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Crónica de Rock in Rio Lisboa (sábado 27 de junio) con Rod Stewart o 4 Non Blondes: Eu fui, eu vou

Rod Stewart. Foto: Samuel Martins

“Por un mundo mejor”. Ese era el grito que en enero de 1985 nos llevó a reporteros de medio mundo a Río de Janeiro convocados por el empresario y visionario Roberto Medina, que ya vislumbraba un futuro donde no solo la música iba a ser protagonista. Con este de Lisboa deben ser ya unos diez en los que he estado entre Brasil, Madrid y la capital portuguesa, y el tiempo le ha dado la razón, ahora con su hija Roberta al frente de esta Ciudad del Rock a orillas del río Tajo (Tejo para nuestros vecinos) que se supera con cada edición en impecable organización, tanto para los medios de comunicación que lo cubren como para la multitudinaria concurrencia que se siente agradecida de muchos detalles; entre otros, 60 puntos de agua gratis bien señalizados o plataformas bien situadas y con facilidades para los discapacitados y gente mayor, asistidos por sanitarios. Es un espacio amplio y seguro con gran despliegue de personal atento al mínimo problema, con horarios puntuales y gran despliegue de actividades para toda la familia.

Así como en las dos primeras ediciones en Brasil -85, 91 y 2001- el cartel tenía como protagonista a la familia heavymetalera, con los grandes nombres del momento mezclados con pop de calidad, con el tiempo el festival se ha ido adaptando, sin perder al rock como referente, a la inevitable y ecléctica amalgama de artistas de millonarias visualizaciones en la red. Eso convierte la cita en una simpática convivencia entre “vieja” y nueva ola de fans, que circulan por el recinto cargados con sus bebés las jóvenes parejas y los más veteranos luciendo sus coloristas camisetas de mucha batallas festivaleras. Por otro lado está Lisboa, claro, una ciudad barata en el consumo, siempre acogedora para recorrer por las mañanas y disfrutar de unas gentes amables y muy educadas que invitan a volver.

Estuve el segundo fin de semana, como muchos de mi generación, principalmente para ver y escuchar a Rod Stewart con la incertidumbre de cómo se encontraría, pues unos días antes había sufrido un desmayo que le obligó a cantar sentado en una ciudad norteamericana. Chapó para este otro incombustible ochentero que vi hace dos años en recinto cerrado y que en abierto sigue manteniendo el tipo aún mejor, con un combo de diez músicos en escena y la original aportación de las tres guapas coristas con los instrumentos de cuerda dándole gran colorido a un show que durante más de dos horas navega entre su pasado más rockero y los hits que el personal canta efusivamente, aquellos que le hicieron sir por la corona británica y célebre en todo el mundo.

Rod Stewart. Foto: Gonçalo Silva
Rod Stewart. Foto: Gonçalo Silva

Bonito el detalle de sacar en pantalla al fallecido Jeff Beck, con el que grabó en 1968 aquel mítico disco ‘Truth’ donde estaba Ronnie Wood también y que desembocaría en los Faces; y también bonito ver a las parejas arrulladas. Fue una noche de comunión total con este rubio de oro muy futbolero que ya no tira balones desde el escenario pero sigue defendiendo causas justas, con el valiente detalle durante el tema “Rhythm of my Heart”, dedicado al pueblo ucraniano y su presidente Zelenski, mostrando su imagen en las pantallas gigantes a la vez que su rechazo por el mandatario ruso Putin.

Foto: Samuel Martins
El espectáculo aéreo "The Flight". Foto: Samuel Martins

En ese mismo escenario principal la tarde la abrían los californianos 4 Non Blondes (San Francisco, 1989), con su carismática y emprendedora discográfica Linda Perry, de padre portugués. Volvían después de treinta y cuatro años y el impacto de aquel millonario en ventas ‘Bigger, Better, Faster, More!’ (1992), su primer y único disco que les lanzó al estrellato al año siguiente gracias al impacto del single “What’s Up?”. A mí me pilló haciendo “Los Delirios del Mariskal” en la FM argentina Rock & Pop y lo pinché hasta aburrir con su mezcla entre la psicodelia y el rock alternativo que les llevaría a participar en el 95 en el disco homenaje  a Led Zepellin ‘Encomium’ con la canción “Misty Mountain Hop”; esa también la puse mucho, ya de regreso a la radio de aquí en aquel “Matinal Rockmero Show” de locos (llegamos a rozar el millón de oyentes) en la entonces Onda Cero Música y que en su etapa final, con mi vuelta a Argentina, cambiarían por Onda 10.

Linda Perry (4 Non Blondes). Foto: Samuel Martins
El impresionante Palco Mundo, a los pies del no menos impresionante Puente Vasco da Gama. Foto: Hugo Moreira

Supuso la primera apuesta en cadena por un programa despertador con el rock por bandera, y con el tiempo se consolidaría en Rock FM rompiendo records de audiencia con El Pirata y su Banda a la cabeza. Pero volvamos a “What’s Up?”. De ese hit sigue viviendo este cuarteto -de ahí la importancia de hacer buenas canciones que tanto le repito a los músicos que entrevisto- que creo ostenta el record de más de diez minutos con la concurrencia repitiendo una y otra vez al llamado de Perry, que pasea entre el público eso de "What’s Going’ On” (“¿Qué pasa?”), estribillo interminable con miles de voces a capela acompañándola.

Joss Stone. Foto: Lucas Coelho
Wendell "Junior Jazz" Ferraro (The Wailers). Foto: David Oliveira

Como los seis escenarios dan para muchos estilos, no me pierdo a la inglesa Joss Stone, gran reina del soul y funky blanco que estuvo en aquel supergrupo del 2009 llamado SuperHeavy que capitaneaba Mick Jagger junto a Dave Stewart y uno de los hijos de Bob Marley, Damian. Acompañada de una docena de músicos con muchos metales y coros, aglutinó a mucha audiencia a la que hizo participar también saliendo fuera del escenario y uniéndola a su voz.

En ese mismo escenario Super Bock (nombre de la cerveza más popular en Portugal) bailé y canté a todo “rigui” los estribillos de los clásicos de Bob Marley con los jamaicanos The Wailers, dignos herederos que se pasean por el mundo con el “humo” perfumando el ambiente, que se caldea según van cayendo las celebradas canciones que pusieron el estilo desde esa isla maravillosa en el mapa del rock.

UFH. Foto: Duarte Tomas
Xutos & Pontapés. Foto: David Oliveira

Tampoco me pierdo en el escenario Music Valley -encomiable también el detalle del festival de dedicar en esa jornada un escenario exclusivo para la escena local, con bandas veteranas y pioneras de los setenta y ochenta- la descarga portuguesa con los veteranos Xutos & Pontapés, Taxi, UHF y GNR, a los que paso a saludar por la sintonía que han tenido en colaboraciones con Javier Andreu de la Frontera y los vecinos gallegos de Os Resentidos y su líder Antón Reixa, que llegó a presidir la SGAE.

Rui Reininho (GNR). Foto: David Oliveira
Con GNR en el backstage

Inolvidable y efusivo el encuentro con Roberta Medina en su oficina en el propio recinto cuando le muestro mi credencial del primer festival en Río y nos filman para la difusión en las redes. Aprovecho para emplazarla en la próxima edición del 2028 a volver a aquel espíritu pionero donde el hard rock y el heavy mandaban. Nos alegró oírla decir que esa era una buena idea, ¡así sea!, y tampoco descartó que el festival volviera a España después de las tres ediciones en Madrid. ¡EU FUI POR UM MUNDO MELHOR, EU VOU! Si has disfrutado de esta crónica, también puedes sumergirte en la jornada rockera de Rock in Rio Lisboa, celebrada el 21 de junio y liderada por Linkin Park, a través de la pluma de Juan Destroyer (crónica aquí).

Con Roberta Medina
Mariskal, junto a la estatua de Fernando Pessoa, en el corazón de Lisboa

 

Mariskal Romero

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