Crónicas
Gilipojazz: La más virtuosa diversión
«Gilipojazz demostró una vez más por qué son una de las bandas más innovadoras del momento. Y aunque su actitud pueda parecer desenfadada, queda claro que detrás de su propuesta hay horas y horas de trabajo y una enorme disciplina»
22 febrero 2025
Razzmatazz 3, Barcelona
Texto y fotos: Markceröck
El concierto en Razzmatazz 3 comenzó con una declaración de intenciones muy clara desarrollada entre canción y canción los coreados compases del clásico de culto “A lo loco, a lo loco” de Luisa Linares y Los Galindos, una elección que, lejos de ser casual, define perfectamente el espíritu de la banda y deja un cinéfilo y cómico guiño a "El milagro de P. Tinto" de Javier Fesser. Tras este arranque festivo, Gilipojazz se lanzaron a un repertorio lleno de sorpresas, bromas e improvisaciones, repasando sus aclamados dos primeros discos.
Uno de los momentos más llamativos fue su homenaje al recientemente fallecido Akira Toriyama, con un medley de los tres openings de la serie "Dragon Ball", interpretados con una energía arrolladora y un inconfundible toque de humor. A esto se sumó un tema con introducción en pseudo-japonés, que desató las risas y los aplausos del público.
Hubo también espacio para el homenaje a grandes bandas, con una versión de “Focus II” de los holandeses Focus, en la que mostraron su maestría en la fusión de jazz, rock progresivo y música clásica. Por supuesto, no faltaron los temas más representativos de su repertorio, como "Payasos", "Sándwich" y "9’5 es casi un 10", cada uno con su particular puesta en escena y su toque humorístico inconfundible.
En cuanto al sonido, Gilipojazz se mueve entre el funk, el rock progresivo y el metal, llevando la complejidad instrumental a niveles insospechados sin perder frescura. Ángel Cáceres, bajista y líder vocal en los interludios hablados, es el alma del show. Con su estilo desenfrenado, que recuerda a un Flea (Red Hot Chili Peppers) hipervitaminado, deslumbra con líneas de slap frenéticas y grooves imposibles, mientras entretiene al público con ocurrencias surrealistas. En un momento del concierto, presentó una canción diciendo que estaba inspirada en un videojuego de los años 90 “que todavía no existe”.
Uno de los momentos más cómicos llegó cuando instalaron un teclado Casio en el escenario, levantándose del suelo y colocándolo en un atril de forma exageradamente teatral. Los tres miembros de la banda tocaron simultáneamente el teclado a modo de gag, arrancando carcajadas entre los asistentes.
El trío también se aventuró en momentos íntimos y reposados, aunque su fuerte reside en el funk rock progresivo con toques punk y metal, alcanzando cotas instrumentales sorprendentes.
La recta final del concierto estuvo llena de momentos inesperados. En un interludio improvisado, Ángel pidió a Iker que interpretará música de películas de los 90, mencionando títulos como "Jumanji", "La máscara", "Solo en casa" o "Poli de guardería", aunque al final decidió que era mejor “Guardia Civil de guardia, que es más nuestro”, despertando las risas del público.
El concierto concluyó con un tema inédito titulado "Aguante y paciencia", una pieza con un aire tropical y festivo que se convirtió en el colofón perfecto para la velada. A modo de despedida, interpretaron una emotiva balada circense, en la que Ángel cambió el bajo por una guitarra acústica y Pablo Levin tomó el bajo, demostrando su versatilidad y complicidad musical.
Cuando el espectáculo estaba llegando a su fin, desde el público se escuchó un espontáneo "¡Gilipojazz!", lo que desató las carcajadas tanto en la audiencia como en la banda. Como respuesta, decidieron interpretar la secuela del ya clásico "Iker me debe un café", titulado "Iker ya no me debe un café", segundo corte de disco 'Progresa adecuadamente', cerrando el concierto con una última dosis de humor e improvisación.
Con un cierre frenético y un público entregado, Gilipojazz demostró una vez más por qué son una de las bandas más innovadoras del momento. Y aunque su actitud pueda parecer desenfadada, queda claro que detrás de su propuesta hay horas y horas de trabajo, una enorme disciplina y una creatividad desbordante.
Si hay algo claro tras su paso por Razzmatazz 3, es que Gilipojazz sigue creciendo a pasos agigantados. Y lo hacen a su manera: con humor, sin ataduras y con una calidad musical innegable. y es un concierto altamente recomendado de presenciar sí o sí.
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