que aplicó a rajatabla el lema de John Lydon de que “la ira es energía” y gracias a ello consiguió levantar desde la nada una respetable trayectoria de varias décadas. A pocos minutos de que comenzara su concierto en Barakaldo (Bizkaia), el coloso Dave Mustaine concede unos minutos a Alfredo Villaescusa, con documento gráfico para la posteridad obra de Iñigo Malvido.
Sobre las entrevistas a Dave Mustaine se han escuchado todo tipo de historias, como que solo las realizaba hasta una determinada hora o que podrían torcerse en cualquier momento por sucesos tan fortuitos como que se cayera un café. Por lo tanto, uno debería estar preparado para cualquier cosa cuando se coincide con una estrella del rock de semejante calibre. Al final le dijimos que para nosotros fue algo así como conocer a Paul McCartney y el tipo se rió mientras se llevaba de regalo el número de La Heavy en el que aparece en la portada, así que preferimos pensar que se lo pasó bien.
Pero como si se tratara de una novela tipo ‘Oliver Twist’ o ‘David Copperfield’, vayamos por el principio. Ya de entrada, el lugar escogido para la entrevista hacía también de vestuario, pero el equipo de Mustaine mandó salir a la empleada durante el tiempo que duró la charla. Comprobamos además que la conversación incluso aparecía anotada en la hoja pegada a la puerta con las actividades de la jornada. Qué honor.

Hubo sin embargo un detalle que tanto a mí como a Iñigo nos voló la cabeza al poco de entrar en el camerino. Supongo que habrían avisado al líder de Megadeth de nuestra presencia, por lo que en un momento dado vemos aparecer de repente su melena rubia para saludar a ambos. Intento darle la mano, pero él ofrece chocar el puño, quizás una de esas costumbres de los norteamericanos que solo vemos en películas. Y entonces va y se marcha. ¿Cómo os quedáis?
Posteriormente regresaría y nos pediría disculpas por la demora alegando que debían dejar listas algunas cosas antes del show, al tiempo que nos pregunta si estábamos bebiendo algo. Al ver las botellas de agua parece que se queda tranquilo, aunque a un servidor aquello le recordó a cuando salía de adolescente de fiesta y la madre o algún familiar te pide que le eches el aliento. Todo en orden, circulen.
Tocar hasta no poder hacerlo
Tras algunas preguntas para romper el hielo, Dave nos confiesa que en San Sebastián han tocado varias veces en el pasado, pero en Bilbao su memoria solo le alcanza para recordar una. Conviene precisar que el BEC no se encuentra exactamente en la capital vizcaína, sino en la localidad de Barakaldo, a casi diez kilómetros del Botxo.
Le preguntamos por los sentimientos que se le agolpan en la cabeza en una gira tan especial: “Todo tiene que terminar en algún momento. De esta manera puedo elegir cuando hacerlo. Mis manos ya muestran las consecuencias de la contractura de Dupuytren y eso solo empeorará con el tiempo. Hay posibilidad de cirugía, pero no se sabe si funcionará o no, así que prefiero tocar hasta que ya no pueda hacerlo más”.
En cuanto a la posibilidad de editar nueva música en el futuro, Dave recalca que el último disco de Megadeth fue su último álbum de estudio y sobre la posibilidad de lanzar un trabajo en solitario es que ni siquiera se lo plantea: “Para eso haría un nuevo disco de Megadeth. Otra cosa sería realizar el doble de trabajo. No puedo tocar más, eso es todo”.
No obstante, admite que lo de un trabajo en solitario es un pensamiento recurrente en cualquier artista: “Si se trata de un pensamiento casual y sigues pensando en ello, es que te estás obsesionando, pero si parece un movimiento inteligente y no lo haces, entonces es que eres un puto vago” (risas).
Futuro como actor
Allá por comienzos de marzo, Mustaine dejaba caer que podría dedicarse a la interpretación tras el final de Megadeth: “Es algo divertido. Ya actuamos al grabar los vídeos, pero en cuanto a películas, programas de televisión…dependería del guión. No me gustaría hacer algo simplemente porque soy Dave Mustaine, preferiría saber actuar y conseguir un papel porque me lo merezco. Si fuera algo como hacer de un tipo malo, no me importaría hacerlo”.
Sobre la manera en la que afrontó el disco homónimo que marcó el final de Megadeth, esto era lo que nos decía: “No supimos que iba a ser el último disco hasta que lo tuvimos casi terminado. Hicimos el bajo, la batería, empecé a cantar… Estábamos también trabajando en ritmos y solos de guitarra, y como no quería dejarme nada pendiente, me pasé todo el rato tocando. Luego entró en escena Teemu, le enseño algunas partes de guitarra, él me enseña algunas, se va, y yo sigo tocando todo el rato… Así que voy donde mi mánager y le digo: “No sé cuánto tiempo más podré seguir haciendo esto porque las manos me duelen una barbaridad en estos momentos”. Y lo cierto es que las puntas de los dedos te duelen de apretar cuerdas todo el tiempo y también el interior, los músculos”.
Referencia para jóvenes
Otro de los proyectos que ha mencionado Mustaine para el futuro es el de apoyar a jóvenes músicos: “Es algo que estamos haciendo todo el tiempo. Veo a bandas noveles continuamente, algunas son muy profesionales y otras no. Veo algunas cosas de los grupos con los que tocamos y estoy muy tentado de ir a decir algo, pero si doy un consejo que no me han pedido, si digo: “Hey, deberías hacer tal”, eso es jugar a ser Dios”.
El nivel de exigencia de Mustaine parece demasiado elevado en ese aspecto: “En todas las bandas que veo siempre me encuentro con algo mal. Incluso nos pasa a nosotros en el escenario, también tenemos cosas que deberíamos mejorar. La música es algo en continuo movimiento, con una emoción constante, así que las cosas tienen que cambiar. Como productor, y como compositor también, escucho las canciones y sé en todo momento que puedes alejarte de la manera en la que se toca una canción, por lo que es muy importante escuchar lo que tocas”.
El guitarrista señalaba del mismo modo un problema importante para los nuevos grupos: “Todos los riffs ya están hechos, es muy complicado dar con algo que sea realmente original. Es como cuando Dios dio nombre a todas las cosas, intentó que no hubiera dos Babilonias (risas). Por experiencia personal, te diré que es posible que compongas una canción y que suene parecido a otra cosa. La grabas, la lanzas y entonces una banda dice: “¡Mierda, ese es mi riff!” O tienes un riff y lo descubres en otro álbum que salió antes de tu canción. Entonces piensas para ti mismo, lo escuché en algún lugar y tal vez pasó a mi subconsciente… Lo bueno de las canciones de Megadeth es que no suenan a nadie más”.
El mundo ha cambiado tanto desde que Dave inició su trayectoria que resulta inevitable preguntarle si se siente el último de una estirpe o un legado: “Totalmente, siempre me he sentido así desde que empecé mi carrera, ya que era un guitarrista muy diferente al resto y que sonaba también muy diferente. Hablé en una ocasión con Joey Ramone sobre eso y le dije que Megadeth era a The Clash lo que Metallica a Ramones y Joey respondió: “¡Que le jodan a Metallica!”” (risas).
El respeto debido a James Hetfield
Le comentamos que mucha gente se quedó de piedra cuando se enteraron de su intención de grabar “Ride The Lightning”, uno de los temas de Metallica en los que figura como compositor: “Fue una manera de cerrar un capítulo de mi pasado, con la banda en la que estaba al principio, tiene además el acorde araña que yo inventé…”. Mustaine nos confiesa que la versión que editó Metallica en su día no era la original: “Muchas de las cosas de la canción cambiaron cuando me marché. Intentemos capturar el espíritu original y la grabamos para mostrar respeto, creo que James Hetfield es un gran guitarrista, siempre he respetado su forma de tocar”.
Escuchar ese tema en manos de Metallica le produjo ciertas sensaciones, puesto que les pidió que no la tocaran: “Es difícil escuchar algo que sabes que compusiste y que otra persona lo grabe y que tú no seas parte de ello. Es algo psicosomático. No estoy enfadado por ello, a pesar de que les dije que no la tocaran, pero lo hicieron de todas formas. El tema es que fue algo en lo que participé en la creación y escuchar a otra persona grabarlo supone un elemento de separación, como si estuviéramos divorciados…”.
Cuando se le pregunta sobre lo que siente hoy en día al escuchar a los hombres de negro, responde tajantemente: “Yo no escucho Metallica”. Y casi mejor no insistir sobre el asunto.
En esta última gira ha recuperado todo un temón como “Angry Again”, una pieza que en teoría Mustaine compuso en un momento en el que andaba cabreado con la banda, con los promotores, etc.: “No, el caso es que estaba de vacaciones y alguien me llama para decirme que tengo que entrar en el estudio para grabar una canción. Pensé para mí mismo: “¿Estáis de coña? ¿Ahora?”. Así que condujimos desde mi lugar de vacaciones hasta el estudio, llevaba incluso la puta maleta, pillé la guitarra, compuse el estribillo, luego la letra, la canté, hicimos los solos, Marty hizo el suyo y me fui a casa, eso fue todo”.
El hecho de que a uno le chafen las vacaciones suele molestar, pero Mustaine nos dice que la letra “es lo que es” y que a veces conviene no tomárselas literalmente: “No todo lo que canto es real. “Five Magics” es sobre un puto dragón, ni siquiera creo en ellos, y “Hangar 18” es sobre extraterrestres, tampoco les echo la culpa de nada. Creo que tienes que creer en algo para poder cantar sobre ello, de lo contrario te perderás mucha música”.
La diferencia entre Dave y Dave Mustaine
Le preguntamos si componer letras a veces se asemeja a la labor de un actor: “Sí, totalmente. Buena pregunta. Estoy de buen humor, ha sido un gran día, buena comida, un hotel precioso y es hora del concierto… Pero no estoy enfadado, así que no voy a tocarla. ¿Tengo que estar enfadado para cantar “Angry Again”?”.
No dudaba en trazar una línea entre su personalidad al subir al escenario y la que podemos ver de cerca: “Cuando me subo al escenario, esa no es la manera en la que estoy con mis amigos, como cuando he venido antes a hablar con vosotros. Ese es Dave. Cuando me subo al escenario, ese es Dave Mustaine”.
Sin embargo, nos confiesa que algo de la letra sí que tuvo que ver con el hecho de que el batería Nick Menza estuviera en la banda: “Pero no era sobre él. Tal vez inspirara un par de estrofas, pero no era exclusivamente sobre él. Jamás le daría a nadie esa satisfacción, la de escribir un tema dedicado a una persona, excepto a Diana, ella era mi musa, nadie más lo ha sido”. Se refiere a Diana Aragon, primer amor y antigua prometida a la que se refirió en canciones como “Wake Up Dead” o “Tornado of Souls”, entre otras.
Como nos resulta complicado de creer que no vaya a grabar nada más, le insistimos en si valoraría la posibilidad de componer bandas sonoras, pero nos deja las cosas bien claras: “No voy a grabar más música. Si tuviera que grabar algo, eso implicaría tener que coger una guitarra, y si ese sería el caso, lo haría con Megadeth, no para una puta película ni para nadie más. Si vuelvo a tocar será en un escenario, y no en un estudio”.
Por último, le preguntamos cómo se siente al ser abuelo: “Es genial. Me encantan los niños. Sobre todo los míos. Estoy más feliz por mi hijo, porque cuando le tuve a él, me enamoré y cada día que pasaba aprendía más de él y le quería más. Es un padre excelente y eso me hace pensar: “Hiciste un gran trabajo ahí, Mustaine”” (risas).
El punk me salvó la vida y el hard rock siempre ocupó un lugar especial en el corazón, al igual que el rock gótico, pero nunca me he cerrado a otros géneros. Cual buscador de oro en el lejano Oeste, agito mi peculiar colador para quedarme con aquello que particularmente llame la atención o sobresalga del resto de propuestas, pues creo con firmeza en la vieja máxima de que de todo se puede aprender, o sacar algo de provecho, como decían los antiguos.
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