En un Madrid que esa misma tarde-noche celebraba la victoria final de la selección en el campeonato mundial de fútbol, lo cual se evidenciaba en la abundancia de camisetas rojas, más todavía que las del merchandising del grupo oficial entre el público, el trío texano se quiso sumar a la fiesta regalándonos una noche de blues y rock que supero mis expectativas.
Una de los aspectos más positivos que tienen los conciertos de las Noches del Botánico es que por su peculiar ubicación, no suele hacer tanto calor como en el resto de la ciudad, sobre todo en estos últimos años en los que los meses de verano Madrid se ha convertido en un infierno. Pero la temperatura emocional era tan elevada como la climatológica; mucha, muchísima gente -la mayoría gente de 40/50 años para arriba, por ejemplo Fernando “Fide” Sánchez, ex – batería de Obús- llenó hasta arriba el recinto y merced a que el grupo realmente se entregó y lo dio todo, el clima que se respiraba era el de las grandes ocasiones.
Si bien es cierto que de los ZZ Top originales ya solamente queda Billy Gibbons, creo que poca gente estará en desacuerdo si me atrevo a afirmar que la esencia puramente texana de blues y rock´n´roll que ha sido siempre la seña de identidad del grupo permanece prácticamente intacta. Elwood Francis en el bajo y Dan Mitchell en la batería han demostrado ser músicos dignísimos de calzarse las botas de Dusty Hill y Frank Beard, lo cual nos muestra una de las facetas más características del talento de Gibbons, imprescindible en cualquier gran músico: elegir bien a sus acompañantes.
Todavía con luz natural y con una puntualidad absoluta -21:15 de la noche- ZZ Top arrancaron fuerte y a buen ritmo con un clásico que de entrada, la audiencia agradeció en forma de ovación cerrada: “Got Me Under Pressure” y en donde ya se vio a la banda enchufada a tope y dispuestos a dar una actuación conforme a su leyenda. El sonido, impecable, el público igualmente entregado y la banda encima del escenario con ganas de fiesta. ¿Qué puede salir mal?
Sigue el show con su peculiar versión de “I Thank You” de Sam & Dave y dos de sus piezas más recordadas y celebradas de los primeros años de su carrera: “Waitin´For The Bus” y “Jesus Just Left Chicago”, que van a sonar de lujo y ser al tiempo la mejor introducción para una de las imprescindibles de su carrera, que me sorprendió que tocasen en los primeros compases de su actuación, la esperaba para los bises o para la recta final: “Gimmie All Your Lovin´” el clásico del álbum ‘Eliminator’ de 1983 que fue su verdadero primer impacto en España. La atacan con convicción, con fuerza - ¿quizá a un ritmo un poco más lento que en la original?- y como no puede ser de otra forma, la reacción del público es entusiasta a más no poder.
A partir de la siguiente, “Pearl Necklace” el show va a entrar en una fase en la que bajan un poco el pie del acelerador y en donde la cadencia slow del blues texano se hace más presente que su cara más rock´n´roll. Ello sin embargo no hace en modo alguno que el show pierda en intensidad; diré más, uno de los momentos más emocionantes para mí de la noche fue “I Gotsta Get Paid”, ese blues crudo y sucio con el que se abría su disco de 2012 ‘La Futura’. No le irá a la zaga “My Head´s In Mississippi”, que aunque también la bajan de revoluciones, conserva toda su fuerza.
Con “Cheap Sunglasses” meten otra vez la directa y en “Sharp Dressed Man” y “Legs”, aquello se pone al rojo vivo, quizá nunca mejor utilizada esta expresión. Se retiran unos minutos del escenario y para el encore nos dejan “Brown Sugar” – nada que ver con el clásico de los Stones- “Tube Snake Boogie”, “Thunderbird” y como cierre final una versión bastante extensa de “La Grange” tras la cual el show llega definitivamente a su final.
Obvio es decirlo, salí del recinto satisfecho y con la sensación de haber sido testigo de una jornada intensa, potente y en la que unas auténticas leyendas justificaron su condición de tales. Pero aún así, cargo en su debe que el concierto se me hizo demasiado corto, aún comprendiendo que la edad obliga ya a moderar esfuerzos, en especial cuando tienen por delante todavía varias fechas en Europa y sobre todo, me decepcionó que no tocasen su gran clásico, su primer verdadero hit-single de éxito en América, “Tush”, que me consta es el favorito de muchísimos de sus fans, yo entre ellos. Es evidente que no venían a Madrid a buscar pelea (“I´m Just lookin´for some tush”, dice el estribillo de esa maravilla)… ¿tal vez buscaban algo más sexual? (“Just lookin´for some touch”).
Grandes, muy grandes ZZ Top en cualquier caso. Ojala no tardemos mucho en verles de nuevo.
Vamos con Todo: Si el rollo ha muerto, nosotros somos la venganza
Por: Fede DeMarko.
Como somos un medio de comunicación serio que apuesta por el talento emergente rockero en toda su riqueza, no podíamos dejar pasar la oportunidad de acercarnos a la zona Momentos Alhambra para disfrutar del directo de los arriacenses Vamos con Todo, que amenizaron la espera con un show de bandera. Delante tenemos a un cuarteto ageneracional con un sonido claramente influenciado por Leño y sus coetáneos, pero dándole una vuelta de tuerca hacia un virtuosismo más exacerbado, sobre todo en la base rítmica. Los de Guadalajara son la clara demostración de que el rock and roll de corte más clásico mantiene intacta su vigencia, pese a quien pese.
El combo aprovechó esta oportunidad para presentar prácticamente la totalidad de los temas de ‘Volvoreta II’, LP que lleva exactamente cuatro meses en circulación, no sin antes abrir el concierto con “Que me parta un rayo”, correspondiente a la antigua etapa de la banda. A esta canción le añadieron una larga introducción que hizo las veces de “llamada al rezo” para pescar la atención del personal allí presente. Ya desde el minuto uno, me rendí totalmente a ellos. Sin duda, hacen honor a su nombre.
“El gobernante”, primer adelanto de su última placa de estudio, nos demostró el aspecto crítico y social de Vamos con Todo. Quiero destacar principalmente el desparpajo con el que Capi aporreaba las cuatro cuerdas del bajo. Seguidamente, pude disfrutar por primera vez de la interpretación de “Moneda falsa”, versión del clásico “Bad Penny” del añorado Rory Gallagher, una clara influencia en el estilo de tocar la guitarra de su guitarrista y vocalista, Carlos Martín. Aún recuerdo cuando pinchamos el tema en exclusiva en vinilo en el Musicolandia. ¡Brutal!
Del setlist quiero destacar especialmente “El repartidor”, canción dedicada a uno de los trabajos más precarios que existen: el de rider. No por nada, el mayor de los hermanos Martín introdujo el tema refiriéndose a estos como “gente que se juega la vida en la carretera a cambio de cuatro perras”. Chapó.
Otra de las canciones que cabe destacar del repertorio es “¡Vámonos!”, cuyo pegadizo estribillo fue coreado por el público junto a los músicos, que lo repitieron al final del tema a capela. No pudo faltar “Despierta Guadalajara”, oda a la tierra que los ha visto nacer, no sin antes hacer una mención al incendio que, a fecha de hoy, ha quemado más de 30.000 hectáreas en territorio arriacense.
“Amor por el rock and roll” fue el último tema que pude escuchar (Me vi obligado a ir al foso de ZZ Top para pillar sitio), aunque me consta que cerraron con “Loros callejeros”. ¡Me quedo con la miel en los labios para la próxima!
Me encantó poder ver al fin cómo se las gastaba Vamos con Todo, una de las agrupaciones emergentes que más están dando que hablar en el panorama nacional del rock urbano. Ver cómo, al empezar el bolo, apenas había cuatro almas y cómo, en los últimos compases del show, la zona estaba abarrotada de gente es algo que solo consiguen los combos buenos de verdad. Más de uno debería aplicarse el cuento y dar una oportunidad al talento emergente, sobre todo cuando este demuestra con creces su calidad.
Descubre su blog La Comuna: http://marianomuniesa.blogspot.com.es/
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