Frente a los grandes compositores que todos tenemos en mente, siempre existen otros currantes a pie de obra del rock n’ roll a los que la fama o el suficiente reconocimiento no les llegó ni de refilón. Seguramente no les faltaban cualidades, pero la suerte les esquivó y ellos optaron por seguir su propio camino, inmunes al desaliento y a las diversas tendencias que estén triunfando en el mundo exterior.
El bueno de Pat Todd ya se labró una reputación al frente de The Lazy Cowgirls, ídolos del underground rockero angelino que lideró durante más de veinte años. Una vez que se acabó aquella aventura en 2004, no tardó demasiado en rodearse de unos nuevos compañeros como The Rankoutsiders y así llegar hasta nuestros días, donde andan presentando su noveno disco, ‘I’ll Dream Alone’, recién salido a comienzos de este mes.
Al tratarse de una jornada con tantas propuestas interesantes, no teníamos claro si la afluencia sería la que merecía un veterano del rock n’ roll, pero el personal respondió a la llamada abarrotando el garito bilbaíno Nave 9. Y fue una de esas noches en las que la mayoría fijo que salió satisfecha, convencidos de haber apostado a caballo ganador.
Pat Todd & The Rankoutsiders
¿Quién se podría resistir a la sutil mezcla de Johnny Thunders & The Heartbreakers, The Faces o The Rolling Stones que proponían Pat Todd & The Rankoutsiders? Parecían unos tipos bregados en el underground, el típico grupo que podrías haberte encontrado en un garito humeante de los de antaño alguna madrugada vagando sin rumbo fijo. Sin pretensión absoluta de cambiar el mundo, sino de simplemente hacer pasar un rato agradable mientras se degusta un trago.
Que la herencia de New York Dolls poseía un poso importante en su música lo comprobamos de primera mano con el rock n’ roll macarra de “Hell’s Half Acre” y también se acercaron a los Aerosmith de “Mama Kin” en “Ambition Street”, otro tratado de ortodoxia rockero ideal para calentar el ambiente, que ya andaba suficientemente enfervorizado, por cierto. Con semejante carta de presentación, no era complicado ganarse al respetable.
“It Ain’t All My Fault” se transformó en una especie de diálogo entre el guitarrista y el vetusto vocalista, que de vez en cuando dejaba traslucir cierta ronquera. Pero no pasaba nada, no veníamos aquí a ver a Pink Floyd, lo que importaba era echarle ganas al asunto, y de motivación ese señor andaba sobrado.
Sacó una acústica para marcarse una pieza más rockabilly como “To Get That Monkey Off My Back” antes de volver a su característico rock n’ roll punkarra en “You’re Gonna Lose It All”. Y “Bear in Mind” provocó que el cantante nos mostrara sus garras, literalmente, como en una película de terror. Otra pieza con punteos para pillar la escoba o cualquier objeto alargado.
“Dead or Alive” evocó de nuevo a los Heartbreakers de “Born to Lose” y nos ofrecieron más rock n’ roll de corte macarra en “Somewhere Down the Line”, munición con poso añejo, pero efectiva para seguir manteniendo el interés. No inventarán la rueda, desde luego, aunque valían de sobra para epatar en las distancias cortas.
La acelerada “Blood & Gunpowder” nos situó así sin quererlo ya en el final del de repertorio, no habían llegado a la hora, pese a que su entrega había sido reseñable, eso sí. El clásico del rock n’ roll “Route 66” rubricó la descarga de los angelinos con una mirada a uno de los pilares básicos del género, que en sus manos hasta adquirió cierto matiz punk.
El personal quedó tan satisfecho que se exigieron bises de manera casi inmediata, por lo que los norteamericanos no tardaron en regresar mientras el vocalista ungía a algunos fieles con su propio sudor, todo un símbolo de hermandad. Que me aspen si el inicio de “If Only I Could Fly Backwards in Time” no parece casi calcado al “Personality Crisis” de New York Dolls. Y diríamos que luego se arrancaron con la veloz declaración de amor de “Why Don’t You Marry Me”, para no perder comba.
Ya habían cumplido, pero todavía volvieron por segunda vez por petición popular con una pieza entonada por uno de los guitarristas antes de despedirse de manera definitiva, dejando el pabellón bien alto en lo que respectaba a su intachable actitud sobre las tablas. Son poseedores de un legado atemporal, una suerte de eslabón perdido entre el punk y el rock n’ roll, algo que en el pasado rasgó unas cuantas vestiduras y todavía podría hacerlo en la actualidad.
El punk me salvó la vida y el hard rock siempre ocupó un lugar especial en el corazón, al igual que el rock gótico, pero nunca me he cerrado a otros géneros. Cual buscador de oro en el lejano Oeste, agito mi peculiar colador para quedarme con aquello que particularmente llame la atención o sobresalga del resto de propuestas, pues creo con firmeza en la vieja máxima de que de todo se puede aprender, o sacar algo de provecho, como decían los antiguos.
- Crónica de Pat Todd & The Rankoutsiders en Bilbao: Un legado atemporal - 22 octubre 2026
- Entrevista a Pick Up Goliath: “Me encantaría tocar el disco en directo, pero creo que necesitaría varios pares de brazos, unas cuantas piernas y un segundo cerebro” - 22 octubre 2026
- Crónica de Rat-Zinger & Tomás Zer-Bizio? + Lion’s Law + Twenty One Gun Salute en Bilbao: Recuerdos de la flor de la vida - 21 octubre 2026





