Crónicas

Rock con Ñ: No todo es fuego en el infierno

«Fue un concierto que necesitaba. Ese agua que refresca al espíritu y que demuestra que, aunque el mundo esté en llamas, no todo es fuego en el infierno»

11 marzo 2023

Sala Copérnico, Madrid

Texto: Valle. Fotos: Jerónimo Romero

No todo es fuego en el infierno. Supongo que tenemos esa imagen porque, de las pocas referencias bíblicas que hay sobre él, la más conocida es aquella del evangelio de Mateo en la que Jesús lo llama “fuego eterno”. Sin embargo, para saber más sobre cómo es el averno, tenemos que ir a Dante, el escritor que más detalladamente lo ha descrito. Según el poeta de Florencia, se trata de un valle cónico dividido en nueve círculos cada cual más profundo y estrecho que el anterior.

Pues bien, una vez superado el río Aqueronte en la barca de Caronte, aunque no veas el letrero de bienvenida por eso de que los demonios no son demasiado educados, acabas de llegar al inframundo y, entonces, puedes entrar en los diferentes nueve niveles donde, como os decía, las llamas y las brasas ardientes no van a suponer un gran problema hasta que llegues al séptimo. Ahí sí. Ahí te quemas seguro. Si no te funciona bien el google maps, puedes acceder a este círculo a través de esa grieta que se produjo por el terremoto que movió la tierra cuando Cristo expiró en la cruz.

A ver… no es que yo confíe en las palabras de Dante, pero me gusta estar informado e informaros de cómo será nuestra próxima morada, porque a quien sí he creído siempre es a Barón Rojo. Ellos, desde 1982, ya nos advertían que los rockeros van al infierno.

“Los rockeros van al infierno” es la canción con la que la súperbanda Rock con Ñ intentó terminar el concierto del pasado sábado 11 de marzo en la sala Copérnico de Madrid. A esas alturas, un público entregado que llenó la discoteca no lo permitió, y tuvieron que volver a subir al escenario para satisfacer su insaciable hambre de rock.

Sí, fue tal la comunión que se produjo que, en esos momentos, ya era un “pandemónium”, una de esas reuniones de diablos celebrada en el noveno y más profundo círculo del futuro hogar. En verdad, no era para menos.

Johan Cheka

Resulta que Rock con Ñ es un proyecto que junta a varios componentes de los mejores grupos de la década de los ochenta y, con oficio, pasión e ilusión, nos deleitaron con sus propios éxitos más otros temas emblemáticos de una época en la que el rock de nuestro país tenía una reconocida identidad y una esencia inherente.

Juanjo Melero

De esta manera, desde el principio empezamos a vibrar con las magníficas interpretaciones de canciones como “Reina de la noche” de Miguel Ríos, “Hormigón, mujeres y alcohol” (más conocida como "Litros de alcohol") de Ramoncín, “La noche de que te hablé” de Leño y el primer gran duelo de guitarras en “Decidí” (Extremoduro) entre un bien engrasado y potente Juanjo Melero (Sangre Azul) y Luis Cruz (Topo), que mantiene una actitud y una escuela digna del disfrute y la admiración.

Luego, subían a las tablas el batería Kacho Casal y el guitarrista Edu Pinilla (ex-Burning) que, junto al siempre elegante Carlos Guardado, al que es una maravilla ver tocar el bajo, conformaban más de la mitad de lo que fue esa mítica banda que lideró el tristemente fallecido Pepe Risi y se presagiaba lo que iba a suceder. Bailamos como locos a los compases de “Mueve tus caderas”, nos emocionamos con “Una noche sin ti” y gozamos en plenitud gracias a una canción-emblema: “¿Qué hace una chica como tú en un sitio como este?”. Después, volvió a su puesto de la batería un gran Arturo García (Asfalto) y el bombardeo nostálgico continuó.

Sonaron impactantes “Vamos muy bien” de Obús, “El silencio de la noche” en acústico de Sangre Azul, “Banzai” de Miguel Ríos, “Dueño y señor” también de Sangre Azul, “Me vuelvo loco” de Tequila, “Días de escuela” de Asfalto, donde brillaba su talentoso teclista, Nacho de Lucas; y “Vallecas” de Topo.

Otra de las sorpresas de la gala vino cuando José Martos se sentó a los tambores y platos para tocar el “Resistiré”. Tranquilos, no estoy hablando de la machacona canción pandémica del Dúo dinámico, sino de aquel himno que pertenece a la que en dos etapas fue su banda: Barón Rojo.

Edu Pinilla

Sin lugar a dudas, la sensación de la noche fue un inconmensurable y carismático Johan Cheka, voz de Cráneo, que nos volvía a cautivar cantando el “No hay tregua” de Barricada y la celebrada “Sábado a la noche” de Moris. Tras la mencionada “Los rockeros van al infierno” y la insistencia de un público ávido de más, el súpergrupo Rock con Ñ hizo subir al escenario a Julio Castejón, el vocalista y líder de Asfalto, legendaria banda que se despedirá definitivamente el próximo 13 de mayo en La Riviera de Madrid.

Junto a Johan, Julio nos cantó su emotivo tema “Rocinante”. Así, el fin de fiesta llegaría con una extraordinaria “Mis amigos dónde estarán” de Topo, que nos hizo saltar y salir de allí con las energías renovadas.

Sí, fue un concierto que necesitaba. Ese agua que refresca al espíritu y que demuestra que, aunque el mundo esté en llamas, no todo es fuego en el infierno.

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Esta entrada fue escrita por Redacción

1 comentario

  • Juandie dice:

    Muy buen resumen hacia el rockero y cañero concierto que ofrecieron algunos de nuestros músicos más ilustres tocando en la Copernico madrileña estos clásicos de tan históricas bandas setenteras y ochenteras de nuestro Rock y Heavy Metal. Mucha suerte para el resto de sus fechas por territorio hispano.

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