Crónicas
Ratones Paranoicos: Rock, sudor y gloria rolinga
«Ratones Paranoicos está escrito en el inconsciente colectivo del rock hecho en el Cono Sur, paseando su legado musical por el viejo continente»
24 febrero 2025
Sala Razzmatazz, Barcelona
Texto y fotos: Markceröck
Hablar de Ratones Paranoicos es hablar de la banda sonora que marcó generaciones al otro lado del charco y dejó un legado stone bien rolinga, que los sigue dondequiera que van. Aunque Juanse nos visitó en el verano del 2023 con un setlist repleto de éxitos de su banda madre, no era la misma experiencia que ver a la banda reunida.
La noche se vivió al ritmo del rock porteño, con un noventa y nueve por ciento de público argentino y uno que otro local. Comenzaron su gira en España, en Barcelona, y, al calor de los cánticos, el show comenzaba puntualmente a las 21:00. Se apagan las luces y, con la música de "Carmina Burana" de Carl Orff, en las pantallas aparecen imágenes de su extensa trayectoria y sus hitos de audiencia. Bajo un manto de luz roja, aparece Juanse, escoltado por sus incombustibles compañeros de banda: Pablo "Sarcófago" Cano en guitarra, Pablo "Maldito" Memi en bajo y Rubén "Roy" Quiroga en batería.
El ambiente de estadio inunda los primeros riffs. Entonces, llegaron los primeros acordes de la Gibson Les Paul con doble cutaway de Juanse con "Ceremonia en el hall". Rock facturado de toda la vida: la maquinaria ya estaba encendida y la colección de éxitos tomaba su curso. "Sucio gas" puso en el aire ese inconfundible aroma stone, las pancartas y las banderas ondeaban al ritmo de "Isabel". Juanse, el carismático líder de la banda, es el centro de atención: su voz rasposa, su actitud rockera y su interacción con el público son elementos fundamentales. El cálido "¡Hola, Barcelona!" es muestra de ello: pocas palabras y al lío.
"Ya morí" marcó el turno del primer fan que saltó al escenario. Los de seguridad no sabían qué hacer ante tanta locura colectiva generada por estos cuatro chicos de Villa Devoto, en la ciudad de la furia, Buenos Aires, Argentina.
La sensación de estar presenciando un evento histórico crece ante tal avalancha de hits. Aunque no es uno de los mayores éxitos radiales de la banda, "El Centauro" es una canción apreciada por muchos fans por su atmósfera y su letra. Las rolas van cayendo como castillos de naipes. La actitud rebelde y desafiante de la banda, especialmente de su líder, Juanse, es otro elemento clave en "La nave", con su hipnótica línea de bajo.
La lírica de Juanse, como en muchas de sus canciones, tiene un aire de poesía urbana. "Rainbow" captura la esencia del rock and roll de la época, con letras que hablan de la vida nocturna, la rebeldía y la actitud rockera. Su sonido es crudo y directo, con guitarras eléctricas prominentes y un ritmo enérgico.
Un viaje por el túnel del tiempo nos lleva a "Una noche no hace mal", caracterizada por su sonido crudo y su actitud rebelde. En contraste, "Carol" es una sensual declaración de amor en cuatro acordes. "Rock del pedazo", una de sus primeras composiciones en la banda por allá a mediados de los 80, es una metáfora que puede interpretarse de diversas maneras: desde el reclamo por una porción de algo material hasta una oportunidad o un deseo incumplido.
Para el tramo final, se reservaron las más streameadas de su repertorio, comenzando con "Caballos de noche". La energía desbordante y la pasión de la hinchada ya desbordan en pogos y un karaoke rolinguero.
Entramos en la recta final del rock barrial. "Rock del gato" fue el primero de la lluvia de hits. Con su ritmo frenético y su letra desenfadada, captura la esencia del rock and roll más puro. La masa bailó y cantó cada canción como si fuera la última. Su sonido crudo, muy influenciado por los Rolling Stones, no daba respiro. "Cowboy" es un tema que evoca la misma corriente musical, con un ritmo pegadizo y una letra que habla de la vida en la carretera y la búsqueda de libertad. La canción tiene una energía contagiosa que invita a cantar y celebrar a punta de cerveza.
El público era diverso: podíamos ver a padres e hijos en comunión con el rock, y muchas chicas a hombros cantando a todo pulmón esta enciclopedia de éxitos. Especial cariño demuestra la hinchada al guitarrista histórico "Sarcófago" (oculto tras sus gafas de sol), vitoreando su nombre una y otra vez. La banda no escatima en clásicos. En "Sigue girando", la invasión al escenario de algún que otro fan era frecuente, hasta que Juanse se hartó y algo le habrá dicho al último en arrimarse, porque lo sacó del escenario con un sentido aplauso… en toda la cara.
Y para terminar, se despacharon con una extensa versión de "Para siempre", el homenaje que Ratones Paranoicos le dedicó al ídolo de multitudes Diego Armando Maradona, que en su versión junto a Andrés Calamaro fue muy celebrada a comienzos de los años 2000. Agradecieron a la concurrencia y se despidieron con una foto finish, con el público a sus espaldas. Una postal que muchos recordarán por siempre.
La de anoche fue una ceremonia histórica para coronar sus 40 años de rock and roll en la tierra del asado, el dulce de leche y el mate. Recordemos que la banda se encuentra en su gira de despedida, Última Ceremonia Tour 2025, lo que hace que cada concierto sea aún más especial y emotivo. Pero tenemos Ratones Paranoicos para rato, hasta que el cuerpo aguante.
Ratones Paranoicos está escrito en el inconsciente colectivo del rock hecho en el Cono Sur, paseando su legado musical por el viejo continente.