LO ÚLTIMO

Crónica de Edwyn Collins (Orange Juice) en Bilbao: La elegante despedida del inventor del indie

Edwyn Collins

Es curioso lo mucho que puede llegar a cambiar un término a lo largo de las décadas. No resulta para nada extraño que lo que antaño evocara transgresión y disconformidad hoy en día destile un servilismo total a la industria o la comercialidad más detestable. Crear un cajón de sastre con elementos de diversa procedencia tal vez facilite las cosas a la hora de encasillar o definir de alguna manera, pero pretender que se convierta en un conjunto completamente homogéneo no parece una idea muy realista.

Al escocés Edwyn Collins le han considerado el inventor del indie porque fue el precursor de unas directrices que calaron hondo en las islas británicas a finales de los setenta. En realidad, se trataba de una reformulación del pop de toda la vida, pero con el enfoque do it yourself del reciente punk. En ese contexto de reinvención surgió Orange Juice, el primer grupo con el que Collins despuntó y que trajo consigo el sello Postcard Records, una auténtica cantera de talentos cuyo lema era “el sonido de la joven Escocia”, una especie de homenaje a la influyente escena de la Motown.

Las crecientes presiones de las discográficas llevaron a Collins a cargarse Orange Juice y posteriormente iniciar una trayectoria en solitario que tuvo su momento de oro en 1995 con “A Girl Like You”, un éxito mundial que le mantuvo subido a los escenarios más de un año y propulsó su carrera hasta unos límites que seguramente no habría deseado. En 2005 sufrió un doble ictus que le dejó durante un tiempo sin capacidad de habla y con consecuencias que todavía sufre en la actualidad.

Y así llegamos hasta esta gira de despedida llamada “The Testimonial Tour” donde se paseará por la península antes de colgar los bártulos de manera definitiva. Pensábamos que dado el carácter extraordinario de la ocasión el bilbaíno Kafe Antzokia estaría a reventar, pero a pesar de que se congregó una notable multitud para una jornada entre semana, tampoco había un ambiente irrespirable de no poder ni estar. Quizás es que nunca fue un artista de llenar estadios o salas.

Bayview y Glass Cheques

Glass Cheques

Estaban solo anunciados unos teloneros, pero de sorpresa nos topamos también con el proyecto Bayview del propio hijo de Edwyn, William. Fue una actuación breve, que nos dejó más o menos igual, aunque a modo de entremés tampoco desagradó al evocar el indie pop a lo Pavement de los noventa. En unas coordenadas similares se movieron Glass Cheques, mucho más guitarreros que los anteriores, pero de igual modo con la herencia noventera en el horizonte. Poseían temas resultones como “The Dardanelles”, con cierto poso a lo Soul Asylum, o “Shame”, con el que se despidieron sin demasiada pompa. Un capote a las nuevas generaciones.

Edwyn Collins

Vivimos en unos tiempos con una piel tan fina que cualquiera debería pensar varias veces lo que va a decir si no quiere toparse con la turba ignorante de canceladores de turno. En este sentido recordamos el revuelo que se originó en redes porque un fotógrafo se atrevió a compartir una foto actual de la líder de The Pretenders Chrissie Hynde, con curillas postmodernos y defensores de la moral diciendo que no debería mostrarse a una señora con tantas arrugas.

En el caso de Edwyn Collins, seguro que a algunos no les haría gracia que saliera un señor con parte de su cuerpo paralizado y evidentes dificultades para moverse. Admitimos que no se trató de un espectáculo agradable en dicho aspecto, pero ole sus huevos por irrumpir en escena en esas condiciones y encima cascarse un bolo de órdago, demostrando que de cualidades vocales no ha perdido ni un ápice de la energía de antaño.

Que el tipo estuviera sentado durante gran parte del recital o que se ayudara de un atril eran mínimas molestias que se podían perdonar en un repertorio que se inició volviendo la vista atrás hasta “Falling and Laughing” y “Dying Day” de Orange Juice. La cosa se mantuvo con bastante dignidad con la elegancia a lo Bowie de “Make Me Feel Again” o la profética “The Campaign For Real Rock”, donde alertaba de la proliferación de festivales veraniegos. ¿A alguien le suena eso?

La banda que le acompañaba se situó al fondo, tal vez para subrayar el arrojo de un tipo que no temía mostrarse tal cual era, lejos del tradicional endiosamiento de las estrellas del rock. Se le notaba además de buen humor, presentando casi todas las canciones y relatando anécdotas que le venían a la cabeza.

William, el hijo de Edwyn Collins

Evocó su debut en solitario con “The Wheels of Love”, con cierto aire al “Always the Sun” de The Stranglers, y no dudó en ponerse paternal cuando invitó a su hijo William a cantar con él en “In Your Eyes” y este salió con una actitud desgarbada que enfureció al erudito musical Fernando Gegúndez, que le gritó: “¡Manos en los bolsillos no!”. Más razón que un santo.

En la dupla de “Intuition Told Me” y “Simply Thrilled Honey” de Orange Juice brilló su faceta más reposada, antes de que el pionero del indie se levantara con la ayuda del bastón para el himno “Rip It Up”, que debía sonar esa noche sí o sí. No faltó su canción emblema “A Girl Like You”, que fue sin duda lo mejor del concierto, pues la hemos colado hasta en sesiones góticas y siempre la consideramos la obra maestra noctívaga que Iggy Pop nunca cantó. Piel de gallina. El que beba agua en un concierto, que se vaya a su casa o al matadero.

Tras semejante derroche de talento, los bises ya no podrían ofrecer nada de categoría similar, pero muy chula le quedó “Low Expectations”, con la ayuda de la armónica, y el atento respetable incluso se animó a cantar con “Felicity” de Orange Juice. El broche lo pondría otro tema de su banda madre, “Blue Boy”, con el descaro y la melancolía de The Smiths. Collins ejerció además de director de orquesta mandando cantar a cada movimiento de bastón.

La anterior vez que le vimos fue en un BIME allá por 2016 y nos supo a poco, puesto que no pudimos ver su actuación entera debido a los solapes. En esta última gira el inventor del indie nos brindó una elegante despedida, muy digna, el canto de cisne que alguien que ya ha pasado por méritos propios a la historia de la música. Es probable que siga componiendo, pero si no lo hiciera, no sucedería nada, se había ganado un más que merecido descanso.

Alfredo Villaescusa

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

MariskalRock.com
Resumen de privacidad

Desde este panel podrá configurar las cookies que el sitio web puede instalar en su navegador, excepto las cookies técnicas o funcionales que son necesarias para la navegación y la utilización de las diferentes opciones o servicios que se ofrecen.

Las cookies seleccionadas indican que el usuario autoriza la instalación en su navegador y el tratamiento de datos bajo las condiciones reflejadas en la Política de cookies.

El usuario puede marcar o desmarcar el selector según se desee aceptar o rechazar la instalación de cookies.