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Crónicas

Ensiferum + Ex Deo + Wind Rose: La vigencia de los guerreros

«La banda finlandesa, adalid de la eclosión del folk metal en Europa, ofreció el mejor concierto que se recuerda en nuestro país desde la época del 'From Afar'»

23 abril 2018

Sala Mon, Madrid

Texto: Jason Cenador. Fotos: Alfonso Dávila

Que la tromba de folk metal que inundó Europa de bandas del género hace unos años haya escampado en cierto modo no significa, ni mucho menos, que las bandas que entonces eran adalides de aquella expresión fulgurante de melodías, raíces y poderío sonoro hayan perdido vigencia hoy. Ilusos aquellos que, apoltronados, pensaban que los guerreros del norte habían claudicado, recelosos de un estilo que, si bien llegó a generar fotocopias de grupos en exceso también atesoró y sigue atesorando una excelsa variedad de grupos y tesituras.

Wind Rose

En la cúspide de su pirámide siguen los que estaban, entre ellos Korpiklaani, Eluveitie, Finntroll, Equilibrium… y Ensiferum. Los finlandeses aterrizaron un sombrío lunes en la capital del Estado para llenar de luz nuestros oídos y arrasar en un campo de batalla, la Sala Mon, bastante poblado teniendo en cuenta la jornada.

Abrieron la lata los italianos Wind Rose, promesa que este año ha descorchado su exposición internacional y que con su folk metal aliñado de power metal, muy apropiado para su procedencia, promete otorgar muchas noches de gloria en un futuro. Desde la tierra de bandas como Elvenking, Spellblast y Derdian, la siempre creativa Italia, arribaron con su tercer disco, ‘Stonehymn’, bajo el brazo,  el cual presentaron en un show breve que, no obstante, dio de sí para comprobar in situ el buen rendimiento de sus componentes. No es de extrañar echando un ojo a su historial, pues su vocalista, Francesco Cavalieri, tomó el relevo de nuestra Elisa C. Martín al frente de los franceses Fairyland; su bajista, Cristiano Bertocchi, militó en las filas de Labyrinth; y su batería, Federico Gatti, forma parte de otro combo glorioso y, por cierto, infravalorado del país transalpino, Ancient Bards.

“Dance of Fire”, “Fallen Timbers”, “The Wolves Call”, “To Erebor” y “The Breed of Durin” son algunas de las piezas que descargaron en un concierto que también sirvió como anticipo a aquellos que acudan al Leyendas del Rock de este año, donde podrán comprobar también las evoluciones en vivo de los de Pisa.

El testigo de la función lo tomaron los canadienses Ex Deo, combo formado por el grueso de componentes de Kataklysm que se recrea en la temática romana para articular un épico y fornido death metal sinfónico. Ataviados para la batalla con armaduras de cuero pretendidamente romanas, y trazando así de paso puentes con sus predecesores, salieron a escena como una exhalación y abrumaron con un poderío descomunal, algo dopado, eso sí, por la pista disparada del bajo, puesto que ningún músico en escena portaba el instrumento de las cuatro cuerdas. ¿Os he contado ya lo que pienso sobre este tipo de músicos fantasmas sobre los escenarios?

Ex Deo

Sea como fuere, los de Montreal demostraron que tenían razones y argumentos musicales más que de sobra para volver a enfundarse sus atuendos y defender sus canciones, después de aquella despedida que muchos creímos definitiva allá por 2014. Apenas duró el año, y es que el gusanillo de ejecutar en vivo temas tan regios como “I, Caligvla”, “Pollice Verso (Damnatio ad Bestia)”, “The Final Battle” o “Romulus” tiene que morder con fuerza cuando el silencio azuza.

Pero Ex Deo se encontraban ahí defendiendo su último esfuerzo en el estudio, 'The Immortal Wars' y, en honor a la verdad, sus temas resultaron abrumadores en directo. Así, “The Rise of Hannibal”, “Cato Major: Carthago delenda est!” o “The Roman” aplastaron nuestros tímpanos con una fiereza suprema muy bien hilada con momentos solemnes y pasajes de pomposa epicidad. Su sonido fue, en definitiva, una mole irrompible.

En un momento dado, el vocalista Maurizio Iacono – en Quebec se encuentra la población de italoparlantes más numerosa fuera de Italia – agradeció con afecto al público que le convenciera de portar esas armaduras de nuevo, puntualizando que ese convencimiento tuvo que ser necesariamente fuerte porque, confesó, dan mucho, mucho calor.

Petri Lindroos, en plena forma al frente de Ensiferum

Al fin llegó, con puntualidad total como suele ocurrir en los conciertos programados por Madness Live!, el momento más esperado de la velada: la irrupción de los guerreros fineses de Ensiferum en el escenario. Lo hicieron bajo el aura épica de la intro “Ajjatomasta   Unesta”, cuya fase final ya fue interpretada instrumental para dar palo a la titánica “For Those About to Fight for Metal”, introducida por un vertiginoso riff de guitarra, perfecta punta de lanza para la declaración de intenciones que supone la canción, sin duda buque insignia de su más reciente álbum, ‘Two Paths’, por su redondez y majestuosidad. Precisamente la que da título al plástico fue la siguiente en caer, sucedida por “Heahten Horde” y “King of Storms”, dotando así de protagonismo a sus dos últimas obras en los primeros compases de la actuación.

Y pudimos, entonces, comprobar la vigencia absoluta que Ensiferum ostenta también entre las generaciones más juveniles, puesto que la acogida de estos temas de nuevo cuño fue excelente. Sobre el escenario, cada componente demostraba estar pasándoselo realmente bien, que la vigencia no solo se detecta de puertas para fuera, sino también de puertas para dentro. Ahí estaba el siempre entrañable, intenso y gesticulante bajista Sami Hinkka – un auténtico monstruo a su instrumento, por cierto –; el afable, sonriente y habilidoso guitarrista Markus Toivonen; el más frío, impertérrito aunque también entregado y animoso Petri Lindroos – quien anteriormente labró su trayectoria al frente de Norther –; y el rotundo, firme y fornido batería Janne Parviainen. Quien no estaba era la teclista Netta Skog, quien entró a formar parte de Ensiferum ocupando el lugar de Emmi Silvennoinen en 2016 y lo abandonó a finales del pasado año. Sus partes sonaron pregrabadas, si bien la banda haría bien en no demorar la incorporación de un/a nuevo/a instrumentista en su lugar.

Por fin emergió la época clásica del grupo – sí, a estas alturas ya es delimitable en una banda como Ensiferum – de la mano de la evocadora “Wanderer”, una delicia con la que redujeron revoluciones antes de que una voz en off nos introdujese a la trepidante y emocionante “Twilight Tavern”, recibida como lo que es, una de las composiciones más emocionantes e imprescindibles de la producción del grupo. Fue enlazada a su vez con la pretérita “Treacherous Gods”, con la que recalamos en el primer disco, homónimo, publicado allá por 2001. El tema es un auténtico himno que deja bien patente que Ensiferum empezó en un estado de gracia creativo al alcance de muy pocos. Su combinación entre death metal melódico con elementos de folk y epic metal era, ya por aquel entonces, sideral.

Aunque pretenda parecer fiero, Markus Toivonen (Ensiferum) no es tan temible como los guerreros de sus canciones

A estas alturas del show, ya nos habíamos hecho bien a la idea de que aquel no era un mero trámite para sus protagonistas, pese a la exigente gira en la que se encuentran embarcados. La afinidad entre banda y público era absoluta, y la energía que se desprendía desde el escenario era inevitablemente contagiosa. El repertorio, además, estaba tomando carices de inolvidable y la ejecución resultaba sublime. A toro pasado, diría que es el mejor concierto de Ensiferum que he disfrutado desde aquella conspicua época del ‘From Afar’, álbum que presentaron en 2009 en la cresta de una ola de la que, aunque parezca mentira, no se han bajado. El público lo apreció coreando incesantemente el nombre del grupo, y cada vez que lo hacía entre tema y tema, la banda acompañaba la unánime proclama con un gracioso ritmo de hummpa.

Prueba inequívoca de la devoción que el respetable profesaba al grupo fue la parte en finés de la emblemática “Lai Lai Hei”, coreada en el complejísimo idioma de raíces finoúgrias por los espectadores con la única guía de la perenne melodía del arranque del tema. Imagen ideal para enseñenar a sus amigos en los bares de Finlandia. Aquello siguió en un constante apogeo gracias a la poderosa “In my Sword I Trust”, la cual podría haber firmado perfectamente Manowar y cuyo sonido más orgánico y directo contrastaría con lo que vendría a continuación.

La intro “Tumman Virran Taa” sembró el terrero a la canción más colosal, fastuosa y deslumbrante de Ensiferum, la longeva “The Longest Journey (Heathen Throne, Part II)”, que detonó la catarsis más explosiva sobre todo entre los que vivimos a fuego la eclosión de la banda a finales de la década pasada. Su conjunción entre melodía, brutalidad, virtuosismo y épica es insuperable.

Un regreso momentáneo a la actualidad discográfica con “The Way of the Warrior”, precedido por un rocanrolero solo del bajista Sami sobre el que Petri nos arengaba, antecedió a otra maravilla sin paliativos, la gloriosa “Into Battle”, que no defraudó lo más mínimo. Con ella se retiraron, aunque entre bambalinas sonaba el bajo de Sami en un movimiento cada vez más agudo que nos auguraba que aún quedaba tela por cortar. La trituraron al ritmo de la irresistible “Iron”, celebrada por todos y concluida con bromas entre los músicos que desembocaron en una sorprendente semiversión extrema… ¡del “Sweet Child O’ Mine” de Guns N’ Roses!

De esta jovial manera concluía una actuación apasionante por parte de unos guerreros que siguen disfrutando en cada conflagración sonora y que nos hicieron disfrutar todavía mucho más de lo que esperábamos. Su vigencia es total y nosotros que nos alegramos.

Jason Cenador
Algún día en
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