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Crónica de Scarlet Rivera & Rob Stoner + Virginia Maestro en Madrid: Dylan sin Bob, un trueno que no deja de rodar

Scarlet Rivera

Todos deberíamos tener derecho una vez en la vida a rememorar algo que no pudimos ver, bien por la edad, bien por la distancia que nos separa de un determinado evento. Esta era una de las mías. Siempre había soñado con revivir aquel circo ambulante que montó hace cinco décadas Bob Dylan. En él se vivía cada noche una obra en tres actos. El último de ellos era para dar protagonismo a aquel que no imaginaba ni por asomo que un día sería Premio Nobel, que un día, con 85 años, seguiría haciendo giras interminables y recorriendo un mundo que le es fiel, ya se pase al rock o vuelva al folk.

El pasado martes, Madrid acogía a dos de los músicos de aquella gira que se llamó "Rolling Thunder Revue", un canto a la libertad que no tuvo el éxito esperado, quizás igual que les pasó en la Sala El Sol a Scarlet Rivera y a Rob Stoner, violín y bajo, respectivamente, que no solo se partieron el lomo en aquella furgoneta antiglamour, sino que grabaron himnos como los que sonaron ante un público entregado a la causa.

Pero antes de la puesta en escena de esta peculiar pareja, se subía a las tablas una de esas voces que te dejan petrificado. Virginia Maestro ha sabido adaptarse a su propio ritmo musical, ese que la lleva por los caminos de arena de Nashville, el que transcurre entre el minimalismo de una voz y una guitarra al unísono sonando como estuviéramos escuchando a un espectro salido de los años 50. Una voz que nos llevaba de la dulzura de Emmylou Harrys a la potencia de Cat Power. Fueron 25 minutos que nos supieron a poco, pero que nos dejaron con un gran sabor de boca.

Virginia Maestro

Scarlet Rivera & Rob Stoner

El plato fuerte llegaba con Scarlet y Rob, que se subían a las tablas junto a Riccardo Maccabruni “Makka", que acompañó con voces, teclado, guitarra y acordeón a dos titanes que no se limitaron a seguir las líneas maestras del repertorio de aquella gira, sino que quisieron marcar su territorio centrando gran parte del setlist en el disco ‘Desire’ (1976). Recordaban cómo llegaron al estudio para grabar sin tener ni la más mínima noción de las canciones que iban a interpretar: “No habíamos escuchado ni una nota y, aún así, lo grabamos en una sola noche", comentaba Rob con el asentimiento de Rivera.

Rob Stoner

Temas centrales de aquel trabajo sonaron para llevarnos a una época de cabaret en la que Dylan se pintaba la cara de blanco o se ponía una máscara transparente para darle un aire circense al asunto, pero siempre con la maestría que le ha acompañado. La terrorífica “Isis” y ese cambio arábigo y densa melodía de “One More Cup of Cofee (Valley Below)” gozaron de un protagonismo especial, mientras que se colaban temas que no esperábamos, como “Oklahoma Hill” de una de sus grandes influencias: “No podemos pasar por alto que Woodie Guthrie fue un compositor que potenció la figura de Dylan, por lo que queremos rendir nosotros también este homenaje”, indicaba sonriente Scarlet.

Los tres mostraron a la voz su propia personalidad, pero no hay duda de que quisieron dejar ese fraseo inconfundible que es santo y seña de Bob y que se vio muy claramente en “Like a Rolling Stone”, interpretada por Makka con gran acierto. Nosotros, amantes de Dylan y de esta etapa, y ellos asegurando que a su ex-jefe le encantaba España. De hecho, no son pocas las canciones que hablan de nuestro país y de la cultura latina, tal y como nos hicieron ver con “Boots of Spanish Leather” a la voz de Stoner.

Mucho le agradecen a Bob su estatus de estrellas, aunque no todos conozcan de sus peripecias y sean los músicos en la sombra que siempre he deseado ver, especialmente desde que vi aquella película que dirigía Scorsese y que ponía de manifiesto todas las circunstancias que rodearon a la gira ‘Rolling Thunder Revue’ gracias a imágenes que nunca se llegaron a publicar y otras que aparecieron en ‘Renaldo And Clara’ (1978), dirigida por el propio artista.

Riccardo Maccabruni “Makka”

No podía faltar aquel tema que puso en el mapa a Scarlet gracias a ese violín que suena a quejido gitano en “Hurricane”, un tema que da igual el formato que tenga, siempre es magia, especialmente por ese “carácter social y de lucha por los derechos humanos” al que apelaba Stoner. Escuchar ese riff de violín en directo, ejecutado por las mismas manos que lo inmortalizaron, provoca un escalofrío que ninguna pantalla a la que dedicamos tantísimas horas de nuestro tiempo podrá llegar a replicar jamás.

Generosos y electrizantes se mostraron de principio a fin, y antes de marcharse, después de debatir si tocaban otra o se iban de cervezas, se arrancaron con uno de los grandes clásicos del de Minnesota: “Blowin’ in the Wind”, interpretada a dos voces con la complicidad de la guitarra de Makka, para terminar una buena faena y lanzarse al público a firmar sus vinilos, especialmente ‘Desire’ e ‘It’s a Hard Rain’, en los que ambos participaron activamente.

Una noche que nos encogió un poco el alma, tras la que podemos poner un check a esta formación histórica cuya complicidad subrayaba cada nota que se escuchaba. Magnéticos, chamánicos, electrizantes, hicieron que, un día más, el trueno rodante resonara sobre la noche madrileña a través de un mito que nos pintaron en documentales y fotografías amarillentas, pero que ahora permanecerá sólido en nuestra memoria.

Rodrigo Garcinuño

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