Linaje, el grupo navarro liderado por Aarón Romero, aterrizaba el pasado día viernes en la Sala La Riviera de Madrid con su espectáculo denominado "El último mordisco", en clara alusión a su álbum de estudio debut 'Desataron a los perros'. Y vaya si clavaron sus colmillos de forma visceral en la yugular del respetable.
Rienda Suelta
Desde primera hora de la tarde, los aledaños del recinto presentaban un marco espectacular con familias, grupos de amigos, parejas y seguidores llegados desde distintos puntos de la península, para vivir una noche histórica, cargada de riffs y grandes pogos. Previamente, para ir calentando motores y directamente desde Sevilla, los Rienda Suelta supieron cautivar a un público que se mostró muy receptivo a su propuesta de rock en formato power trio y cargada de poesía.

El logo de la banda con un caballo desbocado y en plena galopada se apodera de la pantalla central. Se disparaba desde consolas el chotis “Madrid” del recordado compositor mexicano Agustín Lara, el cual servía de puente ideal entre la capital y la descarga que enlazaban mediante su primer trallazo. Hablamos de su contundente y descriptiva “Túrulo - ¿Dónde está el hombre malo?”. Un arranque perfecto y con la clara intención de mostrar sus afiladas cartas.
El grupo avisaba que había estado la noche de antes en la Feria de Sevilla y que eso se sentía, desatando las risas cómplices con el respetable. Prosiguieron con “Extranjero – con dinero no hay racismo”, “Tras la zanahoria” y “Potra de rabia y miel” para corroborar el gran estado de forma en el que se encuentran. Durante su actuación, el trío supo envolver a la platea, mostrando contundencia, solidez y haciendo que sus acordes sonaran con más voltios aún.

Rienda Suelta presentó las piezas de su disco debut '¿Dónde está el hombre malo?' y, convencido estoy, de que cosecharon nuevos adeptos para su propuesta tras su gran paso por Madrid. Antes de concluir, dos cañonazos certeros como “Hortelano” y “La Garraspera” sirvieron para poner punto y final a su gran directo.
Linaje
La sala hervía. El calor de las almas decía presente. Los cuerpos estaban listos para dejarse devorar por los Linaje y los aplausos se entremezclaban con la ansiedad. Había mucha expectación por ver al grupo en una sala de estas dimensiones, la cual había agotado los tickets. Su disco debut 'Desataron a los perros' ha tenido una gran recepción y sobre este pivotearía toda la actuación.
Un búho se apodera de la pantalla central y clava su mirada fija en nuestro esqueleto. El escenario está en penumbras cuando el humo comienza a envolvernos y uno a uno van ingresando los integrantes del combo para ir tomando posiciones y poniendo a funcionar el motor con los primeros acordes para, a continuación, cual faro entre la neblina, emerge el frontman para inaugurar la velada con “Ay, morena mía”.

Asier Cuiral y Aimar Goikoa a las guitarras, Asier González a la batería y Alain García al bajo, junto con el mencionado Aaron Romero, son los responsables de que cada acorde, cada estribillo, cada línea de bajo, cada golpe al redoblante, sean mordidas certeras y letales. Evidentemente que cargan un talento innato, pero lo mejor es que lo rubrican a lo largo y ancho del concierto. “Desataron a los perros” es arrolladora, “Querida libertad” es un volcán en directo, mientras que “Askatu ezazu ilea” es como un puñal que se incrusta en el esternón. A estas alturas el pogo ya ha tomado vida propia, Aaron agradece continuamente por las muestras de cariño, por el apoyo y por la energía que le transmite el público.
El primer invitado de la ilustre lista de la noche es el guitarrista Luter, quien acompaña al quinteto en una gran versión de “El vendaval”. Muy coreada fue la misma. Acto seguido invitan y hace que sea suyo el escenario a Rulo de La Contrabanda, quien antes de imprimir su participación tuvo emotivas palabras para el cantante. Un detalle no menor fue la gran ovación que le dedicó el público de forma espontánea a Rulo. El cantante agradece el gesto y comenta que ha visto crecer a Aaron en los camerinos, que lo conoce desde muy pequeño mientras hace el gesto de baja altura con su mano y afrontan “Todos mirando”, el clásico de Barricada.

“A remojo” sonó como si se detuviera el tiempo en una noche de fuego. Fue una de las grandes postales de la noche y tras la cual el alma mater de Sôber, el gran Carlos Escobedo, aporta su sello único en “Aún me duele”. Como si esto fuera poco, Alén Ayerdi, baterista de Marea y Ciclonautas, sentado en cajón peruano y junto a los Linaje, atrapa al auditorio en una versión electroacústica de “Golfa” de Extremoduro. Antes de esta última sostuvo el cantante que “Marea es la mejor banda de rock de este país y quiero invitar al mejor batería de este país”. También sostuvo que “Robe Iniesta es el mayor poeta que ha tenido este país. Hace 5 meses que…” y el público comienza a gritar “Robe, Robe” al unísono. Ampliando su reflexión manifiesta que “tuve la fortuna de conocerlo, nos ha llevado a hablar el mismo idioma de la poesía y nos ha dejado un legado” mientras el público se rompe a aplaudir.
Aaron también manifiesta que “mi abuelo está jodido y Kutxi no ha podido venir” en clara alusión al líder de Marea, su padre Kutxi Romero, y acto seguido se suma Poncho en “A la luna le sobran canciones” del querido y recordado Robe. A la finalización de la misma y con un guiño al músico extremeño sostuvo “Hasta siempre, siempre, siempre” emulando la clásica despedida de uno de los próceres más grandes del rock patrio.

Antes de finalizar el gran directo en La Riviera indicó el vocalista navarro que “les parece si tocamos un adelanto del segundo disco” y afrontaron “La serenata” con anécdota incluida del reclamo de un fan consultando de cuándo iban a Ibiza y el cantante, tras consultarlo con alguno de sus compañeros de tarima, le garantizó que este próximo verano estarían por allí.
Antes de concluir el show, Aaron avisó que el próximo 12 de septiembre estaban de nuevo por la misma sala y concluye Linaje su gran directo en Madrid mientras se desarrolla un pogo de antología en el centro neurálgico de la pista con “Nunca quise tu esqueleto”, durante la cual el vocalista de la agrupación navarra se sumerge entre la platea.
Foto final de familia con todos los invitados y una atronadora ovación pusieron punto y final al paso arrollador del quinteto navarro por la capital. Linaje mordía certeramente el corazón del respetable a su paso por Madrid, dejando claro que la raza artística viene por casta, pero que estos perros del rock están sueltos, con el colmillo afilado y garantizan una mordida letal con su gran propuesta artística.
He cursado mis estudios de Derecho y Ciencias Políticas en Granada, teniendo puestos mis cinco sentidos en los héroes, mitos, leyendas y también en las propuestas emergentes del género.
Escribo con mi pluma cargada de tinta en MariskalRock y en La Heavy, con rigor, honestidad y tratando de conectar con los lectores desde mi prisma.
Sin Rock and Roll, no hay vida.


