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Crónicas

Fito & Fitipaldis + Gatibu + Morgan en Bilbao: Cine de barrio

«En resumen, fue uno de esos conciertos para toda la familia, como ya hemos mencionado en varias ocasiones, similar a esos cines de barrio veraniegos que proyectaban películas de un amplio espectro pero siempre dentro de unos márgenes perfectamente delimitados.»

11 junio 2022

San Mamés, Bilbao

Texto: Alfredo Villaescusa Fotos: Iñigo Malvido

Lejos quedaron los tiempos en los que los padres detestaban la música de los hijos y la consideraban mero ruido. Esa era la confirmación de que estaba en marcha un relevo generacional, con nuevas ideas y valores que obviamente nada tenían que ver con los de antaño. En el movimiento punk esto lo supieron entender muy bien hasta el punto de tomar como referencia a todas aquellas bandas glam de comienzos de los setenta que ya solo por sus pintas ambiguas escandalizaban a las fuerzas vivas de la sociedad. No hay más que contemplar la provocativa apariencia de Brian Eno en la época de Roxy Music para darse cuenta del tremendo shock que debió provocar en los más retrógrados.

Fito & Fitipaldis en el concierto más importante de su carrera

Hoy en día esa frontera se ha difuminado hasta el punto de que existen conciertos que son para todos los públicos, sin importar su edad o condición. Así lo sentían gran parte de los casi 50.000 asistentes que petaron el estadio de San Mamés de Bilbao para arropar a Fito & Fitipaldis en el concierto más importante de su carrera. Se cortó el tráfico en las inmediaciones desde principios de semana y los preparativos se asemejaban a las de una visita real por lo menos. Desde las altas instituciones, esas mismas que durante la pandemia obligaron a cancelar cientos de espectáculos, mostraron un talante participativo total, con esa voluntad de arrimar el ascua a su sardina igual que cuando Franco inauguraba pantanos o los faraones del Antiguo Egipto construían pirámides para su gloria eterna. Todavía queda el eco de aquel diputado bravucón que presumía de chupa de cuero y al mismo tiempo miraba hacia otro lado ante la corrupción endémica de su partido. Lo cortés no quita lo valiente.

Aquel era un evento en el que había que estar, la retransmisión tanto de la televisión pública vasca como nacional permitía intuir que se trataba de algo gordo de verdad, no en vano más de un millón de personas siguieron el recital. Ya en el metro uno se encontraba con marabuntas con camisetas que aludían a la portada del último trabajo de Fito ‘Cada vez cadáver’ y luego en el limbo de la zona de prensa se podía contemplar desde las alturas el acto en su colosal magnitud.

Morgan

Que el estadio de San Mamés no era un espacio acostumbrado a los conciertos nos dimos cuenta en cuanto irrumpieron Morgan, con una bola de sonido que rebotaba en las gradas y que transformaba el simple hecho de distinguir la voz en una mera proeza. Evidentemente, los madrileños son más una banda para un teatro o una sala, pero seguían siendo temazos inconmensurables “River” o “Paranoid Fall”, entre otras. Las cuerdas vocales de Nina funcionaron a pleno rendimiento, a pesar de tener el elemento sónico en contra, y muchos seguramente esa noche descubrirían a un grupazo del copón. Las preguntas que se interesaban por su nombre así lo confirmaron.

Gatibu

A Gatibu nunca les pillamos el punto, aunque gozaron de un inicio epatante tras una intro con el celebérrimo "Bang Bang (My Baby Shot Me Down)" de Sonny Bono que devino en su éxito “Bang Bang Txik Txiki Bang Bang”. El recinto se fue llenando a medida que trascurría su actuación y su inocuo pop rock euskaldún puso a muchos en pie. Tuvieron un recuerdo para Iñigo Cabacas a escasos metros de donde recibió el proyectil que acabó con su vida, algo realmente curioso porque nos comentaron que andaba por el público un tipo que dirigió esa consejería desde la que se lanzó un manto de oscuridad sobre el suceso, esperemos que esa noche se limpiara bien los oídos. Al margen de polémicas, el aperitivo de los gernikarras valió para que la mayoría fuera tomando posición de cara a lo relevante de la velada.

El público ansioso esperando a Fito & Fitipaldis

El carácter aperturista y para todos los públicos de la actuación de Fito & Fitipaldis lo ejemplificaba por completo esa familia que irrumpió en la zona de prensa conformada por los padres y una hija mayor y otra menor. Su actitud ante el repertorio se antojó el mejor termómetro para captar el pulso de la calle y de los aficionados de a pie.

De esta forma, tras el vídeo de tinte fantasmagórico que sirve de preludio en esta gira, arrancaron con un sonido potente pero que todavía podía mejorar en “A quemarropa”, no se me ocurre ninguna otra pieza del último disco más adecuada para este cometido. Asumimos que el techo de las gradas provocaría que rebotara la música, por lo que tampoco nos pusimos demasiado exigentes en este aspecto.

Fito & Fitipaldis

Enlazaron con “Lo que sobra de mí” y Fito no tardó en agradecer al respetable “por habernos esperado”, en alusión al parón pandémico, a la par que llamaba la atención sobre las gotas que caían en ese momento. “Solo faltaba la lluvia para que fuera Bilbao”, añadió mientras subrayaba lo mucho que le gustaba este fenómeno meteorológico.

“Por la boca vive el pez” puso a todo el personal de pie a canturrear, el padre de la familia de delante hasta se quitó el jersey, cuidado. Y la chavala adolescente también se dejó la garganta. “Me equivocaría otra vez” confirmó su condición de himno popular, hay que ver lo mucho que pegó aquel álbum de 2006. Todavía se sienten sus efectos.

Fito con Dani Martín, el primer invitado de la noche

Ruidos reverberantes e imágenes de nubes anticipaban “Cielo hermético”, que contó con el primer invitado de la noche, Dani Martín (El Canto del Loco), con estética impactante como para tocar en The Offspring o Green Day. Carlos Raya se marcó además un soberbio punteo y demostró que los acompañantes de Fito cobran tanta importancia en el show como el propio frontman. No había lugar para egos.

El saxofón se hizo fuerte con “Whisky barato” y “Las palabras arden” ganó bastante respecto a su versión en estudio. Se llenó el recinto de móviles luminosos, pero ni siquiera ese detalle rompió la mágica atmósfera generada por esa pieza de poso relajado, pero no exenta de fuerza. Fito también se lució a las seis cuerdas, muestra que aún se reserva algunos momentos de gloria al margen de Carlos Raya.

Fito & Fitipaldis

Agradecimos el tono rockero de “Todo a cien” antes de un corte para toda la familia como “Entre la espada y la pared”, una de cal y otra de arena, la clave del éxito. Lo cierto es que el repertorio se mantuvo muy equilibrado, aunque un servidor disfrutara más de los cortes guitarreros tipo “En el barro”, otro de los grandes aciertos de su trabajo más reciente. La hija adolescente levantó el pulgar a su padre a modo de aprobación y este respondió con un gesto ambiguo, como de no sé. La más pequeña optó por prestar atención a un juego de bolas del móvil, en plan paso de vosotros.

Los miembros de Morgan amenizaron “Quiero gritar”, qué gozada volver a disfrutar de la soberbia voz de Nina, hasta el padre de familia movió ligeramente la cabeza y se levantó para aplaudir. Una pena que no se extendieran con más temas, ya que demostraron una coordinación asombrosa entre ambos conjuntos.

Fito bromeando con Uoho

El momento cumbre lo alcanzamos cuando salió Iñaki Antón “Uoho” para reverdecer el legado de Platero y Tú y marcarse junto a la banda un reivindicativo “Hay poco rock ‘n’ roll” en el que no se notó mucho movimiento en el público de infantería. “El roce de tu cuerpo” sí que suscitó mayor griterío y definitivamente fue de lo mejor del concierto. En este sentido, siempre nos quedaremos con ganas de escuchar en directo “No hierve tu sangre”, “Esa chica tan cara” y tantos otros himnos, como aquel “Cigarrito” que decía “dos y dos son cuatro y cuatro los Platero”. ¿Por qué no llamarán para este tipo de cosas también al bajista Juantxu y al batería Maguila?

Cambio de rollo total con “Si me ves así”, que en las distancias cortas lució con intensidad, y en “Viene y va” contaron con la ayuda de Leiva, la chavala adolescente de la familia se hartó de aplaudir. Un punteo sosegado de Raya dio la bienvenida a “Cada vez cadáver” y el chulazo Carlos Tarque (M Clan) pudo dejar su rotunda impronta en “Tarde o temprano”, hablamos de uno de los mejores vocalistas rockeros de este país, sobran las palabras.

Fito con Carlos Tarque

Fito y Raya se colocan frente a frente para el inicio de “La casa por el tejado”, acogida con una descomunal ovación. No en vano era otra de esas canciones para madres, hijas, perros, gatos y lo que fuera. Que nadie se aburra, pero que tampoco nos pasemos con la electricidad.

“Antes de que cuente diez” marcaba la recta final antes de los bises y el entusiasmo fue dispar en nuestra familia de referencia, la hija adolescente se grababa a sí misma cantando con el móvil, algo que todavía estamos intentando procesar, mientras que la pequeña apoyaba la cabeza en el hombro del padre. Esto ya se estaba haciendo largo al llegar con holgura a las dos horas.

El emotivo abrazo entre Fito y Uoho

Atronaron los gritos de “beste bat” y no tardaron en regresar con “Abrazado a la tristeza”, que volvió a contar con Nina a las cuerdas vocales y encajaba cual guante en la coyuntura bélica imperante en el mundo. La combinación de voces resultante fue de poner pelos de punta. En la radiada hasta la extenuación “Soldadito marinero” un servidor se habría marchado a fumar, pero estaba prohibido en el recinto. Ese fue el instante para que la peña se abrazara y para que el padre de familia moviera caderas en el acelerón final.

La segunda tanda de bises con “Entre dos mares” pilló a Fito recorriéndose el escenario de punta a punta. Y el vocalista pidió que Bilbao al completo cantara “Acabo de llegar”, que puso fin a casi tres horas de concierto, como Bruce Springsteen. Artistas con tanto aguante en la actualidad los podemos contar con los dedos de una mano.

En resumen, fue uno de esos conciertos para toda la familia, como ya hemos mencionado en varias ocasiones. Como esos cines de barrio veraniegos que proyectaban películas de un amplio espectro pero siempre dentro de unos márgenes perfectamente delimitados. Que nadie se sienta excluido, ni el fan acérrimo ni el visitante casual.

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Esta entrada fue escrita por Alfredo Villaescusa

1 comentario

  • Juandie dice:

    Pedazo de crónica hacia el gran concierto que se marcaron FITO Y FITIPALDIS en su ciudad presentando su último álbum con un gran invitado de la escena rockera de nuestro pais como es el gran Iñaki Uoho el cual lo bordó junto a Fito y sus buenos músicos esos 2 clásicos de los históricos PLATERO Y TU.

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