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Crónicas

Skunk Anansie + New Pagans en Bilbao: Supervivientes sin nostalgia

«El testimonio de unos supervivientes sin nostalgia que no se regodeaban en ello ni sonaban a la noche de los tiempos, sino que destilaban contundencia y pulso contemporáneo a más no poder.»

17 marzo 2022

Sala Santana 27, Bilbao

Texto y fotos: Alfredo Villaescusa

Los más aguerridos del lugar siempre nos hablaron de los noventa como si hubiera sido una especie de apocalipsis que acabó con todo lo que merecía la pena. Pues un servidor, que todavía era un adolescente en esos años, no lo recuerda como un periodo tan horrible. No había ese atolondramiento congénito asociado a los móviles, si querías saber algo sobre un tema, tenías que coger un tocho, y en la televisión convivían sin aspavientos grupos señeros como Aerosmith o The Rolling Stones con otros que pegaban por aquel entonces, caso de Nirvana, Soundgarden o Soul Asylum.

Skunk Anansie

Una banda que surgió en esa década tantas veces maldecida fueron Skunk Anansie, realmente rompedores por el simple hecho de que no abundaban los grupos liderados por una cantante negra y encima abiertamente bisexual, aunque esto último en esa época era lo que menos nos importaba, no proliferaban tanto los cavernícolas como nos quieren hacer creer los revisionistas contemporáneos.

Lo que sí es cierto es que los británicos mandaban a paseo muchos clichés del rock en general en el aspecto musical y tal vez por eso se les solía asociar con movimientos como el nu metal, a pesar de que poseían una marcada faceta hardrockera, del mismo modo en que la tenían combos etiquetados “alternativos” como Alice in Chains o Stone Temple Pilots. Problemas de esa ansia por querer clasificar todo.

New Pagans

El furor por los conciertos seguía viento en popa en la bilbaína sala Santana 27 pues era ya el tercer bolo petado a reventar al que íbamos en ese recinto en menos de dos semanas. Hasta los teloneros New Pagans consiguieron reunir a una afluencia considerable, pese a que su indie rock de efluvios pop punk tampoco fuera gran cosa. Recordaban a combos con enfoque adolescente tipo Paramore y nos dejaron igual que estábamos, ya que los temas no eran precisamente epatantes. Para pasar el rato, ni tan mal.

Que a Skunk Anansie les gustaba tirar la casa por la ventana lo dejaron claro con la impresionante puesta en escena currada al milímetro que incluía plataformas, luces parpadeantes en los lados y la peculiar vestimenta de la frontwoman, con una especie de tentáculos en la cabeza y un traje verde fosforito que no dejaba indiferente. No creo que la intención fuera pasar desapercibidos.

Skunk Anansie

Tras una intro que recordaba aquella mítica frase de ‘Rebelion en la granja’ de George Orwell de que “todos los animales son iguales, pero algunos son más iguales que otros”, ponían al personal a botar de primeras con “Yes It’s Fucking Political”. Un subidón que mantuvieron incluso con una pieza más sosegada como “Because of You”, aunque por la forma de cantar tan enérgica de Skin nadie diría que se trataba de una balada o algo reposado.

“I Can Dream” reveló que su rock alternativo gozaba de bastante buena salud en las distancias cortas, no sonaron en absoluto nostálgicos, sino potentes como los grandes de verdad. En este sentido, a la mayoría de treintañeros o cuarentones se les debió caer la lagrimilla con “Weak”, otro soberbio corte de su debut donde quizás sí que se notó más el halo noventero.

Skunk Anansie

Pensábamos que se marcarían algo más tranquilito, por lo que nos sorprendió la mezcla de rock y electrónica de “Twisted (Everyday Hurts)”, todo un bombazo para fundir pistas de baile y agitar cabelleras, brutal. En su tierra ya existían gloriosos precedentes en ese aspecto, caso de las luminarias en ese rollo New Order, pero hacía falta la precisión de un artesano para encontrar ese punto exacto en el que el almíbar se mantiene a raya y no se cae en la pachanga de feria barata.

La vocalista Skin estuvo simpática con el personal, nada de postureo, daba a entender que ella en realidad era así, por lo que no extrañó que pidiera a la peña que se grabara bailando con el móvil. “My Ugly Boy” nos obligó a permanecer en la nube, mientras que “Can’t Take You Anywhere” volvió a poner la discoteca en ebullición con su synth pop de ínfulas ochenteras y con la lideresa paseando por la tarima como si fuera una pasarela de moda. Pura clase y actitud.

Skin de Skunk Anansie ya sin su tocado.

El repertorio fue tremendo, con escasas oportunidades de aburrirse, si acaso con “100 Ways To Be A Good Girl”, aunque Skin la entonó con tanto sentimiento que esos pensamientos se disipaban enseguida de la mente. La teclista no era tampoco una convidada de piedra, pues dejaba su impronta vocal en cuanto podía, por ejemplo, en el dueto que se marcó junto a la vocalista principal en “Love Someone Else”. De lo mejor del concierto.

El rock electrónico siguió atronando de lo lindo en “I Believed in You”, combinando ambos elementos con el tino de los veteranos en la materia, antes de que en “God Loves Only You” la simpática voceras nos contara que cuando iba con una camiseta de esa canción la gente le daba las gracias. Sobra decir que además se trataba de otro temón impresionante en directo, al igual que “Hedonism (Just Because You Feel Good)” y “(Can’t Get By) Without You”. Como para que allí no brotaran las palmas por doquier.

Cass de Skunk Anansie

“This Means War” estuvo dedicada obviamente a los que pagan el pato en las guerras, en especial en Ucrania, con las luces parpadeantes casi simulando bombardeos. “Intellectualise My Blackness” engrandeció todavía más la velada que ya iba tocando a su fin antes de que “Charlie Big Potato” sirviera de despedida momentánea y certificara el poderío de la extraordinaria garganta de Skin, impecable en los tonos desde el inicio del concierto.

Con semejante demostración de fuerza, lo mismo podrían haberse pirado que el bolo hubiera pasado con nota al archivo de la memoria, pero regresaron con munición de nuevo cuño, caso de la industrialoide “Piggy”, aparte de más recuerdos de los noventa como “Brazen (Weep)”. Me bajó algo el rollo la trilladísima “Highway to Hell”, anda que no tienen mejores temas AC/DC, sobre todo en la época de Bon Scott, pero bueno, seguía siendo un gustazo escuchar esa pieza interpretada por una voz impresionante.

Skunk Anansie

Salíamos con la marabunta y muchos comentaban que había sido “el mejor concierto” de su vida. Quizás no llegaríamos a esos extremos, pero sí que fue desde luego una noche de un nivel supremo. El testimonio de unos supervivientes sin nostalgia que no se regodeaban en ello ni sonaban a la noche de los tiempos, sino que destilaban contundencia y pulso contemporáneo a más no poder. Que nadie vuelva a repetir esa patraña de que los noventa fueron una mierda.

Alfredo Villaescusa
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Esta entrada fue escrita por Alfredo Villaescusa

1 comentario

  • Juandie dice:

    Gran concierto por parte de una de las mejores bandas del Rock Alternativo como son SKUNK ANANSIE en la Santana Bilbaina los cuales demostraron una vez mas que en directo siempre dan lo mejor.

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