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Crónicas

Trivium: A light or a distant mirror - A global live stream concert

«Valiente intento»

Full Shall University, Orlando – Florida (Estados Unidos)

Texto: Josep Fleitas. Fotos: Wheresbryce

Iniciar esta crónica con el manido refrán “El hambre agudiza el ingenio” en este caso no es una recurrente y fácil fórmula para afrontarla, sino una definición de lo que muchas formaciones están poniendo en práctica, su habilidad para desafiar a una situación negativa e intentar darle la vuelta, aspirando conseguir algo positivo de una adversidad que ha puesto a las grandes bandas casi a la altura de las que nadan en la escena underground; entendiéndose con ello la necesidad de buscar salvarse de un naufragio que amenaza, y muy seriamente, con acabar de romper el timón con el que hasta ahora se iban esquivando los cada vez más prominentes escollos que en la escena van apareciendo. Y más allá de ser algo negativo, la búsqueda de esta fórmula, ese salvavidas, esa vacuna, denota las voluntades, intenciones y ganas de superación que se tienen. Quedarse con los brazos cruzados esperando que escampe, deseando imitar a alguien al que su idea le ha funcionado o llorando en un rincón por no encontrar ese pedazo de queso que cómodamente siempre se encontraba en el mismo lugar para disfrutar de él, esas no son fórmulas válidas para navegar en una tempestad en la que la falta de ingenio puede llevarnos al más estrepitoso naufragio.

Normalmente este tipo de paremias tienen su lógica, al igual que la tienen los intentos de buscar soluciones, unas soluciones que sirvan de combustible a un motor que ha tenido que cambiar su sistema de alimentación para seguir funcionando. Entre los intentos más válidos, recurrentes y al alcance de la mano, se encuentra el uso de las nuevas tecnologías para acercarse a una montaña que para las grandes formaciones antes se movía hacia ellas. Precisamente esto es lo que han intentado Trivium, y lo han hecho con muchas ganas, énfasis e ilusión, utilizando para ello el atractivo de tocar en casa, de un buen despliegue tecnológico y con el ánimo de ser una de las bandas pioneras en conseguir acercarse a unos fans que no acabaron de responder a su llamada, ya que fuimos pocas más de ochocientas las personas las que nos dimos cita en un concierto en el que los fallos de producción y la frialdad ambiental deslucieron lo que debería haber sido una gran fiesta de presentación.

Poco o nada acostumbrados a pagar por disfrutar de un concierto sin asistir presencialmente a él y con las limitaciones que ello conlleva: el ambiente, la complicidad con los amigos, las bebidas compartidas, las anécdotas, la efusividad, la pasión y esa transmisión que proponen las bandas desde el escenario, son partes que ineludiblemente sufren los inconvenientes de ese distanciamiento; máxime con una propuesta tan explícita como la que Trivium habitualmente nos ofrecen en sus conciertos.

La poca información recibida de cómo entrar en un concierto vía streaming, y, debo reconocerlo, la nula práctica en ello, me jugaron una mala pasada ya que un cronómetro apuntaba una cuenta atrás que no cuadraba con la hora de inicio del concierto. Afortunadamente, a la hora prevista, las 22:00 CET, pulsé una solitaria pestaña en cruz, et voilà, ingresé directamente en el concierto justo cuando Matt Heafy saludaba a los virtuales asistentes que seguíamos este evento tan especial.

Lo primero que destacaba del escenario eran las dimensiones, que proponían más las de un gran festival que el de una sala, y quizás eso marcó la impronta de lo que iba a ser la frialdad del concierto. Un concierto que se dinamizó con un set en el que los clásicos de la banda se infiltraron entre los novedosos de su nueva propuesta de estudio, ese ‘What The Dead Men Say’ que se muestra como una gran propuesta que brilla entre lo más dinámico y cualitativo de su propuesta.

El concierto inició con la intro de esta nueva fórmula discográfica: ’IX’, potente intro a la que siguió la intensa, profunda y homónima al álbum: ‘What The Dead Men Say’.

Tras este enérgico inicio y con algún pequeño fallo en la emisión cae la pasional, pétrea y “holocáustica” ‘Down From The Sky, el que fuera tercer single de ‘Shogun’, en el que los fallos técnicos se hicieron evidentes en la congelación de imagen y audio.

Matt, en su posición central, se veía concentrado, aunque, la verdad, parecía contagiado de la frialdad del lugar. Mientras, Corey Beaulieu, marcaba una línea más explícita, tanto en su plasticidad con la guitarra como en la guturalidad habitual de sus voces. Y ya salvados los problemas técnicos, una pequeña intro con el sonido de despertador, da paso a otra joya de ‘What The Dead Man Say’, el variado, especiado y técnico “Catastrophist” que acabó con un espectacular abanico vertical de luces rojas que poyaron la más que valida propuesta del tema.

Más técnica y, en este caso, melodías, marcadas en el hímnico medio tiempo “The Heart From Your Hate”, una de las excelsas muestras de la calidad propuesta por el cuarteto de Orlando que potenciaron con el extremista “Forsake Not The Dream”, pieza que cuenta con esas dobles guitarras y voces capaces de inyectarte la adrenalina suficiente como para dislocar unas cuantas vertebras.

Sigue la efectividad musical, al igual que la frialdad en el ambiente cuando se proyecta otra ampulosidad del nuevo álbum con del intenso y cambiante “The Defiant” en el que Matt toma conciencia de que debe ser más explícito e incipiente, aún con la falta del público ambiental.

Con una intro de Alex Bent a la batería se solapan las intensidades de “Pull Harder On The Strings Of Your Martyr” antes de que Matt excusase las deficiencias de un sonido que hizo que incluso éstas se escuchasen poco nítidas.

Ya en el ecuador del concierto, y despojados de los problemas técnicos, “Until The World Goes Cold” supo defender con buena nota las melodías más sentimentales contenidas en aquel ‘Silence In The Snow’ editado un lustro atrás, para dar paso a otra muestra rocosa y potente con “Beyond Oblivion”.

Nueva intro, en este caso “The End Of Everything”, con un bromista Heafy que advirtió que “Rain” podía ser la última canción del set debido a que el batería Alex Bent rompió alguno de los elementos de la batería, lo que hizo parar el concierto por unos minutos. Por suerte esto no sucedió y las acústicas ejercieron su influencia en un ambiente que se incrementó en efectividad visual ante dos nuevos despuentes metálicos incluidos en ‘When The Dead Man Says’. Así, “Among The Shadows & The Stones’ y “Sickness Into You”  quedaron muy bien dispuestos en un set que iba a ir evolucionando a mejor ante la ya sí más expresiva pose de la banda, que, por fin, se decidió a empalmar un tema con otro, proponiendo el evolutivo “Strife” como arco eyector de la metálica saeta incluida en ‘Vengeance Falls’, durante el que Matt dejó su puesto central y por primera vez pisó la parte izquierda de un escenario que luminosamente vibró ante la última de las novedades del set: “Bleed Into Me”, en el que las cuatro cuerdas que Paolo Gregoletto apuntillaba con las falanges de sus dedos apoyando la ya de por sí intensidad del que para mí es uno de los mejores himnos melódicos de la banda, himno que en partes se nutre de ese riff que Toni Iommy acuñó para “War Pigs” y que Trivium enriquecen con ese siempre elegante ritmo de vals metalizado.

Y llegaba la parte final del concierto, en la que no podían faltar las amplias proyecciones de ‘Shogun’ y ‘The Sin And The Sentence’ con “Throes Of Perdition” y el homónimo al álbum “The Sin And The Sentence”, que firmaron un buen final a un concierto que desgraciadamente sufrió un corte en el bis conformado por la intro “Capsizing The Sea” y el imperioso “In Waves”, piezas que tuve que disfrutar en diferido a través de la misma página, ya que, supongo que debido a que se superó el tiempo programado para el streaming, éste sufrió un corte definitivo en el directo.

A pesar de las dificultades técnicas comentadas, la frialdad visual del ambiente sobre el escenario y la poca audiencia que Trivium llegaron a congregar, debo reconocer que en esta época de sequía de directos, propuestas como este ‘A Light Or A Distant Mirror -  A Global Live Stream’, son una valiente apuesta que debería ser imitada.

Nota de redaccion:

Gracias a nuestros lectores, siempre atentos y hábiles, hemos corregido los títulos de alguna de las canciones escritas de forma errónea. 

Al respecto de los fallos de producción y cortes, aclarar que el mismo Matt Heafy se excusó por ellos durante el concierto. 

Comentar que, sobre la cantidad de público que nuestro marcador exponía, tal y como se apunta en la crónica, era de poco más de 800, por lo que nos comentáis, los números bailan hasta una cantidad de 10.000 visitantes. Desconocemos si esta situación es debida a que el link que nos facilitaron para acceder al concierto era diferente al del público en general. Quizás ahí se encuentra la divergencia en las cifras que nos exponéis. 

¡Salud! 

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Esta entrada fue escrita por Josep Fleitas

3 comentarios

  • Juandie dice:

    Un placer haber leído esta extensa crónica del concierto de una banda que llevo años escuchando además de tener algunos discos y me encanta como son TRIVIUM ante sus paisanos. Quizás no fuese el mejor de su conciertos y con escasa peña en dicho recinto pero siempre dan el cayo. Ojala pase cuanto antes el puto virus y nos lo traigan a España.

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