Crónicas
Ratpenat + Stupid Fuckin People + Gayola: El cielo puede esperar
«El cuarteto de punk rock catalán Ratpenat vuelve a la carga con un nuevo trabajo, un nuevo viaje sin retorno denominado 'Camí a l’infern'. Así que, ¡nos vamos al infierno con esta panda de transgresores!»
29 marzo 2025
Sala Wolf, Barcelona
Texto: Jordi Kampàs. Fotos: Elena Marco
El cuarteto de punk rock catalán Ratpenat vuelve a la carga con un nuevo trabajo, un nuevo viaje sin retorno denominado 'Camí a l’infern'. Así que, ¡nos vamos al infierno con esta panda de transgresores!
La primera formación de la noche fue la banda alicantina Gayola. Esta palabra, que tiene varias acepciones, como "jaula" o "prisión", también se utiliza para referirse a la masturbación, algo que queda claro en el logotipo de la banda. Los valencianos practican una curiosa mezcla de punk, rap y un poco de metal. Como ocurre en muchas bandas de punk, han contado con la incorporación de un guitarrista solista con un estilo más metalero. Recordemos los casos de Cicatriz con Goar Iñurrieta; Decibelios, con el gran amigo David Ocaña, que en paz descanse; o los propios Ratpenat con Rubén Chacón.
Sobre las ocho y media, iniciaron su directo los de Aspe a destajo, y sin tapujos, con el vocalista luciendo un deslumbrante modelito de danza oriental, o del vientre, de color turquesa, y unas gafas de sol con forma de corazón. Al son de “Bienvenidos”, el rápido tema que abre su último disco 'Aterriza como puedas' (2023), también nos introdujeron a “Amor y sexo”, buscando un gramo de felicidad con “Nos vamos”, y empalándonos sin contemplaciones con “Tu pesadilla” o “En las trincheras”.
De su primer álbum, 'el punk no ha muerto' (2021), cuyo arte de portada muestra una foto del emérito huido de la justicia, escuchamos la canción que le da título seguida de “Pako el madero”, dejando patente su sarcasmo en todo momento, tanto en sus letras como en los comentarios a veces surrealistas o incomprensibles de su vocalista, Nacho Brokoly. Además, hubo momentos para flipar con su guitarrista solista, pegándose unos fantásticos solos con una mini guitarra para niños, mientras se percibían sus influencias o semejanzas con bandas como El Último Ke Zierre, Narco, Hora Zulu o la carrera de Evaristo en sus distintas mutaciones.
La segunda banda en actuar fue la de los vascos SFP (Stupid Fuckin' People), donde nos reencontramos con un viejo conocido: Fosy, exguitarrista de La Banda Trapera del Río y exbatería de Señor No, liderando a estos cuatro veteranos de la escena punk que cuentan con dos álbumes en su haber desde su origen en pleno confinamiento de 2020. Al leer el nombre de la banda, me vino a la mente automáticamente el de los punks catalanes Dead People, en los que militaba hasta hace poco un compañero de Fosy en La Trapera, el incomparable batería de Subterranean Kids, Carlos Buria, aka Boliche. En fin, curioso.
Dieron rienda suelta como caballo desbocado desde la inicial “Ansiedad” y “Sierra Sam” de su segundo álbum, 'Rey de idiotas' (2023), con Fosy llevando una gorra de policía que no duró demasiado sobre su cabeza. Otro detalle característico fue su vestimenta, y es que todos los miembros de la banda combinan los colores negro y rojo en sus ropas, destacando especialmente el bajista, Unai Gorraiz, alias Fumai, también ex-Señor No, quien iba enfundado en un traje a medida mitad rojo y mitad negro.
Continuaron con “Stupids” de su primer álbum, 'The Idiots Have The Power' (2021), alternando ambos discos a lo largo del concierto. El primero, totalmente en inglés y el segundo en castellano, con la excepción de un tema en euskera titulado “Ezetz”, que quedó fuera del repertorio ya que era interpretado por la guitarrista original, Olatz Alberdi, quien dejó la banda para regresar con Las Furias.
Como si fueran los Ramones, pero sin aplicar el famoso "1,2,3", siguieron a toda velocidad y sin descanso excepto por la larga intro que precedió a “Another Station”. Siguieron alternando el material con piezas como “Bring The Down”, “Destroyer”, “Rey de idiotas”, “Outsiders” y “Muy tenso”. Antes de sacudirnos con “Shake It All”, Fosy anunció (en catalán) que pronto llegarían Ratpenat a comernos los huevos. Finalizaron su actuación de cuarenta minutos con “Seguiremos en pie” y su versión de “Prince of Rodeo” de Turbonegro, durante la cual Fosy invitó a Mikki de Ratpenat a unirse a los coros junto a Fumai.
Una buena sesión de punk acelerado y sin concesiones, con mucha actitud guerrera y macarra a la vez. A pesar de ese desconcertante cambio de idioma, suenan a priori más accesibles y genuinos en su lengua propia, pero la verdad es que los temas en inglés me sonaron bastante mejor que en el disco.
Estábamos de nuevo en la sala donde ya habían actuado en 2021, y con algún que otro músico entre el público, como el exbajista de La Banda Trapera del Río Jordi Pujadas, Xavi Guerrero de Avern, Erik, exvocalista de Deldrac, Xavi Crucial HC, o David Vázquez de Rabia Positiva, que ha colaborado en un corte del nuevo disco. A primera vista, parece que Mikki Viñé ha abandonado el look que lucía en los primeros años de Ratpenat: una especie de tanga, medias a rayas rosa y negras, cresta rosa y a pecho descubierto, marcando poco músculo pero muchos tatuajes, como uno enorme de Eskorbuto.
Al menos así andaba cuando nos vimos este verano pasado en el concierto de Gene Simmons, en Sant Feliu de Guíxols, y esa fue la primera impresión al verlo aparecer en escena junto a sus acólitos al grito coloquial de "Bona Nit, fills de puta", para comenzar el viaje al infierno con los dos temas que abren su nuevo álbum: la rockera “La nit es nostra” y “Hores extres”, que es puro hardcore bien encerado, con un notable solo de guitarra.
Mikki recuerda sus noches de soltería, que consistían en cenar pizza y ver alguna película de terror; de eso habla “Terror, pizza y RnR”, grabado junto a los chicos de Motorzombies, de su primer disco, '50% Glam, 50% Clavegueram' (2020).
Después, con el corte “(De)generacions perdudes”, comenzaron a avisar a David Positiu para que se fuera preparando. Tras terminar Mikki descamisado y rugiendo por los suelos, subió al escenario el vocalista de Rabia Positiva, a quien Mikki comparó con Jello Biafra. Juntos interpretaron, al igual que en 'Camí a l’Infern', el tema dedicado a la situación de gentrificación que sufre la ciudad de Barcelona, una mancha que se ha ido extendiendo poco a poco desde el centro hacia otros barrios y distritos de la capital catalana, como Gràcia o Poble Sec.
El tema finalizó al grito de "Sants es crema". Este lema hace referencia a que el barrio de Sants se quema, y alude a las numerosas protestas ocurridas en este distrito tras los intentos de desalojo y demolición del centro social okupado Can Vies en 2014, durante las cuales se quemaron contenedores, mobiliario urbano y un vehículo de la televisión catalana, TV3.
Durante “Camí a l’Infern”, Mikki mostró sus habilidades con los pies al elevar una botella de cerveza que había en el suelo, y ya sin camisa nos dimos una vuelta en caballo de hierro con el corte dedicado a los trenes de cercanías de Barcelona y sus constantes averías, fruto de la pésima gestión y la mínima inversión del gobierno central, con “Ens Podrirem a Rodalies”, una muestra de cómo esta pandilla de quirópteros experimenta con el metal crossover.
Lanzaron unos globos en forma de corazón para uno de los singles del nuevo disco, “Això no és una Cançó d’Amor”.
La definitoria “Barcelona ha mort” está dedicada al fallecido Morfi Grey y a la desaparecida sala Rocksound, donde Mikki trabajó una buena temporada. Igual de maltratada parecía estar la garganta de Mikki, que pidió en varias ocasiones alguna pastilla que suavizara sus cuerdas vocales.
Hablando de políticos, también hubo una dedicada a la ultraderecha ascendente en toda Europa con “Mai Més”, que incluye aquella famosa frase del pastor luterano alemán Martin Niemöller sobre la inacción ante el aumento del nazismo y la extrema derecha.
Hubo unos minutos de indecisión debido a la rotura del pedal de la batería de Sergi, a lo que Mikki bromeó diciendo que querían tocar rápido y pasa lo que pasa. Superado este lapsus, durante el cual improvisaron el “Lepoan hartu ta segi aurrera”, la fiesta continuó con “Mori el mal govern” con ese autodenominado Partido Socialista representante de la izquierda del capital, y la versión de Quico Pi de la Serra, “Si els fills de puta volessin no veuríem mai el sol”. También cayó al final el “Que tinguem sort” de Lluís Llach, ambas incluidas en su disco 'Tard… i amb Ressaca' (2022).
Tras otra de las novedades, “Dansa macabra”, Mikki desapareció de escena ante la sorpresa general (o no) para volver a las andadas cubierto únicamente con unos slips negros y unos penes de goma rosados pegados a su cabeza rapada para hacer “100% Indecent” y la irónica “No soc skin, Soc calvo”, al ya no poder lucir su clásica cresta rosa.
La persecución judicial y policial llegó con “Demà pots ser tu”, con Fosy ahora pegando unos coros, y con la punkarra “La destrucció” hubo sesión de pogos.
Para cerrar, interpretaron “Vacances (de cara) al sol”, una versión de “Anarchy in the UK” de Sex Pistols debidamente metamorfoseada, dando así por finiquitada la hora y diez minutos de un accidentado bolo que no fue precisamente el que la banda había soñado ni tampoco el mejor que he visto de ellos.
De hecho, estuvo más potente, a pesar del malévolo sonido, el que ofrecieron tres semanas antes en el Bar Makinavaja del Raval barcelonés, a modo de presentación para los miembros de la prensa y demás amiguetes. Pero bueno, de todo se aprende, y esperamos verlos de nuevo en acción en este submundo del rock and roll.
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