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Crónicas

Kiss + Megadeth: Replanteando conceptos

«Kiss se ha convertido en “un concepto, un equipo, una idea, un ejército”. Otra cosa es si los fans aceptarían esto o no.»

8 julio 2018

Wizink Center (Madrid)

Texto: Yorgos Goumas. Fotos: Alfonso Dávila

España tuvo el honor, junto con Portugal, de ser el único destino de la banda a nivel de directos en todo el mundo en este 2018: 4 fechas por la piel del toro y una en el país luso. Un hecho que provocó una afluencia internacional a la cita madrileña. Sin ir más lejos, a mi derecha había gente de algún país de la Europa del Este y, a mi izquierda, de algún país del lejano Oriente.

Por motivos logísticos, la apertura de puertas se retrasó dos horas y media (de las 17:00 a las 19:30), cayéndose del cartel los primeros teloneros, los parisinos The Blackmordia, una banda del metalcore a lo The Devil Wears Prada o While She Sleeps. Eso sí, puede que los fans tampoco les echaran mucho en falta dado su estilo marcadamente diferente al del resto de bandas de la velada.

Con respecto a Megadeth, ellos también sufrieron las consecuencias, ya que tuvieron que recortar su setlist a 10 temas, en comparación con los 13 del Rock Fest, por ejemplo, algo por lo que el propio Dave Mustaine quiso dar explicaciones hacia el final del concierto. Durante los 60 minutos que tocaron (más allá de la intro con el “Prince of Darkness” de fondo) sonaron “Hangar 18”, The Threat Is Real”, “The Conjuring”, “Take No Prisoners”, “My Last Words”, “Tornado of Souls”, “Dystopia”, “Symphony of Destruction”, “Peace Sells” y, como bis, “Holy Wars… The Punishment Due”. A nivel de ejecución, no hay nada que reprochar (la voz de Mustaine aguanta el pase del tiempo) y me gustaría resaltar tanto el buen hacer del batería belga Dirk Verbeuren (ex Soilwork, Devin Townsend) como el del ex Angra, Kiko Loureiro, en la guitarra. Cumplieron con creces y nos han dejado con ganas de más que es lo más importante.

Poco después de las 22:30 se apagaron las luces y sonó la voz (¿grabada?) de Gene Simmons con las ya celebérrimas frases: “You Wanted the Best, You Got the Best. The Hottest band in the World: KISS!”. Acto seguido cae el enorme telón negro con el logo de la banda y entre fuegos artificiales sale la banda tocando “Deuce”. En seguida uno se da cuenta que la voz de Paul Stanley ya no es lo que era: es la primera vez que un servidor les ve en directo y ya había oído y leído acerca del tema desde hace años, pero otra cosa es que uno lo compruebe por sí mismo. “Shout It Loud” marcó la pauta del resto de la velada: sobre los hombros de Gene Simmons cae el mayor peso de los shows actuales, ya que no solamente sigue teniendo la misma presencia escénica de siempre, sino que ahora canta mejor que el propio Stanley, algo que dice mucho sobre el estado vocal del segundo. Stanley ahora cubre sus carencias vocales con mucho discursito entre tema y tema. Después del “Shout It Loud” nos dio el primero: “Anoche tocamos en Barcelona y dicen que ellos son el público nº 1. ¿Qué opináis vosotros?”. La respuesta, cómo no, fue un sonoro abucheo. Después cambió a castellano diciendo “No hablo español pero lo entiendo y comprendo tu sentimiento” (sic) y arrancaron con “War Machine”, mientas la enorme pantalla LED se inundaba con soldados marcadamente femeninas a lo tropas de asalto clones de aquella saga cinematográfica.

Después de mencionar que  estábamos viendo a una banda que ya formaba parte del Rock’n’Roll Hall of Fame (las desavenencias anteriores de Stanley con esa institución obviamente ya están barridas bajo la alfombra) hizo su clásico numero de dividir el recinto en partes y que cada una gritara más fuerte que la otra: “Let me hear you, I know you’re animals!”. Después nos preguntó si queríamos escuchar algo de la vieja escuela de la banda, y más concretamente, algo de su primer disco: ‘Firehouse’. Otro tema para que se luciera Gene, que además escupió fuego a su final, aunque sólo una vez, eso sí.

Después de que Stanley se tomara su tiempo para señalar a las distintas partes del recinto, llegaba la hora de que Tommy Thayer cantara “Shock Me”. Durante su solo de guitarra apuntó con su mástil al techo y salieron chispas a modo de cohetes con la consiguiente explosión de petardos. Dicho sea de paso, creo que se pasaron algo con la pirotecnia, ya que yo mismo vi como una madre sacaba de las gradas a sus dos vástagos que estaban despavoridos del atronador sonidos de los petardos. También cabe mencionar  que acudieron muchos padres con sus retoños, varios de ellos con las caras pintadas a lo Kiss.

“Esta noche es la noche”, dijo Stanley en español, antes de pedirnos que gritáramos “Say, Yeah” mientras que tocaban el tema homónimo. “I Love It Loud” y “Dr. Love” fueron otros temas para el lucimiento de Simmons. Durante el siguiente tema, “LickIt Up” metieron una parte del “Won’t Get Fooled Again” de los Who. Ahora llegaba el momento para el protagonismo total y absoluto de Simmons: con las luces bajas y humo, Simmons tocó el bajo él sólo mientras escupía sangre. Después, se elevó varios metros desde el escenario sobre una pequeña plataforma para tocar desde ahí “God of Thunder”, uno de los mejores momentos de la noche.

Peor le fue a Stanley. La evidente falta de fuerza en sus cuerdas vocales quedó patente tanto en el “I Was Made for Loving You” como en “Love Gun”. En el primero, al pobre le faltaba directamente el aire y de los falsetes mejor no hablar. Para introducir el segundo, Stanley nos dijo que llevan muchos años viniendo a tocar aquí, pero que le gustaría estar entre nosotros. Cuando el público empezó a gritar “Paul”, él se subió en una tirolina que le llevó por encima del público hasta la mitad de la platea, donde se asentó en una plataforma desde la que empezó a tocar “Love Gun”. Paul dejaba que tanto el resto de la banda como el público cantara el estribillo (uno de los más exigentes a nivel vocal del repertorio de los Kiss, todo hay que decirlo), ya que su voz no da para más. Una pena. Mientras Eric Singer cantaba “Black Diamond”, Stanley volvió al escenario con la tirolina.

Llegó la hora de los bises, y para ellos se reservaron “Detroit Rock City” y, cómo no, su himno total y absoluto “Rock’n’Roll All Nite”, con el que nos despidieron en medio de mucho confeti y más explosiones, mientras Thayer y Simmons se elevaban por encima del escenario gracias a sendas plataformas en ambos lados del escenario y Stanley rompía su guitarra estrellándola contra  el suelo.

Lo dicho: Stanley ya no tiene la voz del antaño, y eso que era prodigiosa en sus tiempos mozos, y se apoya mucho a los coros de Simmons y Thayer. Simmons por su parte lleva el peso de los shows actualmente mientras que Thayer y Singer cumplen de sobremanera su cometido. Quizás ha llegado la hora que Stanley considerara más en serio lo que ya había dicho en otras ocasiones, e incluso en su última entrevista en nuestra web: que los Kiss siguieran adelante pero con otros miembros ya que, más que en una banda, Kiss se ha convertido en “un concepto, un equipo, una idea, un ejército”. Otra cosa es si los fans aceptarían esto o no.

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Esta entrada fue escrita por Yorgos Goumas

4 comentarios

  • Miguel says:

    Muy buena crónica, una pena lo de paul pero aún así siguen dando mucha caña, tengo una pregunta antes de tocar deuce, sabes que canción tocaron cuando aún los cubría el telón?

  • Andres De Mordecai says:

    Un detalle, el que más y más agudos coros hace es Eric Singer. Y una opinión, yo vi al Kiss de la reunión (en el ’99 si mal no recuerdo) y los he vuelto a ver el domingo; más allá de que entonces Paul Stanley cantaba esta formación es harto más sólida. No es mi intención encender a los puristas pero Tommy Thayer y Eric Singer tienen más solvencia y oficio que el que tendrían Peter Criss y Ace Frehley en 2 ó 3 vidas (en el caso de Peter Criss pues Eric Singer tiene también mucho más arte).

  • Andres De Mordecai says:

    Era “Rock&roll” de Led Zeppelin, parecía una mezcla de la grabación original y sonido de backline del escenario como tocando encima.

  • Rafa Suñén says:

    Megadeth se merendaron a Kiss con torreznos.

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